Una fractura es la pérdida de continuidad del hueso a consecuencia de golpes, fuerzas o tracciones que superen la elasticidad del mismo. Sus signos generales se caracterizan por dolor, hematoma (moretón), inflamación, limitación del movimiento, deformación del hueso, crepitación (crujido) y puede o no tener herida abierta.

 

Se clasifican de dos maneras, según el estado de la piel y según su trazo en el hueso.

 

  • Según el estado de piel

Cerradas: cuando la piel no ha sufrido daño, no existe comunicación entre la fractura y el exterior.

 Abiertas: Cuando la piel ha sufrido daño y el tejido óseo se expone al exterior.

 

  • Según el trazo

Transversal: Trazo horizontal a lo ancho del hueso

Longitudinal: Trazo a lo largo del hueso

Oblicua: El trazo tiene un ángulo de inclinación de 30-45° puede ser desplazada.

En ala de mariposa: Se presenta cuando 2 trazos de fracturas se unen y forman un triángulo.

Multifragmentada: Cuando existen varios trazos de fractura, dando lugar a más de tres fragmentos, siendo estos reductibles, es decir, que puedan colocarse en su posición correcta para lograr su más óptima consolidación (curación).

Conminuta: Formación de numerosos fragmentos óseos, siendo incontables o no reductibles.

 

  • También existe una clasifación para las fracturas pediátricas.

 Torus o en rodete: Compresión a lo largo del hueso, se puede observar un abombamiento.

Tallo verde: La fractura no atraviesa todo el hueso, presenta una deformación angular.

 

Para que una fractura pueda lograr una óptima curación o consolidación, intervienen factores como hormonas de crecimiento, esteroides, anabolizantes y calcitoninca, vitaminas A y D, ejercicios y carga controlados, el uso de campos electromagnéticos y ultrasonidos de baja frecuencia. Por el contrario, entre los factores que la dificultan, encontramos enfermedades como diabetes, anemia, tabaquismo, infecciones, desnutrición y otros como la edad avanzada, distracción o compresión excesiva en el foco de fractura.

El tratamiento fisioterapéutico consiste en dos fases, la primera es la fase de inmovilización, cuyos objetivos son favorecer la cosolidación ósea, vigilar sistema de inmovilización, prevenir edema, problemas respiratorios, complicaciones, mantener la amplitud articular de las articulaciones no afectadas, enseñar al paciente a utilizar correctamente auxiliares de la marcha o cabestrillo, evitar o retrasar la pérdida de masa muscular a través de contracciones isométricas en las cuales no hay desplazamiento, solo activación muscular. En esta fase se pueden utilizar recursos o técnicas como la magnetoterapia y ultrasonido.

En la segunda fase, posterior a la inmovilización los objetivos son la reabsorción del edema, recuperar la movilidad, evitar la rigidez articular, recuperar la fuerza muscular y la capacidad de reconocer nuestro segmento en el espacio, disminuir el dolor, estiramientos pasivos y no movilizaciones forzadas y dolorosas. En esta fase de hace uso de recursos o técnicas como microondas, hidroterapia, parafina y electroterapia.

Ante la falta de la atención correcta en caso de una fractura se pueden presentar complicaciones como síndrome compartimental en el que los tejidos se inflaman al grado de obstruir la circulación del segmento, necrosis isquémica o interrupción de flujo sanguíneo a alguno de los trozos de hueso fracturado, embolia grasa, síndrome de aplastamiento en el que un segmento, después de estar aplastado por mucho tiempo, acumula toxinas que se liberan y viajan al riñón dañándolo; osteomielitis o infección en el hueso, atrofia ósea de Sudek, retardo de consolidación cuando una fractura consolida pasado más tiempo del habitual o, en su caso, la ausencia de ella a no ser que se intervenga quirúrgicamente y rigidez articular.

 

Colaboración de Claudia Ivonne García Dávila y Paola García González, Pasantes de Servicio Social de la Licenciatura en Fisioterapia de la Facultad de Medicina, UNAM.

Revisión por Yosimar Cruz Flores Fisioterapeuta CONADE y Académico UNAM.

Fuentes: 

Seco, J.. (2016). Fisioterapia en Especialidades Clínicas. España: Panamericana.

Monteagudo, M & Aguilar, a.. (2017). Manual CTO de Medicina y Cirugía, Traumatología. Madrid: Grupo CTO