02/09/21 | +Descubrir

Nota: Karen Hernández
Ilustración: Gabriel Espinosa
- Los componentes que posee el cacao liberan neurotransmisores, los cuales son los responsables de nuestras emociones y de cómo nos sentimos.
Disfrutar de un rico chocolate mejora el estado de ánimo y brinda energía. No es por el azúcar que incluye, sino por los compuestos químicos naturales que posee el cacao. Éste se obtiene de los granos del árbol Theobroma cacao, de donde se saca extracto magro y manteca de cacao. Dependiendo de la concentración al mezclar estos componentes con azúcares, se obtienen tipos de chocolates: amargo (80 por ciento de cacao), de leche (20 a 25 por ciento de cacao) y blanco (sin sólidos de cacao).
El cacao tiene flavonoides, un tipo de antioxidante que favorece la presión arterial, la sensibilidad a la insulina, estimula la circulación de la sangre en el área del cerebro que promueve la memoria, previene el envejecimiento celular y los procesos degenerativos.
El chocolate no produce acné, por el contrario, puede mejorar notablemente la piel gracias a dos antioxidantes: fenoles y catequinas. Estos nutrientes regeneran la piel y reducen su inflamación, también contienen antioxidantes que luchan contra los radicales libres que causan el envejecimiento, suavizan las arrugas y mejoran la circulación. Además, no aumentan los niveles de colesterol-LDL, por lo que no inducen riesgo cardiovascular.
La relación entre el cacao-chocolate y el estado anímico es muy compleja. Existe evidencia científica de que el salsolinol es un alcaloide derivado de la dopamina (neurotransmisor causante de sentir placer) y se encuentra en el cacao. Comer chocolate con moderación y tener un estilo de vida saludable es una buena opción, tomando en cuenta que deben evitarse los chocolates altos en azúcares y bajos en cacao.
Con información de la Doctora María del Carmen Iñarritu Pérez, Académica del Departamento de Salud Pública, Facultad de Medicina de la UNAM.
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01/09/21 | +Descubrir

Nota: Guadalupe Lugo Ilustración: Gabriel Espinosa
- Tenemos muchas carencias en México, tanto humanas como de infraestructura.
En un país como el nuestro, convulsionado por la criminalidad, es crucial e importante el trabajo que realizan los profesionales que se dedican a la investigación de los hechos, desde el punto de vista científico y técnico, como los criminalistas en conjunto con otras ciencias forenses. De ellos depende en gran medida que se dicte una sentencia justa y apegada a la verdad de los hechos. La justicia la imparten los jueces y la construyen los fiscales y abogados defensores, además de los científicos y técnicos forenses que colaboran con ellos, para ayudarles a acercarse a esa verdad que todos buscamos como un derecho vinculado a la justicia. La criminalística –disciplina que constituyen a las ciencias forenses–, es la aplicación del análisis técnico para la resolución de hechos. Ahí podría entrar el análisis de un siniestro vial, el cual parte del estudio del lugar de los hechos y nos proporciona diversos elementos técnicos y científicos para analizar el delito, al delincuente y a la víctima. De acuerdo con la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Colima, la criminalística es la ciencia en la que se aplican conocimientos, métodos y técnicas de investigación científica de las ciencias naturales para el examen del material sensible significativo, relacionado con un presunto hecho delictivo para determinar su existencia, reconstruirlo, señalar y precisar la intervención de uno o varios sujetos en el mismo. La criminalística es una de las ciencias forenses en la que se instruye a los estudiantes de la carrera de Ciencia Forense de la UNAM, donde se forman profesionales con una visión multidisciplinaria que abarca no sólo el área de la criminalística, sino también la investigación científica y las humanidades, vinculadas con la averiguación de los hechos. Algunas de las disciplinas que los científicos forenses abordan durante su formación en la UNAM son Criminalística, Biología Celular, Bioquímica; Química, Toxicología y Odontología Forense; Victimología, Derecho Penal y Teoría del Derecho, Bioética y Deontología Forense, Grafoscopía y Documentoscopía. Entonces, la Ciencia Forense es el concurso de técnicas y ciencias cuyas dimensiones están vinculadas al mundo jurídico-judicial, es algo más complejo que la criminalística, es el todo, el bagaje que da solidez al trabajo técnico-científico del investigador. En 2013, cuando la UNAM integró a su oferta académica la opción de Ciencia Forense, no existía en el país otra carrera semejante, la UNAM es pionera en la creación de una profesión con este perfil que proporciona a los estudiantes una formación integral y cuya función es cercana al Ministerio Público, al juez y a la autoridad que sea competente, a quienes les aportará los resultados del proceso de investigación. Por tratarse de una licenciatura de ingreso indirecto, cada año, desde 2014, se incorporan a la carrera de Ciencia Forense de la UNAM 36 de alrededor de 200 jóvenes que solicitan ingresar a esa licenciatura. Para formar parte de esta carrera los interesados deben haber sido aceptados, en primera instancia, en las facultades de Medicina, Química, Ciencias, Derecho, Filosofía y Psicología, una vez inscritos en dichas carreras, deben realizar un examen de ingreso, una prueba psicológica y una entrevista personalizada. Después de ese proceso de selección, el Comité Académico de la licenciatura elige a 36 personas. A la fecha han egresado 160 científicos forenses, 73 de los cuales se han titulado. Ellos tienen la capacidad de desarrollarse profesionalmente en los servicios periciales de organismos de procuración e impartición de justicia en el país; en los organismos de defensa de los derechos humanos, de defensoría pública, de atención a víctimas, de búsqueda de personas, tanto en el área gubernamental como en la ciudadana. También pueden desempeñarse en instituciones educativas y de investigación, aportando y generando nuevos conocimientos en las disciplinas forenses. Además, en organismos no gubernamentales, aseguradoras y en la iniciativa privada. Los criminalistas son de larga data, es decir, existen desde hace más de un siglo, cuando comenzaron a emplearse los conocimientos científicos y técnicos de manera formal, para investigar delitos e identificar personas. Estos especialistas deben contar con conocimientos múltiples, como es la Física, por ejemplo, para comprender la trayectoria de proyectiles –lo que se aplica en los dictámenes en materia de balística una disciplina de la criminalística–, o bien de química para estudiar huellas de sangre o analizar sustancias. Antes de que se analice un indicio en laboratorio se requiere en primer término al criminalista, quien identifica trazas de alguna huella biológica como un cabello, piel, saliva, semen u otro fluido que se considere relevante. Participación del científico forense Se ha evidenciado que en los últimos años los servicios forenses tienen carencias de infraestructura y de especialistas. Son muchos los cadáveres que ingresan a los servicios forenses y se van acumulando, ello no solo representa una carga de trabajo, también de almacenamiento. En el país se han realizado diversos esfuerzos para establecer servicios periciales oficiales que cuenten con el personal especializado necesario. Sin embargo, la formación de profesionales forenses y su empleo no es la suficiente, lo que sumado a la carencia de incentivos para que un profesional quiera dedicarse a esta actividad, conduce a una crisis de disponibilidad de personal profesional suficiente y entrenado. Desde hace ocho años la UNAM forma científicos forenses, y hoy se cuenta con egresados que coparticipan con los equipos de identificación de personas, su formación multidisciplinaria también les permite participar en los equipos de búsqueda de personas. Nuestros egresados son personas con la ilusión y la esperanza de que su trabajo sea verdaderamente efectivo y eficiente en el sistema de justicia. El Día del Criminalista se instituyó el 1 de septiembre de 1891 para recordar el uso oficial del método dactiloscópico creado por el criminalista argentino Juan Vucetich, quien logró implementarlo en esa fecha como un método para la individualización de personas mediante las impresiones dactilares. Con información de la Doctora Zoraida García Castillo, Coordinadora de la Licenciatura en Ciencia Forense, Facultad de Medicina de la UNAM. .
11/08/21 | +Descubrir

Quien no conoce la historia está condenado a repetirla
En plena Revolución Mexicana ocurrió la primera pandemia del siglo XX, la influenza de 1918, que provocó la muerte de 50 millones de personas, superando la letalidad de la Primera Guerra Mundial, que había causado 10 millones de decesos. A diferencia de los pasados brotes que afectaron a infantes y adultos ancianos, en esta ocasión la prevalencia se situó en los adultos jóvenes aparentemente sanos.
Se originó en los Estados Unidos de América y no en España como se suele creer, el 11 de marzo de 1918, cuando el soldado Albert Gitchell mostró signos de fiebre, tos y dolor de cabeza que parecía una simple gripa. Esa misma noche se registraron 107 enfermos en el fuerte y al final de la semana 522 personas presentaban los mismos síntomas. En 10 meses se llevó a la tumba de 20 a 40 millones de personas en el mundo.
Se conoció como “gripe española” porque los periódicos de este país fueron de los pocos que dieron la alarma con prontitud, lo cual dio pie a que muchos pensaran que la enfermedad se había originado allí. Mientras que en los países combatientes en la Primera Guerra Mundial se censuraba la noticia en la prensa, tratando de evitar el desánimo de las tropas y de las poblaciones.
En México
En nuestro país los primeros casos se empezaron a reportar en octubre, atacando los estados del norte, y para el día 8 del mismo mes, en el área de Laredo, Texas y Tamaulipas se calculaban 12 mil enfermos. Igual que en Estados Unidos las primeras víctimas fueron soldados.
La prensa nacional daba reportes en ocasiones alarmantes de la situación, siendo crítica con el gobierno en turno, descalificando las pocas medidas tempranas para el cierre oportuno de escuelas, iglesias y lugares concurridos, así como la necesidad de la vigilancia sanitaria correspondiente.
Medidas establecidas
En México se giró a los gobernadores un aviso de prevención y curación contra la influenza. En las Breves y elementales recomendaciones para combatir y atenuar los estragos de la influenza se anotan las siguientes indicaciones:
- Aseo personal más riguroso y desinfección especial de la boca y nariz con soluciones antisépticas débiles: ácido bórico al 5 por ciento, ácido fénico al medio por ciento, solución de agua oxigenada o solamente con un cocimiento ligero de hojas de eucaliptus.
- Aseo de las habitaciones, regándolas con soluciones antisépticas de ácido fénico, creolina, sulfato de cobre, bicloruro de mercurio o cocimiento de hojas de eucaliptus.
- Aseo, barrido y riego de patios, corrales, talleres y salones de espectáculos públicos, templos y cines, así como la parte correspondiente a la vía pública, con soluciones antisépticas más fuertes, si fuese posible, y sino, con agua simple en abundancia.
- Aislamiento inmediato del enfermo, asistiéndose por el menor número posible de personas y desinfección de sus ropas, ropas de cama, etc., por la ebullición o sea en agua hirviendo.
- Preventivos o profilácticos. El de mayor aceptación y que se juzga más eficaz es el sulfuro de calcio, a la dosis de cinco o seis gránulos de un centígramo, en tres dosis, mañana, tarde y noche. Recomiéndase así mismo la limonada… una vez al día como preventivo, y tres veces o constantemente a los ya atacados por la epidemia.
- Tratamiento curativo de casos benignos.- Reclusión inmediata del paciente en sus habitaciones, evitar enfriamientos, temperatura uniforme, pero ventilación conveniente de su pieza. Alimentación sana y poca. Para la calentura que siempre acompaña a esta afección, recomiéndase la administración de cápsulas de 12 centigramos de quinina y 20 centigramos de aspirina, cada dos o tres horas[…] Si hubiese tos, pueden administrarse unos papelillos de diez centigramos de polvo de Dower y 20 centigramos de benzoato de sosa, uno cada hora, cada dos o cada tres, según la intensidad de la tos, si sobrevinieron hemorragias por la nariz o por la boca, suministrarse media cucharadita de extracto fluído de Ergotina de Erba, tres veces al día.
- La esencia de canela, que en realidad, goza de propiedades antisépticas marcadas, también se ha publicado últimamente como preventivo, y acaso sea útil en los enfermos a las dosis de 15 gotas vertidas en una onza pulverizada, en una sola vez, disuelta en agua. El uso inmoderado de las tabletas de bromoquinina, es perjudicial. Se prohíbe en absoluto el uso de bebidas alcohólicas.
La mayoría de estas recomendaciones no fueron puestas en práctica por los grupos de población empobrecidos; es decir, la desinfección de las prendas y de las ropas de cama, la compra de medicamentos, la alimentación sana, y la ocupación exclusiva de una habitación para cada enfermo, eran hábitos de la sociedad acomodada.
Conforme avanzó el contagio el acceso a las medicinas empeoró. Para mediados de octubre las droguerías de la capital dejaron de vender medicamentos al por mayor, solo vendían cantidades pequeñas y a precios elevados.
Oficialmente se declararon 7 mil 375 muertes relacionadas con la influenza en la Ciudad de México, que tenía una población de 906 mil 63 habitantes en 1918, pero los diarios reportaban de 150 a 200 muertes al día, lo que daría un estimado de 6 mil muertes al mes.
Es preciso mencionar que en esta década nuestro país, debido a conflictos armados, tenía una inestabilidad política, al grado que los servicios de salud estaban comprometidos, estimándose al menos 300 mil muertos por este virus.
Conocer nuestra historia nos permite reflexionar cómo debemos actuar ante un futuro incierto y analizar cómo contribuir a la planeación de las políticas en salud considerando que las pandemias son eventos impredecibles y recurrentes.
Referencia:
Sandoval Gutierrez, (2021, mayo 21). 1918 pandemia de influenza en México. La gran pandemia del siglo XX, Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM. Recuperado de https://bit.ly/3AlSh5C
Netzahualcoyotzi MM. La Influenza de 1918 en Tlaxcala: mortandad y efectos sociales.. Bol Mex His Fil Med. 2003;6(1):23-31. Recuperado de https://www.medigraphic.com/pdfs/bmhfm/hf-2003/hf031e.pdf
Murillo GG. Recordando a la gripe española. Med Int Mex 2011;27(5):463-466. Recuperado de https://www.medigraphic.com/pdfs/medintmex/mim-2011/mim115h.pdf
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26/06/21 | +Descubrir

El “Día Internacional de la Sordoceguera” es conmemorado anualmente de manera simbólica en el natalicio de Helen Keller (27 de junio de 1880 – 1 de junio de 1968), extraordinaria y reconocida activista en la lucha por los sensorialmente discapacitados.
La sordoceguera es una condición única, en donde existe una deficiencia combinada de dos de cinco sentidos, vista y oído, ocasionando en el individuo dificultad en la accesibilidad a los sistemas de comunicación y por tanto en la socialización, así como otras limitantes como la percepción del espacio y la libre movilidad en su entorno.
La sordoceguera es una condición congénita, es decir, esta presente en el nacimiento, como consecuencia de problemas en la gestación, pero también puede ser una condición adquirida por causas diversas, desde secuelas de una afección viral hasta un traumatismo.
Esta discapacidad es además atribuible al Síndrome de Usher, en el cual coexisten dos alteraciones, una en la visión y otra en la audición, ocasionando turbación en el equilibrio. Este síndrome es una afección genética autosómica recesiva, transmisible cuando se hereda una copia de un gen mutado o anormal de cada uno de los padres.
En este contexto, la intervención de un consejero genético es necesaria para evaluar la salud del padre y la madre, así como identificar las probabilidades que tienen de transmitir ciertos trastornos a su futuro bebé.
La sordoceguera cuenta con una clasificación, a causa de que las pérdidas visuales y auditivas se manifiestan y experimentan de diversas maneras.
Dentro del Síndrome de Usher existen tres grupos con diferentes implicaciones neurológicas y sensoriales, a grandes rasgos:
- El Tipo I, es el grado más severo con profunda pérdida de la audición, además de un impacto neurológico en el desarrollo psicomotor;
- El Tipo II, es el grado más frecuente, caracterizado por una pérdida moderada y progresiva de la audición pero con un equilibrio normal;
- El Tipo III, es el grado menos frecuente, caracterizado por una pérdida de la audición progresiva.
La sordoceguera no es una enfermedad, por lo tanto no tiene cura; sin embargo existe un tratamiento. La intervención es múltiple y especial, además es en función del nivel de sordera o ceguera que manifiesta o experimenta cada individuo, así es posible determinar el tipo de rehabilitación. Entre los especialistas involucrados están además del genetista, el neurólogo, oftalmólogo, otorrinolaringólogo y terapeuta, entre otros.
La dificultad de socializar, derivada de la combinación de la pérdida o privación visual y auditiva, también impacta la salud mental de los pacientes llevándolos a la depresión, por lo que es indispensable recurrir también a la intervención psicológica o bien, psiquiátrica.
Para individuos con deterioro auditivo o visual pero con restos de estos sentidos, existen ciertas alternativas al comunicarse, por ejemplo, al conservar cierto campo visual puede implementarse la lectura de labios o al conservar cierto nivel de audición puede recurrirse a prótesis o implantes, además, a través de la tecnología se han desarrollado programas especiales para su auxilio e integración.
Sin embargo, en casos sin restos de los dos sentidos o casos congénitos, presentes antes de la adquisición del lenguaje, la rehabilitación suele ser complicada, sobre todo al intentar desarrollar un sistema de comunicación. En este sentido, los familiares juegan un papel primordial como enlace con el resto de la sociedad a través de estímulos de tipo táctil como el Sistema Dactilológico.
En nuestros días, la existencia del Tamiz Neonatal Visual y el Tamiz Neonatal Auditivo, ambas pruebas sencillas, nos permiten detectar en una etapa temprana la disminución de la visión y la audición en recién nacidos, sin causar dolor o molestia.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, más de 6,179,890 de individuos viven en todo nuestro territorio con algún tipo de discapacidad, es decir, el 4.9 por ciento de la población total; de los cuales el 15.7por ciento tienen una deficiencia auditiva y el 26.0 por ciento una visual; sin embargo, aún no existe un dato duro que considere cuantas y cuantos mexicanos padecen ambas discapacidades al mismo tiempo, una clara señal de la falta de reconocimiento de esta condición.
Es por lo anterior que la conmemoración del “Día Internacional de la Sordoceguera” tiene como intención concientizar a la sociedad sobre el impacto de esta discapacidad múltiple en pacientes, familiares y en el sistema de salud para crear políticas públicas de inclusión, así como la necesidad de construir estrategias para identificar y canalizar a tiempo a estas personas.
Con información de la Doctora Adriana Hernández López, Coordinadora de Investigación en el Departamento de Cirugía y la Doctora Diana Lucía Acosta Cruz, Instructora del Departamento de Informática Biomédica de la Facultad de Medicina, UNAM.
18/06/21 | +Descubrir
Este trastorno se caracteriza por la pérdida del tono muscular ante emociones fuertes, ya sean positivas o negativas, por lo que la persona afectada puede experimentar una caída después de un episodio de risa, estrés o ira. Afecta principalmente a las mujeres jóvenes en edad reproductiva y se asocia a enfermedades como narcolepsia e hipersomnia excesiva diurna.
Actualmente se sabe que en el caso de asociarse a narcolepsia, la causa puede ser una disfunción en la región hipotalámica, donde se regula el sueño. Estos pacientes generalmente sufren ataques incontrolables de somnolencia durante el día, pueden quedarse dormidos estando en clase, en una plática convencional, en sus actividades laborales o en muchas otras situaciones. A veces también se acompaña de parálisis del sueño o mejor conocida como la sensación de que “se sube el muerto”, en la que se tiene alguna alucinación auditiva, visual y/o táctil y no se pueden mover las extremidades. Puede haber narcolepsia con o sin cataplexia y otros pacientes pueden sólo tener hipersomnolencia excesiva diurna sin una causa aparente.
El diagnóstico se realiza mediante la entrevista en consulta clínica, en donde se integran los síntomas y signos de sospecha de hipersomnolencia excesiva diurna e indicadores de cataplexia, narcolepsia, parálisis del sueño o alucinaciones. Posteriormente, se realiza una polisomnografía con prueba de latencias múltiples, que consiste en ir a dormir a una clínica del sueño, en donde se colocan electrodos en la cabeza para registrar la actividad cerebral, y en los músculos para la actividad muscular, también se registran la actividad respiratoria y cardíaca, ya que muchos trastornos del sueño también se asocian a estos parámetros. Al día siguiente del estudio, se toman tres siestas para evaluar en cuánto tiempo se queda dormido y alcanza el sueño de movimientos oculares rápidos (REM), que es la fase en la que generalmente se dan los sueños. En algunas ocasiones también se realiza una punción lumbar y resonancia magnética para descartar lesiones cerebrales.
Se ha visto que la serotonina está involucrada con la cataplexia, probablemente como parte del mecanismo fisiopatológico del síntoma, por lo que el tratamiento consiste en la administración de medicamentos inhibidores de la recaptura de serotonina de manera indefinida y estimulantes del sistema nervioso central que ayudan a mantener despierto al paciente durante el día para que pueda realizar sus actividades cotidianas, de esta manera se presenta una mejoría en la calidad de vida. Es importante también establecer una rutina de higiene del sueño como horarios definidos para dormir, siestas vespertinas programadas que no excedan cierta duración y evitar la exposición a luces de pantallas de computadora, celulares u otros electrodomésticos por la noche.
Lamentablemente estos trastornos del sueño van muy ligados con el prejuicio de que una persona duerme mucho por ser muy perezosa, pensando que estos síntomas son normales debido a su personalidad, por lo que los pacientes se atienden tardíamente, lo que fragmenta a la arquitectura de su sueño y su calidad ideal de descanso. Si éstos no se atienden a tiempo, a la larga pueden generar afectación cognitiva, es decir, de aprendizaje, funciones mentales, de memoria, manuales y de ejecución de procedimientos complejos.
Con información del Dr. Máximo León Vázquez, Neurólogo, Epileptólogo, Adscrito a la Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina, UNAM y al Hospital Especial del Centro Médico Nacional “La Raza”.
11/06/21 | +Descubrir


¿Qué es?
Es la aplicación del razonamiento, métodos y conocimiento epidemiológico al estudio del uso y efectos de los medicamentos en poblaciones humanas.
La industria farmacéutica en las últimas décadas ha incorporado a la práctica clínica un importante número de medicamentos como determinantes de salud, sin embargo, de forma paralela se ha introducido un mayor riesgo debido a los efectos no deseados de los medicamentos.
¿Cuándo y dónde surge?
En EEUU en la década de los sesenta, con los programas de monitorización de reacciones adversas a los medicamentos en los hospitales como: el John Hopkins Hospital and The Boston Collaborative Drug Surveillance Program, que consistieron en estudios de cohortes, que exploraron los efectos a corto plazo de los medicamentos.
La farmacoepidemilogía toma auge con el desastre de la talidomida, que dejó como responsabilidad ética y científica estudiar las reacciones adversas de los medicamentos, aún después de que estos son autorizados y comercializados.
En el estudio de las reacciones adversas a medicamentos, es importante considerar que el 51% de los medicamentos que se aprueban y están disponibles en el mercado, tienen reacciones adversas serias, no detectadas al momento de su aprobación. Por lo que el registro sanitario del medicamento significa que hasta el momento no se ha detectado ningún riesgo inaceptable, por lo tanto no garantiza que el fármaco siempre será seguro en la práctica clínica.
Se han retirado medicamentos del mercado desde la década de los ochenta. Al menos, 36 fármacos se han retirado en Estados Unidos de Norteamérica desde 1980; a continuación se describen algunas reacciones adversas de medicamentos después de su aprobación y año de retiro:
| Fenilpropanolamina |
Aumento de tensión arterial que puede ocasionar hemorragia cerebral o infarto |
2000 |
| Alosetron |
Colitis isquémica |
2000 |
| Rapacuronio |
Broncoespasmos |
2001 |
| Rofecoxib |
Eventos vasculares cerebrales |
2004 |
Fármacos retirados del mercado en México en el 2019 por la OMS y la COFEPRIS:
| Valsartán
Antihipertensivo |
Posible relación con el cáncer por su contenido N-nitrosometilamina o NDMA
sustancia identificada como posible carcinogénico humano de acuerdo con la FDA |
| Veraliprida
Menopausia |
Riesgos en la circulación y desarrollo de enfermedades psiquiátricas |
| Efalizumab
Psoriasis crónica moderada y severa |
Leucoencefalopatia multifactorial progresiva |
| Pemolina
Déficit de Atención de niños |
Daño hepático irreversible en niños |
| Sibutramina
Adelgazante
Tx prolongado |
Problemas cardíacos
Accidente cerebro vascular
Alteraciones psicomotoras, genera intoxicación y dependencia |
| Ranitidina
Antiácido |
Posible relación con el cáncer.
Por su contenido N-nitrosometilamina o NDMA sustancia identificada como
posible carcinogénico humano |
Con información de la Dra. Adela Alba Leonel, Académica del Departamento de Salud Pública y del Programa de Posgrado PMDCMOyS de la Facultad de Medicina, UNAM; y de la alumna Samantha Papaqui Alba de la Licenciatura en Médico Cirujano.
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