Las emociones son reacciones psicológicas y fisiológicas que tiene nuestro cuerpo, las cuales tienen que ver con las sustancias que se liberan y son una forma de adaptación a ciertos estímulos que nos ocurren cuando percibimos algún objeto, persona, evento o un recuerdo importante de algún acontecimiento en nuestra vida.
Las emociones se generan en el cerebro, específicamente en el sistema límbico el cual está debajo de la corteza cerebral, forma parte de un sistema primitivo de desarrollo cerebral, junto con otras estructuras cerebrales que se activan y nos hacen percibir las emociones.
La función de las emociones es poder responder a determinados eventos, por lo general previo a una conducta hay una emoción, todas son importantes ya que generan o les dan un significado a los acontecimientos de nuestra vida diaria y sus funciones van a depender de acuerdo al tipo de emoción.
Los seres humanos nacemos con la capacidad de sentir las emociones, es parte de nuestra naturaleza que se encuentran en el cerebro cognitivo, lo que se aprende es a nombrarlas ya que a veces no se identifican de manera clara, sobre todo cuando se está en la etapa de la adolescencia.
Las emociones se clasifican en básicas: enojo, tristeza, miedo y alegría, y en emociones complejas las cuales son el resultado de unir varias básicas, por ejemplo el amor es la combinación de varias emociones, porque mientras se está enamorado se puede sentir miedo, alegría o incluso tristeza.
Con información de:
Dra. Diana Patricia Guízar Sánchez, Coordinadora de Investigación Educativa de la Subdivisión de Especializaciones Médicas de la División de Posgrado.
La personalidad se expresa por un estilo propio y patrones específicos de pensamiento, sentimiento y acción; orienta la conducta sin que la persona lo advierta. Los rasgos de personalidad no ocurren en forma aislada, forman conglomerados o constelaciones que dan a la persona una forma propia de contender con los problemas y de relacionarse con los demás.
Un trastorno de la personalidad es un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta de las expectativas de la cultura del sujeto, y que se manifiesta en al menos dos de las siguientes áreas: la cognición, la afectividad, el funcionamiento interpersonal o el control de los impulsos; su conducta es maladaptativa y conflictiva en los diferentes ámbitos: familiar, laboral y social.
Se trata de patrones persistentes del modo de percibir, pensar y relacionarse con el entorno y con uno mismo, que se muestran en una amplia gama de contextos sociales y personales.
Aproximadamente 10% de la población general y de 20 a 30% de las personas que acuden a consulta de medicina general tienen un trastorno de la personalidad, sin embargo, dado que estos trastornos son egosintónicos (no generan malestar al sujeto, sino a los demás), los pacientes no acuden a consulta a causa del trastorno.
El diagnóstico requiere una evaluación de los patrones de funcionamiento del individuo por un profesional experto en el área.
La Asociación Americana de Psiquiatría en la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) divide los trastornos en tres grupos o Clusters que resultan de un enfoque dimensional:
Cluster A: extraño o excéntrico
Personalidad paranoide
Se caracteriza por desconfianza injustificada, suspicacia hacia los demás, hipersensibilidad, celos, envidia, rigidez, autoestima excesiva y tendencia a culpar y a asignar intenciones malévolas a otros.
El trastorno se relaciona con la presencia de cuatro o más de las siguientes características:
Sospecha de que otros traman algo o toman ventaja de uno
Obsesión con la infidelidad de los amigos
Negativa a confiar en otros debido al miedo de que cambien sus lealtades
Detección constante de interpretaciones ocultas y perjudiciales de asuntos inocuos
Incapacidad para hacer a un lado los agravios y desaires
Percepción de ataque a su carácter o reputación (no apreciable por otros) y disposición a reaccionar rápidamente con enfado o a contraatacar
Desconfianza constante de la fidelidad sexual de la pareja
Personalidad esquizoide
Se caracteriza por timidez, sensibilidad excesiva, soledad, distanciamiento de las relaciones cercanas o competitivas, excentricidad, sin pérdida de la capacidad de reconocer la realidad y soñar despierto, e incapacidad para expresar hostilidad o agresividad. Son percibidos como introvertidos o excéntricos, llevan una vida solitaria y no les interesa la interacción social.
El trastorno se relaciona con la presencia de cuatro o más de los siguientes rasgos:
Disgusto por las relaciones cercanas, incluyendo la familia
Preferencia habitual por estar solos
Asexualidad
Falta de aficiones
Ausencia de amigos o de relaciones estrechas con personas sin lazo de parentesco
Falta de atención a las reacciones de los demás
Apatía emocional
Personalidad esquizotípica
Semejante al trastorno de la personalidad esquizoide, pero el individuo también muestra pruebas leves de pérdida de contacto con la realidad, creencias extrañas, distancia y retraimiento; tienen un pensamiento mágico, ideas extravagantes y son percibidos como sorprendentemente raros.
El trastorno se relaciona con la presencia de cinco más de los siguientes:
Ideas, pero no los delirios de referencia (sospecha de que los acontecimientos del mundo real giran en torno o están dirigidos a uno)
Ideas extrañas que chocan incluso con supersticiones culturales
Percepciones extraordinarias o extrasensoriales
Lógica o lenguaje anómalos
Paranoia
Afectos extraños
Comportamiento y apariencia extravagantes o de otra manera extraños
Aislamiento social
Ansiedad social que es irremediable debido a la paranoia
Cluster B: dramático, impulsivo y errático
Personalidad histriónica
Se caracteriza por inestabilidad emocional, excitabilidad, hiperreactividad, vanidad, inmadurez, dependencia y sobreactuación para captar la atención, así como actitud seductora; tienden a ser inmaduros y se les dificulta mantener relaciones duraderas.
El trastorno se relaciona con la presencia de cinco o más de los siguientes:
Inquietud cuando no es el centro de atención
Tendencia a fraternizar de una manera sexualmente sugestiva
Emocionalidad voluble y superficial
Uso o mejora de las características físicas para atraer la atención de otros
Discurso nebuloso, vago
Expresión emocional melodramática
Impresionabilidad
Percepción sesgada de la intimidad de las relaciones ordinarias
Personalidad narcisista
Se caracteriza por sentimientos de grandiosidad, sensación de tener más derecho, falta de empatía, envidia, manipulación y necesidad de atención y admiración, sensación exagerada de importancia de uno mismo, preocupación por las fantasías del éxito final, respuesta exagerada a la crítica, inquietud excesiva por la autoestima y la imagen propia.
El trastorno se relaciona con la presencia de cinco o más de los siguientes:
Sentido exagerado del valor de uno mismo
La posesión imaginaria de gran poder, inteligencia, glamour u otras cualidades ventajosas
Sentido pertinaz de exclusividad
Necesidad de adulación o adoración
Un sentido de privilegio
Uso egoísta de los demás
Insensibilidad e ignorancia con respecto a los demás
Celos de otros
Arrogancia
Personalidad antisocial
Define a personas en conflicto con la sociedad; son incapaces de manifestar lealtad y se muestran egoístas, insensibles, irresponsables, impulsivos, no sienten culpabilidad ni aprenden de la experiencia; muestran bajos niveles de tolerancia a la frustración y tendencia a culpar a los demás; tienen incapacidad de ajustarse a las normas sociales que rigen la conducta individual.
El trastorno se relaciona con la presencia de tres o más de los siguientes:
Desprecio por las costumbres sociales y normas que culmina en la delincuencia
Falsedad
Descuido y falta de comportamiento premeditado
Combatividad y un patrón de peleas
Falta de atención en cuanto a la seguridad
Incapacidad para mantener las propias obligaciones
Conducta no piadosa y sin arrepentimiento
Personalidad límite
Se caracteriza por inestabilidad, impulsividad y sexualidad caótica, actos de suicidio, comportamiento autolesivo, problemas de identidad, ambivalencia y sentimientos de vacío y aburrimiento; tienen una extraordinaria inestabilidad afectiva, del estado de ánimo, conductual, de relaciones objetales y de autoimagen.
El trastorno se relaciona con por cinco o más de:
Intentos desesperados por evitar la deserción o el abandono
Propensión a establecer relaciones que fluctúan entre extremos positivos y negativos
Autoimagen inestable y negativa
Impetuosidad en un grado autolesivo
Conducta suicida habitual o gestos expresados
Inestabilidad emocional
Vacuidad emocional
Temperamento incontrolable
Disociación o paranoia
Cluster C: Ansioso o temeroso
Personalidad obsesivo-compulsiva
Se caracteriza por una preocupación excesiva por cumplir las normas y la rigurosidad; el individuo puede ser rígido, excesivamente concienzudo, dubitativo, muy inhibido e incapaz de relajarse, se definen por el perfeccionamiento, orden, inflexibilidad, tozudez, constricción emocional e indecisión.
El trastorno se relaciona con cuatro o más de los siguientes:
Preocupación excesiva sobre regulaciones, tiempos, organización o detalles específicos
Estándares de rendimiento perfeccionista que impiden los logros
Priorización de la productividad y el trabajo a expensas del ocio o el descanso
Adhesión demasiado rígida a las reglas y normas morales
Acaparamiento de posesiones
Falta de voluntad para ceder el control
Hábitos de gasto parcos
Temperamento práctico
Personalidad evasiva
Se caracteriza por bajos niveles de energía, fatigabilidad, falta de entusiasmo, incapacidad para disfrutar la vida y sensibilidad excesiva al estrés; tienen una personalidad retraída o tímida y despliegan una hipersensibilidad frente al rechazo, manifiestan enormes deseos de compañía; sin embargo muestran una enorme necesidad de reafirmación y de aceptación sin críticas, a veces se describen como individuos con complejos de inferioridad.
El trastorno se relaciona con cuatro o más de las siguientes:
Evitación de situaciones sociales debido a un deseo de disminuir la crítica
Desconexión de las relaciones por temor a la desaprobación de los demás
Falta de voluntad para intimar debido a una sensación de vergüenza
Excesiva preocupación por el rechazo social
Retiro de nuevas situaciones sociales
Concepto negativo de sí mismo
Evitar el riesgo y la novedad por temor a la vergüenza y al ridículo
Personalidad dependiente
Se caracteriza por una conducta pasiva y sumisa, la persona no está segura de sí misma y se hace absolutamente dependiente de otras; carecen de confianza en sí mismos y hacen que otros asuman la responsabilidad de los aspectos importantes de sus vidas.
El trastorno se relaciona con cinco o más de:
Indecisión y dependencia de otros al tomar decisiones todos los días
Derivación de la responsabilidad de la mayoría de los aspectos de la vida a los demás
Renuencia a la voz de la oposición
Falta de seguridad que impide tomar acciones por iniciativa propia
Disposición a rebajarse a sí mismo para conseguir aprobación
Sentimientos de aislamiento y desolación al estar solo debido a temores e incompetencia
Necesidad recurrente de buscar figuras de soporte de reemplazo
Exceso de ansiedad por tener que cuidarse a sí mismo
También existe una categoría que abarca los cambios en la personalidad debidos a otras afecciones médicas, se caracterizan por un marcado cambio en el estilo y los rasgos de personalidad con respecto a un nivel anterior de funcionamiento en relación a una entidad médica (p. ej. Un tumor cerebral).
Una persona normal puede sentirse identificada en cada una de las personalidades patológicas, como portador de varias características . De la tendencia al autoritarismo que evoca una “inclinación” paranoide, a la seducción femenina bien temperada, pasando por las reacciones fóbicas pasajeras en ocasión de periodos de estrés, las manías de organización y de orden, las descargas mal controladas de cólera o la búsqueda de reconocimiento y de gratificación narcisista, todos llevamos en sí un poco de cada una de las personalidades patológicas pero solo cuando los rasgos de personalidad son inflexibles y desadaptativos, y causan deterioro funcional o malestar significativo, constituyen un trastorno de la personalidad.
Referencias
American Psychiatric Association. (2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5(Quinta ed.). Arlington: Panamericana.
De la Fuente, R., & Lara Muñoz, M. (2014). La Patología Mental y su Terapéutica.México: Fondo de Cultura Económica.
Díaz Méndez, D., & Latorre Postigo, J. M. (2015). Psicología Médica.Barcelona: ElSevier.
Kapsambelis, V., & Laugier, F. (2017). Manual de Psiquiatría Clínica y Psicopatología del Adulto(Primera ed.). (H. Pérez-Rincón, Ed., G. Gallardo Jordán, & H. Pérez-Rincón, Trads.) México: Fondo de cultura económica.
Sadock, B. J., Ahmad, S., & Sadock, V. A. (2018). KAPLAN & SADOCK Manual de bolsillo de Psiquiatría Clínica(Sexta ed.). Philadelphia: Wolters Kluwer.
Con información de: MPSS Itzel Texta Palomeque, de la Facultad de Medicina de la UNAM
Llega diciembre y con ello la época navideña, generándonos un sin fin de emociones: desde alegría, entusiasmo y esperanza, pero también provoca tristeza, nostalgia o incluso enojo, en consecuencia se tienen síntomas parecidos a la depresión, algunas personas pueden desarrollar un cuadro depresivo o intensificar alguno que ya se padecía y que no está directamente relacionado con la depresión invernal.
Es importante hacer una distinción entre lo que es una depresión generada por situaciones del contexto social, es decir, lo que nosotros deseamos, lo que para nosotros representa la navidad, la familia, los logros, los deseos que se cumplieron o no se cumplieron a lo largo del año y la depresión estacional que es causa por problemas biológicos.
La depresión navideña también es conocida como depresión de diciembre y/o depresión invernal y es provocada por factores biológicos que generan una disminución de los niveles de serotonina por la oscuridad, ya que nuestro organismo depende mucho de los ritmos biológicos y de cómo estos regulan nuestro reloj interno, los seres humanos somos muy sensibles a los cambios, cuando hay un nivel de oscuridad mayor nos vamos adaptando, pero cuando esos niveles nos sobrepasan y nuestro cuerpo ya no puede adaptarse a esas nuevas condiciones como el caso de la oscuridad, se desarrollan problemas en la conducta.
No todas las personas somos vulnerables a los trastornos depresivos estacionales, los habitantes que se van a ver afectados por esta cuestión son aquellos que viven en la parte norte del planeta, cuando cambian los ciclos de luz-oscuridad y las noches son más prolongadas que los días. Asimismo se ha visto que las personas que tienen trastorno bipolar tienen más número de recaídas que en otras épocas del año.
Las personas que vivimos en países cerca del Ecuador, donde los cambios de luz no son tan intensos o tan importantes, no tenemos tanta susceptibilidad a este problema.
El tratamiento depende del tipo de depresión, es muy importante que el psiquiatra valore las condiciones que hicieron que se desarrollará el cuadro depresivo para dar el tratamiento adecuado, si es un cuadro estacional el tratamiento principal será la terapia de luz o terapia lumínica, en cambio si es porque se re-activo un cuadro depresivo previo por tristeza, abatimiento del ánimo y falta de motivación, el tratamiento tendrá que ser antidepresivos y psicoterapia.
Si una depresión lleva más de dos semanas y se notan cambios en el peso, en el apetito, en los patrones del sueño, disminución en la energía o falta de motivación es conveniente ir con un especialista para ser tratado, ya que la depresión es una enfermedad y muchas veces no es diagnosticada a tiempo hasta que se agrava.
Con información del Dr. José Benjamín Guerrero, Coordinador de la Clínica de Salud Mental del departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la UNAM.
La depresión es el resultado de un conjunto de factores biológicos, psicológicos y sociales, suele iniciar cuando la persona atraviesa por alguna situación difícil o estresante como desempleo, muerte de un ser querido, experiencias traumáticas, entre otros.
En México se estima que 9.2% de la población ha sufrido depresión, y 1 de cada 5 personas la sufrirá antes de los 75 años, siendo más común en jóvenes.
¿Qué siente una persona con depresión?
Presenta durante al menos 2 semanas:
Profunda tristeza.
Pierde el interés por cosas y actividades que antes disfrutaba.
Se siente vacía y/o culpable.
Come en exceso o pierde el apetito.
Duerme más de lo habitual o sufre de insomnio.
Se siente cansado, apático o fatigado todo el día.
No se puede concentrar.
Es más lento al hacer sus actividades.
En casos graves, tiene pensamientos relacionados con la muerte.
El suicidio es una de las 20 principales causas de muerte a nivel mundial. Más de 800 mil personas mueren, es decir, 1 persona se suicida cada 40 segundos y ésta es la segunda causa de muerte entre personas de 15 a 29 años de edad. Por cada adulto que se suicidó, otros 20 lo han intentado.
En el mundo, 300 millones de personas sufren depresión y más de 260 millones tienen trastornos de ansiedad.
De acuerdo al INEGI, en nuestro país el número de muertes por suicidio ha ido en aumento, en 2016 se registraron 6 mil 370 muertes por esta causa; más de la mitad son consumados por personas con trastornos depresivos y aproximadamente 1 de cada 4 casos se asocia al alcoholismo.
¿Qué hacer si se detecta depresión o se conoce a alguien que la padece?
Hablar de sus sentimientos con alguien de confianza.
Buscar ayuda profesional ¡Hablar con su médico de cabecera o un profesional sanitario local es un comienzo!
No aislarse, mantener contacto con familiares y amigos.
Hacer ejercicio regularmente, aunque se trate de un pequeño paseo.
Mantener hábitos regulares de alimentación y sueño.
Evitar o disminuir la ingesta de alcohol y abstenerse de consumir drogas ilícitas ¡éstos productos pueden empeorar la depresión!
Seguir haciendo las cosas que siempre han gustado, aunque no lo apetezcan.
Tomar conciencia de sus pensamientos negativos y autocríticos persistentes e intentar sustituirlos por pensamientos positivos. Auto felicitarse por sus logros.
Fuentes:
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2015). Estadísticas a propósito del… Día Mundial para la prevención del Suicidio (10 de septiembre)». Aguascalientes: INEGI.
La salud mental se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad. OMS
La salud mental es el estado de equilibrio que debe existir entre las personas y el entorno socio-cultural que los rodea, incluye el bienestar emocional, psíquico y social e influye en cómo piensa, siente, actúa y reacciona una persona ante momentos de estrés. Es la base para el bienestar y funcionamiento efectivo de una persona y su comunidad. (Secretaría de Salud, 2016)
¿Qué la afecta?
Inseguridad
Desesperanza
Rápido cambio social
Riesgos de violencia
Problemas que afecten la salud física
Factores y experiencias personales
Interacción social
Valores culturales
Experiencias familiares, escolares y laborales
Los trastornos mentales se originan por múltiples factores que afectan a la población sin distinción de raza, género o edad, éstos suelen ser vinculados con factores genéticos, psicológicos, neurológicos, ambientales o sociales, entre otros, por lo cual su tratamiento requiere de un equipo multidisciplinario (médicos, psicológicos, psiquiatras), cuya finalidad es mejorar la calidad de vida de la persona.
Estudios realizados por la OMS arrojan que para el año 2020 la depresión será la segunda causa de discapacidad a nivel mundial. La Secretaría Federal estima que de los 15 millones de personas que padecen algún trastorno mental en México, la mayoría son adultos jóvenes en edad productiva.
Los diagnósticos más comunes entre la población son:
Depresión
Trastornos de Ansiedad
Trastorno por Déficit de atención
Autismo
Trastornos de la conducta alimentaria
Fuentes:
– Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2017). Salud Mental. Recuperado el 5 de octubre de 2018, de Salud y Seguridad Social:http://www.beta.inegi.org.mx/temas/salud/
La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia; sobre todo después de los 65 años. Es una enfermedad que provoca pérdida gradual de funciones cerebrales, impidiendo el funcionamiento social y ocupacional normal. Actualmente se sabe que se relaciona con la formación de placas de una sustancia llamada “beta amiloide” en el hipocampo, estructura cerebral que ayuda a codificar los recuerdos y además en otras áreas del cerebro que participan en el pensamiento y la toma de decisiones; también se alteran algunas proteínas cerebrales que no permiten la comunicación entre una neurona y otra, causando la muerte de éstas células y después, el fracaso de la memoria (principalmente la memoria llamada episódica, que tiene que ver con eventos personales). Algunos factores que favorecen la aparición de esta enfermedad son: el envejecimiento, el antecedente de un familiar con Alzheimer y la portación del gen APOε4. El síntoma inicial y característico es la incapacidad para retener la información recientemente adquirida. Posteriormente cambios en el estado de ánimo, ansiedad, insomnio, agitación. A medida que la enfermedad progresa, la persona requiere apoyo para realizar actividades básicas de la vida diaria (vestirse, bañarse, comer, caminar, e ir al baño). Eventualmente habrá dificultades para caminar llevando a la inmovilidad. Además la alimentación y la deglución se dificultan provocando enfermedades respiratorias. Los pacientes con un inicio temprano de la enfermedad tienden a tener un curso más agresivo y rápido que aquellos con presentación tardía. La principal causa de muerte son enfermedades como la neumonía. ¿Hay algo que se pueda hacer para evitar esta enfermedad o detener su avance? Además de requerir un diagnóstico oportuno, ayuda:
Consumir vegetales que contengan vitamina C y Eß, (en alimento, no suplementos).
Evitar consumo de grasas saturadas y grasas trans
Mantener el peso corporal ideal (ni bajo peso, ni alto peso)
Cuando alguien tiene Alzheimer ¿cómo lo podemos ayudar?
Intervenciones conductuales: incluir a la persona en actividades físicas, paseos y actividades recreativas
Terapia de reminiscencia: ¡terapias de relajación!
Contacto social: buscar una convivencia de calidad
Terapias de estimulación sensorial: musicoterapia, aromaterapia, masaje, fototerapia
Con información de la MPSS Itzel Texta Palomeque, de la Facultad de Medicina, UNAM. Bibliografía: Diagnóstico y Tratamiento de la Enfermedad de Alzheimer. Guía de Evidencias y Recomendaciones: Guía de Práctica Clínica. México, IMSS; 2017.