Bacterias resistentes, más mortíferas que el VIH

Bacterias resistentes, más mortíferas que el VIH

Nota: Erick Cortés
Ilustración: Arantxa Mendoza

Las bacterias resistentes a los antibióticos causaron la muerte de 3 mil 500 personas cada día durante el 2019 (1.2 millones de personas en todo el año), una cifra que casi duplica las muertes anuales por sida (680 mil). Esto sin contar 5 millones de fallecimientos que en el mismo periodo fueron asociados con enfermedades en las cuales la resistencia antimicrobiana jugó algún papel importante.

La causa más frecuente de las muertes fueron infecciones comunes que antes eran tratables con antibióticos, principalmente en el sistema respiratorio y en la sangre. Tras varios años de dar seguimiento a estos casos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una lista con las bacterias más resistentes y peligrosas, para las cuales se necesitan urgentemente nuevos antibióticos.

En dicha lista se encuentra la bacteria Staphylococcus aureus, un patógeno particularmente mortal que puede causar endocarditis (infección interna del corazón), bacteriemia (infección del torrente sanguíneo), infecciones de la piel, huesos y pulmones. Esta bacteria generó resistencia a los antibióticos ampicilina y vancomicina, los cuales también perdieron efectividad contra el Enterococcus faecium, un microorganismo que infecta el tracto digestivo y las membranas que rodean el cerebro (meninges).

La bacteria Acinetobacter baumannii también es un patógeno de alta mortalidad. Puede causar desde infecciones cutáneas y urinarias, hasta neumonía y meningitis. Actualmente resiste a los carbapenémicos (antibióticos de amplio espectro) más potentes, mismos que también se han vuelto ineficaces contra las bacterias Pseudomona aeruginosa y Klebsiella pneumoniae, causantes de infecciones pulmonares severas.

Las Enterobacteriaceae son una familia de patógenos que causan infecciones gastrointestinales. En esta familia se encuentran las bacterias Escherichia Coli, Shigella y Salmonella, las cuales han incrementado su resistencia a todos los antibióticos.

Otros microorganismos que están en la lista de observación de la OMS son la bacteria Helicobacter pylori, famosa por ser una causa común de gastritis y úlceras estomacales, la cual es capaz de resistir tanto al ácido estomacal como a un gran número de antibióticos, incluida la claritromicina (el antimicrobiano más utilizado para su tratamiento). También se encuentra el Streptococcus pneumoniae (neumococo) y el bacilo Haemophilus influenzae, los cuales han logrado desarrollar inmunidad total a la penicilina.

Actualmente, las muertes anuales vinculadas a los patógenos resistentes superan en número a las que se registran a causa del sida (680 mil), y se estima que para el año 2050 la resistencia antimicrobiana causará la muerte de 10 millones de personas. Es por ello que la OMS la considera una de las primeras diez amenazas para la salud pública mundial.

Referencia

Elsevier Ltd. (2022). Global burden of bacterial antimicrobial resistance in 2019: a systematic analysis. En The Lancet Vol 399, pp. 629-695. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(21)02724-0/fulltext#%20

S.A. (febrero 27, 2017). La OMS publica la lista de las bacterias para las que se necesitan urgentemente nuevos antibióticos. Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/es/news/item/27-02-2017-who-publishes-list-of-bacteria-for-which-new-antibiotics-are-urgently-needed#:~:text=Entre%20tales%20bacterias%20se%20incluyen,coli%2C%20Serratia%2C%20y%20Proteus.

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¿Qué es la resistencia a los antimicrobianos?

¿Qué es la resistencia a los antimicrobianos?

 

Nota: Azucena Xancopinca
Ilustración: Arantxa Mendoza 

¿Te imaginas adquirir una enfermedad y que por más medicamentos que consumas no puedas mejorar? Esto es algo que estamos ocasionando al hacer un uso deliberado de medicamentos como los antibióticos. 

​​La resistencia a los antimicrobianos se produce cuando los microorganismos, como las bacterias, hongos, virus y parásitos, sufren cambios al verse expuestos a los antimicrobianos, por ejemplo a los antibióticos, antifúngicos, antivíricos, antipalúdicos o antihelmínticos.

Los microorganismos resistentes a la mayoría de los antimicrobianos se conocen como ultrarresistentes. Como resultado, los medicamentos se vuelven ineficaces y las infecciones persisten en el organismo, lo que incrementa el riesgo de propagación a otras personas.

En la actualidad, la resistencia antimicrobiana se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública, debido a que las infecciones causadas por microorganismos resistentes, a menudo fallan en responder al tratamiento, lo que resulta en mayor riesgo de muerte, hospitalización prolongada y altos costos hospitalarios.

Los porcentajes de resistencia continúan en ascenso, advirtiendo paso a paso sobre el inicio de una era postantibiótica, en la que se tienen opciones terapéuticas limitadas, a tal punto de carecer por completo de tratamientos disponibles.

En 1944, tres años después de la introducción de la penicilina, se reportaron los primeros aislados de Staphylococcus aureus resistentes a este antibiótico, mediante la presencia de enzimas hidrolíticas llamadas “penicilinasas”.

La carencia de opciones terapéuticas ha llevado a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierta sobre la llegada, en el siglo XXI, de una era postantibiótica, en la que a pesar de los más de 200 antibióticos desarrollados, ninguno será lo suficientemente efectivo, en un panorama similar a la era preantibiótica, en la que no se contaba con estos medicamentos.

De no controlarse el problema de resistencia, en el año 2050 se presentarán más de 10 millones de muertes por esta causa, una mortalidad mayor que la ocasionada por enfermedades crónicas como la diabetes y el cáncer.

En la práctica clínica humana se ha demostrado un uso exagerado de antibióticos, así como la prescripción inadecuada, al administrarse sin necesidad o en dosis y tiempo inapropiados. Diferentes estudios han demostrado cómo en instituciones hospitalarias la indicación del tratamiento antibiótico puede ser incorrecta en el 30 al 50 por ciento de los casos. De igual forma, en unidades de cuidado intensivo, entre el 30 y el 60 por ciento de los antibióticos prescritos son innecesarios, inapropiados o subóptimos.

Los antibióticos son usados para favorecer el crecimiento de animales de consumo humano y para asegurar una mayor producción de sus derivados, como carne, leche y huevo. Además, son frecuentemente utilizados para proteger de enfermedades y evitar afecciones bacterianas en cultivos, el ganado vacuno y bovino, las aves y en la acuicultura. De esta forma, los antibióticos son introducidos en la cadena alimentaria, y desde la niñez, las personas estamos expuestas a dosis de antibióticos que van seleccionado poblaciones bacterianas resistentes, que después pueden ocasionar enfermedades.

En la comunidad, la venta de antibióticos sin fórmula médica no está regulada, por lo que las personas pueden tener acceso a estos medicamentos, siendo los más vendidos y utilizados inclusive para infecciones virales, como otitis, gripes y faringitis, en las que no tienen ningún efecto.

Con frecuencia se ignora el papel de los diferentes actores sociales en la propagación de bacterias resistentes; más que un problema restringido sólo a los hospitales, es un asunto que afecta a la comunidad en general y, como tal, las estrategias para su control deben ser implementadas desde un punto de vista multidimensional.

 

Referencias:

Vanegas-Múnera JM, Jiménez-Quiceno JN. Resistencia antimicrobiana en el siglo XXI: ¿hacia una era postantibiótica? Rev. Fac. Nac. Salud Pública. 2020;38(1):e337759. DOI: https://doi.org/10.17533/udea.rfnsp.v38n1e337759

Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud. Consultado el día: 09/02/2022. Resistencia a los antimicrobianos. Consultado en: https://www.paho.org/es/temas/resistencia-antimicrobianos

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Tuberculosis en la historia

Tuberculosis en la historia

La tuberculosis es una enfermedad curable y prevenible causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que afecta en la mayoría de los casos a los pulmones y que se transmite a través del aire cuando un enfermo estornuda o tose.

 Sus síntomas son tos, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso; pueden ser leves durante varios meses y si no se recibe el tratamiento adecuado, puede causar hasta la muerte.

 Se estima que una tercera parte de la población mundial está infectada con el bacilo, pero no ha desarrollado la enfermedad, ni puede transmitirla, y tendrá a lo largo de su vida un riesgo de 5 al 15% de desarrollarla.

 El segmento de la población más vulnerable es aquella cuyo sistema inmunológico se encuentra dañado por otras enfermedades como VIH, diabetes o desnutrición.

 En la antigüedad también era denominada como tisis, consunción y plaga blanca y se cree que el bacilo había evolucionado de la tuberculosis bovina a la humana, y su progenitor genético pudo haber estado presente desde hace 3 millones de años aproximadamente, afectando a los primeros homínidos que dispersaron estas bacterias con las primeras migraciones humanas.

 Las primeras pruebas de su afectación en humanos se descubrieron en momias egipcias entre el 3,500 a 2650 a.C. y en América se encontró la presencia de estas bacterias en momias peruanas que datan del periodo precolonial.

 Mientras que en la antigua Grecia, era descrita como ptisis o absceso de pulmón, siendo investigada y descrita por Hipócrates y creía que era una enfermedad hereditaria, hasta que, durante el imperio romano, Claudio Galeno sugirió que su naturaleza era contagiosa.

 En Europa, la epidemia de la tuberculosis inició alrededor del siglo XVII e intensificándose a finales del siglo XVIII y a principios del XIX. Gracias al médico francés René Laennec, es posible realizar las primeras auscultaciones torácicas por medio del primer estetoscopio cónico de madera.

 Jean Antoine Villemin realizó experimentos para demostrar la naturaleza infecciosa de la tuberculosis, pudiendo reproducir la enfermedad en diversos animales por medio de la inoculación. Pero fue hasta 1882 que Robert Koch presenta sus estudios en Berlín identificando al microorganismo que él mismo denominó como tuberculoso, describiendo su tinción, aislamiento y cultivo, hecho que dio un gran avance para el desarrollo de métodos diagnósticos y tratamientos eficaces contra la enfermedad.

Fuentes:

Cartes, J. “Breve historia de la tuberculosis”, Revista Médica de Costa Rica y Centroamérica, 2013. Organización Mundial de la Salud.

¿Qué es la microbiota?

¿Qué es la microbiota?

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SOMOS TAN HUMANOS COMO MICROBIOS

Todos los humanos estamos hechos de “carne y hueso”, como siempre nos lo han dicho. Entre esos componentes, existen células y microorganismos que no son visibles a simple vista, pero que nos ayudan a llevar a cabo procesos internos. Somos un holobionte con piernas, ya que tenemos un ecosistema dentro, donde viven distintas especies que realizan acciones benéficas y patógenas.

Entre estos mini seres que nos habitan, se encuentran los microbios. Sí, esos “bichitos” de los cuales te protegía tu mamá cuando eras más pequeño. Sin embargo, actualmente se ha descubierto que no son tan malvados como se pensaba, pues ayudan a realizar procesos en el cuerpo que son necesarios y tienen beneficios para nuestros organismo.

Estos microorganismos se denomina microbioma, los cuales aprovechan algunas de las sustancias que secretamos, como nutrientes, y nos ayuda a digerir parte de nuestra comida; también se alimentan de nuestra propia comida, e incluso combaten infecciones de otras bacterias y virus externos. Éstas se encuentran en pequeños pueblos construidos dentro de nosotros, los cuales se llaman microbiotas.

Los microbiotas son de suma importancia para el cuerpo, ya que ellos no viven sin nosotros, y nosotros no podríamos vivir sin ellos. Estamos en una relación de codependencia sana que no debería ser alterada.

El microbiota humano es gigantesco, pues se calcula que es igual a 10 a la 14, o sea, un 10 con 14 ceros, número equivalente al de nuestras células. Si hablamos de genes, es al menos 150 veces mayor los genes microbianos que los humanos. Esto quiere decir que SOMOS, CASI, MITAD HUMANOS Y MITAD MICROBIOS.

No te asustes, no debes fumigarte, lavarte de la cabeza a los pies 100 veces al día o tomar millones de medicamentos para erradicarlos, porque si lo haces puedes acarrear más males que beneficios.

En investigaciones recientes relacionadas con la lectura del genoma humano, se llegaron a varias conclusiones: la información genética no sólo se encuentra en el ADN, también los microbiomas transportan genes que se quedan en nuestros cuerpos. Por lo tanto, estos microorganismos han evolucionado junto con el ser humano y les hemos delegado procesos esenciales para el buen funcionamiento del organismo.

Existen nichos específicos, tanto internos como externos, donde se ubican los microbiomas. Por ejemplo: la boca, la superficie de los ojos, la piel, los pulmones, el intestino y los genitales.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas, pues también la evolución de la raza humana, al no haberle puesto atención a estos seres microscópicos, ha desarrollado mecanismos que se creían provechosos para la salud. Los antibióticos son el claro ejemplo. Se sabe que sí nos ayudan a erradicar enfermedades que nos aquejan, pero también arrastran daños corporales.

No es gratuito que las mamás o abuelas nos hayan dicho alguna vez que tomáramos yogurt después de ingerir antibióticos. Ellas cuidaban nuestros “bichitos” sin saberlo, ya que estos, al mismo tiempo que eliminan bacterias malignas, afectan a las bacterias benéficas. Por eso, ingerir probióticos, como este lácteo, funciona para recuperar la flora intestinal.

Al comenzar a matar, de una u otra forma, parte del microbiota, se empezaban a desarrollar dysbiosis, alteraciones en el ecosistema de microorganismos, las cuales, al ser parte de la información genética de cada uno, también se pueden heredar.

Sin estar 100% comprobado, la alergia al gluten puede ser una secuela de esta masiva extinción de microorganismos. Hay microbios encargados de digerir el gluten, sin embargo, si se asesinan, se desarrolla un desbalance. Por lo tanto, el cuerpo pierde el equilibrio que había evolucionado junto con él desde el nacimiento.

Otros factores de desequilibrio han sido la cesárea y la mala alimentación a base de leche materna. El primero porque el recién nacido no obtiene los microbiomas que debería al salir en parto natural, sino que los consigue de los nichos externos, cosa no tan buena para el buen crecimiento. El segundo factor, la lactancia, podría afectar al bebé, pues si no es una leche materna saludable, no puede alimentarlo con las más de 700 especies de microbios que habitan en ella.

El microbioma maduro de un adulto se adquiere alrededor de los 3 años de edad y va variando durante toda la vida dependiendo de una serie de factores como el sexo, el índice de masa corporal , el consumo de la fibra que se encuentra en frutas y algunos vegetales, así como del nivel de actividad física[1].

Si en algún momento el déficit de microbiomas persiste, en los últimos años se han realizado trasplantes para reconstituir la biota sana del tracto gastrointestinal . Como lo escuchas, te insertan “bichitos” en cápsulas rellenas de excremento (especial para este procedimiento) para que estés sano.

Por eso se debe destacar la trascendencia de los microbios en los ecosistemas internos. Lo que se pretende realizar es la actualización de las facultades de medicina para olvidar la idea del cuerpo como se ha estudiado durante muchos años. Hay que prestar más atención a estos micro habitantes, pues son fundamentales en la maquinaria que pone en funcionamiento procesos vitales del cuerpo.

 

Con información del Dr. Alejandro Frank Hoeflich, Coordinador del Centro de Ciencias de la Complejidad, en conferencia magistral de la Feria del Libro de Ciencias de la Salud 2018, “Somos un bosque: el microbioma humano”.

Moreno del Castilloa, Valladares-Garcíaa, Halabe-Cheremb, Microbioma humano, Revista de la Facultad de Medicina, Vol. 61, n.o 6, Noviembre-Diciembre 2018. Disponible en: file:///Users/pamela/Downloads/art%2002_7_19.pdf

Moreno del Castilloa, Valladares-Garcíaa, Halabe-Cheremb, Microbioma humano, Revista de la Facultad de Medicina, Vol. 61, n.o 6, Noviembre-Diciembre 2018. Pág. 9

 

Enfermedad Pélvica Inflamatoria

Enfermedad Pélvica Inflamatoria

 

La enfermedad pélvica inflamatoria es una de las principales causas de infertilidad en la mujer, la cual es causada por una infección que produce inflamación a nivel de la pelvis y puede provocar adherencias o una inflamación crónica que obstruye las tubas uterinas haciendo difícil que una mujer pueda embarazarse, sino se atiende a tiempo con un especialista puede complicarse y formar un absceso provocando la necesidad de una intervención quirúrgica para realizar una histerectomía es decir, extraer la matriz, una o las dos trompas de falopio.

Entre el  80%  y el 90% de las mujeres que lo padecen sufren de dolor pélvico, secreción vaginal, dolor en el cervix y en algunos casos cuando la enfermedad ya está muy avanzada hay fiebre.

 

Con información de la Dra. Susana Haquet Santana, Académica del  Departamento de Embriología de la Facultad de Medicina UNAM.