Síndrome de Stendhal o Síndrome del viajero

Síndrome de Stendhal o Síndrome del viajero

Victor Rubio Rojas

Historia 

En los siglos XVIII y XIX surgió la idea del viaje romántico: independientemente del lugar que se visitara, el viaje en sí mismo era una emoción. Para el siglo XX, con los términos turismo y turista, que enmarcan a un ser nuevo que se emancipa buscando un espacio propio del que pueda disfrutar, los diarios pasan a ser guías y nace el viaje sentimental.

De este sentimiento surgen los diarios de los viajes a Italia escritos por Henry-Marie Beyle, más conocido por su seudónimo Stendhal, que representan un importante ejemplo de este concepto. En ellos habla sobre ciudades como Florencia y Milán, de la que afirma sentirse ‘‘muerto de cansancio, con unos órganos exhaustos que habían perdido su capacidad de gozar’’.

Sobre Florencia y su visita a la Santa Croce en 1817, el escritor describe su impresión al encontrarse ante las tumbas de Alfieri, Maquiavelo, Galileo y Miguel Ángel y los frescos de Volteriano; situaciones que le produjeron una fuerte emoción que describe en sus diarios como cercana al lugar donde se encuentran las sensaciones celestiales: ‘‘fuertes latidos de corazón, acompañados de la sensación de que la vida se había desvanecido, caminando con sensación de caer’’.

¿Qué es el Síndrome de Stendhal?

La psiquiatra Graziella Magherini estudió en el Hospital de Santa María Nuova en Florencia, los cuadros de malestar psíquico presentados por ciertos grupos de pacientes, generalmente visitantes extranjeros. Se trataba de cuadros breves, de inicio abrupto y agudo relacionados con la visita a una ciudad artística.

Al describir el síndrome de Satendhal (SS), la doctora Magherini identificó tres tipos sindrómicos: 

  • Trastornos predominantes del pensamiento: manifestados como alteración en la percepción de sonidos o colores, sentimientos persecutorios o de culpa y ansiedad. 
  • Trastornos afectivos: asociados a un grado variable de angustia depresiva, sentimientos de inferioridad como inutilidad, precariedad o insuficiencia, sentimientos de superioridad como euforia, exaltación o pensamiento omnipotente, ausencia crítica de la propia realidad y crisis de pánico.
  • Proyecciones somáticas de la angustia: como dolor en el pecho, sudor, desvanecimiento, taquicardia o malestar epigástrico. 

[Se ha identificado el SS en ciudades de similares características como Venecia o Roma, lugares remotos como la India o localizaciones como Jerusalén, donde probablemente se suman connotaciones religiosas y místicas]. 

Sobre las posibles explicaciones de este síndrome, la primera la ofreció el psicoanálisis, desde donde se propone el término ‘‘fruición artística’’, o complejo de respuestas psíquicas que una obra de arte genera en un observador, sin otro tipo de intereses que los puramente artísticos. 

La doctora Magherini propuso una ecuación-modelo de fruición artística que incluye tres variables y una constante: la experiencia estética primaria, construida con todas las relaciones interpersonales establecidas desde el inicio de la vida; lo extraño, correspondiente al elemento reprimido freudiano que vuelve en determinadas circunstancias; el hecho seleccionado, donde existe un momento en la percepción del objeto de arte que puede modular en gran medida la reacción que genera en el observador y la constante del valor artístico, es decir, el objeto de arte con sus características propias, sus contenidos o simbolismos. 

En 1952 Ernst Kris describió que con frecuencia impulsos y conflictos se traducen en el lenguaje artístico. Así, la obra de arte promueve la emergencia de sentimientos que llevan a recordar conflictos personales. La expresión artística, en suma, permite evocar intensidades emocionales que de otra manera no saldrían a relucir. El arte ofrece la ocasión, socialmente sancionada y tolerada, de expresar y vivenciar intensas reacciones emocionales; el observador pasa de una situación activa a otra pasiva recreando el objeto de arte y si la distancia entre sujeto y objeto es muy pequeña, las emociones serán mucho más intensas.

Fuentes:

A.L. Guerreroa, A. Barceló Rossellób, D. Ezpeletac. Síndrome de Stendhal: origen, naturaleza y presentación en un grupo de neurólogos. Neurología. 2010;25:339-42

Zeki  S,  Lamb  M.  The  neurology  of  kinetic  art.  Brain.1994;117:607—36.

Freedberg D, Gallese V. Motion, emotion and empathy in esthe-tic experience. Trends Cogn Sci. 2007;11:197—203.

Magherini G. El síndrome de Stendhal. Madrid: Espasa Calpe;1990.2.

 

¿Estás dispuesta a sacrificar tu salud por belleza?

¿Estás dispuesta a sacrificar tu salud por belleza?

 

Un hábito poco saludable entre las mujeres es prestarse el maquillaje como el rímel, los lápices para delinear, etcétera, ya que se pueden transmitir múltiples bacterias, y en el caso de los ojos, se pueden causar infecciones. Una de las más comunes es cuando se tapan las Glándulas de Meibomio, que son las encargadas de secretar la sustancia para lubricar el ojo y al obstruirse, provoca resequedad e irritación, así como la aparición de perrillas u orzuelos (protuberancia dolorosa de color rojo) puesto que al ingresar una sustancia extraña al cuerpo de manera natural causará una reacción.

Asimismo, si eres de las que les gusta repasar el rímel y el delineador cuanto más sea posible para conseguir una mirada espectacular, debes saber que el maquillar en exceso sobre los ojos, principalmente cerca de la línea donde nacen las pestañas, puede provocar meibomitis (inflamación de las glándulas), orzuelos o chalaziones (quiste suave o firme  lleno de líquido) ya que impiden que la lágrima excrete su grasa para formar parte de la película lagrimal.

Otra cuestión también poco saludable es que se utilice maquillaje ya muy viejo, por mucho que nos cueste tirar un artículo que ya tiene tiempo que lo compramos, no es recomendable seguir usándolos porque también pueden causarnos infecciones, es mejor renovarlos regularmente.

Es importante tener en cuenta que el maquillaje debe ser de uso personal, no se debe compartir, procura no delinear  o poner máscara tan cerca del borde palpebral (donde nacen las pestañas) y evita que el producto cosmético entre al ojo, porque no hay mirada  más espectacular que la de unos ojos saludables.

 

Con información del Doctor Luis Porfirio Orozco Gómez , Jefe de Servicio del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre de Oftalmología y Presidente de la Sociedad Mexicana de Oftalmología para el período 2017.