Cardiopatías congénitas

Cardiopatías congénitas

Existen dos tipos de cardiopatías congénitas: acianóticas y cianóticas.

En las primeras, la sangre con oxígeno sufre una reacción anormal y pasa de las cavidades izquierdas a las derechas.

Estas se subdividen en 4 tipos:

– Persistencia del conducto arterioso (PCA): en esta existe la persistencia de una arteria adicional que está presente durante la vida fetal y se cierra durante las primeras horas de vida.

– Válvula aórtica bicúspide: la válvula de la arteria aórtica tiene solo 2 valvas de las 3 que un corazón normal debería tener.

– Comunicación Interauricular (CIA): en esta existe un defecto en la pared que separa las aurículas formando uno o más orificios y comunicando las aurículas entre sí.

– Comunicación  interventricular (CIV): existe una presencia de orificios en la pared que separa los ventrículos, permitiendo que ambos se comuniquen entre sí.

Las cardiopatías congénitas cianóticas se caracterizan por el hecho de que la sangre que llega al corazón sin oxígeno se mezcla con la oxigenada, esto a su vez, pasa a la circulación sistémica y provoca una coloración azulada.

Y estas se subdividen en 3 tipos:

– Dextotransportación de grandes arterias: las principales arterias del corazón cambian su lugar de origen, logrando que la aorta salga del ventrículo derecho y la pulmonar del izquierdo.

– Tetralogía de Fallot: es un defecto de la pared ventricular, la aorta sale por la misma y la arteria pulmonar es más estrecha, el ventrículo derecho puede presentar un crecimiento, es la más común en la infancia.

– Tronco arterial común: se trata de una gran arteria única que sale de la base del corazón, de esta surgen las arterias coronarias, la pulmonar y la aorta.

El 1% de los recién nacidos vivos son afectados por una cardiopatía congénita y su origen es multifactorial.

Con información de los libros: Manual CTO de Cardiología (2017) y del Manual CTO de Pediatría (2017), del Grupo CTO.

[/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section]

¿De qué murió Diego Rivera?

¿De qué murió Diego Rivera?

En el marco del día de muertos, rendimos homenaje al famoso pintor Diego Rivera, cuyo nombre completo era Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez. Nació el 8 de diciembre de 1886 en Guanajuato. Tan sólo con diez años de edad ingresó a la Academia de San Carlos. En 1907, después de su primera exposición individual, recibió una beca para estudiar en España y al año siguiente se instaló en París. Entre 1913 y 1917 realizó un importante número de obras cubistas. Cuatro años después realizó un viaje a Italia donde aprendió técnicas que le darían mayor énfasis a su propio estilo, en el mismo año volvió a México por segunda vez y colaboró para promover e impulsar las riquezas culturales de México.

Durante 1922 realizó su primer mural en el interior del Anfiteatro Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria, uno de los recintos de espectáculos más importantes de México. A partir de entonces, Diego Rivera creó diversos murales en México y en Estados Unidos, como El hombre de la encrucijada en 1933 para el edificio Rockefeller Center de Nueva York, mismo que fue censurado y destruido por pintar en él un retrato de Lenin.

Después de dos divorcios, en 1929 contrajo matrimonio con la famosa pintora Frida Kahlo, quien falleció en 1954, al siguiente año le diagnosticaron cáncer a Diego Rivera y finalmente falleció el 24 de noviembre de 1957 por una insuficiencia cardíaca, pero…

¿Qué es la insuficiencia cardíaca?

Se da cuando el corazón no es capaz de cumplir eficazmente con la función de bombear la sangre a todo el organismo para proveer los nutrientes que necesitan los órganos del cuerpo. Se origina cuando hay daño por alguna circunstancia propia o externa del corazón.

De entre muchas causas, estas son las más frecuentes:

  • Hipertensión
  • Arritmia
  • Obstrucción de las arterias del corazón (infarto)
  • El consumo de algunos fármacos
  • Algún virus
  • Radiación y quimioterapia
  • Enfermedades pulmonares
  • Enfermedades autoinmunes
  • Nacimiento con problemas en las válvulas cardíacas
  • Problemas estructurales del corazón

En gran parte se relaciona con el infarto porque hay una pérdida del balance en el consumo y aporte de oxígeno del corazón, ya que este sucede cuando las arterias del corazón se tapan por colesterol, diabetes o ácido úrico.

El síntoma más común es la sensación de la falta de aire, o también llamada disnea, que en las etapas iniciales se manifiesta al hacer esfuerzos como correr, subir escaleras o caminar. La enfermedad va progresando y en etapas avanzadas, los pacientes presentan la falta de aire con sencillas actividades cotidianas como el vestirse, bañarse o incluso comer. Otros signos asociados puede ser hinchazón de piernas y cara, ruidos anormales en los pulmones al momento de respirar por la presencia de líquido en ellos, el crecimiento del hígado y la dilatación de las venas del cuello.

Esta enfermedad puede generar incapacidad para trabajar ya que ocasiona una enorme cantidad de consecuencias a distintos órganos del cuerpo como el riñón, los pulmones y el cerebro, hasta provocar la muerte.

Cuando la insuficiencia cardíaca es secundaria a otra enfermedad, por ejemplo, algún proceso obstructivo, el paciente puede mejorar, incluso sanar si se retira el factor desencadenante; lo mismo ocurre cuando el problema es a nivel válvulas cardiacas, pues remplazándolas el problema se resuelve.

Para diagnosticar esta enfermedad es necesaria una serie de estudios clínicos o de imagen e intervención médica, incluido el uso de cateterismo cardiaco. Una vez que se diagnostica la insuficiencia cardiaca, el tratamiento debe ser integral y dependerá mucho de encontrar la causa específica que la origina en el paciente para determinar el tratamiento más adecuado. Estos pacientes requieren de un seguimiento continuo y de la prevención de otras enfermedades metabólicas o respiratorias. Las etapas avanzadas de esta enfermedad demandan tratamientos intrahospitalarios y más complejos.

En el mundo occidental, 1 de cada 6 pacientes de más de 65 años que están en urgencias tiene insuficiencia cardiaca y es una de las primeras causas de hospitalización en personas mayores.

 

Con información del Dr. Álvaro Conteras Villaseñor, Médico adscrito de Hemodinamia del Centro Médico Siglo XXI y Docente de posgrado de la Facultad de Medicina, UNAM, dr.alvarocontreras@gmail.com

¿Qué tanto conoces a tu corazón?

  

El 29 de Septiembre ha sido nombrado  como el Día Mundial del Corazón, en un acuerdo con la UNESCO, La Organización Mundial de la Salud (OMS) y  la Federación Mundial del Corazón, y desde el año 2000 se ha celebrado año con año, en está ocasión el lema es “Comparte el Poder”.

El corazón del ser humano es del tamaño del puño cerrado de la mano, también es el músculo más fuerte de nuestro cuerpo y empezó a latir cuando apenas teníamos tres semanas de haber sido concebidos. Una persona que ha vivido 70 años su corazón habrá latido dos y medio billón de veces.

A pesar de ser el músculo más fuerte de nuestro cuerpo también es el más vulnerable, ya que las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte y discapacidad en el mundo 17.5 millones de personas mueren al año a causa de una afectación cardíaca. Lo que equivale a un tercio de todas las muertes en el planeta no relacionadas con enfermedades transmisibles. Se prevé que para el 2030 aumente a 23 millones.

El 80 % de las muertes ocurren en países de bajos ingresos, en donde los recursos humanos y financieros son los menos preparados para enfrentar los ECV.

Las enfermedades cardiovasculares más frecuentes son: la cardiopatía coronaria (ataque cardíaco) y la enfermedad cerebrovascular (accidente cerebrovascular).

Señales de advertencia de ataque al corazón:

  • Molestias en el pecho. La mayoría de los ataques al corazón implican malestar en el centro del pecho que dura más de unos minutos, o que desaparece y vuelve. Presión en el pecho o dolor.
  • Molestias en otras áreas de la parte superior del cuerpo. Dolor o malestar en ambos brazos, espalda, cuello, mandíbula o el estómago.
  • Falta de aliento con o sin incomodidad en el pecho.
  • Otros signos pueden incluir sudor frío, náuseas o aturdimiento.

Algunos ataques al corazón son repentinos e intensos, pero la mayoría comienza lentamente, con dolor o malestar leve. A menudo las personas afectadas no están seguras de lo que está pasando y esperan demasiado tiempo antes de acudir a un hospital o solicitar ayuda.

Los ataques al corazón se manifiestan de manera diferente en las mujeres que en los hombres. Al igual que con los hombres, el síntoma de ataque cardíaco más común de las mujeres es el dolor de pecho o malestar. Pero las mujeres son un poco más propensas que los hombres a experimentar algunos de los otros síntomas comunes, especialmente falta de aire, náuseas, vómitos y dolor en la espalda o mandíbula.

Los  cuatro principales factores de riesgo para las enfermedades  cardiovasculares son: el fumar directamente y humo de tabaco indirectamente, la dieta poco saludable, la inactividad física y el uso nocivo del alcohol, ya que si se controlan estas cuatro factores se reduce hasta un 80%  las muertes prematuras por ECV y con ello también se obtiene una mejor calidad de vida.

Sin embargo, el Día Mundial del Corazón juega un papel crucial para el cambio de todo esto. Ya que se busca informar y crear conciencia de que se pueden evitar si se toman las medidas preventivas necesarias y con ello reducir las muertes prematuras a causa de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares, al mismo tiempo que obtenemos una vida sana y larga vida para nuestro corazón porque “La salud del Corazón está en el corazón de toda la Salud”.

Este año 2017 “Comparte el Poder” significa que tanto nosotros de manera individual, como las instituciones de salud y las organizaciones e incluso el mismo gobierno, podemos compartir información y alentar a todos a cuidar nuestro corazón, la mejor manera es llevar una vida saludable, lo que significa comer y beber bien, esto es reducir la ingesta de grasa, azúcar y sal, beber  agua sola,  hacer  30 min de actividad al día o llevar una rutina de ejercicio, revisar regularme la presión arterial, el colesterol y la glucosa, en dado caso de estar consumiendo medicamentos, tomar con cuidado la dosis y apegarse al tratamiento  que indicó  el médico.

Gracias a nuestro corazón podemos amar, reír, y sentir, así que cuidemos, amemos y regalémosle más vida a esa parte del cuerpo que es fundamental para seguir vivos.

 

Con información de Dr. Ruben Argüero, Jefe del Departamento de Cirugía de la Facultad de Medicina de la UNAM / Organización Mundial de la Salud / Federación Mundial del Corazón.