La COVID-19 presenta diversos síntomas y signos, de los cuales forma parte la cianosis.
Este signo es la manifestación de una coloración morada a nivel central, es decir, en parte de la cara, labios; o bien, a nivel periférico, o sea, en las puntas de los dedos de las manos y/o de los pies.
Este signo se debe a la falta de oxigenación, los pulmones al verse afectados por el virus del SARS-CoV-2 y al generar neumonía o Síndrome de Insuficiencia Respiratoria, pierden su capacidad para enviar la suficiente sangre oxigenada a los tejidos y células.
Cuando un paciente presenta este signo, indica un grado de severidad avanzada y pronóstico malo. Y para disminuirlo, se debe tratar propiamente la enfermedad con los fármacos debidos, la administración de oxígeno, el uso de ventiladores y el soporte médico adicional.
Cabe señalar que la cianosis no es un signo exclusivo de la COVID-19, se relaciona a muchas otras enfermedades tanto de carácter cardíaco como pulmonar.
Con Información del Dr. Álvaro Contreras Villaseñor, académico de la División de Estudios de Posgrado del Subcomité de Cardiología de la Facultad de Medicina de la UNAM y Médico Adscrito de Hemodinamia del Centro Médico “Siglo XXI”.
Este periodo de pandemia ha sido una etapa de pérdidas para muchas personas como la muerte de uno o más familiares, y no sólo se han perdido vidas, sino también trabajo, libertad, confianza, seguridad y otras situaciones que debemos superar a pesar del dolor y del duelo.
El confinamiento ha sido un fenómeno muy complejo que radica en las condiciones de cada familia, para algunas personas ha sido una ventaja, mientras que para otras ha sido lo contrario.
Durante el distanciamiento social podemos utilizar de manera positiva las redes sociales para tener un contacto con seres queridos y amigos, sin embargo, se pueden presentar consecuencias por la falta de socialización, sobre todo en los niños y jóvenes.
Aunque, no todo es completamente negativo, en algunas familias, el confinamiento les ha beneficiado a su convivencia, ya que en horarios normales no se ven con la misma frecuencia por las actividades que deben realizar diariamente. También existen personas que, por estar ya jubiladas, pasan el mayor tiempo a solas en casa y en esta situación han tenido la compañía de las personas que viven en el mismo hogar.
En otros casos, también hay familias con muchos conflictos, con miembros que no son capaces de controlar sus problemas emocionales y buscan salidas desafortunadas como el consumo de alcohol o drogas, lo que también trae consigo problemas de violencia y agresión. Estas familias pueden entrar en un estado de desesperación por salir del confinamiento y evitar la convivencia.
Uno de los problemas que más se ha comenzado a notar en estudios que ha realizado el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina, es que a los jóvenes estudiantes les afecta de manera significativa el problema económico de sus padres y el aumento en el consumo de alcohol.
Con respecto a las consecuencias que el COVID puede traer existen dos:
Psicológicas como depresión, ansiedad y estrés postraumático, sobre todo en las personas que han adquirido esta enfermedad, generándoles también miedo y problemas del sueño.
Problemas Neuropsiquiátricos como Delirium, pérdida del olor (anosmia) y del sabor (ageusia), por el daño que puede provocar este coronavirus en el sistema nervioso.
Las personas que no se han infectado de COVID-19 también pueden presentar problemas de ansiedad, depresión y trastornos postraumáticos por el estado de incertidumbre, vulnerabilidad y miedo.
Estos problemas se pueden prevenir identificando y evitando las ‘fake news’, tomando las medidas necesarias para protegernos del contagio, evitando ser aprensivos, recurriendo a técnicas de relajación, hacer un poco de ejercicio, tener una buena alimentación y ser consientes de la realidad y del presente, evitar pensamientos catastróficos.
Se debe buscar la ayuda necesaria en caso de identificar alguno de estos síntomas, actualmente hay algunos centros de atención psiquiátrica o psicológica que pueden brindar consulta por telemedicina, como lo hace el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultar de Medicina. Es muy importante tratar estos problemas y no dejarlos pasar.
Con Información del Dr. José Benjamín Guerrero López, Coordinador del Programa de Salud Mental del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina, UNAM.http://psiquiatria.facmed.unam.mx
Este sello nos indica que los prestadores de servicios se apegan a una serie de recomendaciones uniformadas a nivel internacional para ejercer las buenas prácticas en la transición a la nueva forma de vida.
Existen varios certificados, sin embargo, el que tiene mayor impacto por la gestión política de aplicación en varias regiones del mundo, es el certificado Safe Travel, que emite el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés).
Este organismo, que reúne a las empresas más importantes a nivel mundial, principalmente de servicios de turismo, conjuntó esfuerzos para hacer este certificado, basándose en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y de los Centros para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos.
Lo que se busca es crear ciertos protocolos que los prestadores de servicios deben tomar en cuenta para la reactivación en la transición a la nueva forma de viajar. Cuenta con alrededor de 10 guías que contempla a servicios de aviación, aeropuertos, hoteleros, tour operadores, turismo de negocios, atracciones turísticas y para las compañías de renta de vivienda y automóviles.
Uno de los servicios que ha tenido mayor impacto es el de hotelería, y en este caso los protocolos se dividen en cuatro secciones:
¿Cómo operar y capacitar al personal?
¿Cómo asegurar una estancia segura?
¿Qué hacer para recuperar la confianza de los usuarios?
¿Qué políticas implementar?
La idea principal es crear una cultura de cuidado, capacitar al personal en cuestiones de cómo protegerse a sí mismos y a los usuarios, cómo interactuar con los clientes al momento de prestar el servicio, brindar información acerca de ¿qué es la COVID-19 y cómo detectarla?, ¿cuándo activar los protocolos de emergencia?, y en general considerar todas las medidas que se deben alinear con los protocolos de cada país.
Con respecto a la experiencia segura, se enfoca mucho a la desinfección de las áreas comunes, limitación de los espacios, implementación de filtros sanitarios (toma de temperatura, preguntas de signos y síntomas) asignación de partes abiertas y cerradas, entre otras regulaciones. Lo que el sector del turismo está promoviendo es crear mensajes que inviten a los viajeros a cumplir con las normas y adoptar estos nuevos hábitos.
Se trata de estar alineados con las autoridades de salud y cumplir con cabalidad, ser proactivos con la implementación de los protocolos que dicten los organismos internacionales, nacionales y locales y promover los destinos turísticos.
Contar con un sello de viaje seguro refleja la buena voluntad de las empresas a adherirse a las recomendaciones que se emiten. No cuenta con vinculación legal ni reconocimiento por parte de los gobiernos ni organismos internacionales, pero se está buscando que sea un proyecto que vaya más allá de la buena voluntad. Sin embargo, como viajeros debemos continuar siendo muy precavidos, tener paciencia y ser responsables.
Con información del Dr. Jorge Baruch Díaz, responsable de la Clínica de Atención Preventiva al Viajero de la UNAM
Los menores de edad están en riesgo de contraer COVID-19 al igual que los demás grupos de edad, sin embrago se ha observado que la enfermedad se presenta de forma menos grave en este grupo.
La enfermedad que ocasiona el virus SARS-CoV-2, coronavirus tipo 2 del síndrome respiratorio agudo, es menos frecuente en los niños que en los adultos, se estima que al menos 2% de todos los casos confirmados en el mundo son en edad pediátrica y en México las estadísticas hasta el 26 de junio indican que sólo el 3% de los enfermos son niños.
El contagio en menores de edad se da generalmente por el contacto con algún familiar con el virus, esto representa hasta el 56% de los casos, ya que son vulnerables desde recién nacidos, sin embargo, no se ha demostrado que haya una transmisión de madre a hijo durante el parto o durante la lactancia a través de la leche materna, siempre y cuando se sigan las medidas de protección de la vía aérea.
En los niños el período de incubación del virus es menor, ya que en ellos es de 2 días, mientras que en los adultos es de 6. En la mayoría de los casos se presenta en niños de 7 años de edad, existiendo un ligero predominio en los varones con un 56% de los casos. Asimismo, se ha visto que el 90% de los niños que se infectan son asintomáticos y en general los síntomas son menos severos que en los adultos. Menos del 1% de los pacientes pediátricos se hospitalizan (principalmente menores de 1 año de edad) y solo el 2 % fallecen a nivel mundial, de estos el 67% presentaron otras enfermedades asociadas.
Los síntomas más frecuentes en los niños son: fiebre, tos, fatiga, malestar, congestión y secreción nasal, estornudos, dolor de cabeza, mareo, vómito y dolor abdominal.
En el 90% de los casos de niños infectados transcurre la enfermedad de una manera leve sin mayor complicación, por lo que se recomienda vigilancia en casa, aportar suficientes líquidos sin que se llegue a un exceso y se pueden dar algunos tratamientos sintomáticos que deben ser consultados con su pediatra. En el caso de que el niño empiece a presentar fiebre persistente, dificultad para respirar o que tenga sus labios o las puntas de sus dedos morados, es momento de acudir a un hospital a que sea revisado por un profesional.
Es importante que los padres presenten mayor atención a sus hijos a fin de detectar signos de malestar y si es necesario salir de casa, que cuenten con protección respiratoria adecuada para evitar el contagio.
Con información de la Dra. Ana Carolina Sepúlveda Vildosola, Académica de la División de Estudios de Posgrado del Subcomité de Pediatría.
La trombosis ocurre cuando se forma un coágulo (o trombo) que obstruye el flujo sanguíneo de una vena o de una arteria. En el primer caso es muy frecuente que se formen en los miembros inferiores y al desprenderse ocasiona lo que se conoce como tromboembolia pulmonar, situación que es grave y ocasiona un severo daño en la circulación pulmonar e incluso la muerte. La trombosis venosa de miembros inferiores es particularmente frecuente en personas con obesidad, cáncer, pacientes sometidos a cirugía ortopédica con prolongados periodos de inmovilización, entre otros factores.
La primera causa de muerte en México y en el mundo es el infarto agudo del miocardio y es provocada por la ruptura de la capa interna de las arterias coronarias, que ocasionan la formación de un trombo y por tanto la interrupción del flujo al músculo cardiaco. Asimismo, la embolia a los vasos cerebrales es causa frecuente de infartos cerebrales con un daño con frecuencia severo para la función y algunas veces la muerte.
¿Por qué la COVID-19 provoca trombosis?
La COVID-19 produce un estado procoagulante en el paciente debido a la respuesta inmunológica que nuestro organismo tiene contra la infección del virus del SARS-CoV-2, lo que agrava a los pacientes por la reacción de las sustancias que responden al ataque viral, generando tromboembolias o microtrombosis y afectando la función de los pulmones.
Parte del tratamiento farmacológico indicado por protocolo y recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es el uso de anticoagulantes como la enoxaparina, cuya dosis se administra de acuerdo al peso del paciente y de manera endovenosa.
En todos los pacientes, incluyendo a los ambulatorios, se recomienda el uso de anticoagulantes de manera precoz y aún por vía oral, con el objetivo de disminuir el riesgo de producir trombosis. Es importante asistir lo más pronto posible al servicio médico en caso de presentar los principales síntomas de COVID-19.
Con información del Dr. Enrique Benito Gómez Álvarez, académico de la División de Estudio de Posgrado del Subcomité de Cardiología de la Facultad de Medicina de la UNAM y jefe de la División de Cardiocirugía del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre” del ISSSTE.