Día Internacional de la Criminalística

Día Internacional de la Criminalística

Nota: Guadalupe Lugo Ilustración: Gabriel Espinosa

  • Tenemos muchas carencias en México, tanto humanas como de infraestructura.

En un país como el nuestro, convulsionado por la criminalidad, es crucial e importante el trabajo que realizan los profesionales que se dedican a la investigación de los hechos, desde el punto de vista científico y técnico, como los criminalistas en conjunto con otras ciencias forenses. De ellos depende en gran medida que se dicte una sentencia justa y apegada a la verdad de los hechos. La justicia la imparten los jueces y la construyen los fiscales y abogados defensores, además de los científicos y técnicos forenses que colaboran con ellos, para ayudarles a acercarse a esa verdad que todos buscamos como un derecho vinculado a la justicia. La criminalística –disciplina que constituyen a las ciencias forenses–, es la aplicación del análisis técnico para la resolución de hechos. Ahí podría entrar el análisis de un siniestro vial, el cual parte del estudio del lugar de los hechos y nos proporciona diversos elementos técnicos y científicos para analizar el delito, al delincuente y a la víctima. De acuerdo con la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Colima, la criminalística es la ciencia en la que se aplican conocimientos, métodos y técnicas de investigación científica de las ciencias naturales para el examen del material sensible significativo, relacionado con un presunto hecho delictivo para determinar su existencia, reconstruirlo, señalar y precisar la intervención de uno o varios sujetos en el mismo. La criminalística es una de las ciencias forenses en la que se instruye a los estudiantes de la carrera de Ciencia Forense de la UNAM, donde se forman profesionales con una visión multidisciplinaria que abarca no sólo el área de la criminalística, sino también la investigación científica y las humanidades, vinculadas con la averiguación de los hechos. Algunas de las disciplinas que los científicos forenses abordan durante su formación en la UNAM son Criminalística, Biología Celular, Bioquímica; Química, Toxicología y Odontología Forense; Victimología, Derecho Penal y Teoría del Derecho, Bioética y Deontología Forense, Grafoscopía y Documentoscopía. Entonces, la Ciencia Forense es el concurso de técnicas y ciencias cuyas dimensiones están vinculadas al mundo jurídico-judicial, es algo más complejo que la criminalística, es el todo, el bagaje que da solidez al trabajo técnico-científico del investigador. En 2013, cuando la UNAM integró a su oferta académica la opción de Ciencia Forense, no existía en el país otra carrera semejante, la UNAM es pionera en la creación de una profesión con este perfil que proporciona a los estudiantes una formación integral y cuya función es cercana al Ministerio Público, al juez y a la autoridad que sea competente, a quienes les aportará los resultados del proceso de investigación. Por tratarse de una licenciatura de ingreso indirecto, cada año, desde 2014, se incorporan a la carrera de Ciencia Forense de la UNAM 36 de alrededor de  200 jóvenes que solicitan ingresar a esa licenciatura. Para formar parte de esta carrera los interesados deben haber sido aceptados, en primera instancia, en las facultades de Medicina, Química, Ciencias, Derecho, Filosofía y Psicología, una vez inscritos en dichas carreras, deben realizar un examen de ingreso, una prueba psicológica y una entrevista personalizada. Después de ese proceso de selección, el Comité Académico de la licenciatura elige a 36 personas. A la fecha han egresado 160 científicos forenses, 73 de los cuales se han titulado. Ellos tienen la capacidad de desarrollarse profesionalmente en los servicios periciales de organismos de procuración e impartición de justicia en el país; en los organismos de defensa de los derechos humanos, de defensoría pública, de atención a víctimas, de búsqueda de personas, tanto en el área gubernamental como en la ciudadana. También pueden desempeñarse en instituciones educativas y de investigación, aportando y generando nuevos conocimientos en las disciplinas forenses. Además, en organismos no gubernamentales, aseguradoras y en la iniciativa privada. Los criminalistas son de larga data, es decir, existen desde hace más de un siglo, cuando comenzaron a emplearse los conocimientos científicos y técnicos de manera formal, para investigar delitos e identificar personas. Estos especialistas deben contar con conocimientos múltiples, como es la Física, por ejemplo, para comprender la trayectoria de proyectiles –lo que se aplica en los dictámenes en materia de balística una disciplina de la criminalística–, o bien de química para estudiar huellas de sangre o analizar sustancias. Antes de que se analice un indicio en laboratorio se requiere en primer término al criminalista, quien identifica trazas de alguna huella biológica como un cabello, piel, saliva, semen u otro fluido que se considere relevante. Participación del científico forense Se ha evidenciado que en los últimos años los servicios forenses tienen carencias de infraestructura y de especialistas. Son muchos los cadáveres que ingresan a los servicios forenses y se van acumulando, ello no solo representa una carga de trabajo, también de almacenamiento. En el país se han realizado diversos esfuerzos para establecer servicios periciales oficiales que cuenten con el personal especializado necesario. Sin embargo, la formación de profesionales forenses y su empleo no es la suficiente, lo que sumado a la carencia de incentivos para que un profesional quiera dedicarse a esta actividad, conduce a una crisis de disponibilidad de personal profesional suficiente y entrenado. Desde hace ocho años la UNAM forma científicos forenses, y hoy se cuenta con egresados que coparticipan con los equipos de identificación de personas, su formación multidisciplinaria también les permite participar en los equipos de búsqueda de personas. Nuestros egresados son personas con la ilusión y la esperanza de que su trabajo sea verdaderamente efectivo y eficiente en el sistema de justicia. El Día del Criminalista se instituyó el 1 de septiembre de 1891 para recordar el uso oficial del método dactiloscópico creado por el criminalista argentino Juan Vucetich, quien logró implementarlo en esa fecha como un método para la individualización de personas mediante las impresiones dactilares. Con información de la Doctora Zoraida García Castillo, Coordinadora de la Licenciatura en Ciencia Forense, Facultad de Medicina de la UNAM.   .

Salud Mental Forense

Salud Mental Forense

Salud mental forense

 

La salud mental forense es prácticamente una nueva disciplina que engloba temas de la ciencia forense, psicología y psiquiatría.

Por psicología forense se entiende a la aplicación o extensión de los principios y los datos psicológicos a los problemas relativos de los seres humanos que se encuentran involucrados en una conducta delictiva, ya sea como víctima, victimario o testigo en un proceso legal dentro de un órgano de impartición de justicia. 

Por su parte, la psiquiatría forense trata los tópicos que surgen en la interfaz entre psiquiatría y la ley, y con un grupo de delincuentes que padecen de un trastorno mental a lo largo de un continuo de sistemas sociales.

Cabe señalar que ambos conceptos no tienen razón para rivalizarse, por el contrario, se complementan muy bien en el área pericial, el psiquiatra debe tener un entrenamiento en el área forense, el psicólogo también además de un expertise en el área clínica. La ciencia forense incluye otras áreas como criminología, criminalística, genética, toxicología, medicina legal, psicología, balística, fotografía, antropología, entre otras. Por lo tanto, la salud mental forense se puede definir como una rama de la salud pública que se caracteriza por su visión inter y transdisciplinaria, cuyo objetivo es desarrollar las investigaciones necesarias en todos los campos de interacción de la ciencia forense y la salud mental, para elaborar propuestas que disminuyan la violencia y la delincuencia, considerando también a los derechos humanos.

El tener un trastorno mental como esquizofrenia, déficit de atención con hiperactividad o trastorno bipolar, entre otros, significan una discapacidad psicosocial para una persona a la que, en la mayoría de los casos, se le niegan sus derechos como adoptar y tener familia, trabajar, ser votado y elegido por discriminación que surge de miedo o ignorancia por parte de quienes le discriminan, estigmatizando erróneamente a personas con trastornos mentales.

Existe una mala asociación entre trastorno mental y conducta antisocial. En los casos violentos de tiroteos en estados unidos, por ejemplo, solo el 3% se ha asociado a un trastorno mental grave y han sido extremadamente raros. Mientras que el 97% restante ha sido cometido por personas en pleno uso de sus capacidades y en ausencia de trastornos mentales. El concepto se ha entendido mal a lo largo del tiempo.

Es muy delgada la línea en la que se da una sentencia basada en la valoración de un perito, puesto que una persona con algún trastorno mental no siempre se encuentra con el juicio alterado. Podría una persona con esquizofrenia escuchar voces que le orden matar a sus padres y salir a asaltar la tienda de conveniencia de la esquina, tomando la decisión de hacerlo y sin tener el juicio alterado en ese momento.

 

Con información del Dr. Nicolás Martínez López, psiquiatra forense, investigador y docente de la licenciatura en Ciencia Forense de la Facultad de Medicina, UNAM.

Recuperado de la conferencia virtual Salud Mental Forense. 5ª Feria del libro de Ciencias de la Salud. 2020. https://www.youtube.com/watch?v=2eC9MidflPU

Los insectos como testigos en la Corte

Los insectos como testigos en la Corte

Existe un grupo de testigos poco considerados en una escena de crimen que pueden brindar más información de lo que se podría imaginar. Nos referimos a los insectos, los cuales son objeto de estudio para la Entomología Forense y que pueden fungir como testigos no humanos determinantes a la hora de resolver un crimen o alguna implicación legal.

Cuando un cuerpo entra en proceso de descomposición, después de 72 horas se comienza a perder información muy valiosa para poder determinar su causa de muerte, sustancias involucradas, lugar del descenso, entre otras. La Entomología Forense, en su rama médico legal, se aplica principalmente para poder calcular el intervalo post-mortem, es decir, el tiempo que ha transcurrido desde que un cadáver o un proceso en descomposición es descubierto hasta el momento en que los insectos o fauna asociada a estos procesos ha llegado a ese cadáver. Uno de los primeros organismos en llegar a una descomposición cadavérica son las moscas, ya que cuentan con un sistema que les permite detectar a largas distancias estos procesos. Sin embargo, su principal actividad no es el alimentarse, sino la de depositar sus huevecillos en la materia en descomposición para que posteriormente emerjan sus larvas las cuales se alimentarán de este cadáver.  La labor surge en determinar la edad que tengan las larvas depositadas, calculando así el tiempo que llevan ahí, considerando las condiciones meteorológicas del lugar.

 

Foto: Pamela Gómez

En la Licenciatura de Ciencia Forense, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un grupo de alumnos y académicos, a cargo del doctor Carlos Pedraza Lara, está trabajando en documentar y catalogar los organismos involucrados en los procesos legales, de forma que cada uno de ellos tenga una base de datos asociada con información gráfica, geográfica y una colección de tejidos.

Una vez que esté listo, el catálogo quedará a disposición de la nación, ya que actualmente no existe un sistema que incorpore la diversidad de especies que podemos encontrar en el país. “Hace falta un esfuerzo nacional para que la información pueda ser puesta a disposición de los usuarios finales. Lo que estamos haciendo es un trabajo muy importante, probablemente uno de los esfuerzos más importantes en México para documentar la fauna de insectos”, asegura el doctor Pedraza. De esta manera podríamos encontrar datos que nos ayude a saber si una persona o una mascota ha sido abusada o ha habido negligencia en su trato, determinar si un cadáver ha sido trasladado del lugar de su descenso, saber si un cuerpo contenía sustancias tóxicas que le indujeron a la muerte o determinar el tiempo que lleva en descomposición, esta información manejada de manera adecuada, podría darle un giro a los juzgados en México.

 

Con información del Dr. Carlos Pedraza Lara, Profesor de la Licenciatura en Ciencia Forense, UNAM.