Hepatitis

Hepatitis

 

 

El hígado tiene múltiples funciones, dentro de las cuales una de ellas es metabolizar o degradar los compuestos de los alimentos y medicamentos que ingerimos para que podamos asimilarlos, lo que lo hace fundamental para la vida.

Alrededor de 100 diferentes virus pueden ocasionar hepatitis por su propagación a las células del hígado mediante el torrente sanguíneo. Existen más de 300 millones de personas infectadas de hepatitis B y C en el mundo, de los cuales, 70 millones son por hepatitis C y el resto por la del tipo B.

La prevalencia de Hepatitis B en México es del 4 al 5% para enfermedad aguda y menos del 2 al 3% para su manifestación crónica; mientras que para el caso del tipo C se reporta entre un 2 a 3% de la población.

Etapas de la sintomatología de la hepatitis

1. Incubación: depende del tipo de virus y puede ir de 15 a 150 días.
2. Pondrómica o etapa de sintomatología inespecífica: dura alrededor de una semana y se manifiesta por fatiga y falta de apetito.
3. Fase clásica o ictérica: se comienza a tener un tinte amarillento en la piel (ictericia) y en la conjuntiva de los ojos, la orina puede volverse tan oscura como un refresco de cola, mientras que las heces fecales pueden tornarse blanquecinas, dura alrededor de 1 mes.
4. Convalecencia: se retoma nuevamente la salud y se recupera el apetito.

Durante la fase ictérica, el hígado puede llegar a presentar falla hepática y el paciente puede llegar a fallecer, se trata de una hepatitis fulminante y en México esto se asocia a la hepatitis tipo A. El 70% de la población ya ha tenido contacto con éste.

Tipos de hepatitis:

Tipo A: Es una infección mucho más aguda, suele presentarse durante la infancia, es rápida y no requiere de una gran intervención, tampoco deja secuelas a largo plazo, el virus se elimina completamente y no hay cronicidad.
Tipo B: Tiene una mayor eficiencia de transmisión sexual, puede volverse crónica a largo plazo y asociarse a cirrosis e incluso cáncer hepático.
Tipo C: se transmite por vía sanguínea, agujas, tatuajes, y piercings, también puede volverse crónica a largo plazo y asociarse a cirrosis y cáncer.
Tipo E: Se da en mujeres embarazadas y es donde existe mayor problema de mortalidad, se debe evitar su cronicidad para evitar ser portadora y que el bebé adquiera la infección.

 

Los virus de hepatitis también se transmiten por ingerir alimentos contaminados con materia fecal.

El hecho de infectarnos con alguno de estos tipos de virus de hepatitis no necesariamente presenta la enfermedad, la infección puede ser asintomática en los niños, cuando no se desarrolla ningún síntoma, genera defensas que posteriormente previenen la infección y entonces nos volvemos inmunes a ella.

No es posible donar sangre cuando se padece algún tipo de hepatitis crónico como los tipos B y C.

El 85% de las personas que contraen hepatitis C se vuelven portadores.

Si se detecta algún problema de funcionamiento hepático hay que evitar la sobrecarga del hígado, el consumo del exceso de grasas, bebidas alcohólicas, alimentos irritantes y los azúcares complejos.

Las recomendaciones para un paciente con Hepatitis incluyen reposo, en el caso de la Hepatitis B se deben tener separados todos los utensilios de comida de manera rutinaria para evitar un contagio con el resto de la familia. Existe una vacuna muy eficaz que forma parte de la vacuna pentavalente.

 

Con información del Dr. Roberto Vázquez Campuzano, Académico de la Facultad de Medicina de la UNAM, Académico de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Anáhuac y de la Facultad de Ciencia y tecnología de la Universidad Simón Bolívar.

 

Sangre de gladiador

Sangre de gladiador

 

En la Antigua Roma era común que los empleados de los gimnasios recogieran la sangre, el sudor y los aceites que se quitaban de la piel los atletas y gladiadores romanos, para guardarlos y venderlos después. Pero, ¿por qué?

Se tenía la creencia de que si un hombre epiléptico bebía la sangre caliente de un gladiador recién muerto, se curaría de su enfermedad.

Incluso se sabe que Julio César (militar y político Romano) a veces sufría ataques de algo parecido a una epilepsia, enfermedad considerada entonces divina y muy característica de grandes hombres, que tenía como causa la irrupción de un dios en el cuerpo de la víctima.

Actualmente se sabe que una crisis epiléptica es un evento transitorio con presencia de signos y síntomas secundarios a una actividad neuronal anormal excesiva y sincrónica. Una única crisis epiléptica o recurrente debida a factores corregibles o evitables no es necesariamente una epilepsia. (Crisis epiléptica por fiebre o hipoglucemia).

En la actualidad, gracias a la ciencia, sabemos que tomar la sangre de un valeroso gladiador caído en combate no tendría una repercusión directa  en el tratamiento y por ende curar la epilepsia, contando con una amplia cantidad de fármacos y terapias para controlar la enfermedad.

Sin embargo, esto no era algo exclusivo de epilépticos sino que podía verse a gente comprando en un stand la sangre aún caliente de un glorioso gladiador vencedor en combate para así tener más salud y suerte, o a las mujeres pagar gran suma de dinero para pasar una noche con ese valeroso guerrero, con la condición de que no se duchara después de la lucha y poder recoger su sudor con el fin de elaborar cremas corporales.

Y si el sudor no era suficiente para sus fines y al igual que existen trasplantes hepáticos en la actualidad, a ese gladiador vencido sobre la arena también se le extraía el hígado en trocitos para otros usos terapéuticos…

Fuentes:

  1. Mckeown J.C. Gabinete de curiosidades romanas: Relatos extraños y hechos sorprendentes (Tiempo de Historia). Ed Critica. 2011.P 336
  2. Hughes J. Dictator Perpetuus: Julius Caesar—Did he have seizures? If so, what was the etiology? Volume 5, Issue 5, October 2004, Pages 756-764
  3. Vo.Bo. Dr. Gabino Sánchez Rosales, Coordinador de Investigación del Departamento de Historia y Filosofía de la Facultad de Medicina

 

 

Hígado, el órgano que se regenera

Hígado, el órgano que se regenera

El hígado es la glándula más grande del cuerpo y diferentes células participan en la regeneración de éste órgano para permitir que siga funcionando de manera normal.

 

 

Con información de la Revista de a Facultad de Medicina, Vol. 60, No. 2, marzo – abril (2017).

 

¿De qué murió Diego Rivera?

¿De qué murió Diego Rivera?

En el marco del día de muertos, rendimos homenaje al famoso pintor Diego Rivera, cuyo nombre completo era Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez. Nació el 8 de diciembre de 1886 en Guanajuato. Tan sólo con diez años de edad ingresó a la Academia de San Carlos. En 1907, después de su primera exposición individual, recibió una beca para estudiar en España y al año siguiente se instaló en París. Entre 1913 y 1917 realizó un importante número de obras cubistas. Cuatro años después realizó un viaje a Italia donde aprendió técnicas que le darían mayor énfasis a su propio estilo, en el mismo año volvió a México por segunda vez y colaboró para promover e impulsar las riquezas culturales de México.

Durante 1922 realizó su primer mural en el interior del Anfiteatro Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria, uno de los recintos de espectáculos más importantes de México. A partir de entonces, Diego Rivera creó diversos murales en México y en Estados Unidos, como El hombre de la encrucijada en 1933 para el edificio Rockefeller Center de Nueva York, mismo que fue censurado y destruido por pintar en él un retrato de Lenin.

Después de dos divorcios, en 1929 contrajo matrimonio con la famosa pintora Frida Kahlo, quien falleció en 1954, al siguiente año le diagnosticaron cáncer a Diego Rivera y finalmente falleció el 24 de noviembre de 1957 por una insuficiencia cardíaca, pero…

¿Qué es la insuficiencia cardíaca?

Se da cuando el corazón no es capaz de cumplir eficazmente con la función de bombear la sangre a todo el organismo para proveer los nutrientes que necesitan los órganos del cuerpo. Se origina cuando hay daño por alguna circunstancia propia o externa del corazón.

De entre muchas causas, estas son las más frecuentes:

  • Hipertensión
  • Arritmia
  • Obstrucción de las arterias del corazón (infarto)
  • El consumo de algunos fármacos
  • Algún virus
  • Radiación y quimioterapia
  • Enfermedades pulmonares
  • Enfermedades autoinmunes
  • Nacimiento con problemas en las válvulas cardíacas
  • Problemas estructurales del corazón

En gran parte se relaciona con el infarto porque hay una pérdida del balance en el consumo y aporte de oxígeno del corazón, ya que este sucede cuando las arterias del corazón se tapan por colesterol, diabetes o ácido úrico.

El síntoma más común es la sensación de la falta de aire, o también llamada disnea, que en las etapas iniciales se manifiesta al hacer esfuerzos como correr, subir escaleras o caminar. La enfermedad va progresando y en etapas avanzadas, los pacientes presentan la falta de aire con sencillas actividades cotidianas como el vestirse, bañarse o incluso comer. Otros signos asociados puede ser hinchazón de piernas y cara, ruidos anormales en los pulmones al momento de respirar por la presencia de líquido en ellos, el crecimiento del hígado y la dilatación de las venas del cuello.

Esta enfermedad puede generar incapacidad para trabajar ya que ocasiona una enorme cantidad de consecuencias a distintos órganos del cuerpo como el riñón, los pulmones y el cerebro, hasta provocar la muerte.

Cuando la insuficiencia cardíaca es secundaria a otra enfermedad, por ejemplo, algún proceso obstructivo, el paciente puede mejorar, incluso sanar si se retira el factor desencadenante; lo mismo ocurre cuando el problema es a nivel válvulas cardiacas, pues remplazándolas el problema se resuelve.

Para diagnosticar esta enfermedad es necesaria una serie de estudios clínicos o de imagen e intervención médica, incluido el uso de cateterismo cardiaco. Una vez que se diagnostica la insuficiencia cardiaca, el tratamiento debe ser integral y dependerá mucho de encontrar la causa específica que la origina en el paciente para determinar el tratamiento más adecuado. Estos pacientes requieren de un seguimiento continuo y de la prevención de otras enfermedades metabólicas o respiratorias. Las etapas avanzadas de esta enfermedad demandan tratamientos intrahospitalarios y más complejos.

En el mundo occidental, 1 de cada 6 pacientes de más de 65 años que están en urgencias tiene insuficiencia cardiaca y es una de las primeras causas de hospitalización en personas mayores.

 

Con información del Dr. Álvaro Conteras Villaseñor, Médico adscrito de Hemodinamia del Centro Médico Siglo XXI y Docente de posgrado de la Facultad de Medicina, UNAM, dr.alvarocontreras@gmail.com