Atención de partos y embarazos en tiempos de COVID-19

Atención de partos y embarazos en tiempos de COVID-19

Nota e infografía por: Zenyaci Morales

 

La pandemia llegó a México en marzo de 2020 y durante este tiempo ha sido fundamental la participación de las y los obstetras que se han enfrentado a diversas dificultades para ofrecer la debida atención a las embarazadas, ya que muchos hospitales tuvieron que hacer una conversión de emergencia para atender, en la mayor parte de sus áreas, casos de COVID-19, con lo que se les restó áreas de trabajo. Esto ha significado un problema, ya que en México aumentó la tasa de embarazos a causa del confinamiento y según el Consejo Nacional de Población (CONAPO), durante este año de confinamiento, se registraron 2 millones 151 mil 358 nacimientos, lo que significa una mayor demanda de atención médica obstétrica.

La estructura de los hospitales ha cambiado totalmente, algunos de los que solo atendían embarazos ahora lo hacen exclusivamente para pacientes infectados. Otros se han quedado sólo para atención obstétrica, con o sin la enfermedad, divididas en el área COVID-19 y la que es libre de ella. También están los hospitales dedicados a cualquier paciente contagiado que atienden a pacientes con embarazo.

En todos los casos que requieren hospitalización, embarazadas o no, se realiza un triaje respiratorio para saber si hay algún dato de sospecha de SARS-CoV-2 y de acuerdo al diagnóstico, se le canaliza al área correspondiente. 

A las pacientes infectadas se les revisa con instrumental médico debidamente esterilizado, de uso exclusivo para aquellas que tienen esta enfermedad, y un médico especialmente asignado le brindará la atención requerida con todo el equipo de protección necesario. En algunas ocasiones la paciente debe quedarse ingresada porque ya está muy cerca la labor de parto o porque presenta dificultad respiratoria.

Después de su nacimiento, el bebé se queda en la misma área con la madre, siempre y cuando no exista alguna contraindicación. En algunos hospitales se les tiene en cuartos separados y sólo se le lleva a la mamá cuando tiene que alimentarlo, ya que no está contraindicado que se le dé el seno materno. El virus del SARS-CoV-2 no se transmite por lactancia y, en estos casos, la leche materna contiene sólo los anticuerpos. Al momento de alimentarlo, la madre debe seguir las medidas sanitarias como el lavado de manos y el uso correcto del cubrebocas para evitar contagiarlo.

Si la infección de la madre no es grave, puede darse de alta y seguir su tratamiento en casa, de igual manera con las debidas medidas de protección sanitaria. Por el contrario, cuando se trata de un caso grave, la paciente requiere estar internada por 10 a 15 días y si se requiere, hacer uso de una unidad de cuidados intensivos para tener acceso a la intubación endotraqueal.

El bebé generalmente podría ser prematuro, ya que en algunas situaciones como ésta se debe interrumpir el embarazo para salvaguardar la vida de ambos. Se han visto pocos casos en los que el bebé nace con la enfermedad cuando la mamá está contagiada, pero aún no está comprobado si hay una transmisión dentro del útero o transplacentaria, por lo que a todos los bebés se les hace la prueba al nacer.

 

¿Qué pasa con el control prenatal actualmente? 

 

Otro gran problema en tiempos de pandemia es que muchos nacimientos se atienden de manera tardía o de emergencia, debido a que muchas personas tienen miedo de contagiarse al asistir a sus consultas periódicas, y no llevan un control prenatal adecuado, pues desconocen que los hospitales se encuentran debidamente divididos por las áreas correspondientes para evitar la propagación del virus. 

También es indispensable evitar otras posibles enfermedades en los bebés al nacer, por lo que se recomienda acudir a 5 consultas prenatales como mínimo y seguir las indicaciones que su médico le señale, entre las que se incluye una adecuada ingesta de hierro, ácido fólico, tener un peso adecuado y una alimentación saludable. También es necesario tener todas las medidas de protección pertinentes al momento de acudir a consulta, tales como el uso de cubrebocas, el lavado de manos frecuente, el uso de alcohol-gel en una concentración del 70 por ciento de alcohol y preferentemente portar careta, así como evitar salir de casa en otras ocasiones que no sean necesarias para evitar conglomeraciones.

 

Con información de la Doctora Susana Haquet Santana, Ginecóloga y Obstetra, Profesora del Departamento de Embriología de la Facultad de Medicina,UNAM y Médica adscrita al Hospital de Gineco Obstetricia No. 4 “Luis Castelazo Ayala” del IMSS.

¿Realmente debemos de tomar 8 vasos de agua al día?

¿Realmente debemos de tomar 8 vasos de agua al día?

Nota: Victor Rubio

Las necesidades de agua varían entre cada individuo y dependen de muchos factores como el estado de salud, el nivel de actividad física y la región donde se vive, por lo que no existe una fórmula fija para todas las personas. Además, es importante tener en cuenta que todos los días el cuerpo pierde agua en la respiración, el sudor, la orina y las evacuaciones intestinales.

Importancia del agua en nuestra vida

El agua es el componente químico principal del cuerpo y representa aproximadamente el 60 por ciento del peso corporal. Además, elimina los desechos a través de la orina, la transpiración y las evacuaciones intestinales; mantiene y regula la temperatura corporal, lubrica y amortigua las articulaciones y protege a distintos tejidos de todo el cuerpo.

Las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de los Estados Unidos determinaron que el consumo diario adecuado de agua para un adulto promedio saludable que vive en un clima templado es de aproximadamente 15 tazas y media (3,7 litros) para los hombres y 11 y media tazas (2,7 litros) de agua al día para las mujeres. Estas recomendaciones incluyen el agua proveniente de las bebidas y los alimentos, donde aproximadamente el 20 por ciento del consumo diario de agua proviene de los alimentos y el resto de las bebidas.

¿Por qué se da el consejo de beber ocho vasos por día?

Se dice que beber ocho vasos de ocho onzas (aprox. 237ml) de agua por día, es fácil de recordar y es un objetivo razonable de ingesta de líquidos diario, sin embargo, existen factores que influyen en los requerimientos de agua al día, de acuerdo con el tipo y cantidad de ejercicio, el clima (dependiendo de los ambientes cálidos o húmedos y las altitudes elevadas), estados fisiológicos como el embarazo, en el que se recomienda beber alrededor de 10 vasos (2,4 litros) de líquido por día, mientras que en la lactancia se sugieren alrededor de 13 vasos (3,1 litros) de líquido por día y en alteraciones de la salud relacionados a procesos infecciosos, fiebre, diarrea y vómito, principalmente.

El requerimiento de agua se puede calcular con base en el consumo de alimentos y debe incluir variaciones de clima, actividad física y tipo de dieta. Diversos autores coinciden en que los alimentos sólidos proporcionan 20 a 30 por ciento de la ingesta total de agua, esto es alrededor de 700-800 ml/día.  El contenido de agua en los alimentos es, en promedio, del 40 por ciento en el pan, el 40 al 70 por ciento en comidas calientes, el 80 por ciento o más en frutas y verduras, y el 90 por ciento en la leche. Las dietas ricas en verduras y frutas aportan una cantidad significativa a la ingestión total de agua.

Se recomienda beber de 1 a 1.5 ml de agua por kcal de consumo energético. En menores de seis meses toda el agua debe provenir de la leche materna, a razón de 100 a 190 ml/kg al día; de 6 a12 meses deben ser de 800 a 1,000 ml por día, sumando leche materna  y la introducción progresiva de agua a partir de los 6 meses de edad. Los niños de 2 a 3 años deben consumir 1,300 ml al día, y los de 4 a 8 años, 1,600 ml/día. De 9 a 13 años, las mujeres deben consumir 1,900 ml por día, mientras que los hombres 2,100 ml. Para los mayores de 14 años aplican las mismas recomendaciones de consumo de agua que para los adultos.

Recomendaciones en embarazo y lactancia

Se recomienda ingerir entre 8 a 10 vasos de agua al día durante el embarazo (1,800 a 2,000 ml), para cuidar la circulación fetal, el líquido amniótico y el volumen sanguíneo. Además de la recomendación de incrementar 300 ml al día durante el embarazo, se sugiere incrementar en 700 ml por día durante la lactancia.

La Organización Mundial de la Salud hace una recomendación general de consumo para mujeres adultas en trabajo manual con alta temperatura de 2.2 litros por día, para la mujer embarazada de 4.8 litros y durante la lactancia de 3.3  litros al día.

Consejos para personas con buen estado de salud 

Para prevenir la deshidratación y asegurarte de que el cuerpo tenga el líquido que necesita, es importante beber un vaso de agua u otra bebida sin calorías o baja en calorías con cada comida y entre las comidas, beber agua antes, durante y después del ejercicio, si tienes hambre, toma agua, a veces la sed se confunde con el hambre.

 

Referencias:

  1. Hydration: Why it’s so important. American Academy of Family Physicians. https://familydoctor.org/athletes-the-importance-of-good-hydration/.  Accessed Jan 20, 2021.
  2. Water & nutrition. Centers for Disease Control and Prevention. https://www.cdc.gov/healthywater/drinking/nutrition/index.html. Accessed Jan 20, 2021.
  3. El agua en nutrición, Héctor Ávila-Rosas, Ángeles Aedo Santos, Gabriela Levin-Pick, Héctor Bourges-Rodríguez, Simón Barquera. Perinatología y Reproducción Humana. Volumen 27, Suplemento 1 pp. S31-S36. https://www.medigraphic.com/pdfs/inper/ip-2013/ips131e.pdf
  4. EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). Scientifi c opinion on dietary reference values for water. EFSA J 2010; 8: 1459

 

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Mitos y realidades sobre la lactancia materna

Mitos y realidades sobre la lactancia materna

La leche materna es un alimento natural preparado biológicamente, que se genera de acuerdo con las necesidades en cantidad y calidad adecuadas para cada bebé. Hay tres razones principales por lo que se considera el mejor alimento: 

  • Factor nutricional: tiene todos los elementos nutricionales que se requieren, incluyendo carbohidratos, lípidos, proteínas, vitaminas, minerales, etcétera. 
  • Factor de inmunidad: está constituida por elementos que ayudan a la estimulación de defensas, que generan anticuerpos contra los microrganismos de su entorno y así evitar que se enferme de forma frecuente o grave. Además, disminuye riesgos de alergias alimenticias.
  • Factor neuro-psicológico: el contacto piel a piel genera una estimulación afectiva y neurológica en el bebé. Estabiliza su frecuencia cardiaca, respiración y temperatura, reduce el llanto y el estrés, mejora el sueño y promueve el vínculo afectivo con su mamá.

Idealmente la leche materna debe ser consumida por los infantes de la siguiente manera:

  • Los primeros 6 meses: Indispensable
  • De los 6 a los 12 meses: Necesario
  • De los 12 a los 24 meses: Útil 

Pese a los múltiples beneficios que tiene la leche materna, está rodeada de múltiples mitos que generan desinformación y en muchos casos, logran que las madres evitan darles lactancia a sus hijos. En los años 90´s en México, del 20 al 25% de los niños que vivían en zonas urbanas eran amantados, mientras que del 60 a 70% en zonas rurales. Los últimos estudios señalan que en las zonas rurales no supera el 25% y el 20% a nivel urbano, lo que indica que la práctica de la lactancia materna ha ido descendiendo cada vez más. 

Mitos y realidades

  • A las madres les beneficia la lactancia: Cierto.
    La mamá tendrá menos riesgo de padecer depresión posparto, cáncer de mamá y de ovario, sobrepeso y diabetes, ya que ayuda a perder el peso ganado durante el embarazo. Disminuye el riesgo de hemorragias después del nacimiento del bebé. Genera un fuerte vínculo emocional con el bebé, procurando su mejor bienestar.
  • La lactancia materna es dolorosa: Falso
    Es importante que la madre cuente con una preparación de información asertiva, para alcanzar una técnica adecuada y evitar el dolor, que se suele presentar durante el primer mes de lactancia. Una posición adecuada permitirá que el bebé pueda realizar un correcto agarre y succión. Se mantener hidratación en los pezones con la misma leche que se excreta para evitar grietas. 
  • Hay alimentos que ayudan a generar más leche: Falso 
    Ni el atole, cerveza, levadura o pulque van a ayudar a tener una mejor lactancia. Lo que se necesita es tener una dieta balanceada, que incluya todos los grupos de alimentos y un incremento en el consumo de líquidos. 
  • Es recomendable el consumo de alcohol (cerveza o pulque): Falso
    El consumo de alcohol se puede excretar, prueba de ello es que cuando una persona abusa de su consumo, al día siguiente su sudor huele a alcohol. La glándula mamaria es una glándula exocrina, lo que indica el gran riesgo de pasar alcohol en alguna medida a los bebés a través de la leche. 
  • Si te enojas “se te puede ir la leche”: Falso
    Es cierto que durante o después de un enojo, no es el mejor momento para dar de amantar, pues la madre está bajo estrés y liberará adrenalina, la cual es un vasoconstrictor, es decir, la leche materna está ligada a la irrigación sanguínea de la glándula mamaria, si el estrés en el que está reduce la circulación a nivel mamario, se disminuirá la cantidad de leche, pero es algo eventual. 
  • Hay quienes no generan leche suficiente: En muy pocas ocasiones
    La producción de leche se genera en diferentes etapas, entre la tercera y quinta semana puede haber un aparente descenso de la producción de leche, pero tiene que ver con factores como cuando el bebé comienza a demandar más alimento y parece que no se llena o cuando las madres no comen de manera adecuada. Usualmente esto conlleva a que algunas madres combinen la leche materna con la de fórmula, lo que en muchas ocasiones genera que el bebé termine por consumir más la de fórmula. El mejor estimulo para la producción de la leche materna es la succión del bebé continua, satisfactoria y energética.
  • Existen más beneficios para el bebé con la lactancia materna que con la leche de fórmula: Cierto
    Favorece a que el bebé tenga un mayor coeficiente intelectual y disminuye el riesgo de mortalidad, de padecer infecciones gastrointestinales, enfermedades respiratorias, alergias, sobrepeso y diabetes en la edad adulta. No existe ninguna fórmula láctea que pueda sustituir a la leche materna.
  • Hay alimentos que no se pueden consumir durante la lactancia, como los frijoles o lácteos: En ciertas ocasiones
    Se recomienda que la madre tenga una dieta rica en nutrientes, tratando de evitar alimentos que le producen incomodidad. Es común escuchar que los frijoles que come la mamá pueden ocasionar gases en el bebé, sin embargo, no existe relación entre ello, pues el gas se produce a nivel del intestino de la madre, que es quien los consume.
    En el caso de los lácteos, puede haber cierta intolerancia a las proteínas de la leche de vaca, esto suele ocurrir cuando el bebé tiene antecedentes de alergias especificas o graves en parientes cercanos. 

La lactancia es la etapa más importante para un bebé desde que nace, lo ideal es que dure mínimo 6 meses en los cuales no es recomendable añadir otros alimentos complementarios a la dieta a menos que el médico pediatra lo recete. Debemos mantenernos informados y consultar a nuestro médico para poder tomar decisiones que no afecten el desarrollo del bebé.  

Con información del Dr. Héctor Jaime González Cabello, Subcomité Académico de Pediatría, Facultad de Medicina, UNAM

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Lactancia materna: datos, beneficios y recomendaciones

Lactancia materna: datos, beneficios y recomendaciones

 

Desde la primera hora de vida hasta los seis meses de edad, un niño no necesita otro alimento más que la leche materna, una sustancia viva llena de protección, nutrición y cariño de madre a hijo.

Lactancia materna exclusiva significa alimentar al bebé solo con leche proveniente del seno materno, sin ninguna otra comida o líquido, ni siquiera agua, con excepción de solución de hidratación oral o medicinas. La leche materna tiene más de 80% de agua. Solo se deben respetar las veces que el bebé decide tomarla sin importar cuántas sean (sin dejar pasar más de 3 horas entre una toma y otra).

La recomendación es sin llevar horarios estrictos, amamantarlo de 10 a 20 minutos por seno, dejar que el bebé “vacíe el pecho” ya que el contenido de la leche materna es diferente al inicio y al final de la tetada, con mayor cantidad de carbohidratos al principio y mayor cantidad de grasas al final. Y en la siguiente tetada iniciar con el pecho con el que se terminó la última vez. Vaciar por completo los pechos previene la congestión e inflamación mamaria; y en caso de que ésta aparezca es mejor pegar al bebé (aunque duela) para que este siga succionando, y ayudar con fomentos de agua caliente o usar un tiraleche para asegurarse de que la mama quede vacía.

 

¡La lactancia materna aporta muchos beneficios!

La mamá tendrá menos riesgo de padecer depresión posparto, cáncer de mamá y de ovario, sobrepeso y diabetes, ya que ayuda a perder el peso ganado durante el embarazo.

El bebé tendrá menor riesgo de mortalidad (se podrían evitar hasta 820 mil muertes infantiles por año), menor riesgo de padecer infecciones gastrointestinales como diarrea, enfermedades respiratorias, alergias; y puede favorecer a un mayor coeficiente intelectual ¡Hasta en 4 puntos! en comparación con quienes no fueron amamantados, también tienen menor riesgo de sobrepeso y diabetes en la edad adulta. La lactancia mejora la relación madre-hijo.

Hay que recordar que para que la leche se produzca, lo más importante es la succión del bebé, este es el estímulo principal, por lo que al sentir que no se produce suficiente leche, se debe pegar más al pecho al bebé, para que éste succione y se produzcas más. No existe ninguna fórmula láctea que pueda sustituir a la leche materna.

Así mismo, una alimentación adecuada, con frutas, verduras, grasas saludables provenientes de pescado o de origen vegetal y tomar suficientes líquidos (2 a 2.5 litros de agua al día) ayudan a mejorar la calidad de la leche materna.

Las contraindicaciones de la lactancia son pocas, pero siempre debe mencionarle al médico que se encuentra lactando para que le indique medicamentos que sean seguros durante esta etapa.

Para una adecuada técnica de lactancia materna lo más importante es que la madre esté cómoda, ya sea sentada o recostada; y la forma en que el bebé toma el pezón, ya que debe tomar parte de la areola, con los labios doblados un poco hacia arriba y bien abiertos. Y al despegar al bebé del pecho meter el dedo entre la comisura de los labios del bebé para romper el vacío que se genera y evitar que se lastime el pezón.

Otras recomendaciones son: lavar los pezones antes y después de lactar únicamente con agua, y utilizar la misma leche materna para lubricar los pezones, también se puede utilizar lanolina para este mismo fin después de lactar; además, usar ropa de algodón y sostenes que no estén muy ajustados.

Es posible usar un tiraleche y guardar la leche extraída en el refrigerador, ya que no debe estar más de tres horas a temperatura ambiente, o en el congelador si no se va a utilizar ese mismo día; y descongelar posteriormente a baño María, no se debe descongelar a fuego directo, ni en microondas.

La lactancia debe ser exclusiva hasta los 6 meses, a partir de entonces, se debe iniciar una alimentación complementaria adecuada. La ablactación es la introducción de alimentos distintos a la leche: primero papillas blandas de verduras, carne, fruta bien triturada y continuar con tomas de leche frecuentes hasta los 2 años de edad. El destete debe ser lento y progresivo.

Hay que evitar alimentos que pueden favorecer las alergias como: chocolate, cítricos, huevo y pescado hasta el primer año de vida.

 

Con infromación de la maestra María del Carmen Iñárritu Pérez, académica del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina; y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

 

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