Sobre Cáncer Infantil

Sobre Cáncer Infantil

 

 ¿Qué es el Cáncer?

Desde el vientre, los humanos poseemos una carga genética o información en nuestras células que puede llegar a alterarse, una vez que nacemos, podemos experimentar un segundo golpe de alteración en esa información genética debido a los factores de riesgo a los que nos exponemos como el ambiente, la contaminación, sustancias químicas, radiación, adicciones y otras circunstancias, lo que puede generarnos un crecimiento rápido, anormal y descontrolado de las células alteradas o con cierto daño, lo que se traduce como cáncer. Dichas células tienen también la característica de viajar por el torrente sanguíneo y alojarse en otras partes del cuerpo e incluso diseminarse a los órganos contiguos a lo que se conoce como metástasis.

 

Cáncer Infantil

Al igual que en los adultos, el cáncer infantil resulta multifactorial. Entre las principales causas se encuentra, la exposición a radiaciones durante la gestación en especial durante el primer trimestre; así como la ingesta de drogas y exposición ocupacional de los padres a metales pesados, pesticidas, bencenos o derivados del petróleo, por ello puede afectar incluso a los recién nacidos. Otros factores de riesgo son algunas infecciones virales, exposición a pesticidas, exposición a radiación ionizante, entre otros.

Se estima que en México se diagnostican entre 5 y 6 mil casos nuevos de cáncer infantil (menores de 18 años) al año, cuya incidencia aproximada es de 15 casos por cada 100 mil habitantes, es decir, este tipo de cáncer representa el 3% de las neoplasias del país.

 

 

Con información del Dr. Eduardo Jorge Baños Rodríguez, Médico Cirujano, Oncólogo Pediatra, responsable de la Clínica de Linfomas, Sarcomas de Tejidos Blandos y Tumores Raros en el servicio de Oncología Pediátrica del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, ISSSTE.

Día contra el Cáncer Infantil: ¿qué es la leucemia?

Día contra el Cáncer Infantil: ¿qué es la leucemia?

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El cáncer es un grupo de enfermedades que se caracterizan por la multiplicación descontrolada de células en diferentes tejidos, llegan a ser millones cuando son detectables. Pueden presentarse como tumores o una leucemia. Varios cánceres tumorales pueden diseminarse a otras partes del cuerpo de dónde se originó.

 Hablando de cáncer infantil, la leucemia ocupa el primer lugar de incidencia, seguido por los tumores cerebrales, linfomas, tumores musculares y óseos, y los que se desarrollan en la cavidad abdominal. Ésta es una enfermedad sistémica en la cual las células se originan en la médula ósea y circulan por el torrente sanguíneo, infiltrándose en diversos órganos y por los vasos linfáticos, generando metástasis.

 Los síntomas que presenta la leucemia son inespecíficos, como fiebre, sangrado, palidez, infecciones, dolor de articulaciones o huesos y fatiga; síntomas que pueden confundirse fácilmente con los de otras enfermedades menos graves. Otros síntomas diferenciales podrían ser el crecimiento en ganglios, hígado, bazo y testículos.

 Para diagnosticar una leucemia se requiere de una biometría hemática, en la que se pueden observar los niveles de leucocitos y plaquetas en la sangre, la sospecha de esta enfermedad se confirma mediante el aspirado de médula ósea y otros estudios microscópicos más especializados.

 Se desconocen las causas de esta enfermedad, solo podría decirse que en un 5% se debe a factores genéticos e inmunodeficiencias congénitas no adquiridas, éstas últimas son enfermedades que se desarrollan cuando el sistema inmunológico presenta fallas para defenderse de ciertas infecciones. Esto no solo ocurre en la leucemia, también se asocian a otros tipos de cáncer.

 El tratamiento en caso de leucemia es principalmente con quimioterapia por vía oral, intramuscular o intravenosa y ésta puede ocasionar algunas infecciones que son las complicaciones más comunes.

 La leucemia es un cáncer con alta probabilidad de curación, sin embargo, debe ser detectado oportunamente, no existe un método de prevención, pero se recomienda que todo infante cuente siempre con todas sus vacunas y lleve un estilo de vida saludable desde pequeño, esto incluye su alimentación y actividad física. También es importante que asista a consulta pediátrica con cierta regularidad para prevenir o detectar cualquier enfermedad a tiempo.

 El cáncer infantil representa el 5% del cáncer humano y es la segunda causa de muerte después de los accidentes en menores de 15 años.

Con información de la Dra. Aurora Medina Sansón, Profesora Titular de Oncología Pediátrica del Hospital Infantil Federico Gómez. 

Día mundial del Cáncer Infantil

Día mundial del Cáncer Infantil

El cáncer infantil es la segunda causa de muerte en niños de entre 4 y 15 años. Existen tres tipos: las leucemias, los linfomas y los tumores en el sistema nervioso central. Entre sus síntomas se encuentran el cansancio profundo, la falta de ganas por jugar, puntos rojos en el cuerpo, la aparición de moretones sin ser provocados por golpes, entre otros.

 

Con información de la Dra. Farina Esther Arreguin González, jefe de servicio de Oncología Pediátrica del Centro Médico Nacional «20 de noviembre», ISSSTE.

 
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3 tipos de tumores que afectan a los niños

3 tipos de tumores que afectan a los niños

Cuando se habla de que alguien padece un tumor maligno, generalmente se piensa que el paciente es una persona adulta, pero lamentablemente, también los niños padecen este tipo de enfermedades. Es por ello que es muy importante conocer cuáles son los tumores más comunes en niños y cómo reconocerlos.

1. Cáncer en la sangre

Dentro de los tumores malignos, el cáncer en la sangre es el que, por mucho, prevalece. La leucemia linfoblástica aguda, un tumor originado en los linfocitos inmaduros es el principal cáncer en la infancia y al que se le adjudican la mayor parte de las muertes por tumor maligno. Diversos factores se han asociado al desarrollo de este tipo de tumor, entre ellos, anomalías en los cromosomas, la exposición a radiación ionizante, pesticidas, benceno y ciertas infecciones víricas. Este es un tumor muy agresivo que invade la médula ósea, cerebro, hígado, bazo y ganglios linfáticos y que produce una variedad increíble de síntomas.

La invasión de la médula ósea por células leucémicas condiciona que la producción de glóbulos rojos y plaquetas disminuya. Algunos síntomas derivados de la falla en la producción de estas células son hemorragias espontáneas en la nariz, encías, moretones inexplicables en el cuerpo, palidez, dificultad para respirar al momento de hacer ejercicio y fatiga inexplicable. La invasión a ganglios linfáticos puede condicionar la aparición de bolitas palpables en el cuello del niño, así como en las axilas, detrás de las orejas e inguinales. Además, este tumor puede originar que el hígado y el bazo crezcan, a tal grado que al momento de revisar el abdomen se pueda sentir un abultamiento debajo de las costillas.

Otros síntomas originados por el tumor son fiebre recurrente, pérdida de peso y sudoración por las noches. Debido a que los linfocitos se vuelven cancerosos y se multiplican millones de veces, no defienden contra las infecciones, por lo que el aumento en el número de infecciones en un niño previamente sano, debe hacer pensar en este tipo de tumor.

 

2. Tumores malignos cerebrales

Los tumores malignos cerebrales son la segunda causa de muerte por neoplasia (otra forma de llamarle a los tumores) en la infancia. Estos son más frecuentes en niños menores de cuatro años y potencialmente mortales en niños menores de un año. La exposición a radiación ionizante constituye el principal factor de riesgo para el desarrollo de tumores cerebrales.

El dolor de cabeza en un niño menor de cuatro años que no se quite con analgésicos comunes, que despierte al niño por las noches y que se asocie a fiebre y pérdida de peso, en un niño previamente sano, es un dato de alarma de una neoplasia cerebral.

Otros síntomas son alteraciones al caminar (que el niño pierda el equilibrio fácilmente), pérdida de la fuerza en una extremidad; dificultad para concentrarse en la escuela y convulsiones; aunque estos no sugieren directamente un tumor cerebral, ya que pueden presentarse en otras alteraciones cerebrales como en la epilepsia.

 

3. Neuroblastoma

Otro tipo de tumores malignos, y que ocupan el tercer lugar en la tabla de los tumores más frecuentes en la infancia son los que surgen dentro del abdomen. De estos, el neuroblastoma, un tumor maligno originado en las células de los ganglios simpáticos abdominales o en la glándula suprarrenal, es el más frecuente.

Es un tumor que prevalece en la población infantil menor de dos años y que en la mayor parte de los casos se detecta como una masa abdominal palpable al momento de bañar al niño. Es muy agresivo y puede invadir médula ósea, hígado y hueso. Además, las células tumorales pueden ser capaces de producir sustancias similares a hormonas que pueden alterar la movilidad de los ojos y del intestino. Los síntomas incluyen diarrea que no cede al tratamiento, fiebre, pérdida de peso, abultamientos abdominales anormales, dolor en los huesos, movimientos oculares extraños y moretones en los párpados.

 

Perspectivas actuales

A pesar de lo gris del panorama, el padecer un tumor maligno en la infancia no es tan grave. Más del 80 por ciento de los niños con cáncer sobrevive gracias a las quimioterapias actuales y a la detección precoz de los tumores. Es importante reconocer los signos de alarma y acudir a consulta médica lo más antes posible, ya que el diagnóstico precoz de una neoplasia es el principal factor de supervivencia.

 

Con información del Dr. Alejandro García Cervantes, Médico pasante del Servicio Social de la FES Iztacala de la UNAM.