Linfoma

Linfoma

Diagnóstico oportuno, clave en la remisión del linfoma


Cien años de Soledad, Crónicas de una muerte anunciada y El amor en los tiempos del cólera, son algunas de las obras literarias escritas por Gabriel García Márquez, quien, en 1999, fue diagnosticado con linfoma, un tipo de cáncer que puede atacar cualquier órgano del cuerpo humano, sin embargo, el sistema linfático es el más afectado pues es su sitio de impacto.

De acuerdo con la doctora Nidia Paulina Zapata Canto, profesora de pregrado de Hematología en la UNAM y de posgrado en el Instituto Nacional de Cancerología, “el linfoma es una enfermedad que proviene de las células de la sangre, de la médula ósea, ésta puede sufrir mutaciones o alteraciones, que ocasionan que los linfocitos pierdan la capacidad de morirse y se dividen en células hijas con las mismas características”.

Su diagnóstico no es sencillo, pues es una enfermedad con señales que pueden confundirse. “A veces se presenta de forma asintomática, o sus síntomas son muy inespecíficos, como sudoración extrema, fiebre y pérdida de peso; sin embargo, en ocasiones causa crecimiento de las cadenas ganglionares en diferentes regiones del cuerpo como cuello o axila, crecimiento del hígado o el bazo, y manchas o placas en la piel. Nosotros de manera normal tenemos ganglios linfáticos que durante una infección pueden crecer y ser dolorosos, pero cuando cede el proceso infeccioso, regresan a su tamaño normal. Lo patológico es cuando ese ganglio sigue creciendo y no produce dolor”.

La especialista refiere que un paciente puede tardar meses en ser diagnosticado; pues la única manera de hacerlo es mediante una biopsia del ganglio completo, o del sitio afectado, para conocer qué estirpe de linfoma se padece; principalmente son clasificados en Hodgkin y no Hodgkin, aunque existen diversos subtipos.

La identificación precisa del tipo de linfoma es fundamental para determinar el tratamiento, ya sea mediante quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia o trasplante de células madre.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, en México los linfomas se encuentran entre los 10 tumores más frecuentes; sin embargo, las cifras de los pacientes que vencen la enfermedad es alta, y en muchos casos alcanzan hasta más de 10 años de supervivencia, en el caso del escritor colombiano fueron casi 15, pues García Márquez falleció en 2014.

 “Es importante hacer un diagnóstico oportuno, porque eso también impacta en la supervivencia de la persona. En este caso, las tasas de remisiones y curación pueden ir de un 60 a un 80 por ciento”, mencionó la académica.

Por ello, este 15 de septiembre se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma. Fue instaurado por Lymphoma Coalition hace 14 años, con la intención de incrementar el conocimiento sobre esta enfermedad y así contribuir a reconocer los síntomas para un diagnóstico temprano.

Nota: Samedi Aguirre

¿De qué murió Gabriel García Márquez?

¿De qué murió Gabriel García Márquez?

El famoso escritor Gabriel García Márquez nació en un día como hoy de 1927 en Aracataca, Colombia. Entre sus obras literarias destacan Cien años de soledad y Crónica de una muerte anunciada, entre muchos otras. Sin embargo, en 1999 se le diagnosticó cáncer linfático de tipo no Hodgkin, razón por la que falleció en el 2014.

El linfoma no Hodgkin o también llamado linfoma linfocítico, es un cáncer que se surge en ganglios linfáticos, bazo y otros órganos del sistema de defensa que pueden crecer lento o rápidamente. Se desconocen sus causas, pero se relaciona con alteraciones genéticas, ciertos virus y factores ambientales. Entre sus síntomas hay fiebre, sudoración, pérdida de peso, crecimiento de ganglios no doloroso y progresivo detrás de las orejas, axilas o ingle; crecimiento del bazo o del hígado.

 

 

Con información de los libros:

— De La Garza Gutierrez. Fidel. (2006). Cáncer, Guía para médicos, pacientes y familiares. México: Trillas.

— Altamirano Ley, Estrada Sánchez, Carreras Delgado. (2007). PET y PET/CT en Oncología. México: Intersistemas.

 

 

 

Día mundial del Cáncer Infantil

Día mundial del Cáncer Infantil

El cáncer infantil es la segunda causa de muerte en niños de entre 4 y 15 años. Existen tres tipos: las leucemias, los linfomas y los tumores en el sistema nervioso central. Entre sus síntomas se encuentran el cansancio profundo, la falta de ganas por jugar, puntos rojos en el cuerpo, la aparición de moretones sin ser provocados por golpes, entre otros.

 

Con información de la Dra. Farina Esther Arreguin González, jefe de servicio de Oncología Pediátrica del Centro Médico Nacional «20 de noviembre», ISSSTE.

 
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3 tipos de tumores que afectan a los niños

3 tipos de tumores que afectan a los niños

Cuando se habla de que alguien padece un tumor maligno, generalmente se piensa que el paciente es una persona adulta, pero lamentablemente, también los niños padecen este tipo de enfermedades. Es por ello que es muy importante conocer cuáles son los tumores más comunes en niños y cómo reconocerlos.

1. Cáncer en la sangre

Dentro de los tumores malignos, el cáncer en la sangre es el que, por mucho, prevalece. La leucemia linfoblástica aguda, un tumor originado en los linfocitos inmaduros es el principal cáncer en la infancia y al que se le adjudican la mayor parte de las muertes por tumor maligno. Diversos factores se han asociado al desarrollo de este tipo de tumor, entre ellos, anomalías en los cromosomas, la exposición a radiación ionizante, pesticidas, benceno y ciertas infecciones víricas. Este es un tumor muy agresivo que invade la médula ósea, cerebro, hígado, bazo y ganglios linfáticos y que produce una variedad increíble de síntomas.

La invasión de la médula ósea por células leucémicas condiciona que la producción de glóbulos rojos y plaquetas disminuya. Algunos síntomas derivados de la falla en la producción de estas células son hemorragias espontáneas en la nariz, encías, moretones inexplicables en el cuerpo, palidez, dificultad para respirar al momento de hacer ejercicio y fatiga inexplicable. La invasión a ganglios linfáticos puede condicionar la aparición de bolitas palpables en el cuello del niño, así como en las axilas, detrás de las orejas e inguinales. Además, este tumor puede originar que el hígado y el bazo crezcan, a tal grado que al momento de revisar el abdomen se pueda sentir un abultamiento debajo de las costillas.

Otros síntomas originados por el tumor son fiebre recurrente, pérdida de peso y sudoración por las noches. Debido a que los linfocitos se vuelven cancerosos y se multiplican millones de veces, no defienden contra las infecciones, por lo que el aumento en el número de infecciones en un niño previamente sano, debe hacer pensar en este tipo de tumor.

 

2. Tumores malignos cerebrales

Los tumores malignos cerebrales son la segunda causa de muerte por neoplasia (otra forma de llamarle a los tumores) en la infancia. Estos son más frecuentes en niños menores de cuatro años y potencialmente mortales en niños menores de un año. La exposición a radiación ionizante constituye el principal factor de riesgo para el desarrollo de tumores cerebrales.

El dolor de cabeza en un niño menor de cuatro años que no se quite con analgésicos comunes, que despierte al niño por las noches y que se asocie a fiebre y pérdida de peso, en un niño previamente sano, es un dato de alarma de una neoplasia cerebral.

Otros síntomas son alteraciones al caminar (que el niño pierda el equilibrio fácilmente), pérdida de la fuerza en una extremidad; dificultad para concentrarse en la escuela y convulsiones; aunque estos no sugieren directamente un tumor cerebral, ya que pueden presentarse en otras alteraciones cerebrales como en la epilepsia.

 

3. Neuroblastoma

Otro tipo de tumores malignos, y que ocupan el tercer lugar en la tabla de los tumores más frecuentes en la infancia son los que surgen dentro del abdomen. De estos, el neuroblastoma, un tumor maligno originado en las células de los ganglios simpáticos abdominales o en la glándula suprarrenal, es el más frecuente.

Es un tumor que prevalece en la población infantil menor de dos años y que en la mayor parte de los casos se detecta como una masa abdominal palpable al momento de bañar al niño. Es muy agresivo y puede invadir médula ósea, hígado y hueso. Además, las células tumorales pueden ser capaces de producir sustancias similares a hormonas que pueden alterar la movilidad de los ojos y del intestino. Los síntomas incluyen diarrea que no cede al tratamiento, fiebre, pérdida de peso, abultamientos abdominales anormales, dolor en los huesos, movimientos oculares extraños y moretones en los párpados.

 

Perspectivas actuales

A pesar de lo gris del panorama, el padecer un tumor maligno en la infancia no es tan grave. Más del 80 por ciento de los niños con cáncer sobrevive gracias a las quimioterapias actuales y a la detección precoz de los tumores. Es importante reconocer los signos de alarma y acudir a consulta médica lo más antes posible, ya que el diagnóstico precoz de una neoplasia es el principal factor de supervivencia.

 

Con información del Dr. Alejandro García Cervantes, Médico pasante del Servicio Social de la FES Iztacala de la UNAM.