Emociones

Emociones

Las emociones son reacciones psicológicas y fisiológicas que tiene nuestro cuerpo, las cuales tienen que ver con las sustancias que se liberan y son una forma de adaptación a ciertos estímulos que nos ocurren cuando percibimos algún objeto, persona, evento o un recuerdo importante de algún acontecimiento en nuestra vida.

 

Las emociones se generan en el cerebro, específicamente en el sistema límbico el cual está debajo de la corteza cerebral, forma parte de un sistema primitivo de desarrollo cerebral, junto con otras estructuras cerebrales que se activan y nos hacen percibir las emociones.

La función de las emociones es poder responder a determinados eventos, por lo general previo a una conducta hay una emoción, todas son importantes ya que generan o les dan un significado a los acontecimientos de nuestra vida diaria y sus funciones van a depender de acuerdo al tipo de emoción.

Los seres humanos nacemos con la capacidad de sentir las emociones, es parte de nuestra naturaleza que se encuentran en el cerebro cognitivo, lo que se aprende es a nombrarlas ya que a veces no se identifican de manera clara, sobre todo cuando se está en la etapa de la adolescencia.

Las emociones se clasifican en básicas: enojo, tristeza, miedo y alegría, y en emociones complejas las cuales son el resultado de unir varias básicas, por ejemplo el amor es la combinación de varias emociones, porque mientras se está enamorado se puede sentir miedo, alegría o incluso tristeza.

 

Con información de:

Dra. Diana Patricia Guízar Sánchez, Coordinadora de Investigación Educativa de la Subdivisión de Especializaciones Médicas de la División de Posgrado.

Estrés agudo tras el sismo

Estrés agudo tras el sismo

 

Septiembre sorprendió a los mexicanos con dos sismos que cimbraron el sureste y el centro del país los días 7 y 19, respectivamente. Entre destrucción, pérdidas y réplicas, gran parte de la población permanece en una etapa de incertidumbre.

Tras los siniestros, sentimos miedo continuo porque estamos en un estado “hiperalerta”, como una respuesta natural de nuestro organismo cuando estamos en peligro.

Aunque no todos reaccionamos de la misma manera, alrededor del 70 por ciento de las personas en estos sucesos van a presentar miedo, tensión, incertidumbre o angustia, pero la gran mayoría mejorarán en los días posteriores.

Una forma efectiva de disipar el sentimiento de vulnerabilidad que aparece en situaciones de crisis es compartirlo. Las redes de apoyo, institucionales, familiares y comunitarias van a contribuir a superar el pánico y la crisis nerviosa.

Es importante que, entre familiares, vecinos, amigos o compañeros de trabajo, hablemos de cómo nos sentimos, de cómo la estamos pasando, de nuestros miedos. Esto va a ayudar a que estemos más tranquilos, que tengamos un sentimiento de que hay alguien que nos puede ayudar.

Probablemente algunas de las personas que reaccionaron con mucho miedo, fue porque vivieron el sismo de 1985 o algún otro tipo de situación traumática, lo cual los expone a un riesgo mayor de padecer ansiedad, depresión, estrés postraumático o estrés agudo, uno de los más frecuentes.

Por esta razón, el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina abrió sus puertas a la población en general para brindar apoyo psicológico y psiquiátrico. El servicio continúa entre semana, en un horario de 10 a 18 horas. También se puso a disposición de los afectados un centro de atención telefónica en los números 5623-2291 y 5623-2127.

Si tú ya viviste una situación traumática previa y en la actualidad sientes mucho miedo. Si no la habías tenido, pero no puedes dormir, tienes pesadillas constantes, sientes que la vida no vale la pena, o te sientes irritable, es mejor acudir a una valoración psicológica para saber qué está pasando.

 

 

Con información del Doctor Benjamín Guerrero López, Departamento de Psiquiatría y Salud Mental.