El Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) se presenta durante la edad reproductiva de las mujeres, entre los 15 y 40 años. Algunos de los síntomas son irregularidad en la ovulación, hiperandrogenismo, que es cuando las hormonas masculinas están más elevadas a nivel sanguíneo; resistencia a la insulina, lo cual las vuelve propensas a padecer diabetes mellitus.
Existe evidencia que señala una predisposición genética para sufrir SOP; sin embargo, para tener seguridad sobre si se padece, se debe realizar un perfil hormonal, el cual indicará los niveles de andrógenos y estrógenos en el organismo, y un ultrasonido vaginal para observar las características de los ovarios. La prevención de este síndrome se puede lograr con la modificación en ciertos aspectos del estilo de vida, como la alimentación y un aumento en la actividad física.
La fertilidad de la paciente es el punto principal para llevar a cabo el tratamiento. Si no presentan su ciclo menstrual con normalidad ni deseos de un embarazo, se pueden recetar anticonceptivos para regularlo; si bien pretende quedar embarazada, se dictan medicamentos distintos para tratar de que la ovulación exista, dependiendo de cada paciente.
Con información de la Dra. Susana Haquet Santana, Académica del Departamento de Embriología de la Facultad de Medicina de la UNAM.
El síndrome de ovario poliquístico es un trastorno endócrino que se manifiesta con alteraciones en los periodos menstruales y puede ocasionar infertilidad.
Está asociado a un desajuste hormonal que actualmente se ha visto incrementado por el estilo de vida y la trasgresión alimentaria. Se estima que entre un 4 y 8 por ciento de las mujeres en edad reproductiva lo padecen.
Otras de sus manifestaciones son el aumento en cantidad y grosor de vello en el rostro, abdomen y área genital (hirsutismo). También pigmentación en el cuello y axilas, y trastornos metabólicos, como resistencia a la insulina.
Muchas mujeres llegan a consulta cuando tienen problemas para embarazarse o cuando llevan varios meses o hasta un año de ausencia de su periodo menstrual (amenorrea), pues se les hace común no menstruar, incluso cómodo, pero esto no es normal. De hecho, si no se descama cada mes la capa de mucosa del endometrio, es factor de riesgo para un cáncer endometrial.
En un ciclo menstrual regular, cada 14 días un folículo (donde se desarrolla el óvulo) tiene que madurar para ser liberado y, de no haber fecundación, se descama en el periodo menstrual. Si esto no sucede, los folículos engrosan su teca (capa externa) y se van acumulando dentro del ovario. Lo que repercute en la falta de menstruación.
Además, hay aumento de la hormona de la insulina, presentando resistencia a ésta, así como un incremento en la formación de andrógenos, que son las hormonas masculinas. Aunque las mujeres también las producen en menor proporción que un hombre, cuando se presenta este síndrome la mujer las produzca en exceso y se expresa de manera clínica en el vello corporal.
El diagnóstico del síndrome de ovario poliquístico es de exclusión; es decir, descartando otras posibles enfermedades. Al menos tendrían que presentarse tres de las manifestaciones antes descritas y contar con una imagen por ultrasonido de un patrón poliquístico, midiendo el tamaño de los ovarios y cuántos folículos hay en cada ovario.
El tratamiento de este síndrome difiere si las mujeres desean embarazarse o si sólo quieren regularizar su ciclo menstrual. En este último caso, generalmente consistiría en la administración de anticonceptivos orales, pero si se trata del segundo caso, se evalúa el peso, índice de masa corporal, niveles hormonales en sangre y aumento de insulina, para determinar los pasos a seguir.
La primera línea de tratamiento para mujeres con ovario poliquístico e infertilidad es bajar de peso, dieta y ejercicio. Con estas medidas pueden retornar sus periodos ovulatorios, ya que con un peso correcto se regula el sistema endócrino.
El tejido adiposo, que es la grasa a nivel periférico, juega un papel importante en la producción hormonal porque precisamente esta grasa en exceso se metaboliza a las hormonas.
La estrona es un tipo de estrógeno que tiene un impacto en el eje hipotálamo-hipófisis-gónada con efectos negativos para la maduración del folículo. Bajando de peso disminuimos el impacto de esta conversión periférica hormonal en cuanto a exceso de estrógenos. Con su índice de masa corporal ideal, podemos iniciar tratamiento de menor a mayor complejidad.
Con información de la Dra. Alejandra Eréndira Ramírez Román, académica del Departamento de Embriología de la Facultad de Medicina.
El cáncer de ovario es un problema de salud no sólo en México, sino a nivel mundial. En nuestro país el más frecuente de los cánceres ginecológicos es el cervicouterino que se da por una infección con el virus del papiloma humano, el cáncer que le sigue en frecuencia es de endometrio y en tercer lugar el de ovario, sin embargo el cáncer de ovario es más letal que los otros dos tipos, pues ocupa el segundo lugar por causa de muerte ginecológica en las mujeres mexicanas.
Con información de la Dra. María del Carmen Méndez Herrera, Lab. Desarrollo Gonadal, Depto de Embriología de la Facultad de Medicina de la UNAM.
Las emociones son reacciones psicológicas y fisiológicas que tiene nuestro cuerpo, las cuales tienen que ver con las sustancias que se liberan y son una forma de adaptación a ciertos estímulos que nos ocurren cuando percibimos algún objeto, persona, evento o un recuerdo importante de algún acontecimiento en nuestra vida.
Las emociones se generan en el cerebro, específicamente en el sistema límbico el cual está debajo de la corteza cerebral, forma parte de un sistema primitivo de desarrollo cerebral, junto con otras estructuras cerebrales que se activan y nos hacen percibir las emociones.
La función de las emociones es poder responder a determinados eventos, por lo general previo a una conducta hay una emoción, todas son importantes ya que generan o les dan un significado a los acontecimientos de nuestra vida diaria y sus funciones van a depender de acuerdo al tipo de emoción.
Los seres humanos nacemos con la capacidad de sentir las emociones, es parte de nuestra naturaleza que se encuentran en el cerebro cognitivo, lo que se aprende es a nombrarlas ya que a veces no se identifican de manera clara, sobre todo cuando se está en la etapa de la adolescencia.
Las emociones se clasifican en básicas: enojo, tristeza, miedo y alegría, y en emociones complejas las cuales son el resultado de unir varias básicas, por ejemplo el amor es la combinación de varias emociones, porque mientras se está enamorado se puede sentir miedo, alegría o incluso tristeza.
Con información de:
Dra. Diana Patricia Guízar Sánchez, Coordinadora de Investigación Educativa de la Subdivisión de Especializaciones Médicas de la División de Posgrado.