Enfermedades en el mundo maya

Enfermedades en el mundo maya

Las enfermedades mayas estaban directamente relacionadas con dioses y fuerzas de los seres del inframundo que vivían en medio de la oscuridad y la humedad, ávidos de calor y capaces de devorar el alma de los hombres incautos. Generaban padecimientos fríos, como los vientos nocturnos, el aire que provenía de los cadáveres y las enfermedades relacionadas con el agua.

  • Xiquiripat y Cuchumaquic causan derrames de sangre. 
  • Analpuh y Ahal-ganá hinchaban a los hombres, les teñían el rostro de amarillo y hacían brotar pus de sus piernas. 
  • Chamiabac y Chamiaholom eran los señores que enflaquecían a los hombres hasta volverlos huesos y calaveras. 
  • Ahalmez y Ahaltocab enviaban desgracias sobre los hombres, de manera que éstos eran encontrados tirados en el suelo, heridos y muertos. 
  • Xic y Patán causaban la muerte repentina de los hombres en los caminos, haciéndoles vomitar sangre hasta morir. 

Según el Popol Vuh, el inframundo se llama Xibalbaen lengua quiché. Lugar en el que existían dioses y jueces supremos: 

Estos datos refieren cierto tipo de enfermedades y padecimientos que parecían ser frecuentes como diarreas y vómitos de sangre, infecciones del hígado, disfunción del corazón, de los riñones y consunción por distintas infecciones. 

En el Ritual de los Bacabes, conservado y recogido dentro del ámbito privado y doméstico de la actuación de los médicos tradicionales mayas, se percibía a la enfermedad como un ente que tenía un origen, progenitores y una casa, que había nacido en un temazcallien el que había permanecido cuatro días antes de comenzar su movimiento, que poseía símbolos, características y joyas como anillos, rosario, peine e hilos de oro. 

También, las enfermedades estaban vinculadas a algunos animales: de la piel con las arañas, avispas y termitas, armadillos y monos; mientras que los espasmos, desfallecimientos y entumecimientos se relacionaban con el mono, jaguar, venado, iguanas, tarántulas y avispas. 

Los mayas poseían una clasificación de las enfermedades:

Kakera calor o fuego y abarcaba las erupciones de la piel, granos, pústulas y tumores, su responsable era la luna. 

Kinich Kakmoera una deidad solar que causaba padecimientos relacionados con el calor, fiebres, epidemias y posiblemente males de la piel.

Las enfermedades tancás, “ataque” o “frenesí”, eran los espasmos, la locura y los desfallecimientos. 

Otro grupo estaba relacionado con el inframundo y el agua: los dioses patronos del agua, el aire y la lluvia, como Itzam Na y sus ayudantes,chacespahuatunes, causaban males respiratorios como insuficiencia y asma.

Las enfermedades que se han identificado en los restos de esta cultura prehispánica, principalmente eran traumas como las fracturas y lesiones, padecimientos degenerativos como anemia, leucemia, deficiencia de vitamina C y D, malformaciones, tumores; e infecciones como lepra, trepanomatosis, brucelosis, tuberculosis, varicela, rubeola e infecciones causadas por hongos como actinomicosis aspergilosis e histoplasmosis. También hay indicios de haber padecido artritis degenerativa y osteoporosis.

Fuente:

Treviño, Carlos Viesca. 2007. Historia de la Medicina en México. Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, Facultad de Medicina, México: Universidad Nacional Autónoma de México, pp. 35 – 49.


Medicina en el antiguo Egipto…

Medicina en el antiguo Egipto…

Paleopatología en las momias egipcias…

El padre de la paleopatología, Marc Armand Ruffer, realizó exámenes en 500 cráneos encontrados en una tumba de Gizeh y gracias a los resultados destacó que los miembros de las altas clases sociales egipcias tuvieron caries dentales al igual que el hombre moderno.

Hacia 1910, este paleopatólogo divulgó el resultado de los estudios que realizó en los riñones de dos momias de la vigésima dinastía que datan de entre 1250 a 1085 a.C., en los que encontró los huevos calcificados de un trematodo intestinal llamado Schistosoma Haematobium que aún a inicios del siglo XX afectaba al 40% de los habitantes del Nilo. Este parásito es parecido a una sanguijuela, se desarrolla en los canales de irrigación y penetra en el cuerpo humano a través de la piel, luego se aloja en las venas mesentéricas o vesicales y puede generar disuria, poliuria, polaquiuria, hematuria o una infección bacteriana que provoca uropatía obstructiva y probablemente cáncer de vejiga.

Percival Pott había descrito con anterioridad en 1779 los signos de un tipo de tuberculosis que lleva su apellido, pero fue Grafton Elliot Smith quién muchos años después, en excavaciones realizadas en Assuán, desenterró una estatuilla de arcilla y varios esqueletos que mostraban la enfermedad de Pott en la columna vertebral.

Ruffer y Smith, descubrieron las típicas lesiones de viruela en momias casi al mismo tiempo. Otras enfermedades también descubiertas en momias egipcias gracias a la paleopatología son: antracosis, neumonía y pleuresía.

 

Faraones, embalsamamiento y medicina…

A pesar de que la escritura egipcia en papiros surgió alrededor del 3000 a.C., fue hasta el siglo XX que se descubrieron y descifraron los 7 papiros de la medicina egipcia. El más antiguo, el de Kahun, data de 1900 a.C. y trata sobre la medicina veterinaria y las enfermedades de la mujer. El papiro Edwin Smith data del 1550 a.C. y se ocupa de los problemas quirúrgicos de la cabeza a la mitad del pecho. Del mismo año data el papiro Georg Ebers, siendo el más extenso cuya información es sobre la terapéutica, entre la que destacan recetas, técnicas manuales, encantamientos y hechizos.

El papiro Hearst contiene 260 recetas mientras que el papiro “pequeño” de Berlín trata sobre pediatría, ambos datan del 1600 a.C.; el papiro “grande” de Berlín contiene una prueba de embarazo y 204 recetas, el de Londres incluye 61 recetas, mayormente mágicas y por último, el de Chester Beatty es sobre el tratamiento de las enfermedades del ano, estos últimos tres papiros datan del 1300 a.C.

Para los egipcios el cuerpo humano era un sistema depurativo que recibía alimentos y “algo” existente en el aire, que si eran de mala calidad o naturaleza, el cuerpo enfermaba y la totalidad de su creación se componía por los cuatro elementos naturales: tierra, agua, fuego y aire.

El corazón era de tanta importancia que lo conservaban en el cuerpo embalsamado, la nariz también era de suma importancia por recibir el aire que era fundamental para la vida, esta razón dio pie a la costumbre de romper las narices de las estatuas y relieves con cabeza humana para destruir el poder demoniaco que podría habitarlas.

Al morir, se embalsamaba el cadáver como un acto ritual cuyo objetivo era el de prepararlo para la otra vida. Se debía mutilar lo menos posible por lo que solo se realizaba un corte en el costado izquierdo para extraer los órganos abdominales y los pulmones, mientras que, la masa encefálica se extraía por las fosas nasales con ayuda de un instrumento en forma de gancho.

 

  

Fuente:

 

Cortés R. J. G. R., Pérez G. D., et al. 2007. Historia Antigua de la Medicina.

Estudios en momias egipcias, El Reino de los Faraones.

Puebla, Puebla: Benemérita Universidad de Puebla,

Universidad Nacional Autónoma de México. pp. 52, 53, 71 – 76.

 

 

 

¿Cómo ayuda la Fisioterapia en la enfermedad de Parkinson?

¿Cómo ayuda la Fisioterapia en la enfermedad de Parkinson?

Es un trastorno neurodegenerativo ya que afecta al sistema nervioso, produciendo mecanismos de daño y degeneración de las neuronas ubicadas en la sustancia negra, las cuales se encargan de producir la dopamina, una sustancia química (neurotransmisor) fundamental para que el movimiento del cuerpo se realice correctamente. Cuando el cerebro no dispone de la dopamina suficiente para mantener un adecuado control de movimiento, los mensajes de cómo y cuándo moverse se transmiten de forma errónea e ineficaz, apareciendo de forma gradual los síntomas motores típicos de la enfermedad. Sin embargo, también se ha visto que hay otras neuronas afectadas y por tanto otros neurotransmisores como la serotonina, noradrenalina y acetilcolina, que traen como consecuencia otros síntomas no motores.

· SÍNTOMAS MOTORES: Temblor, bradicinesia, rigidez e inestabilidad postural.

·SÍNTOMAS NO MOTORES: Trastornos del sueño, pensamiento y memoria; además de alteraciones del estado de ánimo como depresión, ansiedad y apatía.

La causa de esta enfermedad se debe a una combinación de factores que pueden variar entre cada paciente. Los principales factores implicados en el desarrollo de la enfermedad son: envejecimiento, factores genéticos y factores ambientales. La Secretaría de Salud ha estimado sobre la base de los datos obtenidos en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, que existen 500 mil pacientes con Enfermedad de Parkinson en México; siendo una de las primeras causas de atención en consulta externa en centros de atención de tercer nivel. Teniendo en cuenta el aumento en la esperanza de vida de la población mundial y de la mexicana, se espera que en las próximas décadas el número de pacientes con Enfermedad de Parkinson aumente, por lo cual es de vital importancia que todas las áreas profesionales involucradas tengan un enfoque integral y multidisciplinario con áreas como terapia ocupacional, rehabilitación, psicología, nutrición.

TRATAMIENTO FISIOTERAPÉUTICO

La rehabilitación se encamina principalmente a mejorar el estado físico y a retrasar la progresión de los síntomas motores, permitiendo mayor grado de autonomía para realizar actividades cotidianas que impliquen movilidad (levantarse, asearse, vestirse, pasear). El plan de tratamiento se establece de acuerdo a la valoración y a las necesidades de cada paciente.

OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO DE FISIOTERAPIA

  • Reeducar patrones de movimiento que están alterados o disminuidos.
  • Mejorar la movilidad corporal general necesaria para la realización de las actividades de la vida diaria. 
  • Reeducar la marcha, la postura y ayudar a superar la dificultad de empezar o continuar un movimiento continuo (bloqueos).
  • Aumentar elasticidad, fuerza y tono muscular.
  • Mantener y/o mejorar los volúmenes respiratorios, comprometidos por la rigidez y la dificultad de movilidad del tórax. 
  • Entrenar las reacciones de enderezamiento y equilibrio, estático y dinámico.
  • Enseñar técnicas de relajación.
  • Dar estímulos sensitivos y propioceptivos encaminados a recuperar el esquema corporal.
  • Mejorar la coordinación y equilibrio. 
  • Enseñar al paciente y familiares las transferencias (de la cama a una silla, de una silla al baño, etc.)
  • Disminuir el riesgo de caídas
  • Disminuir el riesgo de úlceras por presión enseñando a familiares los cambios en cama.
  • Sugerir las adaptaciones en el hogar para el mejor resguardo del paciente.

Referencias:

Con información de:

  • PSSLFT Claudia Ivonne García Dávila
  • PSSLFT Paola García González 
  • CHECK: Yosimar Cruz Flores Fisioterapeuta CONADE y Académico de la UNAM

¿Cómo surgió el símbolo de la Medicina?

¿Cómo surgió el símbolo de la Medicina?

 

El verdadero símbolo de la medicina está representado por un bastón de madera o tronco con una sola serpiente enroscada a lo largo del mismo, mejor conocido como el Bastón de Asclepio.

Inicialmente sólo se consideraba como una rama de árbol con algunas hojas que significaba los secretos de la vida terrenal; la creencia era que tenía el poder de la resurrección, el auxilio y el soporte de un médico hacia su paciente. También representaba las fuerzas de la naturaleza y las virtudes curativas de las plantas.

En la edad media se adoptó esta forma con algunos elementos más, como un báculo con nudos y la serpiente enroscada cuyo culto provenía de las Islas de Creta, al sur de Grecia entre los años 3,000 y 200 a.C. Esta imagen se asociaba a una estatuilla de la diosa serpiente que poseía propiedades curativas, también representaba la prudencia, la vigilia, la sabiduría, la vitalidad, el poder de regeneración y la preservación de la salud.

En la Antigua Grecia, las serpientes sagradas de Asclepio se criaban en un pozo circular con una fuente rodeado por un bosque sagrado en el templo de Epidauro y cada vez que se construía un templo nuevo, se tomaba una de estas serpientes que se convertía en la guardiana del lugar y representaba al dios Asclepio.

Sofocles cuidó de la serpiente del templo que se construía en Atenas hasta que terminó la edificación, mientras que entre los romanos se le divinizó con el nombre de Salus, la que preserva la salud y el culto al dios Asclepio se oficializó después de la epidemia de peste que azotó a Roma en el 293 a. C.

 

Fuente:

· Cortés Riveroll, José G., D. Pérez González, S. Rosales de Gante, C. Viesca Treviño (2007): “El símbolo de la medicina”, Historia Antigua de la Medicina. México, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, pp. 96, 97.

 

Fisioterapia y Fracturas…

Fisioterapia y Fracturas…

Una fractura es la pérdida de continuidad del hueso a consecuencia de golpes, fuerzas o tracciones que superen la elasticidad del mismo. Sus signos generales se caracterizan por dolor, hematoma (moretón), inflamación, limitación del movimiento, deformación del hueso, crepitación (crujido) y puede o no tener herida abierta.

 

Se clasifican de dos maneras, según el estado de la piel y según su trazo en el hueso.

 

  • Según el estado de piel

Cerradas: cuando la piel no ha sufrido daño, no existe comunicación entre la fractura y el exterior.

 Abiertas: Cuando la piel ha sufrido daño y el tejido óseo se expone al exterior.

 

  • Según el trazo

Transversal: Trazo horizontal a lo ancho del hueso

Longitudinal: Trazo a lo largo del hueso

Oblicua: El trazo tiene un ángulo de inclinación de 30-45° puede ser desplazada.

En ala de mariposa: Se presenta cuando 2 trazos de fracturas se unen y forman un triángulo.

Multifragmentada: Cuando existen varios trazos de fractura, dando lugar a más de tres fragmentos, siendo estos reductibles, es decir, que puedan colocarse en su posición correcta para lograr su más óptima consolidación (curación).

Conminuta: Formación de numerosos fragmentos óseos, siendo incontables o no reductibles.

 

  • También existe una clasifación para las fracturas pediátricas.

 Torus o en rodete: Compresión a lo largo del hueso, se puede observar un abombamiento.

Tallo verde: La fractura no atraviesa todo el hueso, presenta una deformación angular.

 

Para que una fractura pueda lograr una óptima curación o consolidación, intervienen factores como hormonas de crecimiento, esteroides, anabolizantes y calcitoninca, vitaminas A y D, ejercicios y carga controlados, el uso de campos electromagnéticos y ultrasonidos de baja frecuencia. Por el contrario, entre los factores que la dificultan, encontramos enfermedades como diabetes, anemia, tabaquismo, infecciones, desnutrición y otros como la edad avanzada, distracción o compresión excesiva en el foco de fractura.

El tratamiento fisioterapéutico consiste en dos fases, la primera es la fase de inmovilización, cuyos objetivos son favorecer la cosolidación ósea, vigilar sistema de inmovilización, prevenir edema, problemas respiratorios, complicaciones, mantener la amplitud articular de las articulaciones no afectadas, enseñar al paciente a utilizar correctamente auxiliares de la marcha o cabestrillo, evitar o retrasar la pérdida de masa muscular a través de contracciones isométricas en las cuales no hay desplazamiento, solo activación muscular. En esta fase se pueden utilizar recursos o técnicas como la magnetoterapia y ultrasonido.

En la segunda fase, posterior a la inmovilización los objetivos son la reabsorción del edema, recuperar la movilidad, evitar la rigidez articular, recuperar la fuerza muscular y la capacidad de reconocer nuestro segmento en el espacio, disminuir el dolor, estiramientos pasivos y no movilizaciones forzadas y dolorosas. En esta fase de hace uso de recursos o técnicas como microondas, hidroterapia, parafina y electroterapia.

Ante la falta de la atención correcta en caso de una fractura se pueden presentar complicaciones como síndrome compartimental en el que los tejidos se inflaman al grado de obstruir la circulación del segmento, necrosis isquémica o interrupción de flujo sanguíneo a alguno de los trozos de hueso fracturado, embolia grasa, síndrome de aplastamiento en el que un segmento, después de estar aplastado por mucho tiempo, acumula toxinas que se liberan y viajan al riñón dañándolo; osteomielitis o infección en el hueso, atrofia ósea de Sudek, retardo de consolidación cuando una fractura consolida pasado más tiempo del habitual o, en su caso, la ausencia de ella a no ser que se intervenga quirúrgicamente y rigidez articular.

 

Colaboración de Claudia Ivonne García Dávila y Paola García González, Pasantes de Servicio Social de la Licenciatura en Fisioterapia de la Facultad de Medicina, UNAM.

Revisión por Yosimar Cruz Flores Fisioterapeuta CONADE y Académico UNAM.

Fuentes: 

Seco, J.. (2016). Fisioterapia en Especialidades Clínicas. España: Panamericana.

Monteagudo, M & Aguilar, a.. (2017). Manual CTO de Medicina y Cirugía, Traumatología. Madrid: Grupo CTO