Insuficiencia Hepática Crónica (Cirrosis)

Insuficiencia Hepática Crónica (Cirrosis)

 

 

 

Cuando se daña nuestro hígado por causas como el alcoholismo crónico o alguna hepatitis mal tratada, se presenta una fibrosis, es decir, que se daña el tejido de este órgano por nódulos de regeneración y necrosis, presentando una alteración en su arquitectura y vasculatura. Cuando este proceso dañino para el hígado llega a una etapa terminal, la enfermedad evoluciona a Insuficiencia Hepática Crónica o también conocida como Cirrosis. Es posible detener la progresión de la enfermedad en su etapa inicial y controlar las complicaciones inherentes a ella, sin embargo, el daño que ya está hecho es irreversible.

Otras causas que pueden generarla son el tener hígado graso, consumo de drogas o por contagio de hepatitis al compartir las agujas, con las que se auto administran algunas de ellas; el uso de herbolaria, la automedicación y el uso de suplementos alimenticios o también llamados naturistas.

Cuando se desarrolla esta enfermedad, no muestra síntomas o datos de alerta ya que, el hígado tiende a regenerarse, el posible cansancio que se manifiesta puede llegar a atribuirse a otras causas, pero cuando los síntomas comienzan a surgir, muchas veces o en la mayoría de los casos, es porque se trata de un hígado ya descompensado y estos síntomas pueden ser ascitis o retención de líquido en el abdomen, edema en los miembros pélvicos, e incluso pueden mostrar ictericia y palmas hepáticas, es decir, que se aplanan muy notablemente. En la piel se muestra que los pequeños vasos sanguíneos se dilatan, formando las famosas arañas vasculares, así como aparición de manchas rubíes, crecimiento de mamas en los hombres, y caída del vello púbico.

La exploración física, el ultrasonido, la endoscopía, el perfil bioquímico y el perfil de coagulación, son estudios que ayudarán a identificar si el hígado está funcionando adecuadamente y arrojarán datos que podrán determinar en qué etapa de gravedad se encuentra, e incluso el Fibroscan y la resonancia magnética determinan la elasticidad del hígado para confirmar el diagnóstico.

Se debe evitar el consumo excesivo del alcohol y la mujer es más sensible para metabolizarlo, por lo tanto, es más propensa a desarrollar cirrosis con menor cantidad de alcohol que el hombre.

Las complicaciones son muy variadas, pueden ir desde la encefalopatía hepática condicionada por la alteración en la depuración de amonio, es decir, cuando el cuerpo no elimina correctamente el amonio, por lo que se corre el riesgo de presentar alteraciones en la conciencia, el paciente puede estar desorientado; otros signos son la hipertensión portal, ésta última se puede presentar por la generación de várices, ya sea en el esófago y en el estómago lo que puede condicionar hemorragias y una pérdida de volumen sanguíneo que puede llegar a terminar con la muerte del paciente.

El tratamiento se enfoca en las complicaciones como la retención de líquidos, disminución de sal y proteína animal (que debe sustituirse por la vegetal) en la dieta, así como la prescripción de los medicamentos necesarios de acuerdo a los signos y síntomas que se deban controlar en el paciente.

 

 Con información de la Dra. Mayra Virginia Ramos Gómez, Jefa del Servicio de Gastroenterología del Hospital «20 de Noviembre», ISSSTE.

 

 

Donación, milagros de vida

Donación, milagros de vida

 

El desconocimiento y los mitos sobre la donación han hecho que esta acción altruista sea poco común, por lo que es importante saber que todos tenemos la posibilidad de ayudar a otros a seguir viviendo o transformar sustancialmente sus vidas.

El proceso de la donación de órganos y/o extremidades comienza cuando una persona ha sufrido muerte cerebral, es entonces cuando el coordinador de donación debe tener la capacidad de identificar al posible donante y también tener la capacidad de comunicarlo a los familiares de una manera humanitaria y respetuosa, este proceso es muy delicado ya que se está consciente del momento álgido y difícil  por el que está pasando la familia, sin embargo, también es el momento clave para salvar la vida de otras personas que están en espera de la generosidad de otros seres humanos.  

Una vez que los familiares han aceptado que su familiar sea donador, sigue un proceso administrativo en el que deben firmar y llenar una serie de documentos para autorizar y especificar la donación, también se señala que en pleno conocimiento de ellos y de sus familiares desean donar qué  tipo de órganos, en el caso de los riñones si donan los dos  o sólo uno, en el caso de donación de extremidades se debe especificar a qué nivel, puede ser la mano, el brazo a nivel del codo, hombro. Todo este proceso es para que los familiares vean que el trámite es abierto al dominio público y que no se trata de venta ni de tráfico de órganos, de tal manera que puedan estar tranquilos de que es un proceso legal y trasparente. 

Finalmente, sigue el proceso de la procuración, para ello se les informa a los diferentes equipos de procuración, quienes van a evaluar las características del paciente donador para determinar al receptor adecuado y hacer el procedimiento de la procuración de los órganos. El cuerpo del donador se les entrega a los familiares completamente integro y dignamente visible. 

Existen dos razones principales por las que no se da la donación, la primera de ellas es el miedo por parte de los familiares de ver mutilado a su ser querido y la segunda es el desconocimiento de si su familiar deseaba ser donante, para ello es muy importante expresar en vida si se quiere ser donante y comunicarlo a los familiares, ya que esto facilitará la toma de decisiones en caso de una muerte repentina. En nuestro país existen programas de donación en donde de manera personal se puede ir a inscribir si se desea ser donador y ayudar a que se sigan dando los milagros de vida.

Sitios de interés: CENATRA 

Con Información del Dr. Martín Iglesias Morales, jefe de Servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Instituto Nacional de Ciencias Médicas Salvador Zubirán.

 

¿Qué es la Preeclampsia?

¿Qué es la Preeclampsia?

 

 

La preeclamsia es la primera complicación que puede presentarse en un embarazo, por lo general a partir de la semana 20 o quinto mes de embarazo. Se da por una alteración en la placenta, esto ocurre porque la placentación resulta muy superficial, provocando isquemia o disminución de la circulación y por lo tanto hipoxia o falta de oxigenación, que se resume en hipertensión, siendo muy grave tanto para la mamá como para el bebé.

Los factores de riesgo radican principalmente en el simple hecho de estar embaraza, ser primigesta, es decir que sea el primer embarazo, padecer obesidad, alguna enfermedad preexistente, hipertensión previa al embarazo, diabetes que se padece desde antes o de manera gestacional; la edad también es importante, suele presentarse en mujeres muy jóvenes, adolescentes o en mujeres mayores de 40 años, también en aquellas que hayan tenido un embarazo gemelar, padecido preeclamsia en otro embarazo o tengan antecedentes familiares de ello por parte de la madre o sus hermanas.

La preeclampsia en un inicio puede ser incluso asintomática, si no se atiende oportunamente y presenta síntomas como dolor de cabeza, zumbido en los oídos, epigastralgia o fuerte dolor en la boca del estómago y ver puntos o pequeñas luces de colores, puede llegar a evolucionar a eclampsia y ocasionar convulsiones en la mujer embarazada. Otra de sus evoluciones es el síndrome de HELLP, que se manifiesta con alteraciones en el hígado, riñones y otras estructuras del organismo. Si la hipertensión no se controla, la madre incluso corre el riesgo de sufrir un derrame cerebral.

El único tratamiento es la interrupción del embarazo, por lo que un gran riesgo es sacar a un bebé demasiado prematuro que debe estar en observación y al que se le deben administrar medicamento especial para madurar sus pulmones y así evitar insuficiencia respiratoria.

Es posible prevenir la preeclampsia si se lleva a cabo un control prenatal constante durante todo el embarazo, el médico revisará que la presión arterial sea menor a 140/90 y determinará si la mujer es propensa a padecerlo, y en caso se serlo se le administrará la dosis necesaria de tratamiento farmacológico para evitarlo. Actualmente ya es posible someterse a estudios ultrasonográficos para medir la pulsatilidad de las arterias uterinas que llevan sangre a la placenta y así determinar si la paciente es propensa a esta enfermedad.

 

 

 

Con información de la Dra. Susana Haquet Santana, Ginecóloga y Obstetra, Médica adscrita al Hospital Luis Castelazo Ayala, HGO 4, IMSS y Profesora del Departamento de Embriología de la Facultad de Medicina, UNAM.

Mortalidad Materna

Mortalidad Materna

 

 

Uno de los grandes riesgos que corre una mujer embarazada es la mortalidad materna, también puede darse durante el parto, en el posparto o en el puerperio que se ha llegado a estimar hasta los 42 días, aunque una muerte materna puede incluso presentarse después de este periodo.

Las tres principales causas son, en primer lugar, las enfermedades hipertensivas como es la preeclampsia y la eclampsia que ya es un término más severo; la hemorragia obstétrica, siendo ésta la más frecuente en los países menos desarrollados; otra causa sería la sepsis puerperal, a veces alguna infección se complica y se convierte en una sepsis. En diversas ocasiones, cuando los estados hipertensivos como la preeclampsia o la eclampsia comienzan a darse en embarazos tempranos, debe resolverse interrumpiendo el embarazo dando resultado a un bebé prematuro. En estos casos las estancias intrahospitalarias se vuelven largas para el bebé, ya que requerirá tratamientos especializados.

Con respecto a los factores sociales, la mortalidad materna se relaciona estrechamente a los países subdesarrollados y es mucho más frecuente en los estratos sociales de bajos recursos.

Es prevenible en la mayoría de los casos en las pacientes que cuentan con un adecuado control prenatal, lo ideal es que un embarazo se inicie con éste y sea planeado, se realicen los estudios pertinentes de laboratorio y ultrasonidos, de esta manera el médico puede identificar los factores de riesgo que puedan hacerla más propensa a una complicación para intervenir y modificarla, de esta manera se puede tener un embarazo y parto más cuidadosos reduciendo el riesgo de muerte.

La última estadística de mortalidad materna en México es de 40 por cada 100 mil nacidos vivos. El problema radica principalmente en las comunidades marginadas ya que en muchas de estás no se cuenta con infraestructura ni personal médico especializado, sobre todo en las zonas rurales. La falta de información sobre educación sexual y anticonceptiva también es un problema, ya que la multiparidad se convierte también en un alto riesgo para la muerte materna.

Con información de la Dra. Susana Haquet Santana, Ginecóloga y Obstetra, Médica adscrita al Hospital de Gineco Obstetricia No. 4 «Luis Castelazo Ayala», IMSS y Profesora del Departamento de Embriología de la Facultad de Medicina, UNAM.

Datos interesantes sobre el envejecimiento

Datos interesantes sobre el envejecimiento

Entre 2000 y 2050, la proporción de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará, pasando del 11% al 22%. Este grupo de edad pasará de 605 millones a 2000 millones en el transcurso de medio siglo.

Habrá en el mundo más personas de 80 y 90 años que nunca antes.

El envejecer bien depende de varios factores, por ejemplo lo que comemos, la actividad física y la exposición a riesgos como el hábito de fumar, el consumo nocivo de alcohol o la exposición a sustancias tóxicas.

La capacidad funcional de una persona aumenta en los primeros años de la vida, alcanza la cúspide al comienzo de la edad adulta y, naturalmente, a partir de entonces empieza a declinar. 

El riesgo de padecer demencia aumenta netamente con la edad y se calcula que entre un 25% y un 30% de las personas de 85 años o más padecen cierto grado de deterioro cognoscitivo.

Se pronostica que de aquí al año 2050 la cantidad de ancianos que no pueden valerse por sí mismos se multiplicará por cuatro en los países en desarrollo. 

En los países desarrollados, entre un 4% y un 6% de las personas mayores han sufrido alguna forma de maltrato en casa. 

La mayoría de las personas de edad mueren de enfermedades no transmisibles, como las cardiopatías, el cáncer y la diabetes, en vez de infecciones y parasitosis.

Fuente: Organización Mundial de la Salud, https://www.who.int/features/factfiles/ageing/es/

Síndrome de Caídas…

Síndrome de Caídas…

 

Síndrome de caídas

Las caídas constituyen uno de los síndromes geriátricos con mayor incidencia y elevada morbilidad, por tanto, es considerado un problema de salud pública importante que afecta la calidad de vida de adultos mayores.

La Organización Mundial de la Salud define las caídas como la consecuencia de cualquier acontecimiento que precipite una persona al suelo en contra de su voluntad, puede ser referida por el paciente o por un testigo.

Para diagnosticar el Síndrome de Caídas en el adulto mayor deben de cumplirse las siguientes características; dos o más caídas en los últimos 12 meses, o bien, 1 caída que haya requerido hospitalización o causado alguna secuela.

 

Epidemiología

A nivel mundial las caídas son la segunda causa de muerte por lesiones accidentales o no intencionales. Se calcula que anualmente mueren en todo el mundo unas 646,000 personas debido a caídas, y más del 80% de estas caídas se registran en países de bajos y medianos ingresos, siendo los adultos mayores de 65 años quienes sufren más caídas mortales de acuerdo con datos de la OMS.

Aproximadamente un 30% de los adultos mayores de 65 años que vive en comunidad cae al menos 1 vez al año, es decir, una relación en la que, por cada 3 adultos mayores uno caerá. De estos, el 50% volverá a sufrir una nueva caída, mostrando a su vez un incremento progresivo de las caídas al aumentar la edad. La prevalencia de las caídas varía en función de la edad, su fragilidad y el entorno.

El lugar donde se presentan las caídas con más frecuencia es en casa con un 62% de incidencia, mientras que en vía pública un 26%. Dentro de la casa, los espacios que tiene mayor riesgo son: el baño, la recamara, el patio y las escaleras.
En México, se estima que un 54% de adultos mayores han sufrido alguna lesión por alguna caída.

Las lesiones que más se observan son equimosis, contusión y fracturas no expuestas, siendo las estructuras corporales más afectadas las siguientes: cadera, cabeza, cara, mano, hombro y tobillos.

 

Causas

Consumo de 3 o más fármacos (polifarmacia), alteraciones visuales o auditivas, pluripatología, fragilidad, demencia (duplica el riesgo de sufrir alguna caída) y incontinencia urinaria; Iluminación inadecuada, duchas o bañeras resbaladizas sin barras, escaleras en mal estado y/o sin barandal, obstáculos en el suelo (cables, tapetes, etc.), suelos irregulares, uso de calzado inadecuado y cambios de residencia.

Las consecuencias suelen ser inmediatas y consisten en hospitalización, lesiones menores en partes blandas y fracturas. Traumatismo craneoencefálico, EVC y Síndrome de caída prolongada (10% de los pacientes permanecen más de una hora en el suelo, por lo que puede provocar; hipotermia, deshidratación y de estos un 90% muere).

La gravedad a corto plazo de la caída puede deberse también a la patología aguda que provoca la caída y compromete al pronóstico vital.

También pueden darse consecuencias tardías como el síndrome post-caída (miedo a volver a caer), depresión, aislamiento social, limitación y/o dependencia en las actividades de la vida diaria, que puede provocar síndrome de dismovilidad y muerte.

 

Prevención

El objetivo principal es prevenir las caídas sin limitar el movimiento, la independencia y por tanto las actividades de la vida diaria, es por ello que se requiere de un trabajo multidisciplinario que cubra las cuatro esferas de la evaluación geriátrica integral; clínicas, funcionales, mentales y sociales.

Médica: es importante que después de una caída, el médico geriatra revise al adulto mayor, para que de esta forma se puedan conocer sus causas y a su vez, se revisen los medicamentos que está tomando y de ser necesario realizar un ajuste o modificaciones.

Fisioterapéutica: es necesario realizar diversas evaluaciones como; equilibrio, coordinación, fuerza y marcha, con el fin de hacer una evaluación funcional y a partir de eso prescribir programas de ejercicios, los cuales deben ser individualizados ya que se deben adaptar a las condiciones y necesidades de cada paciente y de ser necesario la prescripción de alguna ayuda técnica (andador fijo, con ruedas, bastón, entre otros).

Modificaciones ambientales: son aquellas que favorecen el lugar donde desarrolla sus actividades el adulto mayor, por ejemplo: la iluminación debe ser la adecuada, es decir, luz amarilla o aquella que no deslumbre, ya que, de ser así el adulto mayor, puede sufrir alguna caída. De igual manera, es recomendable colocar aditamentos en los baños para que el adulto mayor pueda sujetarse; puede ser a un costado del retrete y otros más a los costados de la regadera, evitar de igual forma los tapetes o cableado expuesto en el suelo.
Es importante no realizar cambios constantes de domicilio, ya que esto favorece las caídas, debido al poco o nulo conocimiento del nuevo terreno donde se va a desenvolver el adulto mayor.

 

 

Tratamiento

En cuanto al tratamiento el objetivo principal es mejorar las enfermedades subyacentes y manejar las consecuencias agudas de la caída, ya que no hay tratamiento que evite las caídas, únicamente se puede prolongar el tiempo para que se produzca una nueva caída y esto será a partir de la prevención.

 

 

 

Con Información de Diana Karen Puebla Rosas, Pasante de la Licenciatura de Fisioterapia de la Facultad de Medicina, UNAM.

Fuentes:

· Organización Mundial de la Salud. Caídas. Datos y cifras. [Actualizado Oct 2012; Citado 2019 Agosto 02]. Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/ factsheets/fs344/es/
· Lavedán A., Jürschik P., Botigué T., Nuin C., Viladrosa M. Prevalencia y factores asociados a caídas en adultos mayores que viven en la comunidad. Atención primaria, 2015; 47 (6): 367-375. [Citado 2019 Agosto 02]. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0212656714003163
· Manrique B., Salinas A., Moreno K. Téllez M. Prevalencia de dependencia funcional y su asociación con caídas en una muestra funcional y su asociación con caídas en una muestra de adultos mayores pobres en México. Salud Pública Méx. 2011; 53 (1): 26- 33. [Citado 2019 agosto 02]. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342011000100005
· Hernández M, Gonzales E, González G, Gasca J, García H, García O, Vega R, Monroy E. Prevención de caídas en el adulto mayor en el primer nivel de atención. México: Secretaria de salud 2008 [citado 2019 agosto 08]. Disponible en: http://www.cenetec.salud.gob.mx/descargas/gpc/CatalogoMaestro/134_ISSSTE_08_caidas_adultomayor/EyR_ISSSTE_134_08.pdf
· Gonzales, G., Marín P., Pereira G. Características de las caídas de en el adulto mayor que viven en la comunidad. Rev Med Chile, 2001; 129 (9). [Citado 2019 agosto 08]. Disponible en: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-98872001000900007
· Silva Z, Gómez A. Risk factors for falls in the elderly: systematic review. Departamento de fisioterapia, Murcia, España. 2008 [Citado: 2019 agosto 08] Disponible en: https://www.scielosp.org/scielo.php?pid=S0034-89102008000500022&script=sci_arttext
· Bloch F. Caídas en ancianos. Tratado de medicina. 2015; 19 (4). [Citado 2019 agosto 08]. Disponible en: https://www.clinicalkey.es/#!/content/emc/51-s2.0-S1636541015746878?scrollTo=%23hl0000096