Enfermedades por malnutrición

Enfermedades por malnutrición

Nota: Erick Cortés
Ilustración: Ali Acosta

 

Que la comida sea tu alimento, y el alimento tu medicina. Más de dos milenios después de ser pronunciada esta popular frase de Hipócrates no ha perdido vigencia; menos aún, en tiempos modernos, cuando las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la obesidad se encuentran entre las principales causas de muerte en todo el mundo.

Bien sabido es que los más altos índices de estas enfermedades se dan en los países industrializados, donde se producen y consumen grandes cantidades de bebidas y alimentos ultraprocesados, pero las poblaciones más desfavorecidas también presentan enfermedades derivadas de la malnutrición.

La ciencia de la nutrición humana ha avanzado notablemente, y con ella se han evidenciado los patrones dietéticos que se tienen que cambiar, no sólo para tratar, sino para prevenir las enfermedades más comunes de la humanidad. Por ejemplo, se ha descubierto que la cantidad de glucosa necesaria para mantener el funcionamiento óptimo del organismo, el cerebro y el sistema nervioso, puede obtenerse consumiendo aproximadamente 130 gramos de carbohidratos al día, una cantidad que es excedida tanto por las poblaciones que tienen acceso a los bebidas y alimentos  ultraprocesados, como por quienes viven en situación de hambruna, donde la principal fuente de alimentación son los cereales refinados con altas cantidades de azúcares.

Esta alteración en el equilibrio de glucosa-insulina no sólo conduce a la diabetes mellitus y a la obesidad, sino también a alteraciones en la presión arterial, la función cardíaca, la función hepática y la presencia de estrés oxidativo (la degeneración de los tejidos por el exceso de radicales libres).

Respecto a la obesidad, se ha demostrado que es más eficaz la prevención primaria que el tratamiento secundario. Pues, a la larga, resulta más beneficioso para la salud consumir alimentos de calidad que contribuyan a la homeóstasis del organismo, en lugar de contar las calorías de los alimentos para reducir la talla.

La evidencia demuestra que el consumo más frecuente de vegetales sin almidón, nueces, leguminosas, pescado, aceites vegetales, yogur, cereales integrales; y menos frecuente de carnes rojas, alimentos y bebidas ultraprocesadas ricas en sodio y en azúcares, es una medida eficaz para prevenir el sobrepeso, las enfermedades metabólicas y cardiovasculares derivadas de la malnutrición.

En realidad, su prevención es bastante sencilla, lo difícil radica en la concientización individual y sociocultural para lograr un cambio en el comportamiento de consumo, algo que también involucra a los sectores políticos y económicos, quienes tienen que estar convencidos de que jugar a favor de la salud pública repercutirá mejor en las finanzas de los países que atender los gastos en salud derivados de la atención masiva de enfermedades por malnutrición.

 

Referencia

Mozzafarian, Dariush. (2016). Dietary and Policy Priorities for Cardiovascular Disease, Diabetes, and Obesity – A Comprehensive Review. Circulation. 2016 January 12; 133(2): 187–225. doi:10.1161/CIRCULATIONAHA.115.018585.

Revisión: Dra. Elvira Sandoval Bosch, Coordinadora de la Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana, Facultad de Medicina de la UNAM.

 

 

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Dispepsia

Dispepsia

 

La dispepsia forma parte de un grupo de enfermedades que se clasifican como Trastornos Funcionales Digestivos, los cuales se presentan mediante molestias en el tubo digestivo en el cual no se encuentra una explicación anatómica o funcional.

La dispepsia es una serie de síntomas y las mismas molestias que puede tener una persona con dispepsia funcional, es decir que no tiene nada anatómica y funcionalmente hablando,  como  alguien que padece algo tan grave como una neoplastia gástrica,  por lo cual es muy importante consultar al médico para descartar que la dispepsia no este asociada a algo tan grave como un cáncer gástrico, toda persona que tiene síntomas dispépticos debe acudir al médico para descartar otra enfermedad y evitar complicaciones a futuro.

Con Información de: Dr. Luis F. Uscanga Domínguez, Jefe del Depto. de Gastroenterología del Instituto
Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

«Dietas milagrosas», un riesgo para tu salud

«Dietas milagrosas», un riesgo para tu salud

 

Es muy común que por todos lados encontremos dietas milagrosas que nos prometen perder peso rápidamente y sin tanto sufrimiento o con medicamentos que pueden hacer todo el trabajo. Y aunque todos desearíamos que esto fuera cierto, lamentablemente quienes se someten a ellas están poniendo en riesgo su salud.

Este tipo de dietas son todas aquellas sugerencias nutricionales que, con el fin de reducir el peso o la talla corporal, proponen pautas de alimentación que normalmente el médico o el nutriólogo no te recomendarían. Estas dietas comúnmente tienen modificaciones en la cantidad de calorías, pero muchas veces esa reducción se considera poco saludable, incluso por debajo de las cantidades que necesita nuestro cuerpo para realizar sus actividades vitales, es decir,  alrededor de 800 kilocalorías por día.

Y es que perder peso no es algo que podamos lograr de la noche a la mañana. El problema surge cuando la gente quiere bajar de peso rápidamente porque se acercan los XV años de la prima, la graduación del novio o la boda de la amiga. Esto lleva muchas veces a la gente a buscar soluciones incorrectas como los son las dietas milagro.

Muchas dietas hacen perder peso rápidamente pero no precisamente son kilos de grasa, sino que suelen ser nutrimentos como proteínas o agua. Los resultados de estas dietas pueden ser muy rápidos, pero casi siempre van a estar ligados al rebote, pues el cuerpo va a buscar equilibrar lo perdido, recuperando los nutrientes que necesita para su funcionamiento. Una verdadera dieta saludable requiere de un proceso gradual que poco a poco se irá percibiendo.

A veces queremos perder todo el peso que hemos acumulado en años en tan solo dos meses, por lo que se llevan a cabo dietas por uno o dos meses, y terminado ese tiempo se regresa a los hábitos alimenticios de antes. Si no existe un cambio verdadero y permanente, el rebote será algo inevitable.

Una alimentación saludable no tendría por qué generar hambre, independientemente del cuerpo que se tenga. Se pueden ingerir alimentos bajos en calorías, pero con gran volumen como las verduras, las cuales brindan un efecto de saciedad mientras te nutren.

Hay muchas personas que hacen dieta tal cual se les indica y pese a eso no pueden llegar al peso que desean. Las células de cada persona y su capacidad para procesar la grasa son muy diferentes. Una persona que ha hace ejercicio puede quemar grasa rápidamente, en comparación de una persona sedentaria, pese a que los dos estuvieran realizando la misma actividad. Como parte de un plan de salud para tu cuerpo es necesario mantenerte activo físicamente.

Las dietas que contemplan el uso de medicamentos o suplementos alimenticios pueden tener grandes repercusiones en tu salud. La única razón por la que se podría llegar a considerar su uso, sería después de intentar varias ocasiones bajar de peso y no conseguirlo, pero todo bajo el dictamen de un médico especialista. Además, esto serán utilizados por cortos periodos de tiempo, pues tiene efectos secundarios.

En una dieta saludable no existen alimentos prohibidos, ya que nuestro organismo requiere de todos los nutrientes, en diferentes proporciones. Incluso la grasa tiene una razón de ser en nuestro cuerpo. Tampoco deberían inhibir todas las etapas del proceso de digestión, como las dietas basadas en los jugos, el proceso de masticación es de suma importancia para que el metabolismo funcione correctamente. Además, una dieta no puede basarse en un solo criterio, como en un grupo sanguíneo, porque el aumento de peso es algo multifactorial.

Jamás pretendas bajar más de uno o dos kilogramos por semana. La dieta ideal es aquella que es eficaz para la pérdida de peso de manera segura y sostenible, que nos permite mantener ese peso a largo plazo y que nos ayuda a reducir la probabilidad de sufrir otras enfermedades.

 

 

Con información de la Dra. Beatriz Ríos, Nutrióloga y educadora en diabetes de la Asociación Mexicana de Diabetes.

 

 

 

 

El chocolate amargo, enemigo de la hipertensión

El chocolate amargo, enemigo de la hipertensión

El chocolate ha sido una golosina y alimento muy disfrutado a nivel mundial durante mucho tiempo, por lo que se ha comercializado en distintos tipos de productos que provienen del cacao. Las semillas de cacao son molidas y dan como resultado un polvo completamente natural y sin aditamentos. La cocoa es, por su parte, un ingrediente compuesto, procesado y refinado que sirve para elaborar barras, pasteles y cremas untables.

El chocolate es, finalmente, un producto hecho a base de un porcentaje de extracto puro de cacao, mantequilla de cacao, azúcar y leche.

En 1944, el doctor estadounidense Benjamin H. Kean publicó que los indios Kuna de Panamá casi no presentaban casos de hipertensión, lo cual se asociaba al gran consumo de cacao como parte de su dieta. A partir de entonces se sabe que el chocolate contiene diversos activos biológicos con grandes propiedades antioxidantes, anticancerígenas y que fortalecen al corazón, también contiene otras sustancias que se encargan de reducir la absorción del colesterol; así como fibra, potasio y cobre.

Para que un chocolate sea verdaderamente sano y proporcione sus mayores beneficios a la salud, debe ser totalmente oscuro o también llamado amargo, es decir, debe contener la menor cantidad posible de leche y azúcar. De esta manera será mayor el porcentaje de cacao, que al menos debe ser del 70%. Los chocolates dulces, con leche o blancos, en realidad no aportan beneficios a la salud, su composición es mayormente de azúcar y grasa.

Diversos estudios han demostrado que el consumo del chocolate negro o amargo previene la hipertensión arterial, disminuye la posibilidad de formar placas de grasa en las arterias, así como la elevación de colesterol y triglicéridos, también ayuda a prevenir enfermedades del corazón y diabetes. Su consumo diario ha demostrado una ligera disminución en la presión arterial que resulta muy significativa a corto plazo.

Se han reportado efectos positivos con el consumo diario desde 13.5 a 200 gramos de chocolate negro, una barra estándar es de 40 gramos en promedio.

Sin duda, el chocolate amargo tiene un gran impacto positivo en la salud del ser humano, especialmente al prevenir la hipertensión, enfermedad silenciosa que puede ser mortal.

 

 

Con información de la Dra. Mónica Montserrat Ancira Moreno, Investigadora y docente de la Facultad de Medicina, UNAM.

La era de los productos ‘light’

La era de los productos ‘light’

 

Los medios de comunicación, los productos comerciales, el modelaje y la publicidad se han encargado de bombardearnos con el falso concepto de belleza. No es saludable que un cuerpo sumamente delgado sea el ícono de la estética. Pero también es importante evitar la obesidad, es decir, se debe buscar el equilibrio sin ir de un extremo a otro.

Muchas veces las personas se someten a trastornos alimenticios que surgen de la obsesión por bajar de peso sin una asesoría nutricional bien estructurada, más el consumo de productos bajos en calorías o suplementos no autorizados para bajar de peso.

El tener una nutrición inapropiada puede generar enfermedades a partir de las deficiencias de alguno de los elementos que son indispensables para el organismo, como en el caso de algunas grasas que el cuerpo necesita y que no podemos producir por nuestra cuenta, o también presentar deficiencia de alguna vitamina o de proteínas.

Lo ideal para un peso saludable es ingerir siempre una dieta balanceada compuesta por alimentos variados de cada uno de los grupos de nutrición, es decir, debemos consumir vegetales, frutas, lácteos, carnes, cereales, azúcares y grasas saludables, toda ingesta variada de estos alimentos con moderación y sin exceso nos ayudarán a mantener el peso ideal.

¿Qué ocurre con las pastillas para bajar de peso?

Las pastillas para perder peso se dividen en dos grupos:

  • Los fármacos que sirven para tratar la obesidad, han sido evaluados por métodos rigurosos y científicos, se usan en muchas partes del mundo, pero deben ser usados solo con la prescripción médica de un especialista en nutrición, estos medicamentos tienen muchas ventajas y aspectos positivos, si son bien utilizados no producen daño alguno.
  • El otro grupo de medicamentos, son pastillas que se consumen en nuestra sociedad sin supervisión médica, lamentablemente son vendidas por algunos trabajadores de la salud sin la intención de proteger la salud del paciente, solo ofrecen una solución rápida al problema de la obesidad, pero no han sido evaluadas científicamente, ni garantizan su eficacia ni su seguridad. Suelen ser fármacos que aceleran inapropiadamente las funciones del sistema nervioso y las funciones cardiovasculares, poniendo en gran riesgo la salud del consumidor al presentar complicaciones cerebro y cardiovasculares.

¿Y los productos light sirven?

Los productos light en todos los países están bien elaborados y están autorizados, son aditamentos que no producen daño a la salud. El problema de estos productos es que, no son igual a cero calorías, sólo son una versión de los productos ordinarios con menos calorías, así que el número de porciones debe controlarse. Muchas personas creen que al sustituir ciertos productos por esta versión bajarán de peso y caen en su consumo obsesivo. La realidad es que si se exceden e ingieren cantidades muy abundantes de dichos productos, en lugar de bajar, seguirán ganado peso. Otro detalle es que muchos de los productos light, no proporcionan los nutrientes ideales que las personas requieren para su alimentación, por lo tanto no es más que una ingesta de “menos” calorías.

Es muy importante conservar una alimentación balanceada que proporcione los nutrientes necesarios de cada grupo nutricional de alimentos, comer con moderación, respetar las porciones y los horarios de comida, además de hacer ejercicio, de esta manera evitamos el sobrepeso y la obesidad, que pueden llevar a otras enfermedades como diabetes, hipertensión y otros problemas cardiovasculares. Además evitaremos los famosos rebotes que surgen después de someterse a una dieta rigurosa mal estructurada o no asesorada por un especialista de la nutrición.

 

Con información del Dr. Juan Eduardo García García, Médico Endocrinólogo, Coordinador de la Clínica de Obesidad y Trastornos de la Conducta Alimentaria del Instituto Nacional de Ciencias Médicas Salvador Zubirán /cliobes@gmail.com