Fibrosis Quística

Fibrosis Quística

Victor Rubio Rojas

Se trata de una enfermedad genética que produce disfunción de las glándulas exócrinas. Éstas son glándulas que secretan productos químicos a través de conductos o tubos y llevan las secreciones producidas a una cavidad corporal, a la luz de un órgano o a la superficie corporal.

Esta disfunción glandular conduce a diversas alteraciones gastrointestinales y en las vías aéreas produce obstrucción crónica e infección. Constituye la causa más frecuente de enfermedad pulmonar grave en la infancia, además de presentarse con poliposis nasal, pansinusitis, prolapso rectal, colelitiasis e hiperglucemia insulinodependiente.

El cuadro clínico respiratorio es producido por la falta de aclaramiento de las bacterias inhaladas lo que produce inflamación y sobreinfección por múltiples gérmenes como S. aureus, B. cepaceae, Burkholderia y P. aeruginosa.

Existen algunas características típicas que pueden reconocerse según la edad del paciente; así, en los recién nacidos y hasta al mes de edad, se observa bloqueo del intestino delgado causado por meconio, también llamado íleo meconial y coloración amarilla de la piel y mucosas o ictericia prolongada.

Hasta los dos años con presencia de secreciones lipídicas en las heces o esteatorrea, retraso del crecimiento, deshidratación con alteraciones electrolíticas e infecciones respiratorias de repetición.

De los dos a los doce años con infecciones respiratorias de repetición, pólipos y dilataciones bronquiales, también llamadas bronquiectásias, donde se acumula gran cantidad de secreciones.

Después de los doce años con insufiencia respiratoria, bronquiectasias, esterilidad, diabetes mellitus asociada a fibrosis quistica, afectación hepática y litiasis biliar.

Aunque existen diversos estudios para valorar la función de cada órgano afectado, los criterios diagnósticos para esta enfermedad incluyen una prueba del sudor positiva, confirmación con estudios de DNA y una o más de las siguientes enfermedades: enfermedad pulmonar crónica, insuficiencia pancreática exócrina, antecedentes familiares positivos y tamiz neonatal positivo. 

El tratamiento va encaminado a controlar las manifestaciones clínicas en los distintos aparatos, además de un régimen nutricional especializado, así como a la prevención, control y tratamiento de las complicaciones respiratorias y digestivas.

Cabe destacar que, si se inicia el tratamiento antes de que la función pulmonar esté severamente deteriorada, cerca del 90% de los pacientes sobreviven después de los 20 años. La causa más frecuente de muerte se debe a la afectación respiratoria.

Referencias:

1.- Isabel Largo García (2009). «Fibrosis quística». Revista Pediatría Electrónica 6. ISSN 0718-0918. Archivado desde el original el 3 de marzo de 2016
2.- Rowe SM, Miller S, Sorscher EJ. «Cystic Fibrosis.» N Engl J Med. 2005 may 12;352(19):1992-2001.
3.- Eggermont E, De Boeck K. «Small-intestinal abnormalities in cystic fibrosis patients.» Eur J Pediatr. 1991 oct;150(12):824-8. Rev.
4.- Cohn JA, Friedman KJ, Noone PG, Knowles MR, Silverman LM, Jowell PS. Relation between mutations of the cystic fibrosis gene and idiopathic pancreatitis. N Engl J Med. 1998 sep 3;339(10):653-8.
5.- Stern, RC. «The diagnosis of cystic fibrosis.» N Engl J Med 1997; 336:487.
6.- Ramalho AS, Beck S, Meyer M, Penque D, Cutting GR, Amaral MD. Five percent of normal cystic fibrosis transmembrane conductance regulator mRNA ameliorates the severity of pulmonary disease in cystic fibrosis. Am J Respir Cell Mol Biol. 2002 nov;27(5):619-27.
7.- Cystic Fibrosis Foundation data (PDF) Archivado el 24 de julio de 2006 en la Wayback Machine.

¿Cómo se forma una flema?

¿Cómo se forma una flema?

La principal función de la vía respiratoria alta es “preparar” el aire inspirado para que cuando llegue a la tráquea, esté a la misma temperatura del cuerpo y húmedo. La nariz actúa, además, como un filtro que atrapa y elimina las partículas de gran tamaño.

Las vibrisas nasales solo están en el vestíbulo de la nariz, filtran y retienen partículas grandes (mayores de ~15µm de diámetro), además, por la turbulencia y la superficie irregular de las vías respiratorias nasales, aumenta la probabilidad de que las partículas mayores de ~10µm de diámetro se queden impactadas en el moco que recubre la mucosa nasal, o si consiguen escapar de las vías superiores, impacten en el moco de la tráquea y los bronquios.

El interior de las vías respiratorias está resguardado por el sistema de limpieza mucociliar, conformado por los cilios en las superficies de las células de la vía aérea y dos capas de líquido llamadas fase sol (líquido periciliar) que permite el desplazamiento libre de los cilios y de gel (capa de moco) que atrapa las partículas. ¡Cada célula epitelial contiene unos 250 cilios! Que en el microscopio parecen “pelitos” cortos que salen desde la superficie de la célula y cada uno mide 2 a 5 µm de longitud.

El sistema de limpieza mucociliar protege la vía respiratoria baja atrapando y eliminando los virus y bacterias inhalados, así como de las partículas, tóxicas o no como el polen, la ceniza, polvos minerales, esporas de hongos y moléculas orgánicas.

El material inhalado es capturado por el moco viscoelástico, que está formado principalmente por agua (95-97%). ¡Los individuos sanos producen unos 100 ml diarios de moco!

Los cilios baten con una oscilación coordinada a unos mil golpes por minuto, con un potente golpe hacia adelante con el que las puntas llegan hacia la capa de moco viscoso y la arrastran junto con las partículas atrapadas y otro movimiento lento en el que los cilios se alejan del moco y se localizan por completo dentro de la capa sol.

Los cilios de la nasofaringe y los cilios de la tráquea barren en la dirección que empuja el moco hacia la faringe, donde es deglutido.

La tos y el estornudo, se desencadenan por la irritación de las vías respiratorias, aceleran el movimiento de las partículas donde el sistema mucociliar las expulsan al exterior o son deglutidas.

Los sistemas defensivos del aparato respiratorio son tan eficaces que, para que se produzca la infección, deben colaborar una serie de factores que ayude a los microroganismos a superar las defensas. De todos ellos, el más común es el frío: el frío disminuye la resistencia general del organismo frente a las infecciones. Así mismo, disminuye la eficacia del sistema mucociliar, ya que produce un enlentecimiento del movimiento de los cilios y modifica las características del moco haciéndolo más espeso.

Ayuda a los pelitos de tus vías respiratorias para no enfermarte. Usa bufanda para cubrir tu boca y nariz en la temporada invernal.

Referencias

Boron, W. F., & Boulpaep, E. L. (2017). Fisiología médica.Barcelona: ElSevier.

Koeppen, B. M., & Stanton, B. A. (2009). BERNE y LEVY Fisiología.Barcelona: Elsevier.

Ross, M. H., & Pawlina, W. (2015). Histología. Texto y atlas color con biología celular y molecular.EE UU: Panamericana.

Vallés, H. (2016). Otorrinolaringología.Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza.

Con información de MPSS Itzel Texta Palomeque, Facultad de Medicina UNAM