01/06/22 | +Saludable

Nota: Erick Cortés
Ilustración: Ali Acosta
Que la comida sea tu alimento, y el alimento tu medicina. Más de dos milenios después de ser pronunciada esta popular frase de Hipócrates no ha perdido vigencia; menos aún, en tiempos modernos, cuando las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la obesidad se encuentran entre las principales causas de muerte en todo el mundo.
Bien sabido es que los más altos índices de estas enfermedades se dan en los países industrializados, donde se producen y consumen grandes cantidades de bebidas y alimentos ultraprocesados, pero las poblaciones más desfavorecidas también presentan enfermedades derivadas de la malnutrición.
La ciencia de la nutrición humana ha avanzado notablemente, y con ella se han evidenciado los patrones dietéticos que se tienen que cambiar, no sólo para tratar, sino para prevenir las enfermedades más comunes de la humanidad. Por ejemplo, se ha descubierto que la cantidad de glucosa necesaria para mantener el funcionamiento óptimo del organismo, el cerebro y el sistema nervioso, puede obtenerse consumiendo aproximadamente 130 gramos de carbohidratos al día, una cantidad que es excedida tanto por las poblaciones que tienen acceso a los bebidas y alimentos ultraprocesados, como por quienes viven en situación de hambruna, donde la principal fuente de alimentación son los cereales refinados con altas cantidades de azúcares.
Esta alteración en el equilibrio de glucosa-insulina no sólo conduce a la diabetes mellitus y a la obesidad, sino también a alteraciones en la presión arterial, la función cardíaca, la función hepática y la presencia de estrés oxidativo (la degeneración de los tejidos por el exceso de radicales libres).
Respecto a la obesidad, se ha demostrado que es más eficaz la prevención primaria que el tratamiento secundario. Pues, a la larga, resulta más beneficioso para la salud consumir alimentos de calidad que contribuyan a la homeóstasis del organismo, en lugar de contar las calorías de los alimentos para reducir la talla.
La evidencia demuestra que el consumo más frecuente de vegetales sin almidón, nueces, leguminosas, pescado, aceites vegetales, yogur, cereales integrales; y menos frecuente de carnes rojas, alimentos y bebidas ultraprocesadas ricas en sodio y en azúcares, es una medida eficaz para prevenir el sobrepeso, las enfermedades metabólicas y cardiovasculares derivadas de la malnutrición.
En realidad, su prevención es bastante sencilla, lo difícil radica en la concientización individual y sociocultural para lograr un cambio en el comportamiento de consumo, algo que también involucra a los sectores políticos y económicos, quienes tienen que estar convencidos de que jugar a favor de la salud pública repercutirá mejor en las finanzas de los países que atender los gastos en salud derivados de la atención masiva de enfermedades por malnutrición.
Referencia
Mozzafarian, Dariush. (2016). Dietary and Policy Priorities for Cardiovascular Disease, Diabetes, and Obesity – A Comprehensive Review. Circulation. 2016 January 12; 133(2): 187–225. doi:10.1161/CIRCULATIONAHA.115.018585.
Revisión: Dra. Elvira Sandoval Bosch, Coordinadora de la Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana, Facultad de Medicina de la UNAM.
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23/05/22 | +Descubrir

Nota: Erick Cortés
Ilustración: Jeremy Monroy
Son consumidas por aquellos que sienten que no tienen suficiente energía y se fatigan con frecuencia. Otros las prefieren más por su sabor dulce. Los anuncios publicitarios recomiendan utilizarlas para reducir el cansancio, eliminar el sueño, mejorar la concentración, el rendimiento académico y atlético.
Las bebidas energizantes utilizan principalmente dos ingredientes potencialmente energéticos para el cuerpo humano: el azúcar y la cafeína. Aunque también pueden utilizar otras sustancias como la taurina, vitaminas del complejo B, ginkgo biloba y guaraná. Estas sustancias incrementan el estado de alerta porque interfieren con el proceso biológico del sueño, bloquean los receptores de adenosina y favorecen la liberación de catecolaminas (hormonas producidas por las glándulas suprarrenales como respuesta al peligro y que estimulan la respuesta de lucha o huída).
Además, estimulan el Sistema Nervioso, mejoran los reflejos, incrementan el pulso cardíaco y la circulación sanguínea. Por esta razón, están contraindicadas en personas que tienen problemas de ansiedad, pues sus efectos pueden detonar ataques de pánico, estados de agitación y crisis nerviosas, así como empeorar el insomnio y otros trastornos del sueño.
Las bebidas energizantes también pueden ser perjudiciales para quienes padecen hipertensión y enfermedades del corazón, ya que causan vasoconstricción y potencian la actividad cardíaca, lo que puede elevar peligrosamente la presión arterial y provocar ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.
Las personas sanas también pueden presentar estos efectos si exceden la cantidad recomendada de cafeína (400 miligramos al día). Las y los infantes son más propensos a sufrir una sobredosis, ya que la cantidad recomendada se reduce a 2.5 miligramos por kilogramo de peso corporal (menos de 50 mg), misma que es muy fácil de exceder si se desconoce la proporción contenida en el envase.
Otros riesgos, más asociados con el consumo frecuente que con la sobredosis, son las hipervitaminosis. Además, el alto contenido de azúcar de estas bebidas incrementa las probabilidades de padecer enfermedades asociadas con los altos niveles de glucosa en la sangre, como diabetes y obesidad.
Si bien las bebidas energizantes no representan ningún riesgo para la mayoría de las personas, se sugiere que su consumo sea ocasional. Si con frecuencia se presenta fatiga o agotamiento, se recomiendan otras formas naturales y saludables de incrementar la energía, como dormir mejor, hacer más ejercicio y mejorar la alimentación, así como acudir al médico para descartar cualquier patología que pudiera estar afectando el metabolismo.
Referencia
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03/02/22 | +Descubrir

Nota: Nestor Ortiz
Ilustración: Gabriel Espinosa
¿Qué es el cáncer?
El cáncer es un conjunto de enfermedades genéticas caracterizadas por presentar mutaciones en el genoma de la célula o DNA. Estos cambios, al no ser reparados, originan células anormales que tienen la capacidad de dividirse, crecer y viajar a cualquier sitio del cuerpo, formando metástasis.
Cuando estas células se multiplican descontroladamente, son capaces de destruir y sustituir a los tejidos normales, provocando que se formen tumores malignos.
¿Cuáles son los cánceres más comunes en hombres y en mujeres?
En 2020, los principales cánceres presentados en hombres a nivel mundial fueron: en primer lugar, cáncer de pulmón; seguido de cáncer de próstata; colorrectal; estómago; hígado; vejiga; y esófago.
En mujeres, en primer lugar se identificó el cáncer de mama; seguido por cáncer colorrectal; de pulmón; cuello uterino; tiroides; estómago; ovario; e hígado.
Por otra parte, los principales cánceres en hombres que se presentaron en México el mismo año, fueron: cáncer de próstata, colorrectal, estómago, y pulmón. En mujeres, en primer lugar fue el cáncer de mama, seguido del cáncer cérvico uterino, tiroides, colorrectal y de endometrio.
¿Cuáles son los factores de riesgo o causas de estas enfermedades?
Entre los principales factores de riesgo que provocan esta enfermedad, encontramos la obesidad, enfermedades infecciosas, alcohol, tabaquismo y radiaciones.
Obesidad. Con este factor de riesgo, en el caso de los hombres se pueden originar cánceres de tubo digestivo, del sistema urinario y de próstata; y en las mujeres, cáncer de mama y endometrio.
Esto se debe a que en esta condición las células grasas producen hormonas adipocinas, que estimulan la proliferación y crecimiento celular. Así mismo, existe una alta concentración de insulina que puede promover la formación de cánceres.
Enfermedades infecciosas. El Virus del Papiloma Humana es el factor de riesgo más importante para el cáncer cervicouterino, y también es asociado al cancer de vulva, vagina, de la región anal, pene y cánceres de cavidad oral.
Los virus de la hepatitis B y C también pueden provocar cáncer, ya sea por transmisión perinatal, horizontal, percutánea, y por vía sexual.
Alcohol. Cuando se descompone el alcohol producen un compuesto llamado acetaldehído, sustancia clasificada como un probable causante de cáncer. Su consumo excesivo puede provocar cáncer de faringe, laringe, cavidad oral, esofago, cáncer de mama y colorrectal.
Tabaquismo. El tabaquismo aumenta el riesgo de adquirir los siguientes tipos de cánceres: colorrectal, de cabeza y cuello, esófago, riñón, hígado, pelvis renal, vejiga, pulmón, mesotelioma, leucemia linfoide, cavidad nasal, páncreas, pene, estómago, cáncer de mama, y cáncer cervicouterino. Si las tendencias actuales continúan, para 2030 el tabaco matará a más de 8 millones de personas en todo el mundo cada año.
Radiaciones. La radiación de alta energía, como los rayos X, los rayos gamma, las partículas alfa, partículas beta y los neutrones pueden dañar el ADN de las células y causar cáncer. Estas formas de radiación pueden emitirse en accidentes de plantas nucleares, de electricidad, o cuando se fabrican, prueban o usan armas atómicas.
¿Cómo podemos prevenirlo?
El mejorar nuestra calidad alimentaria, incrementar la actividad física, y la autoexploración constante, pueden disminuir los riesgos de padecer cáncer. Al igual que mejorar hábitos como no fumar y no consumir bebidas alcohólicas.
También es importante mejorar las practicas de atención medica, tener relaciones sexuales con protección y mejorar los estudios de prevención oportuna para diagnosticar el cáncer en etapas tempranas.
¿Hasta el momento cuántos tipos de cánceres se conocen?
Cada tejido del cuerpo puede desarrollar un tipo de cáncer, que generalmente lleva su nombre. Actualmente se han identificado más de 100 tipos de cánceres.
También, se clasifican en cáncer hereditario, cáncer familiar y cáncer esporádico.
Cáncer hereditario. En estas familias la descendencia de un individuo portador de mutación tiene un 50 por ciento de probabilidades de heredar el gen alterado y desarrollar un cáncer a lo largo de su vida.
Cáncer familiar. Se presenta cuando distintos miembros de la familia han tenido cáncer, pero no se logra comprobar que exista la existencia de una mutación.
Cáncer esporádico. Generalmente los factores ambientales son los que intervienen, y es el más frecuente.
¿Existe una cura?
Se puede tener control de la enfermedad en la mayoría de los cánceres, por ejemplo, para el cáncer de mama, cáncer cérvico uterino, cánceres del tubo digestivo.
De igual forma, son prevenibles y se pueden encontrar en etapas tempranas si se realizan los estudios adecuados para su detección oportuna como la mastografía, citología cervicovaginal, endoscopía, colonoscopía, entre otros.
Si el cáncer es detectado en la etapa uno, su probabilidad de ser controlado es del 80 al 95 por ciento. En la etapa dos, su porcentaje de control es del 65 al 70 por ciento. Sin embargo, para la etapa 4, su probabilidad es solo del 15 por ciento. Por ello, es importante su prevención y detección oportuna.
Autoexplorarnos y conocernos puede ayudar a detectar cambios en nuestro cuerpo y síntomas anormales. Por eso, es importante prestar mucha atención y acudir con especialistas en cirugía oncológica y ginecología oncológica.
Con información de la Doctora Patricia Alanís López, Académica de la División de Estudios de Posgrado del comité de Ginecología Oncológica, Facultad de Medicina de la UNAM.
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08/04/21 | +Saludable

Nota: Janet Aguilar
Ilustración: Ana Baca
La adicción a los videojuegos es un problema de salud mental, se caracteriza por la dificultad en controlar el tiempo y la frecuencia de utilización de los videos juegos. Las personas prefieren jugar, más que realizar otras actividades de la vida diaria, como comer, dormir, estudiar o relacionarse con otras personas, lo cual tiene consecuencias negativas en el contexto de las personas. Se presenta con mayor frecuencia en la etapa de la adolescencia.
Esta adicción se presenta con otras condiciones de salud mental como son los trastornos del estado de ánimo, ansiedad, uso y abuso de alcohol, trastorno por déficit de atención e hiperactividad, entre otros. La adicción a los video juegos también afecta el estado de salud, frecuentemente se presentan trastornos del sueño, problemas de sobrepeso y obesidad; debido a que se reducen las horas de sueño y la actividad física.
Debido a que es un problema de salud, el diagnóstico, la evaluación y el tratamiento debe de estar a cargo de profesionales de salud mental como lo son los psicólogos clínicos y médicos especialistas en psiquiatría, principalmente.
El tratamiento para la adicción a los videojuegos debe de considerar la severidad de los síntomas, el nivel de disfuncionalidad que genera en las personas y la presencia de otros problemas de salud mental. Una vez que los especialistas evalúan lo anterior, pueden indicar intervención psicológica, farmacológica o combinar ambas dentro de un tratamiento multimodal.
La intervención psicológica está fundamentada en la Terapia Cognitivo-Conductual cuyo propósito es disminuir la sintomatología. Tiene como objetivo que la persona logre un control sobre el uso de los videojuegos.
De manera general, este tipo de intervención se realiza en tres etapas:
- Psicoeducación es identificar incentivos para motivar a la persona en reducir la frecuencia de uso o tiempo uso de los videojuegos.
- El terapeuta junto con el paciente analizan los patrones de comportamiento que están asociados a los videojuegos. La intervención está dirigida al desarrollo de estrategias y habilidades sociales para el manejo del estrés y solución de problemas, los cuales favorecen el sentido de control y autoeficacia.
- Finalmente se trabajan estrategias y planes para prevenir recaídas.
Dentro de la intervención psicológica es importante la inclusión de redes de apoyo social como son los padres, familiares y amigos. De igual manera se realiza la activación conductual y la promoción de la salud como parte del cambio conductual de quien tiene esta adicción.
Con información de la Doctora Aurora L. Jaimes Medrano, «Técnico académico Asociado C» TC, Adscrita al área de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, Facultad de Medicina de la UNAM.
10/03/21 | +Descubrir

Nota: Karen Hernández
Ilustración: Elvia Hernández
Los riñones son órganos pares con forma de frijol y tamaño aproximado de un puño, situados en ambos lados de la región dorsolumbar, justo debajo de las costillas. Están conformados por millones de unidades funcionales llamadas nefronas, las cuales se encargan de filtrar, reabsorber y secretar desechos metabólicos.
Forman parte del sistema urinario junto con los uréteres, la vejiga y la uretra, en donde se encuentra una de las principales funciones de los riñones, la excretora, que es en donde se eliminan las toxinas del cuerpo por medio de la orina.
Estos órganos liberan tres importantes hormonas: la eritropoyetina o EPO, que estimula las células madre de la médula ósea para la producción de glóbulos rojos y con esto evita la anemia; la renina, que permite mantener la presión arterial en niveles normales; y el calcitriol, la forma activa de la vitamina D, sin esta sustancia la absorción de calcio sería de forma parcial, y esto sirve para que se lleven a cabo varias funciones metabólicas como darles mineralización a los huesos y equilibrio químico normal en el cuerpo.
Los riñones también se encargan de eliminar el sodio que sobra en el organismo, mantienen el equilibrio de agua y electrolitos, y del pH del cuerpo.
La diabetes y la presión arterial alta son las enfermedades sistémicas más comunes de la enfermedad de los riñones. En cuanto a enfermedades primarias encontramos la glomerulonefritis, que es la inflamación de los glomérulos y se manifiesta por síndrome nefrótico, es decir, que el riñón excreta una cantidad excesiva de proteínas.
La única forma de saber si se tiene alguna afectación renal en una etapa inicial es a través de las pruebas y exámenes indicados por un médico. Conforme avanza, se puede detectar hinchazón en los tobillos, piernas o párpados. Otra forma de saber si los riñones se dañan es la hipertensión arterial o que se presente orina con sangre.
Para prevenir enfermedades en estos órganos, se recomienda tener hábitos de alimentación adecuados, hacer ejercicio, evitar el sobrepeso y la obesidad, controlar la glucosa y la presión arterial.
Es posible vivir con un solo riñón, aunque se deben tomar medidas de cuidado como una alimentación saludable, mantener un control en la ingesta de proteínas y sal, no fumar y mantener un peso adecuado.
Con información del Doctor Pedro Trinidad Ramos, Médico Nefrólogo, Hospital de especialidad Centro Médico Siglo XXI.