30/04/21 | +Saludable

Nota: Karen Hernández
Ilustración: Elvia Hernández
Una de las principales preocupaciones de los padres hacia sus hijas e hijos es que tengan un desenvolvimiento correcto para que lleguen a la edad adulta sin deficiencias de salud. Para identificar si llevan un crecimiento adecuado, se debe prestar atención al desarrollo psicomotor, porque muchos aspectos como las relaciones sociales, el aprendizaje, la capacidad de expresión e imaginación, van a depender de la manera en que la psicomotricidad se presente.
Gracias al Sistema Nervioso Central, en los primeros años de vida hay un desarrollo de los sentidos y se observa una relación de las y los bebés con el entorno en donde adquieren la mayoría de las habilidades como son:
- Motricidad gruesa, referente al uso de los músculos grandes encargados de los diferentes cambios de postura.
- Motricidad fina, corresponde a la coordinación y uso de los músculos pequeños del cuerpo para realizar movimientos de presión, agarre, transferencias, etc.
- Lenguaje, que tiene que ver con las habilidades relacionadas con la comunicación.
- Habilidades sociales, actualmente se contempla el conocimiento en este rubro, debido a que se ha visto afectado o beneficiado dependiendo de la situación de los infantes, cómo interactúan con los adultos y sus pares en los diferentes entornos.
Es importante destacar que el desarrollo psicomotor es diferente en cada niña y niño, dependerá mucho del ambiente en el que se desarrolle, su genética o su propio carácter. Por ejemplo, pueden estar físicamente sanos, pero tener un desfase en alguna de las otras áreas como en el lenguaje o en las habilidades sociales. Por eso se debe vigilar a los menores y llevar un seguimiento de su desarrollo con un profesional de salud.
Algunos de los factores de riesgo que se relacionan con el retraso en el desarrollo de las niñas y los niños son prematuridad, bajo peso de nacimiento, malnutrición, infecciones congénitas, edades muy tempranas o avanzadas de los padres en el momento del embarazo o alguna caída de la madre en esta etapa.
La detección temprana de los problemas en el neurodesarrollo es de suma importancia, y se puede lograr con pruebas que ayudan a tener oportunamente un diagnóstico y un tratamiento. Por ejemplo, un tamiz neonatal, que consiste en tomar una muestra de sangre del talón de la o el recién nacido para detectar si hay alteraciones del metabolismo como hipotiroidismo congénito, es una de las enfermedades endocrinas más frecuentes de la niñez y es causa de retraso mental.
Otra prueba muy utilizada en México es la Evaluación del Desarrollo Infantil, se puede hacer a partir del primer mes de nacimiento hasta un día antes de los cinco años, toma 15 minutos y evalúa las áreas motrices grueso y fino, lenguaje y conocimiento, además de considerar la exploración neurológica, así como la presencia de factores de riesgo biológicos y señales de alerta. El resultado final utiliza un sistema de semáforo: rojo para riesgo de retraso, amarillo para regazo y verde para desarrollo normal.
La actividad física beneficia al desarrollo motor de los infantes porque favorece el aumento de movimientos coordinados del cuerpo, fomenta un estilo de vida saludable, fortalece la autoestima, la confianza, y si es realizada en grupos, mejorará su habilidad social. Se debe prestar mucha atención para ayudarlos a tener una vida más saludable y que puedan disfrutar de su niñez.
Con información de la Licenciada en Fisioterapia Magdalena Ferrusquía Figueroa, académica de la Licenciatura en Fisioterapia, Facultad de Medicina de la UNAM.
Manual para la Aplicación de la Prueba Evaluación del Desarrollo Infantil EDI, Secretaría de Salud, 2013. Disponible en http://himfg.com.mx/descargas/documentos/EDI/ManualparaEvaluacionaMenoresde5conRiesgodeRetrasoenelDesarrollo.pdf
28/04/21 | +Descubrir

Nota: Eric Ramírez
Infografía: Pamela Gómez
Quizá uno de los sentimientos más difíciles a los que se enfrentan las madres y los padres es cuando sus hijas e hijos se enferman por primera vez. Se preguntan “¿qué hice mal?” y se sienten frágiles ante la incertidumbre de la enfermedad que acecha.
Para muchos el siguiente paso sería ir al doctor a que atienda la enfermedad, sin embargo, hay quienes prefieren los remedios caseros, los cuales no siempre benefician a las y los pacientes. Por ello, este recuento de molestias, síntomas o enfermedades por las que más se acude al pediatra, pretende brindar información adecuada para actuar de forma correcta.
- Dolor de garganta y escurrimiento nasal: Estos síntomas son la causa más común de consulta, principalmente en otoño e invierno. Para prevenirlos se recomienda tener cuidado con los cambios de temperatura, abrigar correctamente a los infantes, lavado de manos constante y enseñar el estornudo de cortesía. En la mayoría de los casos puede tratarse de Faringitis o Rinofaringitis, por lo que se debe evitar la automedicación y recordar que cerca del 90% de estas infecciones son de origen viral y no requieren antibiótico. Por otro lado, es recomendable la lactancia materna por lo menos hasta los dos años de edad, de esta forma disminuyen la frecuencia, gravedad y duración de las infecciones.
- Dolor de oído: La causa más común es por el llamado síndrome del nadador, en donde el ingreso de agua a este órgano puede causar una infección. Para contrarrestarlo se recomienda el uso de protectores en los oídos y enseñarles a sonarse la nariz con la boca abierta. En el caso de infantes que aún toman biberón, se debe evitar que lo hagan en posición horizontal. Este problema también puede estar asociado a una infección en la nariz, garganta o laringe.
- Infección de vías urinarias: Un problema frecuente pero a veces poco considerado. Para prevenirlo se recomienda enseñarles a secarse bien sus genitales después de ir al baño y evitar que se aguanten las ganas de orinar, principalmente por estar jugando. En las niñas, se aconseja que utilicen una muda de ropa interior en el día y otra en la noche.
- Problemas de la piel: La mayoría corresponde a lesiones cutáneas leves y aisladas. En el caso de las y los bebés, la más frecuente es la denominada dermatitis del área de pañal, que requiere evaluación clínica para indagar qué lo está favoreciendo. Se debe evitar la automedicación con cremas o pomadas, sobre todo aquellas que contengan esteroides. En niñas y niños mayores es frecuente la lesión secundaria a un piquete de mosco, que puede ocasionar una infección. Para prevenir picaduras lo recomendable es usar protectores contra insectos, tener cuidado con el entorno y el uso de mosquiteros.
- Traumatismos por accidentes: Las niñas y los niños suelen tener mucha energía, están explorando el mundo y por ende se encuentran en una situación de riesgo constante. Si hay un accidente lo ideal es guardar la calma, lavar la herida y hablar de lo que pasó. Debemos procurar un hogar seguro, con protectores para puertas y contactos eléctricos, además de enseñarles a estar alejados de áreas de peligro, como la cocina o las escaleras y mantener bajo estricta protección medicamentos y líquidos para limpieza del hogar.
- Infecciones respiratorias bajas: Éstas dependen de la edad de los infantes y la época del año. Son infecciones que afectan bronquios y/o pulmones, que en principio se manifiestan con síntomas de vías respiratorias superiores, y posteriormente se pueden agregar tos intensa, dificultad respiratoria y fiebre. El consejo es tener una buena higiene con sus vías respiratorias, lavarse las manos constantemente y si hay alguien en casa con algún síntoma de enfermedad, debe usar cubrebocas. Es importante que los padres estén informados de los signos de alarma para sospechar este tipo de infecciones.
- Dolor de piernas o articulaciones: Los síntomas más comunes son dolor en las piernas y en el tórax, que a la vez están relacionados con la actividad física y la forma de dormir, frecuentemente corresponden al llamado “dolor de crecimiento”. Para contrarrestarlo se recomienda actividad física. Asimismo, la madre y el padre deben saber que esos dolores no son problemáticos y aprender a reconocer aquellos que deben ser evaluados por un médico.
- Diarrea: También conocida como gastroenteritis aguda. En niños menores de 2 años es la principal causa de rotavirus. Actualmente las vacunas han sido el principal medio de prevención, pero sigue habiendo infecciones intestinales de otras causas, ya sean bacterianas o parasitarias. Lo más importante es el lavado de manos y cuidar la preparación y conservación de los alimentos.
- Problemas conductuales: Algunos problemas tienen que ver con la rebeldía de los niños, como no querer comer, tener una actitud retadora, no avisar para ir al baño o postergar su sueño, entre otros. En este caso, lo ideal es que las madres y los padres sean firmes con sus reglas y no pierdan la comunicación con sus hijas e hijos, en algunos casos se requiere ayuda profesional.
Es importante siempre acudir con un especialista y no automedicar o usar remedios caseros o con hierbas, potencialmente riesgosos o sin instrucciones médicas previas.
Con información del Doctor Héctor Jaime González Cabello, Pediatra y Académico de la División de Estudios de Posgrado, Facultad de Medicina de la UNAM.
05/03/21 | +Descubrir
Nota: Eric Ramírez
Ilustración: Gabriel Espinosa
¿Te has preguntado por qué las bases médicas fueron establecidas por hombres? Durante mucho tiempo las doctoras no podían figurar en los equipos médicos y menos hacer investigaciones; al igual que otras actividades, ésta se pensaba únicamente para los varones. Incluso, aquellas que lo intentaban eran tratadas como “brujas” o eran silenciadas por la estructura patriarcal.
Pasaron los siglos, las luchas y las mujeres hoy pueden ser doctoras, investigadoras, profesoras, directoras de escuelas de medicina y jefas de hospitales y de centros de salud; en fin, figuras de autoridad. Por ello, este recuento de mujeres en la historia de la medicina pretende reconocer su labor y las dificultades que pasaron para aportar en las ciencias de la salud.
Agnodice (300 a.C.) es reconocida como la primera mujer médica en la historia de la medicina griega. Se dice que para estudiar, cortó su cabello y vestía como hombre; cuando reveló su identidad, los círculos médicos la acusaron de seducir pacientes con el fin de poder silenciarla.
Aspasia de Miletus (2 a.C.) nació en una familia educada y era una excepción en una época en donde las mujeres no podían ser instruidas. Ella fue doctora especialista en Obstetricia, Ginecología y Cirugía, destacó por su capacidad para prevenir embarazos de alto riesgo, así como para corregir posiciones fetales y prevenir varices uterinas y hernias. Aspasia influyó en el pensamiento de figuras como Platón, Cicerón, Plutarco y Pericles.
Trotula de Salerno (Siglo VI) tuvo prestigio como médica obstetra con el reconocimiento de la Escuela de Medicina de Salerno, y fue autora de múltiples obras médicas, “Passionibus Mulierum Curandorum” la más notable.
También escribió textos para educar a los hombres sobre el cuerpo femenino, debido al desconocimiento que existía al respecto, donde tocó temas como menstruación, concepción, embarazo, pediatría y enfermedades con sus respectivos tratamientos, destacando los remedios herbolarios.
Marcó los inicios de la Tanotología y la Genética por sus escritos sobre la forma en que los defectos de los padres influyen en sus bebés.
Abadesa Hildegarda Von Bingen (1098-1179) fue filósofa, política y produjo una gran cantidad de textos científicos sobre Teología. Viajó por Alemania y Francia enseñando Medicina y Teología en monasterios e instituciones eclesiásticas.
Era especialista en observación y diagnóstico de enfermedades, lo que la llevó a tener una gran reputación como sanadora. Escribió 14 libros sobre temas que van desde Botánica hasta Zoología, pasando por la medicina popular, la Psicología y la Anatomía Humana.
También realizó textos que hablaban de las relaciones sexuales, en donde detalla el placer desde el punto de vista femenino, siendo la primera en describir el orgasmo y algunos otros elementos de la sexualidad.
“James Barry” (Siglo XVIII y XIX) era oficial médico del Ejército Británico, con una notable reputación como cirujano durante 50 años. Se reveló al mundo que era mujer cuando murió y se le realizó una autopsia, representando un claro ejemplo de que las mujeres no triunfaban en este ámbito por falta de oportunidades en la profesión.
Elizabeth Blackwell (1821-1910) fue la primera mujer titulada en Estados Unidos y reconocida como médica en 1849. Junto con su hermana Emily y la alemana María Elizabeth Zakrzewski fundaron en 1857 el primer hospital para mujeres pobres y niños en Nueva York, logrando, las tres, tener su título profesional, laborar en un campo propio y ser aceptadas socialmente.
Matilde Petra Montoya (1859-1939) comenzó sus estudios de partera en la Escuela Nacional de Medicina, hoy Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue atacada y criticada por sus colegas masculinos y llamada “impúdica y peligrosa mujer”. El 25 de agosto de 1887 obtuvo oficialmente su título de médica. Fundó la Asociación de Médicas Mexicanas.
Con información de la Doctora Ana Lilia Higuera Olivo, Académica del Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, Facultad de Medicina de la UNAM, y Atenea Lanz Uribe, Dirección General en MÉDIKA NOVARUM.
Arrizabalaga, Jon; Yuste, Carlos. Eso NO ESTABA en mi LIBRO de HISTORIA de la MEDICINA, Editorial Guadalmazán, España 2019