Que la comida sea tu alimento, y el alimento tu medicina. Más de dos milenios después de ser pronunciada esta popular frase de Hipócrates no ha perdido vigencia; menos aún, en tiempos modernos, cuando las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la obesidad se encuentran entre las principales causas de muerte en todo el mundo.
Bien sabido es que los más altos índices de estas enfermedades se dan en los países industrializados, donde se producen y consumen grandes cantidades de bebidas y alimentos ultraprocesados, pero las poblaciones más desfavorecidas también presentan enfermedades derivadas de la malnutrición.
La ciencia de la nutrición humana ha avanzado notablemente, y con ella se han evidenciado los patrones dietéticos que se tienen que cambiar, no sólo para tratar, sino para prevenir las enfermedades más comunes de la humanidad. Por ejemplo, se ha descubierto que la cantidad de glucosa necesaria para mantener el funcionamiento óptimo del organismo, el cerebro y el sistema nervioso, puede obtenerse consumiendo aproximadamente 130 gramos de carbohidratos al día, una cantidad que es excedida tanto por las poblaciones que tienen acceso a los bebidas y alimentos ultraprocesados, como por quienes viven en situación de hambruna, donde la principal fuente de alimentación son los cereales refinados con altas cantidades de azúcares.
Esta alteración en el equilibrio de glucosa-insulina no sólo conduce a la diabetes mellitus y a la obesidad, sino también a alteraciones en la presión arterial, la función cardíaca, la función hepática y la presencia de estrés oxidativo (la degeneración de los tejidos por el exceso de radicales libres).
Respecto a la obesidad, se ha demostrado que es más eficaz la prevención primaria que el tratamiento secundario. Pues, a la larga, resulta más beneficioso para la salud consumir alimentos de calidad que contribuyan a la homeóstasis del organismo, en lugar de contar las calorías de los alimentos para reducir la talla.
La evidencia demuestra que el consumo más frecuente de vegetales sin almidón, nueces, leguminosas, pescado, aceites vegetales, yogur, cereales integrales; y menos frecuente de carnes rojas, alimentos y bebidas ultraprocesadas ricas en sodio y en azúcares, es una medida eficaz para prevenir el sobrepeso, las enfermedades metabólicas y cardiovasculares derivadas de la malnutrición.
En realidad, su prevención es bastante sencilla, lo difícil radica en la concientización individual y sociocultural para lograr un cambio en el comportamiento de consumo, algo que también involucra a los sectores políticos y económicos, quienes tienen que estar convencidos de que jugar a favor de la salud pública repercutirá mejor en las finanzas de los países que atender los gastos en salud derivados de la atención masiva de enfermedades por malnutrición.
Referencia
Mozzafarian, Dariush. (2016). Dietary and Policy Priorities for Cardiovascular Disease, Diabetes, and Obesity – A Comprehensive Review. Circulation. 2016 January 12; 133(2): 187–225. doi:10.1161/CIRCULATIONAHA.115.018585.
Revisión: Dra. Elvira Sandoval Bosch, Coordinadora de la Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana, Facultad de Medicina de la UNAM.
La adicción a los videojuegos es un problema de salud mental, se caracteriza por la dificultad en controlar el tiempo y la frecuencia de utilización de los videos juegos. Las personas prefieren jugar, más que realizar otras actividades de la vida diaria, como comer, dormir, estudiar o relacionarse con otras personas, lo cual tiene consecuencias negativas en el contexto de las personas. Se presenta con mayor frecuencia en la etapa de la adolescencia.
Esta adicción se presenta con otras condiciones de salud mental como son los trastornos del estado de ánimo, ansiedad, uso y abuso de alcohol, trastorno por déficit de atención e hiperactividad, entre otros. La adicción a los video juegos también afecta el estado de salud, frecuentemente se presentan trastornos del sueño, problemas de sobrepeso y obesidad; debido a que se reducen las horas de sueño y la actividad física.
Debido a que es un problema de salud, el diagnóstico, la evaluación y el tratamiento debe de estar a cargo de profesionales de salud mental como lo son los psicólogos clínicos y médicos especialistas en psiquiatría, principalmente.
El tratamiento para la adicción a los videojuegos debe de considerar la severidad de los síntomas, el nivel de disfuncionalidad que genera en las personas y la presencia de otros problemas de salud mental. Una vez que los especialistas evalúan lo anterior, pueden indicar intervención psicológica, farmacológica o combinar ambas dentro de un tratamiento multimodal.
La intervención psicológica está fundamentada en la Terapia Cognitivo-Conductual cuyo propósito es disminuir la sintomatología. Tiene como objetivo que la persona logre un control sobre el uso de los videojuegos.
De manera general, este tipo de intervención se realiza en tres etapas:
Psicoeducación es identificar incentivos para motivar a la persona en reducir la frecuencia de uso o tiempo uso de los videojuegos.
El terapeuta junto con el paciente analizan los patrones de comportamiento que están asociados a los videojuegos. La intervención está dirigida al desarrollo de estrategias y habilidades sociales para el manejo del estrés y solución de problemas, los cuales favorecen el sentido de control y autoeficacia.
Finalmente se trabajan estrategias y planes para prevenir recaídas.
Dentro de la intervención psicológica es importante la inclusión de redes de apoyo social como son los padres, familiares y amigos. De igual manera se realiza la activación conductual y la promoción de la salud como parte del cambio conductual de quien tiene esta adicción.
Con información de la Doctora Aurora L. Jaimes Medrano, «Técnico académico Asociado C» TC, Adscrita al área de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, Facultad de Medicina de la UNAM.
Los riñones son órganos pares con forma de frijol y tamaño aproximado de un puño, situados en ambos lados de la región dorsolumbar, justo debajo de las costillas. Están conformados por millones de unidades funcionales llamadas nefronas, las cuales se encargan de filtrar, reabsorber y secretar desechos metabólicos.
Forman parte del sistema urinario junto con los uréteres, la vejiga y la uretra, en donde se encuentra una de las principales funciones de los riñones, la excretora, que es en donde se eliminan las toxinas del cuerpo por medio de la orina.
Estos órganos liberan tres importantes hormonas: la eritropoyetina o EPO, que estimula las células madre de la médula ósea para la producción de glóbulos rojos y con esto evita la anemia; la renina, que permite mantener la presión arterial en niveles normales; y el calcitriol, la forma activa de la vitamina D, sin esta sustancia la absorción de calcio sería de forma parcial, y esto sirve para que se lleven a cabo varias funciones metabólicas como darles mineralización a los huesos y equilibrio químico normal en el cuerpo.
Los riñones también se encargan de eliminar el sodio que sobra en el organismo, mantienen el equilibrio de agua y electrolitos, y del pH del cuerpo.
La diabetes y la presión arterial alta son las enfermedades sistémicas más comunes de la enfermedad de los riñones. En cuanto a enfermedades primarias encontramos la glomerulonefritis, que es la inflamación de los glomérulos y se manifiesta por síndrome nefrótico, es decir, que el riñón excreta una cantidad excesiva de proteínas.
La única forma de saber si se tiene alguna afectación renal en una etapa inicial es a través de las pruebas y exámenes indicados por un médico. Conforme avanza, se puede detectar hinchazón en los tobillos, piernas o párpados. Otra forma de saber si los riñones se dañan es la hipertensión arterial o que se presente orina con sangre.
Para prevenir enfermedades en estos órganos, se recomienda tener hábitos de alimentación adecuados, hacer ejercicio, evitar el sobrepeso y la obesidad, controlar la glucosa y la presión arterial.
Es posible vivir con un solo riñón, aunque se deben tomar medidas de cuidado como una alimentación saludable, mantener un control en la ingesta de proteínas y sal, no fumar y mantener un peso adecuado.
Con información del Doctor Pedro Trinidad Ramos, Médico Nefrólogo, Hospital de especialidad Centro Médico Siglo XXI.
Los nutrimentos que el organismo utiliza para mantener su condición nutricional se obtienen a partir del tubo digestivo por medio de la ingesta de alimentos. Una vez dentro del organismo, los nutrimentos se utilizan para obtener energía o como bloques de construcción para el crecimiento y la reparación de los tejidos.
El metabolismo es un proceso organizado en el que los nutrimentos, como carbohidratos, grasas y proteínas, se degradan, transforman o convierten por otros medios en energía para las células.
Cuando existe un exceso de nutrimentos, con frecuencia se almacenan para utilizarse en el futuro. Más del 90% de la energía corporal se almacena en el tejido adiposo (coloquialmente llamado tejido graso) del organismo, que en muchas partes del organismo sirve como acolchonamiento de los órganos; sin embargo, el sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.
La grasa en el cuerpo se puede distribuir de diferentes maneras. Existen 2 tipos principales de distribución de la grasa:
Parte superior del cuerpo, también llamada:
Central
Abdominal
Visceral
Androide porque es más común en hombres
Parte inferior del cuerpo, también llamada:
Periférica
Gluteofemoral
Ginecoide porque es más común en mujeres
La forma de determinar el tipo de obesidad es:
Si el resultado es:
>1.0 en hombres
>0.8 en mujeres
El perímetro abdominal es un factor de predicción preciso del contenido de grasa abdominal o visceral. La forma de medirlo correctamente es de pie, colocando una cinta métrica en el punto medio entre la parte inferior de la última costilla y la parte más alta de la cadera, al final de una espiración normal, con los brazos relajados a cada lado.
El perímetro de cadera se debe realizar de pie, con los brazos relajados a cada lado del cuerpo, con la cinta métrica en el lugar más ancho por encima de las nalgas.
La obesidad central se relaciona con un mayor riesgo cardiovascular.
Referencias
Grossman, S. C., & Porth, C. M. (2014). PORTH Fisiopatología. WoltersKluwer.
Organización Mundial de la Salud. (16 de febrero de 2018). Obesidad y sobrepeso. Obtenido de Organización Mundial de la Salud: http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight
Dolor en la zona lumbar, localizado entre el borde inferior de las últimas costillas y el pliegue inferior de la zona glútea, con o sin irradiación a los miembros inferiores cuya intensidad varía en función de la actividad física y la postura.
La lumbalgia puede convertirse en un problema crónico con muchas limitaciones, de ahí la importancia de recibir un tratamiento multidisciplinario.
¿Por qué me duele la espalda?
La lumbalgia es de etiología múltiple, los factores más comunes que la desencadenan son los mecano-posturales, traumáticos o degenerativos. El tener sobrepeso, obesidad, edad avanzada, malas posturas, mala higiene de columna, hacer actividades repetitivas o un estilo de vida sedentario son factores de riesgo para tener lumbalgia.
¿Cómo se diagnostica?
Primero se realiza una historia clínica para detectar la posible causa del dolor lumbar, se realiza una historia clínica con todos los antecedentes personales patológicos y no patológicos del paciente, el tiempo de evolución, tipo de dolor, ubicación, intensidad, factores desencadenantes y pruebas diagnósticas, en caso de requerirse se piden pruebas de imagen como radiografías y tomografías, con el fin de detectar el origen de su padecimiento. Además, se complementa con la valoración fisioterapéutica para detectar las limitaciones funcionales que tenga el paciente.
¿Cual es el tratamiento?
Cuando el dolor apenas comienza y dependiendo de su intensidad se pueden prescribir medicamentos analgésicos como el paracetamol, los AINES y relajantes musculares. Cuando el dolor es crónico o de mayor intensidad también se pueden recomendar medicamentos opioides. El abordaje fisioterapéutico consiste en el uso de termoterapia como las compresas calientes para disminuir el dolor, la aplicación de corrientes analgésicas de electroterapia, la manipulación de tejidos blandos, movilización de la columna vertebral, la dosificación de ejercicio terapéutico, fortalecimiento de músculos del core y enseñanza de higiene postural en actividades de la vida diaria. Se recomienda la realización de actividad física a tolerancia, la práctica de ejercicios como pilates o natación pueden ser de utilidad, no se recomienda el reposo absoluto cuando el dolor no es muy intenso.
A largo plazo se deben hacer cambios en el estilo de vida como son evitar un estilo de vida sedentario, prevenir la obesidad y el sobrepeso, y cambios en los hábitos posturales.
Referencias:
Ministerio de Salud Pública.Dolor lumbar. Guía Práctica Clínica (GPC). Primera Edición. Quito: Dirección Nacional de Normatización; 2015. Disponible en: http://salud.gob.ec IETSI. Guía de Práctica Clínica para el Diagnóstico y Tratamiento de Lumbalgia. Guía en Versión Extensa. GPC N°2. Perú, Diciembre 2016 Diagnóstico, Tratamiento y Prevención de Lumbalgia Aguda y Crónica en el primer nivel de atención. México. Secretaría de Salud.2009