Si tienes diabetes… aún existen soluciones

Si tienes diabetes… aún existen soluciones

Una dieta adecuada y actividad física son elementales para la prevención y control de la diabetes mellitus. 

 La nutrición es parte integral de la asistencia y del control de la diabetes. Una dieta que garantice la ingesta adecuada de todos los nutrientes es la base del tratamiento para esta enfermedad. Sin embargo, mantener los cambios necesarios para su control, como seguir un plan de alimentación, es uno de los retos más difíciles de conseguir, debido a los cambios de estilo de vida que esto conlleva. 

La diabetes mellitus es una enfermedad de origen multifactorial, que puede afectar a muchos órganos vitales y que cada año ocasiona la muerte de un gran número de mexicanos y mexicanas. Se caracteriza por la alteración de la hormona llamada insulina, ya que no se produce en la cantidad suficiente o de forma adecuada para metabolizar el azúcar. 

Sin embargo, se trata de una enfermedad crónica que se puede controlar si se mantiene una adecuada alimentación y estilo de vida. Se requiere de la modificación de hábitos poco saludables de forma gradual, remplazándolos por aquellos que favorezcan al control de la glucosa, el colesterol y, en general, del peso. Estos cambios pueden disminuir el uso de medicamentos y permitir una estabilidad en el organismo, lo que mejora la calidad y esperanza de vida de las personas. 

Aquellos con un estilo de vida sedentario, sobrepeso u obesidad, son los más propensos a padecer esta enfermedad y generar complicaciones, por lo que la actividad física juega un papel de gran relevancia para su prevención y control. 

Además de estar asesorado por un equipo multidisciplinario compuesto por nutriólogos, médicos endocrinólogos y educadores de diabetes, es importante el autocuidado, se puede comenzar estableciendo una meta a la vez e ir incorporando nuevas, para que en conjunto logren un cambio benéfico y a largo plazo. 

 

Con información de la Dra. Elvira Sandoval Bosch, Coordinadora de la Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana, Facultad de Medicina de la UNAM. 

 

 

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¿Cómo se clasifica el colesterol y cómo afecta a nuestra salud?

¿Cómo se clasifica el colesterol y cómo afecta a nuestra salud?

 

 

El Colesterol es una sustancia que produce el cuerpo para mantener su funcionamiento normal, a través de esta, se producen otras sustancias indispensables para él, como las hormonas, por ejemplo, la testosterona y el estrógeno.

 

De manera general, existen dos tipos de colesterol:

 

— El de alta densidad (HDL) que es el colesterol ‘bueno’, contiene cardio protectores.

— El de baja y muy baja densidad (LDL) que en altos niveles genera afectaciones cardio y cerebro vasculares.

 

El colesterol total se compone de ambos y de otras pequeñas partículas, también funciona como un punto de medición para detectar el riesgo cardiovascular en el paciente. Lo ideal es que toda persona tenga menos de 130 mg/dl de colesterol de muy baja densidad. Salvo en aquellos casos extremos en los que algunos pacientes ya han presentado eventos cardiovasculares, deben mantener su colesterol LDL mucho más bajo de esta cifra.

Las dislipidemias o colesterol alto en la sangre también se pueden asociar a la herencia y mutaciones genéticas, sobre todo en nuestra población que es propensa a ello, se dan casos frecuentes en los que algunas personas sufren accidentes cardiovasculares en edades tempranas, aunque sean de complexión delgada e incluso, a pesar de llevar estilos de vida relativamente sanos, libres de tabaquismo, alcoholismo; por lo que no en todos los casos la obesidad es el único factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares directamente asociadas al colesterol. Por esta razón es indispensable consultar al médico para realizarse chequeos y estudios de laboratorio, por lo menos una vez al año ya que se alcanza la edad adulta y en algunas ocasiones durante la niñez.

Cuando no hay una causa genética que te predisponga porque en la familia no hay personas que ya se hayan infartado o fallecido por cuestiones cardiovasculares, entonces el padecimiento es consecuencia directa de malos hábitos de vida, como sobrepeso, sedentarismo, alcoholismo, tabaquismo, estrés y poco descanso. Estos factores de riesgo también se asocian a enfermedades metabólicas como diabetes e hipertensión.

El tratamiento dependerá directamente de las condiciones del riesgo cardiovascular de cada persona, no será el mismo en una persona con un colesterol alto sin antecedentes graves, que en algún paciente que ya se infartó o tenga alguna enfermedad metabólica asociada. Cabe señalar que no sólo se trata de un tratamiento farmacológico, sino también de realizar las modificaciones necesarias al estilo de vida.

 

Con información del Dr. Álvaro Contreras Villaseñor, Médico Adscrito de Hemodinamia del Centro Médico Siglo XXI y docente de la División de Posgrado de la Facultad de Medicina, UNAM.

 

Aspirina en un infarto

Aspirina en un infarto

 

 

El ácido acetilsalicílico o también conocido como aspirina es un medicamento de gran ayuda en pacientes con problemas cardiovasculares ya que su función antiplaquetaria evita que se formen coágulos o trombos en el momento en que se rompe el cúmulo de sarro de una arteria tapada por colesterol y calcio.

Este compuesto ha ayudado a salvar muchas vidas a lo largo de su historia y puede mejorar el pronóstico de evitar daño al corazón hasta en un 30% cuando se sufre un infarto.

La administración de cualquier medicamento, incluyendo la aspirina, debe supervisarse por un médico, ya que también tiene contraindicaciones, reacciones y riesgos, por lo que sólo un profesional de la salud puede prescribirlo de acuerdo al diagnóstico de cada paciente.

Recuerda asistir a consulta médica por lo menos una vez al año y realizarte los estudios pertinentes de sangre para que el médico evalúe tu estado de salud.

 

 

Con información del Dr. Álvaro Contreras Villaseñor, Médico Adscrito de Hemodinamia del Centro Médico «Siglo XXI».

 

Beneficios del consumo de huevo de gallina

Beneficios del consumo de huevo de gallina

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El huevo de gallina es un alimento que tiene proteínas de muy buena calidad y de alto valor biológico, con un perfil de aminoácidos digeribles al 97%, similar a la leche materna. No hay otra lipoproteína con todos los aminoácidos como el huevo. Tan solo dos huevos contienen 13 gramos de proteína, lo equivalente a una porción de carne de 60 gramos.

Aporta entre 70 a 80 calorías, con un índice glicémico o de carbohidratos muy bajo. Contiene todas las vitaminas, a excepción de la C, y casi todos los minerales esenciales para el cuerpo humano (hierro, yodo, zinc, fósforo y selenio). Cubre el 3% de energía, el 13.9% de proteína y el 6.7% de grasa de acuerdo a los índices de la Ingesta Diaria Recomendada (IDR)

La yema, tiene una sustancia llamada lípido activo que ayuda a mejorar la memoria y rendimiento, sobre todo, en niños y ancianos; selenio, que sirve como antioxidante natural; ácido siálico, que actúa como antiinflamatorio; carotenos, que aminoran el riesgo de desarrollar cataratas; y antioxidantes naturales, que nutren la piel, el cabello y ayudan a disminuir las arrugas. Además, su consumo disminuye la probabilidad de sufrir demencia senil y Alzheimer, previne la pérdida de músculo y evita la desnutrición.

Contrario a lo que se piensa, no eleva los niveles de colesterol en la sangre, pues contiene alrededor de 200mg, una dosis indicada para el buen funcionamiento del organismo, que en conjunto con la ingesta de vitamina C, produce ácidos biliares primarios y secundarios que ayudan a la digestión.

Para evitar infecciones o enfermedades por parásitos o bacterias que pueden penetrar por los poros del cascarón, se debe cocinar para su consumo. Se recomienda la ingesta de huevo completo, no sólo las claras, a partir del año y medio de edad y en mujeres embarazas, principalmente.

 

Contenido de vitaminas en el huevo de acuerdo a la Ingesta Diaria Recomendada (IDR):

11% de B2

10.2% de Niacina

7.5% de Ácido fólico

51% de B12

9.6% de vitamina A

21% de vitamina D

8% de vitamina E

40.4% de Biotina

 

Lípidos: 2/3 de grasas insaturadas, 1/3 de saturadas (al igual que el aceite de oliva).

Luteína y zeaxantina: pigmentos carotenoides (que no producimos y hay que consumir).

Vitamina E: antioxidantes que previenen las arrugas del envejecimiento, ayuda a mejorar la visión, filtra los rayos solares, reduce y previene la catarata y la degeneración macular en los ojos.

Selenio: antioxidante, prevención de algunos cánceres.

Ácido fólico: disminuye el riesgo cardiovascular entre otras funciones.

Colina: desarrollo del cerebro fetal, sistema nervioso, síntesis celular mejorando la función del cerebro y de los neurotransmisores.

Lecitina: Menor absorción intestinal del colesterol total y en el embarazo mejora la memoria y ayuda al hígado a desintoxicar.

Vitamina D: ayuda a la absorción del calcio, evitando el raquitismo y la osteomalacia o reblandecimiento de los huesos.

 

Con información del Dr. José Antonio Quintana López, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, UNAM.

Los 10 principales daños por consumir refrescos de cola

Los 10 principales daños por consumir refrescos de cola

 

El primer refresco de Cola fue inventado en 1886 por John Stith Pemberton como un jarabe que ayudaba a la digestión y proveía energía, sin embargo, con el paso del tiempo y conforme se empezó a comercializar, se fueron sustituyendo sustancias y añadiendo otros químicos que, finalmente, causan adicción y otras consecuencias en nuestro organismo.

 

 

Con información de la Dra. Laura Moreno Altamirano, Investigadora del departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina, UNAM.