08/08/17 | +Saludable
Todos hemos sentido alguna vez la necesidad de comer sin tener hambre, y no siempre significa que seamos glotones, esto podría deberse a algún período de ansiedad o estrés por el que estemos pasando. Sin embargo, existen personas que a diario sufren de esta sensación, en donde recurren frecuentemente a la ingesta de alimentos hasta perder el control de sí mismos. Ellos padecen el trastorno por atracón.
La diferencia de este padecimiento con el de la bulimia es que aquí no existe la necesidad de generar el vómito o de tratar de «ajustar» esa ingesta excesiva de comida, por supuesto que sí se presenta un sentimiento de culpa, pero no se trata de equilibrar con otra actividad que lo aminore.
De acuerdo con la psicóloga Itzel Téllez Nares, educadora en diabetes de la Asociación Mexicana de Diabetes, las personas que padecen este trastorno tienen los siguientes síntomas:
- Tienen una ingesta excesiva de alimentos en un corto lapso, aproximadamente cada dos horas.
- Sienten que no tienen control de sí mismos mientras comen.
- Comen hasta sentirse exageradamente llenos.
- A pesar de no tener hambre consumen alimentos.
- Comen a solas o a escondidas.
- Tienen un sentimiento de disgusto con ellos mismos, suelen tener un periodo de depresión o culpa después de la comida.
- Comen más rápidamente de lo normal.
Estos episodios de atracón deben presentarse al menos dos veces a la semana en un período de seis meses. Los alimentos que se ingieren en la mayoría de los casos son altos en grasas y carbohidratos, y bajos en proteína, por lo que este trastorno puede desarrollar otro tipo de enfermedades como la obesidad, hipertensión, diabetes, problemas del corazón, entre otras.
Las personas que padecen este trastorno se caracterizan por tener una baja autoestima, se consideran fracasadas y pocos exitosas, además de presentar sentimientos de insuficiencia y falta de control en sus vidas.
Se ha observado que uno de los principales factores que lo desencadenan es pertenecer a familias inflexibles. Este tipo de familias no permiten una apertura emocional en sus integrantes, no existe una comunicación correcta entre ellos y existe mucho control por parte de los padres o tutores, por lo que las personas desde niños y adolescentes crecen bajo una restricción alimentaria severa, una sensación de hambre y estados de ánimo negativos.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, en México el 25 por ciento de las personas que padecen obesidad o sobrepeso lo presentan. Asimismo señala que por cada dos hombres que son víctimas de este trastornos, existen tres mujeres que lo padecen.
Con información de la Psicóloga Itzel Téllez Nares, educadora en diabetes de la Asociación Mexicana de Diabetes
22/03/17 | +Saludable

Si ya llevas varias semanas con antojos extraños y has empezado a comer elementos como arcilla, papel, piedritas, cabello, ceniza, hielo, gis o incluso objetos metálicos como monedas, lo más seguro es que puedes padecer el Síndrome de Pica.
El Pica es un trastorno de alimentación persistente que se caracteriza por el consumo de sustancias no alimentarias durante un periodo de por lo menos un mes. Esta conducta ingestiva no forma parte de prácticas sancionadas cultural o socialmente.
El nombre de esta enfermedad deriva del vocablo latín pica pica que quiere decir “urraca”, un ave conocida por consumir sustancias incomestibles y robar, conducta que se relaciona con sus rituales de cortejo.
Aunque se presenta principalmente en niños, en realidad son varios los grupos de alto riesgo que pueden padecer esta condición, como las mujeres embarazadas, niños, adultos con alimentación deficiente, autismo y/o con capacidades diferentes.
Pero, ¿por qué sucede? Existen tres posibles hipótesis: la primera es que con ese comportamiento se intenta incrementar los niveles de micronutrientes requeridos en el embarazo. La segunda es que ‘los antojos no alimentarios’ son un efecto secundario de la deficiencia de nutrientes, especialmente niveles bajos en hierro y zinc. La tercera se refiere a un comportamiento protector las persona ante patógenos dañinos o químicos, durante tiempos de mayor vulnerabilidad, como el embarazo.
El Pica interfiere en el aprendizaje diario, el desempeño ocupacional y en la calidad de vida, debido a lo contraproducente que resulta este síndrome sobre diversos órganos y sistemas.
Los efectos adversos documentados sobre el Pica incluyen anormalidades de potasio y diversas complicaciones gastrointestinales que van desde las más leves como irritación hasta las más severas como dolor abdominal, perforación, obstrucción e isquemia intestinal. También se han reportado efectos bidireccionales (resultan y contribuyen al Pica) entre los cuales se encuentran incluidos la deficiencia de hierro, las infecciones parasitarias y la exposición a metales como mercurio.
¿Hay alguna manera de prevenir el síndrome?
La mejor manera es que los profesionales de la salud estén siempre alerta ante los síntomas de Pica en pacientes de alto riesgo. Sobre todo los cuidadores de personas con capacidades diferentes deberán identificar conductas, evaluación de heces, revisión constante del historial médico en búsqueda de signos y síntomas asociados a deficiencias o complicaciones del Pica.
Con información de la Dra. Mónica Ancira Moreno, Laboratorio de Metabolismo y Fisiología del Embarazo, Departamento de Bioquímica, Facultad de Medicina de la UNAM.