26/04/23 | +Descubrir

Nota: Araceli Jiménez
Ilustración: Mariel Kaplun
A través de la hormona de la insulina, nuestro cuerpo tiene la capacidad de transformar la glucosa en energía para el cumplimiento de funciones básicas, como respirar o caminar. La insulina se genera en el páncreas, sin embargo, cuando éste ya no es capaz de producirla o de utilizarla eficazmente, surge la diabetes: una enfermedad que genera múltiples afectaciones en el cuerpo y miles de muertes cada año.
Las personas con mayor posibilidad de padecerla son aquellas con antecedentes familiares, hipertensión, obesidad (o que tengan un índice de masa corporal mayor a 25 kg/m2), enfermedades cardiovasculares o mujeres que desarrollaron diabetes gestacional u ovario poliquístico. Es muy importante prestar atención si en los últimos meses se ha tenido aumento de apetito, sed, pérdida de peso y necesidad de orinar frecuentemente.
Una vez que se tiene esta enfermedad es indispensable que se siga el tratamiento indicado por el personal de salud y que se mejore el estilo de vida, principalmente los hábitos alimenticios y la actividad física, ya que son múltiples las complicaciones que se pueden desencadenar en el organismo.
La hiperglucemia y la hipoglucemia se presentan cuando los niveles de glucosa en la sangre aumentan o disminuyen más de lo necesario, en ambos casos se producen daños irreparables en el cuerpo y, del mismo modo, las personas mayores de 65 años corren un mayor riesgo de fallecer.
Hiperglucemia
Este es un trastorno que se asocia frecuentemente con la resistencia a la insulina y ocurre cuando esta hormona no puede viajar por los vasos sanguíneos hasta los órganos y tejidos para darles energía. Como consecuencia, aumenta la glucosa en la sangre hasta volverse tóxica, lo cual ocasiona complicaciones a largo plazo en riñones, músculos, ojos e hígado.
Cuando los niveles de glucosa están por arriba de 126 miligramos por decilitro (mg/dl) la persona presenta: sed incontrolable, sueño, necesidad de orinar con frecuencia, visión borrosa y aumento de apetito.
Para evitar que se presente la hiperglucemia, se debe seguir el tratamiento médico indicado, aumentar la actividad física, tener una dieta equilibrada, consumir abundante agua y tratar de disminuir el estrés.
Hipoglucemia
Por el contrario, la hipoglucemia se presenta cuando los niveles de glucosa en sangre disminuyen por debajo de los 70 mg/dl. En este caso, la persona que ya tiene tratamiento (antidiabético oral o con insulina) debe estar atenta de no presentar: disminución de ánimo, fatiga, hambre, sueño, sudoración, visión borrosa, mareos, confusión y somnolencia.
Estos síntomas afectan la calidad de vida de laspersonas y ocasionan riesgos en el sistema nervioso central. En algunas ocasiones, se puede tener la necesidad de acudir al servicio de urgencias para que se le aplique glucosa.
Cuando una persona tiene hipoglucemia puede perder la conciencia, una situación de gravedad que pone en riesgo su vida, por ello es indispensable tener a la mano medidas de rescate. Por ejemplo, colocar un poco de miel debajo de la lengua; si la persona aún se encuentra consciente, puede tomar medio vaso de jugo natural o envasado; o medicamento de libre venta en la farmacia, conocido comúnmente como glucagón.
Para evitar esta situación, se requiere tener un control en los horarios de alimentación, verificar los niveles de glucosa con regularidad y estar muy atentos al consumo de medicamentos, dado que una dosis mal empleada puede generar complicaciones.
Con información del Dr. Sergio Alberto Mendoza Álvarez, Académico de la División de Estudios de Posgrado, Facultad de Medicina de la UNAM.
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04/11/22 | +Saludable

Una dieta adecuada y actividad física son elementales para la prevención y control de la diabetes mellitus.
La nutrición es parte integral de la asistencia y del control de la diabetes. Una dieta que garantice la ingesta adecuada de todos los nutrientes es la base del tratamiento para esta enfermedad. Sin embargo, mantener los cambios necesarios para su control, como seguir un plan de alimentación, es uno de los retos más difíciles de conseguir, debido a los cambios de estilo de vida que esto conlleva.
La diabetes mellitus es una enfermedad de origen multifactorial, que puede afectar a muchos órganos vitales y que cada año ocasiona la muerte de un gran número de mexicanos y mexicanas. Se caracteriza por la alteración de la hormona llamada insulina, ya que no se produce en la cantidad suficiente o de forma adecuada para metabolizar el azúcar.
Sin embargo, se trata de una enfermedad crónica que se puede controlar si se mantiene una adecuada alimentación y estilo de vida. Se requiere de la modificación de hábitos poco saludables de forma gradual, remplazándolos por aquellos que favorezcan al control de la glucosa, el colesterol y, en general, del peso. Estos cambios pueden disminuir el uso de medicamentos y permitir una estabilidad en el organismo, lo que mejora la calidad y esperanza de vida de las personas.
Aquellos con un estilo de vida sedentario, sobrepeso u obesidad, son los más propensos a padecer esta enfermedad y generar complicaciones, por lo que la actividad física juega un papel de gran relevancia para su prevención y control.
Además de estar asesorado por un equipo multidisciplinario compuesto por nutriólogos, médicos endocrinólogos y educadores de diabetes, es importante el autocuidado, se puede comenzar estableciendo una meta a la vez e ir incorporando nuevas, para que en conjunto logren un cambio benéfico y a largo plazo.
Con información de la Dra. Elvira Sandoval Bosch, Coordinadora de la Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana, Facultad de Medicina de la UNAM.
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01/06/22 | +Saludable

Nota: Erick Cortés
Ilustración: Ali Acosta
Que la comida sea tu alimento, y el alimento tu medicina. Más de dos milenios después de ser pronunciada esta popular frase de Hipócrates no ha perdido vigencia; menos aún, en tiempos modernos, cuando las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la obesidad se encuentran entre las principales causas de muerte en todo el mundo.
Bien sabido es que los más altos índices de estas enfermedades se dan en los países industrializados, donde se producen y consumen grandes cantidades de bebidas y alimentos ultraprocesados, pero las poblaciones más desfavorecidas también presentan enfermedades derivadas de la malnutrición.
La ciencia de la nutrición humana ha avanzado notablemente, y con ella se han evidenciado los patrones dietéticos que se tienen que cambiar, no sólo para tratar, sino para prevenir las enfermedades más comunes de la humanidad. Por ejemplo, se ha descubierto que la cantidad de glucosa necesaria para mantener el funcionamiento óptimo del organismo, el cerebro y el sistema nervioso, puede obtenerse consumiendo aproximadamente 130 gramos de carbohidratos al día, una cantidad que es excedida tanto por las poblaciones que tienen acceso a los bebidas y alimentos ultraprocesados, como por quienes viven en situación de hambruna, donde la principal fuente de alimentación son los cereales refinados con altas cantidades de azúcares.
Esta alteración en el equilibrio de glucosa-insulina no sólo conduce a la diabetes mellitus y a la obesidad, sino también a alteraciones en la presión arterial, la función cardíaca, la función hepática y la presencia de estrés oxidativo (la degeneración de los tejidos por el exceso de radicales libres).
Respecto a la obesidad, se ha demostrado que es más eficaz la prevención primaria que el tratamiento secundario. Pues, a la larga, resulta más beneficioso para la salud consumir alimentos de calidad que contribuyan a la homeóstasis del organismo, en lugar de contar las calorías de los alimentos para reducir la talla.
La evidencia demuestra que el consumo más frecuente de vegetales sin almidón, nueces, leguminosas, pescado, aceites vegetales, yogur, cereales integrales; y menos frecuente de carnes rojas, alimentos y bebidas ultraprocesadas ricas en sodio y en azúcares, es una medida eficaz para prevenir el sobrepeso, las enfermedades metabólicas y cardiovasculares derivadas de la malnutrición.
En realidad, su prevención es bastante sencilla, lo difícil radica en la concientización individual y sociocultural para lograr un cambio en el comportamiento de consumo, algo que también involucra a los sectores políticos y económicos, quienes tienen que estar convencidos de que jugar a favor de la salud pública repercutirá mejor en las finanzas de los países que atender los gastos en salud derivados de la atención masiva de enfermedades por malnutrición.
Referencia
Mozzafarian, Dariush. (2016). Dietary and Policy Priorities for Cardiovascular Disease, Diabetes, and Obesity – A Comprehensive Review. Circulation. 2016 January 12; 133(2): 187–225. doi:10.1161/CIRCULATIONAHA.115.018585.
Revisión: Dra. Elvira Sandoval Bosch, Coordinadora de la Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana, Facultad de Medicina de la UNAM.
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23/05/22 | +Descubrir

Nota: Erick Cortés
Ilustración: Jeremy Monroy
Son consumidas por aquellos que sienten que no tienen suficiente energía y se fatigan con frecuencia. Otros las prefieren más por su sabor dulce. Los anuncios publicitarios recomiendan utilizarlas para reducir el cansancio, eliminar el sueño, mejorar la concentración, el rendimiento académico y atlético.
Las bebidas energizantes utilizan principalmente dos ingredientes potencialmente energéticos para el cuerpo humano: el azúcar y la cafeína. Aunque también pueden utilizar otras sustancias como la taurina, vitaminas del complejo B, ginkgo biloba y guaraná. Estas sustancias incrementan el estado de alerta porque interfieren con el proceso biológico del sueño, bloquean los receptores de adenosina y favorecen la liberación de catecolaminas (hormonas producidas por las glándulas suprarrenales como respuesta al peligro y que estimulan la respuesta de lucha o huída).
Además, estimulan el Sistema Nervioso, mejoran los reflejos, incrementan el pulso cardíaco y la circulación sanguínea. Por esta razón, están contraindicadas en personas que tienen problemas de ansiedad, pues sus efectos pueden detonar ataques de pánico, estados de agitación y crisis nerviosas, así como empeorar el insomnio y otros trastornos del sueño.
Las bebidas energizantes también pueden ser perjudiciales para quienes padecen hipertensión y enfermedades del corazón, ya que causan vasoconstricción y potencian la actividad cardíaca, lo que puede elevar peligrosamente la presión arterial y provocar ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.
Las personas sanas también pueden presentar estos efectos si exceden la cantidad recomendada de cafeína (400 miligramos al día). Las y los infantes son más propensos a sufrir una sobredosis, ya que la cantidad recomendada se reduce a 2.5 miligramos por kilogramo de peso corporal (menos de 50 mg), misma que es muy fácil de exceder si se desconoce la proporción contenida en el envase.
Otros riesgos, más asociados con el consumo frecuente que con la sobredosis, son las hipervitaminosis. Además, el alto contenido de azúcar de estas bebidas incrementa las probabilidades de padecer enfermedades asociadas con los altos niveles de glucosa en la sangre, como diabetes y obesidad.
Si bien las bebidas energizantes no representan ningún riesgo para la mayoría de las personas, se sugiere que su consumo sea ocasional. Si con frecuencia se presenta fatiga o agotamiento, se recomiendan otras formas naturales y saludables de incrementar la energía, como dormir mejor, hacer más ejercicio y mejorar la alimentación, así como acudir al médico para descartar cualquier patología que pudiera estar afectando el metabolismo.
Referencia
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07/06/21 | +Descubrir

Desde hace algunas semana ha circulado en distintos medios de comunicación la presencia de hongos negros afectando a pacientes con COVID-19 principalmente en India, ellos desarrollaron una infección fungica llamada Mucormicosis, ¿pero qué es?
- La mucormicosis es una infección oportunista ocasionada por distintos hongos del orden mucorales; las colonias de estos hongos son de color blanco a blanco grisaceo y se le llama hongo negro porque cuando hay infección por estos hongos se produce trombosis con necrosis de manera consecutiva, hay invasion vascular e infartos, por lo que estas lesiones se ven de color negro. Estos hongos son generalmente ubicuos y se aíslan frecuentemente del suelo y de la materia orgánica en descomposición.
- Lo que se ha reportado en la India es que la mucormicosis generalmente ocurre después de 8 días de que se haya cursado o se hayan recuperado del COVID-19.
- Los factores de riesgo más importantes para desarrollar la mucormicosis son una diabetes mellitus, sobre todo de tipo descompensada y en aquellos pacientes que cursan con una cetoacidosis diabética; otro factor es el uso prolongado de esteroides sistémicos, ya sean orales o intravenosos. Entonces el aumento importante de casos de esta infección probablemente esté relacionado con un control deficiente de la diabetes que está agravada por el uso de esteroides durante la enfermedad de COVID-19.
- Otros factores de riesgo para desarrollar esta infección son las neoplasias hematológicas, los trasplantes de células hematopoyéticas, trasplantes de órganos sólidos, tratamiento con deferoxamina, sobrecarga de hierro, VIH-SIDA, uso intravenoso de drogas e incluso algunos traumatismos y quemaduras.
- La mucormicosis es la micosis más aguda y de rápida progresión que se conoce, su curso es fatal hasta en un 95% de los casos, y esto va a depender mucho de la prontitud con la que se diagnostique, y sobre todo, que se corrijan los factores de riesgo y establezca una terapia antifúngica adecuada.
- El hongo puede entrar al cuerpo por la vía respiratoria, a través de alguna herida en la piel, por vía percutánea como agujas o catéteres, o también por la ingesta de comida contaminada.
- Las formas clínicas más comunes son la rinocerebral, la pulmonar y la gastrointestinal pero también se puede llegar a presentar las formas cutáneas y diseminadas que no son tan comunes. Los síntomas de mucormicosis rinocerebral son lesiones necróticas que afectan la mucosa nasal y el paladar. Puede llegar a afectar hueso, los senos paranasales y órbitas oculares. Los síntomas de la mucormicosis pulmonar se dan porque los hongos invaden el tejido pulmonar dañado, provocando abscesos. Hay tos constante, fiebre y disnea. En ambas variedades, puede haber trombosis, invasión vascular, estrés celular e infartos.
- Si se diagnostica a tiempo, es posible dar un tratamiento, el cual consiste en eliminar los factores de riesgo y suministrar antifúngicos, también si hay lesiones necróticas, es necesario eliminarlas por completo, ya que el tejido se encuentra muerto.
Con información de la Doctora Edith Sánchez Paredes, Académica del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina, UNAM
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