¿Qué son los defectos del nacimiento?

¿Qué son los defectos del nacimiento?

Los defectos de nacimiento, también llamados anomalías congénitas o malformaciones congénitas, son alteraciones que afectan al embrión o feto, dañando la capacidad de funcionamiento del cuerpo e impidiendo que los recién nacidos tengan un proceso  normal de desarrollo. Pueden afectar a los bebés independientemente de dónde nazcan, de su etnia o de su raza y por lo general se hacen evidentes durante el primer año de vida.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en todo el mundo mueren anualmente 240 mil recién nacidos en sus primeros 28 días de vida por estos trastornos. Además, provocan la muerte de otros 170 mil infantes de entre un mes y cinco años de edad. En nuestro país, durante el año 2016 un total de 11 mil 339 niños y 8 mil 428 niñas nacieron con algún defecto del nacimiento.

Los datos de la Organización Panamericana y Mundial de la Salud (OPS/OMS) revelan que la mayoría de los casos de defectos de nacimiento son prevenibles o tratables.

¿Cómo podemos prevenirlos?

  • Ingesta de ácido fólico
  • Esquema de vacunación completo
  • Alimentación saludable
  • Evitar el consumo de alcohol y cigarros
  • Adecuado control prenatal

Es importante que si planeas embarazarte o estás embarazada, acudas de manera regular a revisión médica y a las consultas prenatales.

 

Secretaría de Salud. (05 marzo del 2018). Día Mundial de los Defectos de Nacimiento. Disponible en  https://www.gob.mx/salud/articulos/dia-mundial-de-los-defectos-de-nacimiento-149788?idiom=es

Standford Medicine. (s.f.). Descripción general de los defectos congénitos. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es-mx/hogar/salud-infantil/introducci%C3%B3n-a-los-defectos-cong%C3%A9nitos/introducci%C3%B3n-a-los-defectos-cong%C3%A9nitos

https://www.stanfordchildrens.org/es/topic/default?id=overview-of-birth-defects-90-P05220

Organización Mundial de la Salud. (23 de febrero de 2023). Trastornos congénitos. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/birth-defects

¿Por qué es importante tomar ácido fólico durante el embarazo?

¿Por qué es importante tomar ácido fólico durante el embarazo?

Nota: Abigail Guevara
Ilustración: Andrea Ayala

Durante el embarazo es común escuchar que es necesario complementar una dieta con ácido fólico, pero ¿por qué se hace tanto énfasis en su ingesta?, ¿qué es y qué papel juega en este periodo? El ácido fólico es la forma sintética de una sustancia llamada “folato” o vitamina B9, la cual juega un papel fundamental durante la formación de un bebé, debido a que interviene en procesos como el desarrollo del sistema nervioso, el metabolismo de aminoácidos, entre otros. De hecho, se puede obtener a través de ciertos alimentos. Por ejemplo, el hígado de res, las judías, las espinacas y los espárragos son los que tienen mayor cantidad de ácido fólico.

De acuerdo con múltiples estudios, se ha visto que complementar la dieta con ácido fólico antes y durante el embarazo previene hasta en un 72 por ciento que el recién nacido sufra algún defecto del tubo neural (estructura a partir de la cual se forma el cerebro, la médula espinal y otros componentes fundamentales del sistema nervioso); asimismo, previene cardiopatías congénitas, restricción del crecimiento intrauterino y anemia.

El desarrollo de este tipo de defectos puede ocasionar la ausencia de partes del cráneo y cerebro (anencefalia), falta de cierre en la columna vertebral y la salida de la médula espinal (espina bífida). Se estima que estas lesiones se presentan en cuatro de cada mil recién nacidos, sin embargo, la deficiencia de ácido fólico en el embarazo no es la única causa de defectos del tubo neural, ya que en algunos casos se asocia a otros factores como la obesidad materna, mal control de glucosa en madres diabéticas, el consumo de algunos fármacos y factores genéticos.

En embarazadas sanas la dosis recomendada de ácido fólico es de 0.4 miligramos al día; mientras que se podría necesitar una dosis mayor en aquellas que tienen un alto riesgo de tener un recién nacido con defectos del tubo neural o que haya demostrado tener una deficiencia de ácido fólico durante el embarazo. Idealmente se debe consumir 3 meses antes de la concepción y en caso de aquellas que ya están embarazadas, se debe consumir lo antes posible, por lo menos hasta las 12 semanas de gestación.

El suplemento con ácido fólico es solo una de las muchas medidas y cuidados que se aconsejan durante el embarazo, además de acudir a las citas de control prenatal con el personal de salud.

 

 

Referencia: Control prenatal con atención centrada en la paciente. Guía de Evidencias y Recomendaciones: Guía de Práctica Clínica. México, CENETEC, 2017. J.D. van Gool et al. Folic acid and primary prevention of neural tube defects: A review. Reproductive Toxicology. 80:73-84. (2018).

¿Qué es la escafocefalia?

¿Qué es la escafocefalia?

Nota: Ricardo Ambrosio
Ilustración: Lizbeth García

La escafocefalia es un defecto que se presenta al nacimiento, afecta la forma del cráneo y pertenece al grupo de deformaciones conocidas como craneosinostosis.

La parte superior de la cabeza se forma por dos huesos llamados parietales. En la vida adulta éstos se encuentran fusionados, sin embargo, al nacimiento tienen una ligera separación que es normal y sirve para permitir el crecimiento del cerebro. Cuando se presenta la escafocefalia, los parietales se unen de manera temprana, lo que provoca que la cabeza se deforme mientras el cerebro continúa creciendo. Como consecuencia, el cráneo adquiere un alargamiento anormal de adelante hacia atrás y estrechamiento a los lados.

Esta alteración puede asociarse a otros síndromes como el de Crouzon o de Pfeiffer, o manifestarse de manera aislada. No se conoce una causa específica que la origine, pero se atribuye a condiciones genéticas, factores ambientales, deficiencias metabólicas, falta de vitamina B9 durante el desarrollo embrionario, madres con hipertiroidismo, consumo de tabaco o la presencia de fármacos como ácido valproico durante la gestación. Los factores de riesgo paterno incluyen ser mayor a 35 años o tener antecedentes familiares de este padecimiento.

El diagnóstico es clínico y se puede apoyar en estudios de imagenología. Existe la posibilidad de diagnosticarla durante el embarazo, principalmente cuando se sospecha que el bebé tiene alto riesgo de nacer con esta deformación.

El tratamiento frecuentemente consiste en cirugía, aunque existen casos leves que no la ameritan, en los cuales únicamente se utilizan cascos diseñados para corregir la forma de la cabeza, con la finalidad de restaurar la apariencia del cráneo, reducir la presión sobre el cerebro y crearle un espacio adecuado para que pueda crecer. Los casos severos o los que son detectados tardíamente pueden requerir varias cirugías.

Si no se trata oportunamente, este padecimiento provoca deformidad permanente en la cabeza, retraso en el desarrollo, disfunción cognitiva, alteraciones oftalmológicas, ceguera, problemas neuronales e incluso la muerte.

No existe prevención para este padecimiento, lo más recomendable es contar con asesoría de médicos genetistas en caso de planear un embarazo cuando hay antecedentes familiares de esta condición.

 

Con información del Doctor Alberto Manuel Ángeles Castellanos, Académico e Investigador del Laboratorio de Cronobiología Clínica y Experimental y Jefe del Departamento de Anatomía, Facultad de Medicina de la UNAM.

 

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Atención de partos y embarazos en tiempos de COVID-19

Atención de partos y embarazos en tiempos de COVID-19

Nota e infografía por: Zenyaci Morales

 

La pandemia llegó a México en marzo de 2020 y durante este tiempo ha sido fundamental la participación de las y los obstetras que se han enfrentado a diversas dificultades para ofrecer la debida atención a las embarazadas, ya que muchos hospitales tuvieron que hacer una conversión de emergencia para atender, en la mayor parte de sus áreas, casos de COVID-19, con lo que se les restó áreas de trabajo. Esto ha significado un problema, ya que en México aumentó la tasa de embarazos a causa del confinamiento y según el Consejo Nacional de Población (CONAPO), durante este año de confinamiento, se registraron 2 millones 151 mil 358 nacimientos, lo que significa una mayor demanda de atención médica obstétrica.

La estructura de los hospitales ha cambiado totalmente, algunos de los que solo atendían embarazos ahora lo hacen exclusivamente para pacientes infectados. Otros se han quedado sólo para atención obstétrica, con o sin la enfermedad, divididas en el área COVID-19 y la que es libre de ella. También están los hospitales dedicados a cualquier paciente contagiado que atienden a pacientes con embarazo.

En todos los casos que requieren hospitalización, embarazadas o no, se realiza un triaje respiratorio para saber si hay algún dato de sospecha de SARS-CoV-2 y de acuerdo al diagnóstico, se le canaliza al área correspondiente. 

A las pacientes infectadas se les revisa con instrumental médico debidamente esterilizado, de uso exclusivo para aquellas que tienen esta enfermedad, y un médico especialmente asignado le brindará la atención requerida con todo el equipo de protección necesario. En algunas ocasiones la paciente debe quedarse ingresada porque ya está muy cerca la labor de parto o porque presenta dificultad respiratoria.

Después de su nacimiento, el bebé se queda en la misma área con la madre, siempre y cuando no exista alguna contraindicación. En algunos hospitales se les tiene en cuartos separados y sólo se le lleva a la mamá cuando tiene que alimentarlo, ya que no está contraindicado que se le dé el seno materno. El virus del SARS-CoV-2 no se transmite por lactancia y, en estos casos, la leche materna contiene sólo los anticuerpos. Al momento de alimentarlo, la madre debe seguir las medidas sanitarias como el lavado de manos y el uso correcto del cubrebocas para evitar contagiarlo.

Si la infección de la madre no es grave, puede darse de alta y seguir su tratamiento en casa, de igual manera con las debidas medidas de protección sanitaria. Por el contrario, cuando se trata de un caso grave, la paciente requiere estar internada por 10 a 15 días y si se requiere, hacer uso de una unidad de cuidados intensivos para tener acceso a la intubación endotraqueal.

El bebé generalmente podría ser prematuro, ya que en algunas situaciones como ésta se debe interrumpir el embarazo para salvaguardar la vida de ambos. Se han visto pocos casos en los que el bebé nace con la enfermedad cuando la mamá está contagiada, pero aún no está comprobado si hay una transmisión dentro del útero o transplacentaria, por lo que a todos los bebés se les hace la prueba al nacer.

 

¿Qué pasa con el control prenatal actualmente? 

 

Otro gran problema en tiempos de pandemia es que muchos nacimientos se atienden de manera tardía o de emergencia, debido a que muchas personas tienen miedo de contagiarse al asistir a sus consultas periódicas, y no llevan un control prenatal adecuado, pues desconocen que los hospitales se encuentran debidamente divididos por las áreas correspondientes para evitar la propagación del virus. 

También es indispensable evitar otras posibles enfermedades en los bebés al nacer, por lo que se recomienda acudir a 5 consultas prenatales como mínimo y seguir las indicaciones que su médico le señale, entre las que se incluye una adecuada ingesta de hierro, ácido fólico, tener un peso adecuado y una alimentación saludable. También es necesario tener todas las medidas de protección pertinentes al momento de acudir a consulta, tales como el uso de cubrebocas, el lavado de manos frecuente, el uso de alcohol-gel en una concentración del 70 por ciento de alcohol y preferentemente portar careta, así como evitar salir de casa en otras ocasiones que no sean necesarias para evitar conglomeraciones.

 

Con información de la Doctora Susana Haquet Santana, Ginecóloga y Obstetra, Profesora del Departamento de Embriología de la Facultad de Medicina,UNAM y Médica adscrita al Hospital de Gineco Obstetricia No. 4 “Luis Castelazo Ayala” del IMSS.

¿Qué es la Preeclampsia?

¿Qué es la Preeclampsia?

 

 

La preeclamsia es la primera complicación que puede presentarse en un embarazo, por lo general a partir de la semana 20 o quinto mes de embarazo. Se da por una alteración en la placenta, esto ocurre porque la placentación resulta muy superficial, provocando isquemia o disminución de la circulación y por lo tanto hipoxia o falta de oxigenación, que se resume en hipertensión, siendo muy grave tanto para la mamá como para el bebé.

Los factores de riesgo radican principalmente en el simple hecho de estar embaraza, ser primigesta, es decir que sea el primer embarazo, padecer obesidad, alguna enfermedad preexistente, hipertensión previa al embarazo, diabetes que se padece desde antes o de manera gestacional; la edad también es importante, suele presentarse en mujeres muy jóvenes, adolescentes o en mujeres mayores de 40 años, también en aquellas que hayan tenido un embarazo gemelar, padecido preeclamsia en otro embarazo o tengan antecedentes familiares de ello por parte de la madre o sus hermanas.

La preeclampsia en un inicio puede ser incluso asintomática, si no se atiende oportunamente y presenta síntomas como dolor de cabeza, zumbido en los oídos, epigastralgia o fuerte dolor en la boca del estómago y ver puntos o pequeñas luces de colores, puede llegar a evolucionar a eclampsia y ocasionar convulsiones en la mujer embarazada. Otra de sus evoluciones es el síndrome de HELLP, que se manifiesta con alteraciones en el hígado, riñones y otras estructuras del organismo. Si la hipertensión no se controla, la madre incluso corre el riesgo de sufrir un derrame cerebral.

El único tratamiento es la interrupción del embarazo, por lo que un gran riesgo es sacar a un bebé demasiado prematuro que debe estar en observación y al que se le deben administrar medicamento especial para madurar sus pulmones y así evitar insuficiencia respiratoria.

Es posible prevenir la preeclampsia si se lleva a cabo un control prenatal constante durante todo el embarazo, el médico revisará que la presión arterial sea menor a 140/90 y determinará si la mujer es propensa a padecerlo, y en caso se serlo se le administrará la dosis necesaria de tratamiento farmacológico para evitarlo. Actualmente ya es posible someterse a estudios ultrasonográficos para medir la pulsatilidad de las arterias uterinas que llevan sangre a la placenta y así determinar si la paciente es propensa a esta enfermedad.

 

 

 

Con información de la Dra. Susana Haquet Santana, Ginecóloga y Obstetra, Médica adscrita al Hospital Luis Castelazo Ayala, HGO 4, IMSS y Profesora del Departamento de Embriología de la Facultad de Medicina, UNAM.