Cuidado con la hiperglucemia e hipoglucemia

Cuidado con la hiperglucemia e hipoglucemia

Nota: Araceli Jiménez
Ilustración: Mariel Kaplun 

A través de la hormona de la insulina, nuestro cuerpo tiene la capacidad de transformar la glucosa en energía para el cumplimiento de funciones básicas, como respirar o caminar. La insulina se genera en el páncreas, sin embargo, cuando éste ya no es capaz de producirla o de utilizarla eficazmente, surge la diabetes: una enfermedad que genera múltiples afectaciones en el cuerpo y miles de muertes cada año. 

Las personas con mayor posibilidad de padecerla son aquellas con antecedentes familiares, hipertensión, obesidad (o que tengan un índice de masa corporal mayor a 25 kg/m2), enfermedades cardiovasculares o mujeres que desarrollaron diabetes gestacional u ovario poliquístico. Es muy importante prestar atención si en los últimos meses se ha tenido aumento de apetito, sed, pérdida de peso y necesidad de orinar frecuentemente. 

Una vez que se tiene esta enfermedad es indispensable que se siga el tratamiento indicado por el personal de salud y que se mejore el estilo de vida, principalmente los hábitos alimenticios y la actividad física, ya que son múltiples las complicaciones que se pueden desencadenar en el organismo. 

La hiperglucemia y la hipoglucemia se presentan cuando los niveles de glucosa en la sangre aumentan o disminuyen más de lo necesario, en ambos casos se producen daños irreparables en el cuerpo y, del mismo modo, las personas mayores de 65 años corren un mayor riesgo de fallecer. 

Hiperglucemia 

Este es un trastorno que se asocia frecuentemente con la resistencia a la insulina y ocurre cuando esta hormona no puede viajar por los vasos sanguíneos hasta los órganos y tejidos para darles energía. Como consecuencia, aumenta la glucosa en la sangre hasta volverse tóxica, lo cual ocasiona complicaciones a largo plazo en riñones, músculos, ojos e hígado. 

Cuando los niveles de glucosa están por arriba de 126 miligramos por decilitro (mg/dl) la persona presenta: sed incontrolable, sueño, necesidad de orinar con frecuencia, visión borrosa y aumento de apetito. 

Para evitar que se presente la hiperglucemia, se debe seguir el tratamiento médico indicado, aumentar la actividad física, tener una dieta equilibrada, consumir abundante agua y tratar de disminuir el estrés. 

Hipoglucemia

Por el contrario, la hipoglucemia se presenta cuando los niveles de glucosa en sangre disminuyen por debajo de los 70 mg/dl. En este caso, la persona que ya tiene tratamiento (antidiabético oral o con insulina) debe estar atenta de no presentar: disminución de ánimo, fatiga, hambre, sueño, sudoración, visión borrosa, mareos, confusión y somnolencia. 

Estos síntomas afectan la calidad de vida de laspersonas y ocasionan riesgos en el sistema nervioso central. En algunas ocasiones, se puede tener la necesidad de acudir al servicio de urgencias para que se le aplique glucosa. 

Cuando una persona tiene hipoglucemia puede perder la conciencia, una situación de gravedad que pone en riesgo su vida, por ello es indispensable tener a la mano medidas de rescate. Por ejemplo, colocar un poco de miel debajo de la lengua; si la persona aún se encuentra consciente, puede tomar medio vaso de jugo natural o envasado; o medicamento de libre venta en la farmacia, conocido comúnmente como glucagón. 

Para evitar esta situación, se requiere tener un control en los horarios de alimentación, verificar los niveles de glucosa con regularidad y estar muy atentos al consumo de medicamentos, dado que una dosis mal empleada puede generar complicaciones. 

 

Con información del Dr. Sergio Alberto Mendoza Álvarez, Académico de la División de Estudios de Posgrado, Facultad de Medicina de la UNAM. 

 

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Si tienes diabetes… aún existen soluciones

Si tienes diabetes… aún existen soluciones

Una dieta adecuada y actividad física son elementales para la prevención y control de la diabetes mellitus. 

 La nutrición es parte integral de la asistencia y del control de la diabetes. Una dieta que garantice la ingesta adecuada de todos los nutrientes es la base del tratamiento para esta enfermedad. Sin embargo, mantener los cambios necesarios para su control, como seguir un plan de alimentación, es uno de los retos más difíciles de conseguir, debido a los cambios de estilo de vida que esto conlleva. 

La diabetes mellitus es una enfermedad de origen multifactorial, que puede afectar a muchos órganos vitales y que cada año ocasiona la muerte de un gran número de mexicanos y mexicanas. Se caracteriza por la alteración de la hormona llamada insulina, ya que no se produce en la cantidad suficiente o de forma adecuada para metabolizar el azúcar. 

Sin embargo, se trata de una enfermedad crónica que se puede controlar si se mantiene una adecuada alimentación y estilo de vida. Se requiere de la modificación de hábitos poco saludables de forma gradual, remplazándolos por aquellos que favorezcan al control de la glucosa, el colesterol y, en general, del peso. Estos cambios pueden disminuir el uso de medicamentos y permitir una estabilidad en el organismo, lo que mejora la calidad y esperanza de vida de las personas. 

Aquellos con un estilo de vida sedentario, sobrepeso u obesidad, son los más propensos a padecer esta enfermedad y generar complicaciones, por lo que la actividad física juega un papel de gran relevancia para su prevención y control. 

Además de estar asesorado por un equipo multidisciplinario compuesto por nutriólogos, médicos endocrinólogos y educadores de diabetes, es importante el autocuidado, se puede comenzar estableciendo una meta a la vez e ir incorporando nuevas, para que en conjunto logren un cambio benéfico y a largo plazo. 

 

Con información de la Dra. Elvira Sandoval Bosch, Coordinadora de la Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana, Facultad de Medicina de la UNAM. 

 

 

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Diferencias entre Diabetes Tipo 1 y Tipo 2

Diferencias entre Diabetes Tipo 1 y Tipo 2

 

 

Existen dos tipos de diabetes que son muy frecuentes, la tipo 1 y tipo 2.

 

Diabetes tipo1

Se presenta principalmente en niños y adolescentes, aunque en algunos casos puede aparecer en una etapa posterior de la vida. Se caracteriza por una carencia absoluta de insulina ya que no se produce en el cuerpo, por lo que las personas que la padecen necesitarán inyecciones de insulina durante toda la vida, su manifestación es brusca y generalmente las personas que padecen este tipo de diabetes tienden a tener un peso normal o ser delgadas. Los síntomas que presenta son sed, ganas excesivas de orinar u orinas involuntarias, infecciones vaginales en mujeres adolescentes y pérdida de peso con retraso del crecimiento. No es posible prevenirla. Requiere de la administración de insulina como tratamiento permanente y se debe tener un control en la ingesta de alimentos de acuerdo a las dosis de insulina que se prescriben, así como del ejercicio físico que se realiza para evitar una descompensación en el paciente. En este caso no se utilizan medicamentos cuya función sea la de reducir los niveles de glucosa en la sangre, puesto que hay una carencia absoluta de insulina.

 

Diabetes tipo 2

En algunos casos, la insulina que produce el organismo no es suficiente o es de mala calidad, por lo que puede o no administrarse insulina de acuerdo a las características específicas de cada paciente. Se presenta principalmente en adultos mayores de 30 años aunque no se descarta su aparición en niños y adolescentes. Si manifestación es paulatina y se vuelve crónica, suele afectar a personas con problemas de obesidad o sobrepeso. Generalmente es una enfermedad asintomática y los síntomas que llega a presentar son los mismo que en el caso de la Diabetes Tipo 1 a excepción de las orinas involuntarias. Su prevención requiere de un estilo de vida sano que incluya una dieta saludable, baja en grasas y azúcares, y ejercicio físico. Puede o no necesitar la administración de medicamentos hipoglucemiantes, aquellos que sirven para reducir la glucosa en la sangre, de acuerdo a cada caso de los pacientes cuando su organismo no responde ante las medidas de alimentación y ejercicio.

 

 

Con información de Cristian Joshua Hernández González, Médico Pasante de Servicio Social de la Facultad de Medicina, UNAM.

Fuentes: 

 

http://www.cenetec.salud.gob.mx/descargas/gpc/CatalogoMaestro/457_GPC_DM1_nixo_y_adolescente/GPC_RR_DMT1_12-04-11_-_final_copia.pdf

http://www.cenetec.salud.gob.mx/descargas/gpc/CatalogoMaestro/718_GPC_Tratamiento_de_diabetes_mellitus_tipo_2_/718GER.pdf

http://fmdiabetes.org/wp-content/uploads/2019/01/ada-2019.pdf

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/diabetes

https://www.who.int/diabetes/action_online/basics/es/index1.html

https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/254649/9789243565255-spa.pdf;jsessionid=78D82601106AEF296015FA327F45253A?sequence=1

http://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/718GER.pdf

 

Un susto no provoca diabetes, un estilo de vida descontrolado sí

Un susto no provoca diabetes, un estilo de vida descontrolado sí

 

México es el país con mayor consumo de refrescos y bebidas azucaradas, y el primero en obesidad infantil, resultado: el sexto lugar en diabetes.

La insulina es la hormona producida por el páncreas que permite que el azúcar o glucosa que obtenemos de los alimentos sea aprovechada como energía para que tu cuerpo pueda realizar todas sus funciones de manera adecuada.

El exceso en el consumo de azúcar logra que la insulina se gaste rápidamente. Cuando esto ocurre, el páncreas ya no tiene la capacidad para producir insulina, o produce insulina de muy baja calidad, también conocida como resistencia de insulina, esto evita que las células transformen el azúcar en energía y sea aprovechada, por el contrario, la glucosa se acumula en la sangre y entonces se presenta la diabetes. Por lo tanto, el exceso de alimentos y del consumo de azúcar hace que el páncreas trabaje a marchas forzadas, así es como nos acabamos la insulina que produce.

Según la estatura, nuestro cuerpo produce entre 12 y 20 gotitas de insulina, equivalentes a 12 y 20 cucharadas de azúcar, un refresco mediano contiene 16. Además un vaso de jugo pequeño de cuatro dedos de alto es equivalente a 4 tortillas, uno mediano de 8 dedos de alto, a 8 tortillas, y el refresco grande, a 14 tortillas.

Existen varios tipos de diabetes, los más comunes son la diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 y diabetes gestacional.

La diabetes tipo 1 es aquella en la que hay una destrucción total de las células del páncreas, por lo tanto la producción de insulina debe ser reemplazada con fármacos cada vez que existe una ingesta de alimentos. Puede darse en personas de cualquier edad, aunque generalmente se desarrolla en niños o jóvenes. Las personas con diabetes tipo 1 deben inyectarse insulina todos los días para aprovechar la energía de los alimentos. Este tipo de diabetes en las primeras fases suele ser asintomática, pero en la tercera etapa de su desarrollo suele presentar síntomas muy bruscos como el azúcar muy alto en la sangre y pérdida de conocimiento.

La diabetes tipo 2 es la más frecuente, el 90% de casos son de este tipo de diabetes. También se caracteriza por la pérdida de las funciones de las células del páncreas, pero es gradual y no siempre requiere del reemplazo total de la insulina, se produce poca insulina o de mala calidad. Se desarrolla por no llevar un estilo de vida sano, comer en exceso más de lo que nuestro organismo puede procesar, falta de ejercicio, estrés y obesidad. Entre los síntomas destaca el tener mucha hambre, sed, deseos muy frecuentes de orinar y heridas que no cicatrizan.

La diabetes gestacional es la que se presenta en algunas mujeres embarazadas por el exceso de trabajo que requiere la gestación del bebé. Se caracteriza por la resistencia de insulina y desaparece después del parto, sin embargo, las mujeres deben hacerse la prueba de la curva de tolerancia a la glucosa después de 6 semanas del parto y posteriormente cada año, ya que existe la posibilidad de que sean propensas a desarrollar diabetes tipo 2.

No todas las personas que viven con diabetes presentan complicaciones si llevan un estilo de vida sano, la alimentación adecuada, si se realizan la administración oportuna de sus medicamentos y de insulina en caso de necesitarla, además de hacer ejercicio y monitorear constantemente sus niveles. Generalmente, las personas que presentan complicaciones son aquellas que no se cuidan o que viven con mucho descontrol a partir de que se les diagnóstica la diabetes. En estos casos, las complicaciones pueden generar daño en la piel, en el riñón, infarto cardiaco o cerebral, porque además de azúcar, las arterias van acumulando grasa y colesterol, entonces se tapan y ocurre alguno de estos dos eventos, así como pueden llegar a la amputación del pie, diálisis o ceguera.

Para vivir adecuadamente con diabetes o evitarla es necesario seguir una dieta balanceada y saludable, evitar bebidas azucaradas como refrescos, jugos, agua de sabor o fruta; se debe tomar agua natural, cuidar el peso ideal de acuerdo a la estatura, la cintura no debe rebasar los 80cm en mujeres y 90cm en hombres; se recomienda hacer ejercicio físico, caminar de 3 a 5 km o de 15 a 20 min al día, evitar las grasas en exceso, respetar los horarios y porciones de comida.

 

Con información de la Dra. Victoria Rajmé Haje, Directora de EduSalud / dra.rajme@gmail.com