Entomología Forense: cuando los insectos se vuelven testigos

Entomología Forense: cuando los insectos se vuelven testigos

Nota: Pamela Gómez
Ilustración: Gabriel Espinosa 

Las moscas son los insectos más empleados en la Entomología Forense Médico Legal

Existe un grupo de testigos poco considerados que pueden brindar más información de lo que se podría imaginar en una escena de crimen. Se trata de los insectos y otros artrópodos que se han convertido en una herramienta de gran relevancia para la resolución de casos médico-legales, sanitarios y de almacenamiento de alimentos, materia de estudio de la Entomología Forense. 

Los insectos que más se emplean en esta disciplina son los dípteros, comúnmente conocidos como moscas. Aquellas que tienen colores brillantes y metálicos muy llamativos suelen ser las primeras que están adaptadas para detectar a grandes distancias un proceso de descomposición y para arribar primero que otros grupos biológicos. También, los coleópteros, conocidos como escarabajos, son insectos de gran importancia, pues existen diferentes familias que están especializadas en el proceso de descomposición cadavérica, no solamente para consumir el cadáver sino para alimentarse de las especies de moscas que llegaron antes. 

Aunque la Entomología Forense tiene múltiples aplicaciones, la más empleada es la identificación post mortem, ya que permite obtener abundante información del estado de descomposición de un cadáver, el intervalo de muerte e incluso los sucesos que llevaron al deceso. Es importante destacar que un intervalo post mortem no es necesariamente el tiempo que lleva muerta una persona, se refiere al periodo que ha transcurrido a partir de la colonización del cadáver por los insectos, ya que esto puede variar dependiendo de las condiciones en las que se encuentra, es decir, si el cuerpo estaba bajo tierra, encerrado o con alguna sustancia que impidiera el arribo de los insectos. 

Además, esta disciplina también permite conocer información sobre el traslado de un cadáver o tener un indicio. Gracias a que los insectos y artrópodos son muy diversos en distintas regiones, si un cadáver es trasladado se puede saber porque las regiones tienen faunas diferentes. Otras aplicaciones pueden ser: evidenciar el abandono o negligencia hacia una persona, y la Toxicología Entomológica, es decir, el estudio de tóxicos de interés forense a través de los insectos. 

Esta disciplina tuvo sus inicios principalmente en Europa a mediados del siglo XIX, en donde se reportó de manera formal la primera publicación en una revista científica de un caso que empleó insectos para estimar un intervalo post mortem. En nuestro país comenzó a desarrollarse a principios del siglo XXI, pero es a partir del 2008 que tuvo un gran avance, pues comenzaron a incorporarse a las y los entomólogos forenses en los sistemas y coordinaciones periciales. Actualmente, se está reforzando el vínculo entre academia, investigación científica e investigación pericial. 

La Licenciatura en Ciencia Forense de la Facultad de Medicina de la UNAM cuenta con la primera colección en México dedicada a identificar insectos y otros artrópodos de referencia forense. Este proyecto tiene el objetivo de catalogar la diversidad de especies de relevancia para esta disciplina a nivel nacional, destinada a ser una colección de referencia que puede ser utilizada por las y los practicantes, investigadores y académicos, así como cualquier persona que tenga interés en esos grupos muy poco estudiados en nuestro país. 

La colección abarca todo el territorio nacional y se continúa trabajando en varias regiones, aunque también cuenta con material de referencia de otros países. Este tipo de proyectos impulsa el desarrollo de la investigación forense y de los sistemas periciales en México. 

 

Con información del Dr. Carlos Pedraza Lara, Responsable del Laboratorio de Entomología Forense, Licenciatura en Ciencia Forense, Facultad de Medicina de la UNAM. Contacto: pedraza@cienciaforense.facmed.unam.mx 

 

 

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7 datos sobre el Paludismo

7 datos sobre el Paludismo

La Organización Mundial de la Salud calcula que en 2016 hubo 216 millones de casos de paludismo en 91 países, lo que significa un aumento de aproximadamente 5 millones con respecto a 2015.

En nuestro país, el paludismo se ubica en diez estados principalmente, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Chihuahua, Durango, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora. Hasta el momento sólo Tlaxcala ha recibido la certificación como estado libre de transmisión.

Los principales síntomas que se presentan son fiebre, es escalofríos, sudoración, vómitos, dolor de cabeza, los cuales aparecen a los 7 días o más (generalmente entre los 10 y los 15 días) de la picadura del mosquito. Si los pacientes no son atendidos rápidamente suelen agravarse y manifestar anemia grave.

 

 

 

 

 

Enfermedades trasmitidas por vectores

Enfermedades trasmitidas por vectores

Se le llama vectores a los organismos vivos que pueden transmitir enfermedades infecciosas entre personas, o de animales a personas; en su mayoría, se trata de insectos que ingieren sangre portando parásitos, virus y bacterias.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades transmitidas por vectores representan más del 17% de todas las enfermedades infecciosas, y provocan cada año más de 700 000 defunciones.

Las principales zonas que se ven afectadas son las tropicales y subtropicales de escasos recursos. Sin embargo, más del 80% de la población mundial corre el riesgo de contraer al menos una enfermedad de transmisión vectorial (y más del 50% de contraer dos o más) 1

 

1 Golding, N, Wilson, AL, Moyes, CL et al. Integrating vector control across diseases. BMC Med. 2015; 13: 249

 

 

Los beneficios de comer insectos

Los beneficios de comer insectos

 

La entomofagia es el consumo de insectos, arácnidos o artrópodos por los seres humanos. Se practica a nivel mundial, principalmente en Asia, África, América Latina y Australia.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), en el mundo se consumen alrededor de mil 900 especies de insectos comestibles entre los que destacan: escarabajos, orugas, hormigas, saltamontes, chinches, cochinillas, termitas, libélulas y moscas.

Desde el punto de vista nutricional, el consumo de los insectos es considerado un recurso alimenticio de importancia, ya que son abundantes, relativamente fáciles de recolectar y, sobre todo, nutritivos. Proporcionan al ser humano proteínas de buena calidad equiparables a las de la carne de pollo, cerdo, pescado y res. Incluso, su aporte proteico puede ser mayor dependiendo de la especie de insecto, la etapa metamórfica (etapa de desarrollo), su hábitat y dieta.

Otro nutrimento importante a considerar son las grasas. Los insectos son ricos en ácidos grasos poliinsaturados y monoinsaturadas (grasas  buenas), son bajos en ácidos grasos saturados (grasas malas asociadas a enfermedades cardiovasculares) además son considerados una buena fuente de tiamina (B1), riboflavina (B2), vitamina E, cobre, calcio, hierro, magnesio, fósforo, manganeso, selenio y zinc. Otra ventaja del consumo de insectos es su alto aporte de fibra dietética.

El contenido nutricional de los insectos se puede ver afectado por las técnicas culinarias utilizadas en su preparación y procesado como el secado, cocción o fritura.

En México existen 531 especies de insectos comestibles. Los estados con más especies son el Estado de México, Chiapas, Hidalgo, Oaxaca, Veracruz y Guerrero. Su consumo data de la época prehispánica y en las zonas urbanas se han convertido en platillos de lujo.

Actualmente, el consumo de insectos ha tomado importancia, ya que es considerado una vía para abordar la inseguridad alimentaria, sin embargo, a pesar de los beneficios nutricionales la percepción del consumidor es una de las principales barreras para que los insectos sean considerados como opciones en la alimentación.

Con información de la Dra. Elvira Sandoval Bosch, Nutrióloga y catedrática de la Facultad de Medicina, UNAM.

 

 

 

 

Los insectos como testigos en la Corte

Los insectos como testigos en la Corte

Existe un grupo de testigos poco considerados en una escena de crimen que pueden brindar más información de lo que se podría imaginar. Nos referimos a los insectos, los cuales son objeto de estudio para la Entomología Forense y que pueden fungir como testigos no humanos determinantes a la hora de resolver un crimen o alguna implicación legal.

Cuando un cuerpo entra en proceso de descomposición, después de 72 horas se comienza a perder información muy valiosa para poder determinar su causa de muerte, sustancias involucradas, lugar del descenso, entre otras. La Entomología Forense, en su rama médico legal, se aplica principalmente para poder calcular el intervalo post-mortem, es decir, el tiempo que ha transcurrido desde que un cadáver o un proceso en descomposición es descubierto hasta el momento en que los insectos o fauna asociada a estos procesos ha llegado a ese cadáver. Uno de los primeros organismos en llegar a una descomposición cadavérica son las moscas, ya que cuentan con un sistema que les permite detectar a largas distancias estos procesos. Sin embargo, su principal actividad no es el alimentarse, sino la de depositar sus huevecillos en la materia en descomposición para que posteriormente emerjan sus larvas las cuales se alimentarán de este cadáver.  La labor surge en determinar la edad que tengan las larvas depositadas, calculando así el tiempo que llevan ahí, considerando las condiciones meteorológicas del lugar.

 

Foto: Pamela Gómez

En la Licenciatura de Ciencia Forense, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un grupo de alumnos y académicos, a cargo del doctor Carlos Pedraza Lara, está trabajando en documentar y catalogar los organismos involucrados en los procesos legales, de forma que cada uno de ellos tenga una base de datos asociada con información gráfica, geográfica y una colección de tejidos.

Una vez que esté listo, el catálogo quedará a disposición de la nación, ya que actualmente no existe un sistema que incorpore la diversidad de especies que podemos encontrar en el país. “Hace falta un esfuerzo nacional para que la información pueda ser puesta a disposición de los usuarios finales. Lo que estamos haciendo es un trabajo muy importante, probablemente uno de los esfuerzos más importantes en México para documentar la fauna de insectos”, asegura el doctor Pedraza. De esta manera podríamos encontrar datos que nos ayude a saber si una persona o una mascota ha sido abusada o ha habido negligencia en su trato, determinar si un cadáver ha sido trasladado del lugar de su descenso, saber si un cuerpo contenía sustancias tóxicas que le indujeron a la muerte o determinar el tiempo que lleva en descomposición, esta información manejada de manera adecuada, podría darle un giro a los juzgados en México.

 

Con información del Dr. Carlos Pedraza Lara, Profesor de la Licenciatura en Ciencia Forense, UNAM.