¿Qué es la muerte cerebral?

¿Qué es la muerte cerebral?

Nota: Erick Cortés
Ilustración: Ali Acosta 

Se trata de una condición irreversible donde no se tiene ninguna posibilidad de recuperación 

La forma de definir con exactitud a la muerte ha cambiado con el tiempo. Antes, se solía declarar a una persona legalmente fallecida desde el momento en el que el corazón dejaba de latir y la respiración se detenía. Pero la ciencia nos ha permitido descubrir que la muerte es, en realidad, una consecuencia de estos dos eventos. 

Cuando una persona deja de respirar y su corazón deja de latir, la sangre, que antes transportaba el oxígeno, ya no llega a los órganos ni a los tejidos, lo cual ocasiona la muerte de las células en minutos. Si esta desoxigenación es prolongada, puede haber muerte cerebral (una condición en la cual el cerebro pierde toda su actividad). 

Sin la regulación del cerebro los órganos y tejidos dejan de funcionar, sin embargo, los avances científicos actualmente, permiten que una persona con muerte cerebral pueda mantener su pulso cardíaco y su respiración con la ayuda de ventiladores artificiales. Con esto se logra la oxigenación de los tejidos y, por tanto, pueden mantenerse con vida por cierto tiempo. 

En este caso, una persona puede ser declarada muerta tras confirmarse el diagnóstico de muerte cerebral o hasta que se realice la desconexión de los instrumentos que mantienen al resto de sus sistemas funcionando, lo cual dependerá de las leyes de cada país. 

A diferencia del coma y del estado vegetativo persistente (donde la conciencia se ve interrumpida, pero la actividad eléctrica y las funciones vitales se mantienen), la muerte cerebral es irreversible y no se tiene ninguna posibilidad de recuperación. Una vez que se da esta condición, los familiares de la persona con muerte cerebral deben decidir si realizan o no la desconexión de los aparatos y en qué momento. 

Por motivos éticos y religiosos, muchas personas deciden no desconectar a sus familiares hasta que alcanzan por sí mismos la muerte general. Otro motivo que se toma en cuenta es si la persona, en vida, tomó la decisión de ser donante de órganos. Si este es el caso, el personal médico valorará el estado de los órganos y hablará con los familiares para acordar la desconexión y la donación. 

Por sus implicaciones médicas y legales, el diagnóstico de muerte cerebral exige todo el rigor médico posible. Debe ser hecho por especialistas en neurología o medicina intensivista, y también se debe contar con un estudio de soporte que ponga en evidencia que el cerebro ya no tiene flujo sanguíneo ni actividad eléctrica. 

Un estudio de encefalograma es generalmente el método más utilizado para determinar si se tiene muerte cerebral, se está en coma o en otro estado de inconsciencia del cual sí tenga posibilidades de despertar si se mantienen los cuidados médicos pertinentes. Otras pruebas que se pueden considerar son valorar si existe la pérdida absoluta de la conciencia, la respiración natural, las reacciones de las pupilas ante la luz y los reflejos. 

Si no se presenta muerte cerebral, la ley exige que se continúen los esfuerzos médicos para salvar la vida. En el caso contrario, la ley también defiende el respeto a la voluntad de los familiares o representantes legales cuando deciden realizar la desconexión del sistema de soporte vital. 

Con información del Dr. Noel Isaías Plascencia Álvarez, Académico de la División de Estudios de Posgrado, Facultad de Medicina de la UNAM 

Síndrome de Cotard: el trastorno que hace que las personas crean que están muertas

Síndrome de Cotard: el trastorno que hace que las personas crean que están muertas

 

 El síndrome de Cotard o delirio de negación es un trastorno psiquiátrico muy raro y poco frecuente que se caracteriza por la negación de la existencia de algunas partes del cuerpo e incluso de sus órganos. Un paciente con este síndrome puede referir que no tiene sangre, cerebro, que está muerto o que ya no puede morir porque es inmortal. 

A pesar de que se desconocen las causas, se ha encontrado que puede asociarse a otras enfermedades psiquiátricas como esquizofrenia, trastornos afectivos o cuadros depresivos muy graves. Neurológicamente hay alteraciones en ciertas áreas del cerebro, como migraña, tumores cerebrales, traumatismos craneales, síndrome de parkinson y esclerosis múltiple. Estos pacientes también pueden presentar ansiedad, irritabilidad, silencio voluntario, ausencia de dolor (llamada analgesia) o un umbral de dolor muy bajo, y en los casos más drásticos pueden llegar a automutilarse y tener pensamientos e intentos suicidas.  

Lleva su nombre en honor a Jules Cotard, quien lo describió en 1880 por primera vez. Actualmente existe un reporte del Dr. Jesús Ramírez, del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México, en el que detalla que de 842 pacientes neurológicos, sólo uno presentó este síndrome durante un estudio que duró dos años. Mientras que, en el área de psiquiatría, sólo 5 de 479 lo manifestaron en ese lapso.  

El tratamiento principal consiste en buscar la raíz del cuadro que lo origina, si es psicótico, como la esquizofrenia, se recomendaría la administración de psicofármacos y antipsicóticos. En caso de depresión, se haría con la ayuda de antidepresivos, moduladores del ánimo, anticonvulsivantes e incluso el uso de terapia electro convulsiva, en los casos demasiado graves. Por otra parte, si se trata de un trastorno neurológico, de igual manera se debe encontrar la causa y tratarla con fármacos y/o cirugía de ser necesario. 

Como dato curioso, se dice que varios especialistas y críticos han analizado la película de “Sexto sentido”, estrenada en 1999, sobre si es posible que el personaje principal, interpretado por Bruce Willis, padece o no este síndrome. 

  

Con información del Dr. Carlos Jesús Castañeda, Médico Psiquiatra, Profesor de Pregrado y Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM, Ex director del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez y Encargado de la Unidad de Atención Especializada de Género en el Hospital General de México “Eduardo Liceaga”.

Trastornos mentales y neuroquímica…

Trastornos mentales y neuroquímica…

Sobre trastornos mentales y neuroquímica cerebral…

 

Los trastornos mentales o afecciones neuro-psiquiátricas, se definen como una alteración del funcionamiento a nivel cerebral, el cual se manifiesta con alteraciones en el pensamiento, en la conducta y/o en las emociones de las personas.

Existen oficialmente dos clasificaciones diagnósticas que se utilizan en psiquiatría: el DSM realizada por la Asociación Psiquiátrica Americana y la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (que incluye a todas las patologías identificadas hasta ahora en los seres humanos, entre ellas las patologías psiquiátricas).

De manera muy general, estas clasificaciones abarcan: trastornos del neurodesarrollo, del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, bipolares y otros trastornos relacionados, trastornos depresivos, de ansiedad, obsesivo compulsivo, traumas y otros relacionados con el estrés, disociativos, por síntomas somáticos, de la alimentación, del sueño – vigilia, disfunciones sexuales, de control de impulsos y conductas disruptivas, por uso de sustancias y adictivos; neurocognitivos (por ejemplo las demencias), parafílicos y de la personalidad entre otros. A su vez, cada uno de estos grupos se conforma por distintos trastornos específicos.

No se saben las causas específicas ya que son multifactoriales. Tienen una importante carga genética (quienes tienen familiares con algún trastorno son más vulnerables que el resto de la población), en muchas ocasiones estos trastornos vienen “precargados” en la persona que se ve afectada y se detona por alguna experiencia en su historia de vida, o a nivel biológico como en el caso del periodo de embarazo, postparto o climaterio, entre otras condiciones de este tipo.

El último estudio realizado entre la población mexicana para revisar la prevalencia de estos trastornos fue en el 2001 y publicado en 2003 (la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica), en el que se encontró que el 28.6% de la población adulta ha presentado alguna alteración psiquiátrica alguna vez en la vida.

Los trastornos más frecuentes fueron las fobias específicas con una prevalencia de 7.1%. En trastornos individuales, tanto en hombres como en mujeres, el segundo lugar lo ocupan los trastornos de conducta con un 6.1%; en tercer lugar, la dependencia al alcohol con 5.9%; en cuarto lugar, la fobia social con 4.7%; y en quinto lugar el trastorno depresivo mayor con 3.3%

Para las mujeres, las más frecuentes fueron las fobias específicas y sociales, seguidas de la depresión y problemas de sustancias.

Para los hombres, dependencia al alcohol en primer lugar, seguida por los trastornos de conducta y el abuso de alcohol sin dependencia.

Por género, los hombres tienen prevalencias más altas en comparación con las mujeres.

En cuanto a regiones del país, la centro–oeste de México, es la que presenta la mayor prevalencia de trastornos psiquiátricos en la vida, por el elevado índice de trastornos por uso de sustancias y trastornos afectivos.

Sólo 1 de cada 10 personas con trastornos mentales recibe atención especializada.

 

¿Cómo funciona la neuroquímica cerebral?

Anteriormente se pensaba que dependiendo del trastorno mental, éste era producto de una afección de algún neurotransmisor en particular, por ejemplo, la depresión era una afección a nivel de serotonina, la ansiedad a nivel de adrenalina y noradrenalina, las manías a nivel de dopamina, pero actualmente se sabe que en realidad cualquier trastorno es producto de una disregulación general de los neurotransmisores, neuro-hormonas y segundos mensajeros, es decir, toda la neuroquímica cerebral se descompone, perdiendo equilibrio y funcionalidad. Por lo tanto, no se puede afirmar que los trastornos se dan por una deficiencia o un exceso de alguna de estas sustancias de manera particular.

Sin embargo, entre las sustancias más identificadas como intervinientes en estos procesos, encontramos:

  • Serotonina. Se encuentra de manera importante a nivel del sistema nervioso central y también en el tubo digestivo, razón por la que al intestino se le conoce como segundo cerebro. Casi todas las personas que tienen una afección emocional o ansiosa también tienen malestares gastrointestinales. Este neurotransmisor está relacionado con las emociones, estado de ánimo, ira, reacciones de respuesta agresiva, humor, sueño, sexualidad y apetito, es el más conectado con las alteraciones como depresión y ansiedad.
  • Oxitocina. Es una neuro-hormona que se produce en el hipotálamo y se relaciona con la conducta sexual y el apego. Ha sido muy estudiada por su relación con el establecimiento de relaciones sociales, en especial las positivas. Es la que más tiene que ver en la vinculación con los otros.
  • Las endorfinas. Son proteínas o péptidos opioides que fabrica nuestro cuerpo y generan sensación de bienestar, placer y favorecen al control del dolor (analgésico), las producimos cuando realizamos ejercicio físico, consumimos alimentos como el picante y el chocolate, durante el enamoramiento y también se liberan durante el orgasmo en conjunto con oxitocina, por lo que también están implicadas en el estado de ánimo.
  • Dopamina. Es la neuro-hormona identificada como la sustancia del placer y de la energía, se produce en muchas partes de nuestro sistema nervioso, es liberada por el hipotálamo y tiene la función de regular lo que hace la hipófisis, tiene acción en el comportamiento, generación de pensamientos, la actividad motora, la motivación y recompensa, por lo que es una de las sustancias más involucradas en los procesos de adicción. También regula el sueño, humor, atención y aprendizaje, regula la producción de leche durante la lactancia.

 

¿Cómo actúan los medicamentos?

No existe una cura para los trastornos mentales, sus manifestaciones sólo se controlan mediante tratamientos, ya que la cura estaría directamente relacionada con una causa específica. De manera muy simplista, lo que sucede a nivel fisiológico en procesos como la depresión y la ansiedad es que las neuronas “sueltan” a los neurotransmisores, neuro-hormonas o segundos mensajeros, evitando la concentración correcta de estas sustancias en el espacio intersináptico (lugar donde se da la comunicación entre las neuronas), desfavoreciendo su desempeño.

Los antidepresivos se enfocan en lograr una nivelación, básicamente tratan de generar un tono o una mayor concentración de las sustancias en ese espacio intersináptico. Los neurotransmisores tienen diferentes mecanismos para regularse y uno de ellos es la recaptura, es decir, la terminal que soltó a determinado neurotransmisor se lo vuelve a “comer” para mantener una cantidad más o menos estable, pero cuando esto se altera aparecen las manifestaciones de los trastornos.

Los antidepresivos más utilizados son los inhibidores selectivos de recaptura de serotonina y lo que hacen es evitar que disminuya la concentración de esta sustancia en ese espacio para que la neurona no la vuelva a absorber, sino para que el neurotransmisor permanezca en mayor cantidad y mayor tiempo en el espacio intersináptico. Un proceso similar ocurre con los antidepresivos duales que son inhibidores selectivos tanto de recaptura de serotonina como de norepinefrina, estos se adhieren a los sitios que se “recomen” a la serotonina y además a la norepinefrina.

En el caso de los antidepresivos del grupo IMAO, lo que inhiben es una enzima, la monoaminooxidasa, que destruye al neurotransmisor; de esta manera logran que éste aumente su tono en el espacio intersináptico.

Por su parte, los antipsicóticos moduladores del ánimo de última generación están enfocados principalmente a lograr una regulación a nivel de dopamina y otras sustancias más, incluyendo también a la serotonina, norepinefrina, entre otros. Su función radica, por ejemplo, en tratar de aumentar el tono dopaminérgico para tener un efecto en el contenido del pensamiento.

Otros fármacos que también se usan con frecuencia las benzodiacepinas, mejor conocidas de manera general como tranquilizantes, actúan a nivel del sistema inhibidor del cerebro y no solamente tranquilizan, dependiendo de qué benzodiacepina es, también tienen efecto sedante, algunos de ellos son anticonvulsivos y otros actúa como relajantes musculares.

Otros medicamentos actúan sobre los segundos mensajeros, como el carbonato de litio, que se utiliza para el trastorno bipolar, el cual va a mayor profundidad a modificar la información genética de las células. Los medicamentos que más se utilizan para el Trastorno de Déficit de Atención (TDA), tienen efecto estimulante con una fuerte acción a nivel dopamina para lograr la concentración, el enfoque y la tranquilidad.

Por su parte, los medicamentos que se prescriben para las demencias, se dedican a inhibir una enzima llamada acetilcolinesterasa, la cual se encarga de degradar a la acetilcolina, que es otro neurotransmisor involucrado en los procesos de aprendizaje y memoria.

En muchas ocasiones y de acuerdo al diagnóstico del paciente, se utilizan algunos fármacos combinados para lograr la respuesta que el paciente requiere. También deben valorarse algunos otros factores de sus antecedentes clínicos, por ejemplo, si tuvo dificultad al nacer, parto prolongado, uso de incubadora o si alguna vez sufrió alguna caída con pérdida del conocimiento. Las lesiones traumáticas son importantes, así como la exposición de la madre a algún virus o productos químicos durante el embarazo, y el consumo de sustancias adictivas o cuestiones de aislamiento y soledad, estos son factores que pueden llegar a detonar algún trastorno que ya estaba precargado en la persona y las alteraciones o atrofias cerebrales son producto de esto, pero no son la causa, sino el resultado de que el trastorno mental se ha manifestado por mucho tiempo.

 

Con información de la Dra. Ingrid Vargas Huicochea MD MSc PhD, Coordinadora de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina, UNAM.

 

 

Trastornos de la personalidad

Trastornos de la personalidad

La personalidad se expresa por un estilo propio y patrones específicos de pensamiento, sentimiento y acción; orienta la conducta sin que la persona lo advierta. Los rasgos de personalidad no ocurren en forma aislada, forman conglomerados o constelaciones que dan a la persona una forma propia de contender con los problemas y de relacionarse con los demás.

Un trastorno de la personalidad es un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta de las expectativas de la cultura del sujeto, y que se manifiesta en al menos dos de las siguientes áreas: la cognición, la afectividad, el funcionamiento interpersonal o el control de los impulsos; su conducta es maladaptativa y conflictiva en los diferentes ámbitos: familiar, laboral y social.

Se trata de patrones persistentes del modo de percibir, pensar y relacionarse con el entorno y con uno mismo, que se muestran en una amplia gama de contextos sociales y personales. 

Aproximadamente 10% de la población general y de 20 a 30% de las personas que acuden a consulta de medicina general tienen un trastorno de la personalidad, sin embargo, dado que estos trastornos son egosintónicos (no generan malestar al sujeto, sino a los demás), los pacientes no acuden a consulta a causa del trastorno. 

El diagnóstico requiere una evaluación de los patrones de funcionamiento del individuo por un profesional experto en el área.

La Asociación Americana de Psiquiatría en la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) divide los trastornos en tres grupos o Clusters que resultan de un enfoque dimensional:

Cluster A: extraño o excéntrico

Personalidad paranoide

Se caracteriza por desconfianza injustificada, suspicacia hacia los demás, hipersensibilidad, celos, envidia, rigidez, autoestima excesiva y tendencia a culpar y a asignar intenciones malévolas a otros.

El trastorno se relaciona con la presencia de cuatro o más de las siguientes características:

  • Sospecha de que otros traman algo o toman ventaja de uno
  • Obsesión con la infidelidad de los amigos
  • Negativa a confiar en otros debido al miedo de que cambien sus lealtades
  • Detección constante de interpretaciones ocultas y perjudiciales de asuntos inocuos
  • Incapacidad para hacer a un lado los agravios y desaires
  • Percepción de ataque a su carácter o reputación (no apreciable por otros) y disposición a reaccionar rápidamente con enfado o a contraatacar
  • Desconfianza constante de la fidelidad sexual de la pareja

Personalidad esquizoide

Se caracteriza por timidez, sensibilidad excesiva, soledad, distanciamiento de las relaciones cercanas o competitivas, excentricidad, sin pérdida de la capacidad de reconocer la realidad y soñar despierto, e incapacidad para expresar hostilidad o agresividad. Son percibidos como introvertidos o excéntricos, llevan una vida solitaria y no les interesa la interacción social.

El trastorno se relaciona con la presencia de cuatro o más de los siguientes rasgos:

  • Disgusto por las relaciones cercanas, incluyendo la familia
  • Preferencia habitual por estar solos
  • Asexualidad
  • Falta de aficiones
  • Ausencia de amigos o de relaciones estrechas con personas sin lazo de parentesco
  • Falta de atención a las reacciones de los demás
  • Apatía emocional

Personalidad esquizotípica

Semejante al trastorno de la personalidad esquizoide, pero el individuo también muestra pruebas leves de pérdida de contacto con la realidad, creencias extrañas, distancia y retraimiento; tienen un pensamiento mágico, ideas extravagantes y son percibidos como sorprendentemente raros.

El trastorno se relaciona con  la presencia de cinco más de los siguientes:

  • Ideas, pero no los delirios de referencia (sospecha de que los acontecimientos del mundo real giran en torno o están dirigidos a uno)
  • Ideas extrañas que chocan incluso con supersticiones culturales
  • Percepciones extraordinarias o extrasensoriales
  • Lógica o lenguaje anómalos
  • Paranoia
  • Afectos extraños
  • Comportamiento y apariencia extravagantes o de otra manera extraños
  • Aislamiento social
  • Ansiedad social que es irremediable debido a la paranoia

Cluster B: dramático, impulsivo y errático

Personalidad histriónica

Se caracteriza por inestabilidad emocional, excitabilidad, hiperreactividad, vanidad, inmadurez, dependencia y sobreactuación para captar la atención, así como actitud seductora; tienden a ser inmaduros y se les dificulta mantener relaciones duraderas.

El trastorno se relaciona con la presencia de cinco o más de los siguientes:

  • Inquietud cuando no es el centro de atención
  • Tendencia a fraternizar de una manera sexualmente sugestiva
  • Emocionalidad voluble y superficial
  • Uso o mejora de las características físicas para atraer la atención de otros
  • Discurso nebuloso, vago
  • Expresión emocional melodramática
  • Impresionabilidad
  • Percepción sesgada de la intimidad de las relaciones ordinarias

Personalidad narcisista

Se caracteriza por sentimientos de grandiosidad, sensación de tener más derecho, falta de empatía, envidia, manipulación y necesidad de atención y admiración, sensación exagerada de importancia de uno mismo, preocupación por las fantasías del éxito final, respuesta exagerada a la crítica, inquietud excesiva por la autoestima y la imagen propia.

El trastorno se relaciona con la presencia de cinco o más de los siguientes:

  • Sentido exagerado del valor de uno mismo
  • La posesión imaginaria de gran poder, inteligencia, glamour u otras cualidades ventajosas
  • Sentido pertinaz de exclusividad
  • Necesidad de adulación o adoración
  • Un sentido de privilegio
  • Uso egoísta de los demás
  • Insensibilidad e ignorancia con respecto a los demás
  • Celos de otros
  • Arrogancia

Personalidad antisocial

Define a personas en conflicto con la sociedad; son incapaces de manifestar lealtad y se muestran egoístas, insensibles, irresponsables, impulsivos, no sienten culpabilidad ni aprenden de la experiencia; muestran bajos niveles de tolerancia a la frustración y tendencia a culpar a los demás; tienen incapacidad de ajustarse a las normas sociales que rigen la conducta individual.

El trastorno se relaciona con la presencia de tres o más de los siguientes:

  • Desprecio por las costumbres sociales y normas que culmina en la delincuencia
  • Falsedad
  • Descuido y falta de comportamiento premeditado
  • Combatividad y un patrón de peleas
  • Falta de atención en cuanto a la seguridad
  • Incapacidad para mantener las propias obligaciones
  • Conducta no piadosa y sin arrepentimiento

Personalidad límite

Se caracteriza por inestabilidad, impulsividad y sexualidad caótica, actos de suicidio, comportamiento autolesivo, problemas de identidad, ambivalencia y sentimientos de vacío y aburrimiento; tienen una extraordinaria inestabilidad afectiva, del estado de ánimo, conductual, de relaciones objetales y de autoimagen.

El trastorno se relaciona con por cinco o más de:

  • Intentos desesperados por evitar la deserción o el abandono
  • Propensión a establecer relaciones que fluctúan entre extremos positivos y negativos
  • Autoimagen inestable y negativa
  • Impetuosidad en un grado autolesivo
  • Conducta suicida habitual o gestos expresados
  • Inestabilidad emocional
  • Vacuidad emocional
  • Temperamento incontrolable
  • Disociación o paranoia

Cluster C: Ansioso o temeroso

Personalidad obsesivo-compulsiva

Se caracteriza por una preocupación excesiva por cumplir las normas y la rigurosidad; el individuo puede ser rígido, excesivamente concienzudo, dubitativo, muy inhibido e incapaz de relajarse, se definen por el perfeccionamiento, orden, inflexibilidad, tozudez, constricción emocional e indecisión.

El trastorno se relaciona con cuatro o más de los siguientes:

  • Preocupación excesiva sobre regulaciones, tiempos, organización o detalles específicos
  • Estándares de rendimiento perfeccionista que impiden los logros
  • Priorización de la productividad y el trabajo a expensas del ocio o el descanso
  • Adhesión demasiado rígida a las reglas y normas morales
  • Acaparamiento de posesiones
  • Falta de voluntad para ceder el control
  • Hábitos de gasto parcos
  • Temperamento práctico

Personalidad evasiva

Se caracteriza por bajos niveles de energía, fatigabilidad, falta de entusiasmo, incapacidad para disfrutar la vida y sensibilidad excesiva al estrés; tienen una personalidad retraída o tímida y despliegan una hipersensibilidad frente al rechazo, manifiestan enormes deseos de compañía; sin embargo muestran una enorme necesidad de reafirmación y de aceptación sin críticas, a veces se describen como individuos con complejos de inferioridad.

El trastorno se relaciona con cuatro o más de las siguientes:

  • Evitación de situaciones sociales debido a un deseo de disminuir la crítica
  • Desconexión de las relaciones por temor a la desaprobación de los demás
  • Falta de voluntad para intimar debido a una sensación de vergüenza
  • Excesiva preocupación por el rechazo social
  • Retiro de nuevas situaciones sociales
  • Concepto negativo de sí mismo
  • Evitar el riesgo y la novedad por temor a la vergüenza y al ridículo

Personalidad dependiente

Se caracteriza por una conducta pasiva y sumisa, la persona no está segura de sí misma y se hace absolutamente dependiente de otras; carecen de confianza en sí mismos y hacen que otros asuman la responsabilidad de los aspectos importantes de sus vidas.

            El trastorno se relaciona con cinco o más de:

  • Indecisión y dependencia de otros al tomar decisiones todos los días
  • Derivación de la responsabilidad de la mayoría de los aspectos de la vida a los demás
  • Renuencia a la voz de la oposición
  • Falta de seguridad que impide tomar acciones por iniciativa propia
  • Disposición a rebajarse a sí mismo para conseguir aprobación
  • Sentimientos de aislamiento y desolación al estar solo debido a temores e incompetencia
  • Necesidad recurrente de buscar figuras de soporte de reemplazo
  • Exceso de ansiedad por tener que cuidarse a sí mismo

También existe una categoría que abarca los cambios en la personalidad debidos a otras afecciones médicas, se caracterizan por un marcado cambio en el estilo y los rasgos de personalidad con respecto a un nivel anterior de funcionamiento en relación a una entidad médica (p. ej. Un tumor cerebral).

Una persona normal puede sentirse identificada en cada una de las personalidades patológicas, como portador de varias características . De la tendencia al autoritarismo que evoca una “inclinación” paranoide, a la seducción femenina bien temperada, pasando por las reacciones fóbicas pasajeras en ocasión de periodos de estrés, las manías de organización  y de orden, las descargas mal controladas de cólera o la búsqueda de reconocimiento y de gratificación narcisista, todos llevamos en sí un poco de cada una de las personalidades patológicas pero solo cuando los rasgos de personalidad son inflexibles y desadaptativos, y causan deterioro funcional o malestar significativo, constituyen un trastorno de la personalidad.

Referencias

American Psychiatric Association. (2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5(Quinta ed.). Arlington: Panamericana.

De la Fuente, R., & Lara Muñoz, M. (2014). La Patología Mental y su Terapéutica.México: Fondo de Cultura Económica.

Díaz Méndez, D., & Latorre Postigo, J. M. (2015). Psicología Médica.Barcelona: ElSevier.

Kapsambelis, V., & Laugier, F. (2017). Manual de Psiquiatría Clínica y Psicopatología del Adulto(Primera ed.). (H. Pérez-Rincón, Ed., G. Gallardo Jordán, & H. Pérez-Rincón, Trads.) México: Fondo de cultura económica.

Sadock, B. J., Ahmad, S., & Sadock, V. A. (2018). KAPLAN & SADOCK Manual de bolsillo de Psiquiatría Clínica(Sexta ed.). Philadelphia: Wolters Kluwer.

Con información de: MPSS Itzel Texta Palomeque, de la Facultad de Medicina de la UNAM

Alzheimer

Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia; sobre todo después de los 65 años. Es una enfermedad que provoca pérdida gradual de funciones cerebrales, impidiendo el funcionamiento social y ocupacional normal. Actualmente se sabe que se relaciona con la formación de placas  de una sustancia llamada “beta amiloide” en el hipocampo, estructura cerebral que ayuda a codificar los recuerdos y además en otras áreas del cerebro que participan en el pensamiento y la toma de decisiones; también se alteran algunas proteínas cerebrales que no permiten la comunicación entre una neurona y otra, causando la muerte de éstas células y después, el fracaso de la memoria (principalmente la memoria llamada episódica, que tiene que ver con eventos personales). Algunos factores que favorecen la aparición de esta enfermedad son: el envejecimiento, el antecedente de un familiar con Alzheimer y la portación del gen APOε4. El síntoma inicial y característico es la incapacidad para retener la información recientemente adquirida. Posteriormente cambios en el estado de ánimo, ansiedad, insomnio, agitación. A medida que la enfermedad progresa, la persona requiere apoyo para realizar actividades básicas de la vida diaria (vestirse, bañarse, comer, caminar, e ir al baño). Eventualmente habrá dificultades para caminar llevando a  la inmovilidad. Además la alimentación y la deglución se dificultan provocando enfermedades respiratorias. Los pacientes con un inicio temprano de la enfermedad tienden a tener un curso más agresivo y rápido que aquellos con presentación tardía. La principal causa de muerte son enfermedades como la neumonía. ¿Hay algo que se pueda hacer para evitar esta enfermedad o detener su avance? Además de requerir un diagnóstico oportuno, ayuda:

  • Consumir vegetales que contengan vitamina C y Eß,  (en alimento, no suplementos).
  • Evitar consumo de grasas saturadas y grasas trans
  • Mantener el peso corporal ideal (ni bajo peso, ni alto peso)

Cuando alguien tiene Alzheimer ¿cómo lo podemos ayudar?

  •  Intervenciones conductuales: incluir a la persona en actividades físicas, paseos y actividades recreativas
  •  Terapia de reminiscencia: ¡terapias de relajación!
  •  Contacto social: buscar una convivencia de calidad
  •  Estimulación cognitiva: masaje manual, contacto terapéutico
  • Terapias de estimulación sensorial: musicoterapia, aromaterapia, masaje, fototerapia

Con información de la MPSS Itzel Texta Palomeque, de la Facultad de Medicina, UNAM. Bibliografía: Diagnóstico y Tratamiento de la Enfermedad de Alzheimer. Guía de Evidencias y Recomendaciones: Guía de Práctica Clínica. México, IMSS; 2017.

 

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