Cuidado con la hiperglucemia e hipoglucemia

Cuidado con la hiperglucemia e hipoglucemia

Nota: Araceli Jiménez
Ilustración: Mariel Kaplun 

A través de la hormona de la insulina, nuestro cuerpo tiene la capacidad de transformar la glucosa en energía para el cumplimiento de funciones básicas, como respirar o caminar. La insulina se genera en el páncreas, sin embargo, cuando éste ya no es capaz de producirla o de utilizarla eficazmente, surge la diabetes: una enfermedad que genera múltiples afectaciones en el cuerpo y miles de muertes cada año. 

Las personas con mayor posibilidad de padecerla son aquellas con antecedentes familiares, hipertensión, obesidad (o que tengan un índice de masa corporal mayor a 25 kg/m2), enfermedades cardiovasculares o mujeres que desarrollaron diabetes gestacional u ovario poliquístico. Es muy importante prestar atención si en los últimos meses se ha tenido aumento de apetito, sed, pérdida de peso y necesidad de orinar frecuentemente. 

Una vez que se tiene esta enfermedad es indispensable que se siga el tratamiento indicado por el personal de salud y que se mejore el estilo de vida, principalmente los hábitos alimenticios y la actividad física, ya que son múltiples las complicaciones que se pueden desencadenar en el organismo. 

La hiperglucemia y la hipoglucemia se presentan cuando los niveles de glucosa en la sangre aumentan o disminuyen más de lo necesario, en ambos casos se producen daños irreparables en el cuerpo y, del mismo modo, las personas mayores de 65 años corren un mayor riesgo de fallecer. 

Hiperglucemia 

Este es un trastorno que se asocia frecuentemente con la resistencia a la insulina y ocurre cuando esta hormona no puede viajar por los vasos sanguíneos hasta los órganos y tejidos para darles energía. Como consecuencia, aumenta la glucosa en la sangre hasta volverse tóxica, lo cual ocasiona complicaciones a largo plazo en riñones, músculos, ojos e hígado. 

Cuando los niveles de glucosa están por arriba de 126 miligramos por decilitro (mg/dl) la persona presenta: sed incontrolable, sueño, necesidad de orinar con frecuencia, visión borrosa y aumento de apetito. 

Para evitar que se presente la hiperglucemia, se debe seguir el tratamiento médico indicado, aumentar la actividad física, tener una dieta equilibrada, consumir abundante agua y tratar de disminuir el estrés. 

Hipoglucemia

Por el contrario, la hipoglucemia se presenta cuando los niveles de glucosa en sangre disminuyen por debajo de los 70 mg/dl. En este caso, la persona que ya tiene tratamiento (antidiabético oral o con insulina) debe estar atenta de no presentar: disminución de ánimo, fatiga, hambre, sueño, sudoración, visión borrosa, mareos, confusión y somnolencia. 

Estos síntomas afectan la calidad de vida de laspersonas y ocasionan riesgos en el sistema nervioso central. En algunas ocasiones, se puede tener la necesidad de acudir al servicio de urgencias para que se le aplique glucosa. 

Cuando una persona tiene hipoglucemia puede perder la conciencia, una situación de gravedad que pone en riesgo su vida, por ello es indispensable tener a la mano medidas de rescate. Por ejemplo, colocar un poco de miel debajo de la lengua; si la persona aún se encuentra consciente, puede tomar medio vaso de jugo natural o envasado; o medicamento de libre venta en la farmacia, conocido comúnmente como glucagón. 

Para evitar esta situación, se requiere tener un control en los horarios de alimentación, verificar los niveles de glucosa con regularidad y estar muy atentos al consumo de medicamentos, dado que una dosis mal empleada puede generar complicaciones. 

 

Con información del Dr. Sergio Alberto Mendoza Álvarez, Académico de la División de Estudios de Posgrado, Facultad de Medicina de la UNAM. 

 

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La porfiria: una explicación al vampirismo

La porfiria: una explicación al vampirismo

Nota: Erick Cortés
Ilustración: Gabriel Espinosa

Están presentes en casi todas las culturas ancestrales del mundo: en oriente, Europa y hasta en Mesoamérica son comunes las leyendas que describen a seres de apariencia semejante a un cadáver, con una piel pálida que solían proteger del sol con largas túnicas, y cuya boca ensangrentada delataba su atroz forma de vivir.

Cada cultura les dio un nombre distinto. En China, por ejemplo, eran conocidos como los Jian Shi; los mayas los llamaban úukum soots; y tanto en Europa como en el mundo moderno se les conoce como vampiros. Durante siglos, el folclor popularizó la creencia de que estos seres eran cadáveres resucitados que evadían a la muerte bebiendo la sangre de los vivos.

Con el paso del tiempo, la investigación médica ha logrado explicar algunas enfermedades que causan cuadros clínicos similares a la descripción mitológica de los vampiros, lo que sugiere que estas leyendas pudieran tener un tinte verídico. Una de estas patologías es la porfiria, una condición que afecta la producción de unas moléculas llamadas porfirinas, que son importantes para la formación de la hemoglobina.

Además de una deficiencia de hierro (anemia), la cual se presenta con un característico tono pálido de la piel, este desorden metabólico ocasiona que las porfirinas se depositen de forma anormal en los tejidos, dando lugar a los síntomas característicos del vampirismo. Por ejemplo, las porfirinas libres en la piel pueden absorber la luz del sol para aprovechar su energía, pero cuando se concentran en exceso oxidan los tejidos y causan lesiones como ampollas, irritación y quemaduras. Por esta razón, algunos pacientes visten con ropa larga que los protege de la luz solar, o incluso desarrollan un estilo de vida nocturno.

Las porfirinas también pueden acumularse en la dentina y teñir los dientes de color rojizo, aparentando tener sangre en la boca. En los casos más serios, es posible que se desarrolle pica, una conducta caracterizada por un deseo instintivo de ingerir sustancias que no son comestibles para compensar la deficiencia de hierro, tales como cabello, tierra, objetos de metal y sangre.

La mayoría de las porfirias son enfermedades congénitas, aunque casi todas las personas que son portadoras de los genes anómalos nunca llegan a presentar síntomas. También puede adquirirse por factores que alteran el metabolismo, como el alcoholismo, el tabaquismo, el uso de ciertas drogas y medicamentos, los trastornos alimenticios como la anorexia, el estrés y desórdenes hormonales asociados con la menstruación.

Actualmente, el tratamiento suele tener un buen pronóstico si se adopta un estilo de vida adecuado. Quienes padecen porfirias agudas pueden requerir inyecciones periódicas de hemina y de glucosa, así como llevar una dieta alta en carbohidratos, proteínas, hierro y suplementos vitamínicos.

Tanto el tratamiento como el diagnóstico requieren de procedimientos complejos y análisis clínicos de sangre, heces u orina. Por lo tanto, los casos de la antigüedad no pudieron ser diagnosticados, tratados ni comprendidos, pero sí es probable que fuesen explicados desde el conocimiento que, hasta el siglo XVII se tenía sobre la importancia fisiológica de la sangre, el cual hacía lógico pensar que beberla prolongaría la vida.

 

Referencia

 

 

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Virus de Inmunodeficiencia Humana

Virus de Inmunodeficiencia Humana

Itzel Texta Palomeque 

Entre 1978 y 1981 en Estados Unidos se observó un aumento en la prevalencia de personas que padecían neumonía por Pneumocystis carinii (ahora Pneumocystis jirovecii) y sarcoma de Kaposi, enfermedades poco conocidas en aquel entonces y que solían reportarse en pacientes con inmunosupresión.

Conforme los casos se acumularon se encontraron factores de riesgo en común entre los afectados (las 4 H) la mayoría eran varones heroinómanos, haitianos, homosexuales y hemofílicos. En EUA un grupo de expertos definió el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) para facilitar su seguimiento, ignorando que la causa pudiera ser una.

En 1984 se identificó el agente causal en tejidos obtenidos de pacientes; un año después se desarrolló la prueba que permitía detectar los anticuerpos dirigidos contra el virus: enzimoinmunoanálisis de adsorción (ELISA) y para diciembre de ese año ya había 10000 casos reportados en EUA y casi la mitad había muerto; un año después la cifra se triplicó con una proporción similar de muertes.

Características principales:

  • Familia: Retroviridae (la información en forma de RNA se transcribe a DNA en la célula hospedadora)
  • Género Lentivirus (retrovirus no oncógenos, capaces de infectar de forma latente y duradera a las células)
  • Infecta células del sistema inmunitario
  • Los provirus permanentemente quedan vinculados con las células

Conformado por un virión esférico, icosahédrico, de 80 a 100 nm de diámetro con cubierta, centro cilíndrico, RNA monocatenario lineal, en sentido positivo, de 9 a 10kb, diploide.

Se han identificado dos tipos muy estrechamente relacionados de VIH, designados VIH-1 y VIH-2. El VIH-1 es la causa más frecuente de sida; el VIH-2 causa una forma de sida con una progresión más lenta que la enfermedad ligada al VIH-1.

El virus se transmite principalmente por tres vías:

  1. Contacto sexual
  2. Transmisión madre – hijo: dentro del útero o durante el nacimiento o por leche materna
  3. Inoculación en un receptor de sangre o hemoderivados infectados; o por compartir instrumental contaminado (agujas, jeringas) incluyendo inyecciones IV, SC o IM

Después de más de 30 años de experiencia y análisis minuciosos, no se han encontrado pruebas de que el VIH se transmita por contactos casuales, ni de que los insectos sean capaces de propagar el virus, por ejemplo, con la picadura de los mosquitos.

La enfermedad comienza con una infección aguda, que es controlada en parte por la respuesta inmune adaptativa, y avanza a una infección crónica progresiva de los tejidos linfáticos periféricos.

Primero, el virus suele entrar a través del epitelio de una mucosa; la infección aguda (temprana) se caracteriza por el ataque a los linfocitos T memoria CD4+ que hay en los tejidos mucosos linfáticos y por la muerte de dichas células.

Posteriormente las células dendríticas del epitelio en las zonas de entrada del virus capturan el virus, y migran a los ganglios linfáticos donde pueden pasar el VIH a los linfocitos TCD4+ a través del contacto directo.

Ciclo vital del virus

  1. La infección de las células por el VIH comienza con la glucoproteína de la cubierta (Env), complejo compuesto de una subunidad transmembranaria gp41 y una subunidad externa gp120
  2. La infección de las células por el VIH comienza con la unión de la proteína gp120 al receptor CD4 con lo cual se produce un cambio de configuración de la gp120 para la unión a un correceptor (CCR5 y CXCR4)
  1. Posteriormente se fusiona la membrana de las células del hospedador a través de una nueva exposición de la molécula gp41, la cual penetra a la membrana plasmática de la célula afectada y después se enrolla sobre sí misma para mantener unidos el virión y la célula afectada
  1. Se libera el complejo de preintegración (RNA viral y enzimas virales que rodean la cubierta proteica de la cápside) en el citoplasma de la célula. La transcriptasa inversa funciona mientras el complejo de preintegración atraviesa el citoplasma para alcanzar el núcleo
  2. La transcriptasa inversa cataliza la transcripción del RNA genómico en DNA y la cubierta proteínica se abre para liberar el DNA de VIH de doble cadena. Primero se sintetiza la cadena negativa (ADNc) y posteriormente la positiva.
  1. La integrasa vírica también entra al núcleo y cataliza la integración del ADN vírico en el genoma de la célula anfitriona. El ADN del VIH integrado se llama provirus. Estos genes integrados al genoma de la célula serán copiados por la acción de la RNA pol.
  2. La transcripción de los genes del ADN está regulada por el LTR. Las citocinas u otros estímulos fisiológicos que activan los linfocitos T y los macrófagos aumentan la transcripción de los genes víricos.
  3. La síntesis de partículas víricas infecciosas maduras comienza después de que se produzcan los transcriptos de ARN vírico completos y se expresen los genes del virus en forma de proteínas.
    1. Estadio temprano: genes reguladores
    2. Estadio tardío: genes estructurales y empaquetamiento
  4. Comienza el ensamblaje empaquetando transcriptos de ARN completos del genoma provírico dentro de un complejo nucleoproteico que incluye las proteínas nucleares y las enzimas codificadas.
  5. Este complejo nucleoproteico brota de la membrana plasmática capturando Env y glucoproteínas del anfitrión como parte de su cubierta
  6. Después de que el virus completa su ciclo vital en la célula infectada, se liberan partículas víricas libres de la célula infectada que se unen a una célula no infectada, lo que propaga la infección

Al cabo de unos días de la primera exposición al VIH puede detectarse la replicación vírica en los ganglios linfáticos. Ésta replicación provoca una viremia: hay un gran número de partículas de VIH en la sangre del paciente, acompañado de un síndrome agudo por el VIH que abarca varios signos y síntomas inespecíficos típicos de muchas infecciones víricas.

La viremia permite al virus diseminarse por todo el cuerpo e infectar a los linfocitos T cooperadores, los macrófagos y las células dendríticas en los tejidos linfáticos periféricos. A medida que se propaga la infección, el sistema inmunitario adaptativo monta respuestas inmunitarias celulares y humorales dirigidas contra los antígenos víricos, lo que controla parcialmente la infección y la producción de virus y en consecuencia reducción de la viremia a cifras bajas, pero detectables, unas 12 semanas después de la exposición primaria.

Los macrófagos se pueden infectar vía gp120/gp41 o por una vía independiente como la fagocitosis de otras células infectadas o la endocitosis mediada por el receptor para el Fc de viriones cubiertos de anticuerpos. Los macrófagos son sensibles a la infección por VIH, sin embargo, son relativamente resistentes a los efectos citopáticos del virus y por lo tanto se convierten en un reservorio, con sus funciones de presentación de antígeno y secreción de citocinas menoscabadas.

Los linfocitos TCD4+ se ven afectados por el aumento de la permeabilidad de la membrana plasmática y en consecuencia su apoptosis o lisis osmótica por entrada de agua, también por interferencia con la síntesis de proteínas celulares, activación de la vía del inflamosoma o por formación de células gigantes multinucleadas o sincitios (unión de linfocitos TCD4+ no infectados con linfocitos TCD4+ infectados por gp120).

En la fase crónica los ganglios linfáticos y el bazo son los lugares de replicación del VIH y de destrucción celular continuas. Durante este periodo el sistema inmunitario sigue controlando la mayoría de las infecciones por organismos oportunistas y hay pocas o ninguna manifestación clínica de la enfermedad. Este periodo se denomina de Latencia Clínica.

La mayoría de los linfocitos T de la sangre periférica no albergan el virus, al principio el organismo puede continuar produciendo linfocitos TCD4+ nuevos a la misma rapidez que se destruyen. Finalmente a lo largo de los años, el ciclo continuo de infección vírica, muerte de linfocitos T y nueva infección lleva a una pérdida detectable del número de linfocitos T CD4+ en los tejidos linfáticos y en la circulación.

El VIH tiene una tasa de mutaciones sumamente alta por la tendencia al error de la transcriptasa inversa, de ésta forma evita ser detectado por los anticuerpos o los linfocitos T generados en respuesta a las proteínas víricas; también logra evadir al sistema inmune interiorizando las moléculas de la clase I del MHC, inhibiendo las citocinas TH1, activando los linfocitos T reguladores y suprimiendo la función de la célula dendrítica.

En resumen, la evolución clínica de la infección de forma esquemática es así:

  1. Fase aguda: síntomas inespecíficos de infección (fiebre, faringitis, linfadenopatías, cefalea, dolor retroorbitario, artralgias, mialgias, letargo, anorexia y nausea). Hay una máxima de virus en el plasma y una moderada reducción de la cifra de linfocitos TCD4+ pero el número de éstos vuelve con frecuencia a la normalidad.
  2. Fase crónica de latencia clínica: puede durar muchos años. Durante este tiempo el virus está en los tejidos linfáticos y los linfocitos TCD4+ se reponen conforme se pierden. Los pacientes son asintomáticos o sufren infecciones leves.
  3. A medida que la enfermedad progresa, los pacientes se hacen sensibles a otras infecciones y las respuestas inmunitarias pueden estimular la producción del VIH y acelerar la destrucción de tejidos linfáticos.
  4. La enfermedad producida por el VIH progresa hasta la fase final y casi siempre mortal, llamada sida, cuando la cifra de linfocitos TCD4+ disminuye por debajo de las 200 células/mm3; o cuando sufren infecciones oportunistas, neoplasias, caquexia (síndrome de emaciación del VIH), insuficiencia renal (nefropatía del VIH) y degeneración del SNC (encefalopatía del sida).

Las afecciones características de sida son:

  • Candidiasis de bronquios, tráquea, pulmones o esófago, causada por infección por hongos levaduriformes de las membranas mucosas
  • Coccidioidomicosis, diseminada o extrapulmonar: infección que ocurre cuando las esporas del hongo Coccidioides immitis ingresan al cuerpo a través de los pulmones
  • Criptococosis extrapulmonar: el Cryptococcus neoformans es el hongo causante de esta enfermedad y generalmente se encuentra en el suelo. Si uno lo inhala, infecta los pulmones. La infección puede desaparecer por sí sola, permanecer sólo en los pulmones o propagarse (diseminarse) por todo el cuerpo.
  • Criptosporidiosis intestinal crónica (>1 mes de duración): parásito intracelular obligado, monoxeno, con varias especies. Es un patógeno emergente e importante agente etiológico no viral de diarrea en humanos y animales a nivel mundial.
  • Enfermedad por citomegalovirus (excepto hígado, bazo, o nódulos), >1 mes: miembro de la familia de los herpesvirus. La mayoría de las personas entra en contacto con el CMV en algún momento de su vida, pero generalmente sólo las personas con un sistema inmunitario debilitado resultan enfermas a raíz de la infección
  • Linfoma de Burkitt, inmunoblástico y primario del cerebro: cáncer de una parte del sistema inmunológico
  • Infección recurrente por Mycobacterium (avium, kansasii, extrapulmonar y tuberculosis de cualquier sitio): el más común causa la tuberculosis; otros causan infecciones llamadas “atípicas”. No son “típicas” porque no causan tuberculosis pero todavía pueden causar daño, sobre todo a personas con problemas inmunitarios
  • Neumonía recurrente: inflamación del pulmón, causada generalmente por una infección. Tres causas comunes son bacterias, virus y hongos.
  • Septicemia por Salmonella recurrente: infección bacteriana que generalmente afecta el tracto intestinal y ocasionalmente, el torrete sanguíneo.

Un caso confirmado de VIH puede clasificarse en una de cinco etapas de infección (0, 1, 2, 3 o desconocido). Si existió una prueba negativa para VIH en los seis meses previos al primer diagnóstico de infección, la etapa es 0 y así permanece hasta seis meses después del diagnóstico. La enfermedad avanzada (sida) se clasifica en etapa 3 si se diagnostica una o más enfermedades oportunistas. De otra manera, la etapa se determina por los resultados del recuento de CD4 y por criterios inmunitarios.

El diagnóstico de infección por VIH por laboratorio consiste en la detección de anticuerpos y/o antígenos en suero, plasma, sangre completa y saliva, que se presentan en el organismo de personas infectadas con el virus.

El diagnóstico por laboratorio de la infección por VIH se realiza mediante pruebas indirectas, inmunoanálisis enzimático (EIA), para determinar la presencia de anticuerpos anti-VIH o antígenos; cuando se realiza este tipo de prueba en caso de que el resultado de la primera prueba sea negativo, se realiza la segunda prueba y si el resultado es negativo se informará como negativa. Si el resultado es reactivo la muestra se deberá analizar con una prueba confirmatoria.

Es obligatorio que los exámenes con resultados reactivos sean repetidos para confirmar la positividad. La muestra se debe procesar con una segunda prueba utilizando antígenos + anticuerpos y una plataforma diferente a la primera prueba. Las pruebas confirmatorias tienen una alta especificidad, siendo el Western Blot (inmunoelectrotrasferencia) el método más utilizado.

Se considera como una persona seropositiva a VIH: Aquella que presente dos resultados de pruebas de tamizaje de anticuerpos positivos y prueba complementaria positiva, incluyendo personas que no presentan síntomas y que nieguen prácticas de riesgo.

El primer fármaco para tratar la infección por VIH fue la zidovudina, aprobado en 1987; con él los pacientes reportaban mejoría clínica pero finalmente sucumbían a la infección dada la resistencia que adquiría el virus.

En 1996 se empezó a desarrollar la primera terapia antirretroviral altamente activa (TARAA), gracias a la cual la infección por VIH pasó de ser una enfermedad fatal a una enfermedad crónica.

El tratamiento antirretroviral (TAR) está recomendado para todas las personas que viven con VIH, independientemente de la cuenta de células T CD4+ y de la presencia o no de síntomas, con el objetivo de reducir el riesgo de progresión de la enfermedad y prevenir la transmisión del VIH.

El TARAA no erradica el virus del organismo humano, pero si se toma puntualmente y con gran porcentaje de apego, el virus desaparece de la sangre y se refugia en un estado latente en el cual no puede ser erradicado.

El objetivo del tratamiento es suprimir la replicación viral tanto como sea posible por el periodo más largo posible. El estándar actual de tratamiento es utilizar al menos tres fármacos de manera simultánea durante todo el tratamiento. Éstos tienen diferentes mecanismos de acción: inhibición de la transcriptasa inversa, inhibición de la proteasa, inhibición de la entrada del virus e inhibición de la integrasa.

La carga viral plasmática alta es el principal factor de riesgo para la transmisión del VIH y el uso de terapia altamente efectiva logra reducir de forma importante la viremia y la transmisión del virus a la pareja o parejas sexuales.

El resultado esperado del tratamiento inicial en un paciente sin tratamiento previo es lograr una carga viral indetectable (RNA de VIH plasmático <50 copias/ml) en las 24 semanas siguientes al inicio del tratamiento.

 

Referencias

Abbas, A. K., Lichtman, A. H., & Pillai, S. (2015). Inmunología celular y molecular (Octava ed.). Barcelona: Elsevier.

Hilal-Dandan, R., & Brunton, L. L. (2015). Goodman & Gilman. Manual de Farmacología y terapéutica. México: McGrawHill.

Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos «Dr. Manuel Martínez Báez». (2017). Lineamientos para la vigilancia por laboratorio de la Infección por virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). México: Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos.

Kasper, D. L., Fauci, A. S., Hauser, S. L., Longo, D. L., Jameson, J. L., & Loscalzo, J. (2016). HARRISON Principios de Medicina Interna.México: McGrawHill.

Murray, P. R., Rosenthal, K. S., & Pfaller, M. A. (2013). Microbiología médica. Barcelona: ElSevier.

Secretaría de Salud. (2014). Guía de Manejo Antirretroviral de las Personas con VIH. México: Censida.

Secretaría de Salud. (2018). Guía de Manejo Antirretroviral de las Personas con VIH. México: Secretaría de Salud.

Torruco García, U. (2016). Infección por VIH y sida, dos mundos que se apartan. Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM, 59(1), 36-41.

 

Circulación Coronaria

Circulación Coronaria

La fisiología de la circulación coronaria es uno de los aspectos más importantes de la medicina, dado que las cardiopatías ocupan el primer lugar de mortalidad en México, y de ellas, la cardiopatía coronaria encabeza la lista. 

Las arterias coronarias son las arterias encargadas de nutrir todo el corazón, su nombre proviene de la palabra latina coronarius, que significa “en forma de corona”, por la manera en que rodean al corazón. Existen dos arterias coronarias principales, la arteria coronaria derecha y la arteria coronaria izquierda, que nacen en la raíz aórtica, de los senos aórticos derecho e izquierdo respectivamente.

La arteria coronaria izquierda tiene un trayecto común corto, que consiste en el tronco coronario izquierdo, se bifurca rápidamente en la arteria descendente anterior y la arteria circunfleja, éstas nutren principalmente las porciones anterior e izquierda del ventrículo izquierdo. La arteria coronaria derecha nutre principalmente la mayor parte del ventrículo derecho y también la parte posterior del ventrículo izquierdo en el 80 al 90% de las personas.

Es por ello que suele considerarse como un sistema de tres grandes arterias: la descendente anterior y circunfleja, ramas de la coronaria izquierda y la coronaria derecha.

La mayoría del flujo sanguíneo venoso coronario del músculo ventricular izquierdo vuelve hacia la aurícula derecha del corazón a través del seno coronario, que supone aproximadamente el 75 por ciento del flujo sanguíneo coronario total.  La mayoría de la sangre venosa coronaria del músculo ventricular derecho vuelve a través de pequeñas venas cardiacas anteriores que fluyen directamente en la aurícula derecha.

Las arterias coronarias se apoyan en la superficie de corazón; las más pequeñas penetran desde la superficie hacia la masa muscular cardiaca. Es a través de estas arterias que casi todo el corazón recibe su aporte nutricional y que una cantidad muy pequeña de sangre venosa coronaria también vuelve hacia el corazón mediante las mínimas venas de Tebesio, que vacían directamente en las cámaras de este órgano. 

Circulación coronaria

Arteria coronaria izquierda

El tronco coronario izquierdo nace del seno aórtico (izquierdo) y pasa por detrás de la arteria pulmonar; éste es el inicio de la arteria coronaria izquierda que tiene una longitud muy variable. En algunos pacientes puede no estar presente y cuando esto ocurre, sus dos principales ramas nacen directamente del seno aórtico izquierdo, estas ramas son la arteria descendente anterior y la arteria circunfleja.

La arteria descendente anterior, también llamada rama interventricular anterior nace de la bifurcación del tronco coronario izquierdo, pasa a la izquierda de la arteria pulmonar y recorre el surco interventricular anterior hasta el ápex, además, en la mayoría de los pacientes lo sobrepasa y termina en el tercio distal de la cara inferior (descendente anterior recurrente). Es la arteria que más territorio del ventrículo izquierdo irriga, ya que nutre toda la cara anterior y parte de la cara lateral del ventrículo izquierdo, así como los dos tercios anteriores del septo, parte del tracto de salida del ventrículo derecho. En algunos pacientes, los segmentos medioapicales de la cara inferior. De ella se originan varias ramas, como las ramas diagonales y las septales.

El ramo intermedio, también conocido como bisectriz, forma parte de una trifurcación del tronco coronario que se presenta hasta en un tercio de los pacientes; esta rama se dirige hacia la pared lateral del corazón, cumpliendo la función de una diagonal o una obtusa marginal.

Las ramas auriculares son ramas pequeñas que irrigan la pared lateral y posterior de la aurícula izquierda.

Las ramas diagonales se dirigen hacia la cara lateral y la irrigan junto con las ramas marginales provenientes de la arteria circunfleja. Mientras que las ramas septales son vasos pequeños que penetran perpendicularmente en el septo interventricular, irrigando sus dos tercios anteriores. Es importante mencionar que el orden de salida de las arterias diagonales y septales es diferente en cada paciente.

La rama del cono arterioso irriga a éste (o tracto de salida del ventrículo derecho) y suele comunicarse con su homónima, proveniente de la coronaria derecha.

La arteria circunfleja nace de la bifurcación del tronco coronario izquierdo y discurre por el surco coronario izquierdo, bordeando el corazón hacia su región posterior, en dirección al surco interventricular posterior; irriga la cara lateral y posterior de la aurícula izquierda y las ramas obtusas marginales (o ramas marginales izquierdas), salen de esta arteria hacia el borde izquierdo del corazón, irrigando las caras lateral y posterolateral del ventrículo izquierdo. Además, en un 15% de la población, la arteria descendente posterior nace de ella, lo que se denomina dominancia izquierda. Cuando esto ocurre, también irriga la cara inferior del ventrículo izquierdo. En el resto de los casos, la circunfleja termina cerca del surco interventricular posterior.

Arteria coronaria derecha

Nace del seno aórtico derecho y discurre por el surco coronario derecho, rodeando al corazón, hasta el surco interventricular posterior donde, en el 85% de los pacientes, da a la arteria descendente posterior (dominancia derecha).

Del trayecto de la coronaria derecha surgen varias ramas. En la mayoría de los pacientes da la arteria del nodo sinusal y posteriormente se derivan ramas dirigidas hacia la pared lateral del ventrículo derecho (agudas marginales).

La rama del cono arterioso irriga a éste (o tracto de salida del ventrículo derecho) y suele comunicarse con su homónima, proveniente de la arteria descendente anterior.

La arteria del nodo sinusal sale de la coronaria derecha hasta en un 60% de los pacientes, en el resto, proviene de la circunfleja, su trayecto recorre la cara anterior de la aurícula derecha hasta la desembocadura de la vena cava superior, rodeándola y terminando en el nodo sinusal.

Las ramas agudas marginales salen de la coronaria derecha en dirección a la pared lateral del ventrículo derecho, que se le conoce como el borde agudo del corazón.

La arteria descendente posterior nace en la coronaria derecha en el 85 por ciento de los pacientes, de ella se originan varios ramos septales pequeños, que irrigan el tercio posterior del septo interventricular y transcurre por el surco interventricular posterior, terminando antes del tercio distal de la cara inferior en la mayoría de los casos.

La arteria del nodo atrioventricular normalmente nace de la coronaria derecha y con menos frecuencia, de la arteria circunfleja; por lo que depende de cuál de las dos arterias cruce el surco interventricular posterior.

El ramo posterolateral es la continuación de la coronaria derecha más allá del surco interventricular, irriga la cara posterior del ventrículo izquierdo pero no está presente en todos los pacientes. 

Fuentes:

· Guyton, A.C.& Hall, J.E. (2011). «Tratado de Fisiología médica». 12ª Edición. Elsevier. Barcelona. p. 246. 

· Chávez DR: Mortalidad de las enfermedades cardiovasculares en México. Artículo Especial. Arch Inst Cardiol Méx 1979; 49: 303-323

https://www.my-ekg.com/bases/arterias-coronarias.html#:~:text=Nace%20de%20la%20bifurcaci%C3%B3n%20del,inferior%20(descendente%20anterior%20recurrente)

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¿Qué, cómo, cuándo y dónde? Todo sobre los Residuos Peligros Biológicos Infecciosos en la FacMed

¿Qué, cómo, cuándo y dónde? Todo sobre los Residuos Peligros Biológicos Infecciosos en la FacMed

Se considera RPBI a los materiales que estuvieron en contacto con algún agente nocivo, generados en actividades de investigación, docencia o servicios médicos. 

Se clasifican en: sangre, material desechable contaminado con sustancias nocivas (guantes, cubrebocas, material de curación, etc), objetos punzocortantes (jeringas,  lancetas, bisturís, entre otros), residuos patológicos (cadáveres o partes de animales que fueron contaminados) y cultivos y cepas de microorganismos (virus, bacterias, hongos y parásitos).

Para su recolección se necesita clasificarlos y etiquetarlos: 

Tipo de residuos Envasado Color
SangreRecipientesherméticosRojo 
Cultivos y cepas deagentes infecciososBolsas de polietilenoRojo
Patológicos Bolsas de polietileno, Recipientes herméticosAmarillo
Residuos no anatómicosBolsas de polietileno, Recipientes herméticosRojo
Objetos punzocortantesRecipientes rígidos de polipropilenoRojo

El recolector de RPBI debe usar guantes, mascarilla, lentes, cubre zapatos y ropa protectora para manipular los residuos.

Una vez que los RPBI llegan a la Comisión de Bioseguridad, hay una empresa designada, que bajo los lineamientos de la Norma oficial mexicana NOM-087-ECOL-95,es autorizada para acopiar los desechos y clasificarlos para su desintegración.

Para saber más sobre el Programa de información y difusión de los RPBI entra a la página https://goo.gl/ZFmiBa, donde podrás conocer el calendario de recolectas, etiquetas y formatos que se utilizan, así como videos informativos.                

Con información de la QFB María Isabel Arce Camacho, coordinadora Técnica de la Comisión de Bioseguridad