Bacterias resistentes, más mortíferas que el VIH

Bacterias resistentes, más mortíferas que el VIH

Nota: Erick Cortés
Ilustración: Arantxa Mendoza

Las bacterias resistentes a los antibióticos causaron la muerte de 3 mil 500 personas cada día durante el 2019 (1.2 millones de personas en todo el año), una cifra que casi duplica las muertes anuales por sida (680 mil). Esto sin contar 5 millones de fallecimientos que en el mismo periodo fueron asociados con enfermedades en las cuales la resistencia antimicrobiana jugó algún papel importante.

La causa más frecuente de las muertes fueron infecciones comunes que antes eran tratables con antibióticos, principalmente en el sistema respiratorio y en la sangre. Tras varios años de dar seguimiento a estos casos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una lista con las bacterias más resistentes y peligrosas, para las cuales se necesitan urgentemente nuevos antibióticos.

En dicha lista se encuentra la bacteria Staphylococcus aureus, un patógeno particularmente mortal que puede causar endocarditis (infección interna del corazón), bacteriemia (infección del torrente sanguíneo), infecciones de la piel, huesos y pulmones. Esta bacteria generó resistencia a los antibióticos ampicilina y vancomicina, los cuales también perdieron efectividad contra el Enterococcus faecium, un microorganismo que infecta el tracto digestivo y las membranas que rodean el cerebro (meninges).

La bacteria Acinetobacter baumannii también es un patógeno de alta mortalidad. Puede causar desde infecciones cutáneas y urinarias, hasta neumonía y meningitis. Actualmente resiste a los carbapenémicos (antibióticos de amplio espectro) más potentes, mismos que también se han vuelto ineficaces contra las bacterias Pseudomona aeruginosa y Klebsiella pneumoniae, causantes de infecciones pulmonares severas.

Las Enterobacteriaceae son una familia de patógenos que causan infecciones gastrointestinales. En esta familia se encuentran las bacterias Escherichia Coli, Shigella y Salmonella, las cuales han incrementado su resistencia a todos los antibióticos.

Otros microorganismos que están en la lista de observación de la OMS son la bacteria Helicobacter pylori, famosa por ser una causa común de gastritis y úlceras estomacales, la cual es capaz de resistir tanto al ácido estomacal como a un gran número de antibióticos, incluida la claritromicina (el antimicrobiano más utilizado para su tratamiento). También se encuentra el Streptococcus pneumoniae (neumococo) y el bacilo Haemophilus influenzae, los cuales han logrado desarrollar inmunidad total a la penicilina.

Actualmente, las muertes anuales vinculadas a los patógenos resistentes superan en número a las que se registran a causa del sida (680 mil), y se estima que para el año 2050 la resistencia antimicrobiana causará la muerte de 10 millones de personas. Es por ello que la OMS la considera una de las primeras diez amenazas para la salud pública mundial.

Referencia

Elsevier Ltd. (2022). Global burden of bacterial antimicrobial resistance in 2019: a systematic analysis. En The Lancet Vol 399, pp. 629-695. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(21)02724-0/fulltext#%20

S.A. (febrero 27, 2017). La OMS publica la lista de las bacterias para las que se necesitan urgentemente nuevos antibióticos. Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/es/news/item/27-02-2017-who-publishes-list-of-bacteria-for-which-new-antibiotics-are-urgently-needed#:~:text=Entre%20tales%20bacterias%20se%20incluyen,coli%2C%20Serratia%2C%20y%20Proteus.

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Virus de Inmunodeficiencia Humana

Virus de Inmunodeficiencia Humana

Itzel Texta Palomeque 

Entre 1978 y 1981 en Estados Unidos se observó un aumento en la prevalencia de personas que padecían neumonía por Pneumocystis carinii (ahora Pneumocystis jirovecii) y sarcoma de Kaposi, enfermedades poco conocidas en aquel entonces y que solían reportarse en pacientes con inmunosupresión.

Conforme los casos se acumularon se encontraron factores de riesgo en común entre los afectados (las 4 H) la mayoría eran varones heroinómanos, haitianos, homosexuales y hemofílicos. En EUA un grupo de expertos definió el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) para facilitar su seguimiento, ignorando que la causa pudiera ser una.

En 1984 se identificó el agente causal en tejidos obtenidos de pacientes; un año después se desarrolló la prueba que permitía detectar los anticuerpos dirigidos contra el virus: enzimoinmunoanálisis de adsorción (ELISA) y para diciembre de ese año ya había 10000 casos reportados en EUA y casi la mitad había muerto; un año después la cifra se triplicó con una proporción similar de muertes.

Características principales:

  • Familia: Retroviridae (la información en forma de RNA se transcribe a DNA en la célula hospedadora)
  • Género Lentivirus (retrovirus no oncógenos, capaces de infectar de forma latente y duradera a las células)
  • Infecta células del sistema inmunitario
  • Los provirus permanentemente quedan vinculados con las células

Conformado por un virión esférico, icosahédrico, de 80 a 100 nm de diámetro con cubierta, centro cilíndrico, RNA monocatenario lineal, en sentido positivo, de 9 a 10kb, diploide.

Se han identificado dos tipos muy estrechamente relacionados de VIH, designados VIH-1 y VIH-2. El VIH-1 es la causa más frecuente de sida; el VIH-2 causa una forma de sida con una progresión más lenta que la enfermedad ligada al VIH-1.

El virus se transmite principalmente por tres vías:

  1. Contacto sexual
  2. Transmisión madre – hijo: dentro del útero o durante el nacimiento o por leche materna
  3. Inoculación en un receptor de sangre o hemoderivados infectados; o por compartir instrumental contaminado (agujas, jeringas) incluyendo inyecciones IV, SC o IM

Después de más de 30 años de experiencia y análisis minuciosos, no se han encontrado pruebas de que el VIH se transmita por contactos casuales, ni de que los insectos sean capaces de propagar el virus, por ejemplo, con la picadura de los mosquitos.

La enfermedad comienza con una infección aguda, que es controlada en parte por la respuesta inmune adaptativa, y avanza a una infección crónica progresiva de los tejidos linfáticos periféricos.

Primero, el virus suele entrar a través del epitelio de una mucosa; la infección aguda (temprana) se caracteriza por el ataque a los linfocitos T memoria CD4+ que hay en los tejidos mucosos linfáticos y por la muerte de dichas células.

Posteriormente las células dendríticas del epitelio en las zonas de entrada del virus capturan el virus, y migran a los ganglios linfáticos donde pueden pasar el VIH a los linfocitos TCD4+ a través del contacto directo.

Ciclo vital del virus

  1. La infección de las células por el VIH comienza con la glucoproteína de la cubierta (Env), complejo compuesto de una subunidad transmembranaria gp41 y una subunidad externa gp120
  2. La infección de las células por el VIH comienza con la unión de la proteína gp120 al receptor CD4 con lo cual se produce un cambio de configuración de la gp120 para la unión a un correceptor (CCR5 y CXCR4)
  1. Posteriormente se fusiona la membrana de las células del hospedador a través de una nueva exposición de la molécula gp41, la cual penetra a la membrana plasmática de la célula afectada y después se enrolla sobre sí misma para mantener unidos el virión y la célula afectada
  1. Se libera el complejo de preintegración (RNA viral y enzimas virales que rodean la cubierta proteica de la cápside) en el citoplasma de la célula. La transcriptasa inversa funciona mientras el complejo de preintegración atraviesa el citoplasma para alcanzar el núcleo
  2. La transcriptasa inversa cataliza la transcripción del RNA genómico en DNA y la cubierta proteínica se abre para liberar el DNA de VIH de doble cadena. Primero se sintetiza la cadena negativa (ADNc) y posteriormente la positiva.
  1. La integrasa vírica también entra al núcleo y cataliza la integración del ADN vírico en el genoma de la célula anfitriona. El ADN del VIH integrado se llama provirus. Estos genes integrados al genoma de la célula serán copiados por la acción de la RNA pol.
  2. La transcripción de los genes del ADN está regulada por el LTR. Las citocinas u otros estímulos fisiológicos que activan los linfocitos T y los macrófagos aumentan la transcripción de los genes víricos.
  3. La síntesis de partículas víricas infecciosas maduras comienza después de que se produzcan los transcriptos de ARN vírico completos y se expresen los genes del virus en forma de proteínas.
    1. Estadio temprano: genes reguladores
    2. Estadio tardío: genes estructurales y empaquetamiento
  4. Comienza el ensamblaje empaquetando transcriptos de ARN completos del genoma provírico dentro de un complejo nucleoproteico que incluye las proteínas nucleares y las enzimas codificadas.
  5. Este complejo nucleoproteico brota de la membrana plasmática capturando Env y glucoproteínas del anfitrión como parte de su cubierta
  6. Después de que el virus completa su ciclo vital en la célula infectada, se liberan partículas víricas libres de la célula infectada que se unen a una célula no infectada, lo que propaga la infección

Al cabo de unos días de la primera exposición al VIH puede detectarse la replicación vírica en los ganglios linfáticos. Ésta replicación provoca una viremia: hay un gran número de partículas de VIH en la sangre del paciente, acompañado de un síndrome agudo por el VIH que abarca varios signos y síntomas inespecíficos típicos de muchas infecciones víricas.

La viremia permite al virus diseminarse por todo el cuerpo e infectar a los linfocitos T cooperadores, los macrófagos y las células dendríticas en los tejidos linfáticos periféricos. A medida que se propaga la infección, el sistema inmunitario adaptativo monta respuestas inmunitarias celulares y humorales dirigidas contra los antígenos víricos, lo que controla parcialmente la infección y la producción de virus y en consecuencia reducción de la viremia a cifras bajas, pero detectables, unas 12 semanas después de la exposición primaria.

Los macrófagos se pueden infectar vía gp120/gp41 o por una vía independiente como la fagocitosis de otras células infectadas o la endocitosis mediada por el receptor para el Fc de viriones cubiertos de anticuerpos. Los macrófagos son sensibles a la infección por VIH, sin embargo, son relativamente resistentes a los efectos citopáticos del virus y por lo tanto se convierten en un reservorio, con sus funciones de presentación de antígeno y secreción de citocinas menoscabadas.

Los linfocitos TCD4+ se ven afectados por el aumento de la permeabilidad de la membrana plasmática y en consecuencia su apoptosis o lisis osmótica por entrada de agua, también por interferencia con la síntesis de proteínas celulares, activación de la vía del inflamosoma o por formación de células gigantes multinucleadas o sincitios (unión de linfocitos TCD4+ no infectados con linfocitos TCD4+ infectados por gp120).

En la fase crónica los ganglios linfáticos y el bazo son los lugares de replicación del VIH y de destrucción celular continuas. Durante este periodo el sistema inmunitario sigue controlando la mayoría de las infecciones por organismos oportunistas y hay pocas o ninguna manifestación clínica de la enfermedad. Este periodo se denomina de Latencia Clínica.

La mayoría de los linfocitos T de la sangre periférica no albergan el virus, al principio el organismo puede continuar produciendo linfocitos TCD4+ nuevos a la misma rapidez que se destruyen. Finalmente a lo largo de los años, el ciclo continuo de infección vírica, muerte de linfocitos T y nueva infección lleva a una pérdida detectable del número de linfocitos T CD4+ en los tejidos linfáticos y en la circulación.

El VIH tiene una tasa de mutaciones sumamente alta por la tendencia al error de la transcriptasa inversa, de ésta forma evita ser detectado por los anticuerpos o los linfocitos T generados en respuesta a las proteínas víricas; también logra evadir al sistema inmune interiorizando las moléculas de la clase I del MHC, inhibiendo las citocinas TH1, activando los linfocitos T reguladores y suprimiendo la función de la célula dendrítica.

En resumen, la evolución clínica de la infección de forma esquemática es así:

  1. Fase aguda: síntomas inespecíficos de infección (fiebre, faringitis, linfadenopatías, cefalea, dolor retroorbitario, artralgias, mialgias, letargo, anorexia y nausea). Hay una máxima de virus en el plasma y una moderada reducción de la cifra de linfocitos TCD4+ pero el número de éstos vuelve con frecuencia a la normalidad.
  2. Fase crónica de latencia clínica: puede durar muchos años. Durante este tiempo el virus está en los tejidos linfáticos y los linfocitos TCD4+ se reponen conforme se pierden. Los pacientes son asintomáticos o sufren infecciones leves.
  3. A medida que la enfermedad progresa, los pacientes se hacen sensibles a otras infecciones y las respuestas inmunitarias pueden estimular la producción del VIH y acelerar la destrucción de tejidos linfáticos.
  4. La enfermedad producida por el VIH progresa hasta la fase final y casi siempre mortal, llamada sida, cuando la cifra de linfocitos TCD4+ disminuye por debajo de las 200 células/mm3; o cuando sufren infecciones oportunistas, neoplasias, caquexia (síndrome de emaciación del VIH), insuficiencia renal (nefropatía del VIH) y degeneración del SNC (encefalopatía del sida).

Las afecciones características de sida son:

  • Candidiasis de bronquios, tráquea, pulmones o esófago, causada por infección por hongos levaduriformes de las membranas mucosas
  • Coccidioidomicosis, diseminada o extrapulmonar: infección que ocurre cuando las esporas del hongo Coccidioides immitis ingresan al cuerpo a través de los pulmones
  • Criptococosis extrapulmonar: el Cryptococcus neoformans es el hongo causante de esta enfermedad y generalmente se encuentra en el suelo. Si uno lo inhala, infecta los pulmones. La infección puede desaparecer por sí sola, permanecer sólo en los pulmones o propagarse (diseminarse) por todo el cuerpo.
  • Criptosporidiosis intestinal crónica (>1 mes de duración): parásito intracelular obligado, monoxeno, con varias especies. Es un patógeno emergente e importante agente etiológico no viral de diarrea en humanos y animales a nivel mundial.
  • Enfermedad por citomegalovirus (excepto hígado, bazo, o nódulos), >1 mes: miembro de la familia de los herpesvirus. La mayoría de las personas entra en contacto con el CMV en algún momento de su vida, pero generalmente sólo las personas con un sistema inmunitario debilitado resultan enfermas a raíz de la infección
  • Linfoma de Burkitt, inmunoblástico y primario del cerebro: cáncer de una parte del sistema inmunológico
  • Infección recurrente por Mycobacterium (avium, kansasii, extrapulmonar y tuberculosis de cualquier sitio): el más común causa la tuberculosis; otros causan infecciones llamadas “atípicas”. No son “típicas” porque no causan tuberculosis pero todavía pueden causar daño, sobre todo a personas con problemas inmunitarios
  • Neumonía recurrente: inflamación del pulmón, causada generalmente por una infección. Tres causas comunes son bacterias, virus y hongos.
  • Septicemia por Salmonella recurrente: infección bacteriana que generalmente afecta el tracto intestinal y ocasionalmente, el torrete sanguíneo.

Un caso confirmado de VIH puede clasificarse en una de cinco etapas de infección (0, 1, 2, 3 o desconocido). Si existió una prueba negativa para VIH en los seis meses previos al primer diagnóstico de infección, la etapa es 0 y así permanece hasta seis meses después del diagnóstico. La enfermedad avanzada (sida) se clasifica en etapa 3 si se diagnostica una o más enfermedades oportunistas. De otra manera, la etapa se determina por los resultados del recuento de CD4 y por criterios inmunitarios.

El diagnóstico de infección por VIH por laboratorio consiste en la detección de anticuerpos y/o antígenos en suero, plasma, sangre completa y saliva, que se presentan en el organismo de personas infectadas con el virus.

El diagnóstico por laboratorio de la infección por VIH se realiza mediante pruebas indirectas, inmunoanálisis enzimático (EIA), para determinar la presencia de anticuerpos anti-VIH o antígenos; cuando se realiza este tipo de prueba en caso de que el resultado de la primera prueba sea negativo, se realiza la segunda prueba y si el resultado es negativo se informará como negativa. Si el resultado es reactivo la muestra se deberá analizar con una prueba confirmatoria.

Es obligatorio que los exámenes con resultados reactivos sean repetidos para confirmar la positividad. La muestra se debe procesar con una segunda prueba utilizando antígenos + anticuerpos y una plataforma diferente a la primera prueba. Las pruebas confirmatorias tienen una alta especificidad, siendo el Western Blot (inmunoelectrotrasferencia) el método más utilizado.

Se considera como una persona seropositiva a VIH: Aquella que presente dos resultados de pruebas de tamizaje de anticuerpos positivos y prueba complementaria positiva, incluyendo personas que no presentan síntomas y que nieguen prácticas de riesgo.

El primer fármaco para tratar la infección por VIH fue la zidovudina, aprobado en 1987; con él los pacientes reportaban mejoría clínica pero finalmente sucumbían a la infección dada la resistencia que adquiría el virus.

En 1996 se empezó a desarrollar la primera terapia antirretroviral altamente activa (TARAA), gracias a la cual la infección por VIH pasó de ser una enfermedad fatal a una enfermedad crónica.

El tratamiento antirretroviral (TAR) está recomendado para todas las personas que viven con VIH, independientemente de la cuenta de células T CD4+ y de la presencia o no de síntomas, con el objetivo de reducir el riesgo de progresión de la enfermedad y prevenir la transmisión del VIH.

El TARAA no erradica el virus del organismo humano, pero si se toma puntualmente y con gran porcentaje de apego, el virus desaparece de la sangre y se refugia en un estado latente en el cual no puede ser erradicado.

El objetivo del tratamiento es suprimir la replicación viral tanto como sea posible por el periodo más largo posible. El estándar actual de tratamiento es utilizar al menos tres fármacos de manera simultánea durante todo el tratamiento. Éstos tienen diferentes mecanismos de acción: inhibición de la transcriptasa inversa, inhibición de la proteasa, inhibición de la entrada del virus e inhibición de la integrasa.

La carga viral plasmática alta es el principal factor de riesgo para la transmisión del VIH y el uso de terapia altamente efectiva logra reducir de forma importante la viremia y la transmisión del virus a la pareja o parejas sexuales.

El resultado esperado del tratamiento inicial en un paciente sin tratamiento previo es lograr una carga viral indetectable (RNA de VIH plasmático <50 copias/ml) en las 24 semanas siguientes al inicio del tratamiento.

 

Referencias

Abbas, A. K., Lichtman, A. H., & Pillai, S. (2015). Inmunología celular y molecular (Octava ed.). Barcelona: Elsevier.

Hilal-Dandan, R., & Brunton, L. L. (2015). Goodman & Gilman. Manual de Farmacología y terapéutica. México: McGrawHill.

Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos «Dr. Manuel Martínez Báez». (2017). Lineamientos para la vigilancia por laboratorio de la Infección por virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). México: Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos.

Kasper, D. L., Fauci, A. S., Hauser, S. L., Longo, D. L., Jameson, J. L., & Loscalzo, J. (2016). HARRISON Principios de Medicina Interna.México: McGrawHill.

Murray, P. R., Rosenthal, K. S., & Pfaller, M. A. (2013). Microbiología médica. Barcelona: ElSevier.

Secretaría de Salud. (2014). Guía de Manejo Antirretroviral de las Personas con VIH. México: Censida.

Secretaría de Salud. (2018). Guía de Manejo Antirretroviral de las Personas con VIH. México: Secretaría de Salud.

Torruco García, U. (2016). Infección por VIH y sida, dos mundos que se apartan. Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM, 59(1), 36-41.

 

¿Qué es el sida y cómo se detecta?

¿Qué es el sida y cómo se detecta?

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ataca el sistema inmunitario y debilita los sistemas de defensa contra las infecciones y contra determinados tipos de cánceres. La fase más avanzada de la infección es el síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida que, en función de la persona, puede tardar de dos a 15 años en manifestarse y se define por la aparición de alguna de las más de 20 infecciones oportunistas o de cánceres relacionados con el VIH.

Las primeras pruebas para detectar anticuerpos contra VIH se desarrollaron en 1985; fueron aplicadas de modo rutinario en los productos sanguíneos, así como en los laboratorios de diagnóstico. En la actualidad, estas pruebas son obligatorias en los bancos de sangre o centros de transfusiones.

Las pruebas rápidas son sencillas, fáciles de realizar e interpretar. Un resultado reactivo requiere su confirmación, un resultado no reactivo no requiere confirmación, pero no significa que esté libre de contraer el virus si tiene factores de riesgo y es necesario realizar otra prueba al término de los tres meses, para que el resultado sea confiable. La muestra para las pruebas rápidas puede ser sangre capilar, suero, plasma, saliva u orina.

El diagnóstico por laboratorio de la infección por VIH se realiza mediante pruebas indirectas, inmunoanálisis enzimático (EIA), para determinar la presencia de anticuerpos anti-VIH o antígenos; cuando se realiza este tipo de prueba, en caso de que el resultado de la primera sea negativo, se realiza la segunda prueba y si el resultado es negativo se informará como negativa. Si el resultado es reactivo la muestra se deberá analizar con una prueba confirmatoria.

Las personas que han tenido una “práctica de riesgo” deben acudir a su médico o al centro especializado, que valorará su caso y determinará el tipo de prueba que debe realizarse y cuándo debe repetirse en caso necesario.

Es obligatorio que los exámenes con resultados reactivos sean repetidos para confirmar la positividad. La muestra se debe procesar con una segunda prueba utilizando antígenos + anticuerpos y una plataforma diferente a la primera prueba. Las pruebas confirmatorias tienen una alta especificidad, siendo el Western Blot (inmunoelectrotrasferencia) el método más utilizado.

Existe otro tipo de pruebas que son complementarias o especiales, se trata de aquéllas que determinan la presencia del VIH o algún componente del mismo, como son: cultivo viral, detección de antígenos, detección cualitativa o cuantitativa de ácidos nucleicos.

En los niños menores de 18 meses las pruebas de tamizaje reactivas no son diagnósticas, debido a la posibilidad de que los anticuerpos presentes sean de origen materno.

En México para diciembre de 2017, se estimó que 230 mil personas vivían con VIH; al 30 de junio del 2018, 147 mil personas tenían acceso a tratamiento antirretroviral en todo el país.

De acuerdo con la tipología de Onusida, México tiene una epidemia concentrada en las siguientes poblaciones, las cuales se deben de realizar la prueba del VIH por lo menos cada 6 meses:

  • Hombres trabajadores sexuales (24.1%)
  • Mujeres trans (15-20%)
  • Hombres que tienen sexo con hombres (17.3%)
  • Personas que se inyectan drogas (5.8%)
  • Mujeres trabajadoras sexuales (0.7%)

Las personas que deben realizarse la prueba del VIH son aquellas que han tenido relaciones sexuales, que planean tener un bebé, están embarazadas (dos veces durante la gestación), han sufrido violencia sexual y han sido diagnosticadas con alguna infección de transmisión sexual, como sífilis, lesiones por Virus del Papiloma Humano (VPH), tuberculosis o hepatitis C.

En México, el tratamiento antirretroviral es de acceso universal y gratuito para las personas con VIH desde 2003, y su inicio debe de ser lo más pronto posible debido a que, normaliza la supervivencia de las personas con VIH y disminuye el riesgo de transmisión del virus en 96%, por lo que constituye parte fundamental en la respuesta rápida para acabar con el sida.

Referencias

Centro Nacional para la Prevención y el control del VIH y el sida. (2018). Día Mundial del Sida.México: CENSIDA.

Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos «Dr. Manuel Martínez Báez». (2017). Lineamientos para la vigilancia por laboratorio de la Infección por virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).México: Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos.

Organización Mundial de la Salud. (19 de julio de 2018). VIH/sida. Obtenido de Notas descriptivas: http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/hiv-aids

Secretaría de Salud. (2016). Guía de Práctica Clínica Prevención, Diagnóstico y Tratamiento en el binomio Madre-Hijo con infección por el VIH.México: Catálogo Maestro de Guías de Práctica Clínica IMSS-246-12.

 

 

 

La Clínica que evita el contagio de VIH de la mujer embarazada a su bebé

La Clínica que evita el contagio de VIH de la mujer embarazada a su bebé

 

El Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) ataca directamente al sistema inmunológico, es decir, tu organismo pierde la capacidad de generar los anticuerpos necesarios para defenderse de otras infecciones ocasionadas por bacterias, parásitos, hongos u otros virus. Puede pasar mucho tiempo para que el VIH se desarrolle y manifieste síntomas. Cuando éstos comienzan a aparecer y se vuelven crónicos, se dice que la infección ha evolucionado a su fase terminal o también llamada Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

Los síntomas del SIDA se manifiestan a través de la pérdida constante de peso sin una razón aparente, infecciones repetitivas pulmonares o diarreicas que no se curan con un tratamiento normal prescrito por el médico y la aparición de hongos blancos en el interior de la boca.

El VIH se adquiere a través de relaciones sexuales, transfusiones sanguíneas o el uso de jeringas con sangre infectada. Si una mujer embarazada se infecta con VIH, es posible que infecte al bebé al momento del parto o por alimentarlo con la leche materna.

La Facultad de Medicina en conjunto con la Unidad de Medicina Experimental del Hospital General de México dispone de una clínica especializada que atiende a niños en riesgo de ser infectados por su madre, o bebés, niños y adolescentes hasta los 18 años que ya lo están y que no cuentan con seguridad social. Dentro de sus servicios, provee medicamentos antirretrovirales, los cuales debe tomarlos diariamente el niño que ha sido infectado, logrando alcanzar ciclos de vida que en la actualidad van de 20 a 23 años.

La prueba que se realiza a menores de 18 meses es llamada Carga Viral de VIH, a los mayores de esta edad se les realiza la prueba llamada ELISA.

Si el VIH en una embarazada es diagnosticado a tiempo, es posible evitar el contagio a su bebé con un 98% de efectividad, el tratamiento consiste en proporcionar antirretrovirales durante el embarazo, realizar el parto mediante cesárea y no alimentar al bebé con la leche natural del seno materno, en lugar de ésta se proporcionará leche maternizada en lata.

Con motivo del día mundial de la lucha contra el VIH/SIDA te recordamos que el uso del condón y realizarse la prueba del VIH al inicio del embarazo ayudará a disminuir el riesgo de contagio.

 

Con Información de la Dra. Noris Pavia Ruz, responsable de la Clínica para niños con Inmunideficiencia Adquirida, UNAM-Hospital General de México «Dr. Eduardo Liceaga».

Mucormicosis: enfermedad que resulta fatal en unas horas

Mucormicosis: enfermedad que resulta fatal en unas horas

Existe una enfermedad letal que se presenta en pacientes inmunodeficientes, es decir, aquellos que cuentan con un sistema inmune dañado por enfermedades como la diabetes, el VIH o la tuberculosis. Su nombre es mucormicosis y es una enfermedad infecciosa causada por hongos del tipo Rhizopus, Rhizomucor y Mucor, que se encuentra comúnmente en la tierra y la vegetación en descomposición.

Actualmente, México es el país con más casos de mucormicosis en el mundo. Aunque existen varias formas de presentación, la más común es la mucormicosis rinocerebral, que aparece en la región central del rostro y puede extenderse hacia el cerebro de manera sumamente rápida, lo cual ocasiona que el paciente muera en cuestión de días o incluso horas. Por ello, es importante realizar un diagnóstico oportuno, correcto y que tenga el tratamiento adecuado.

Generalmente, la mucormicosis afecta más intensamente una mitad de la cara, sin embargo, en algunos casos es difícil distinguir de qué lado inició la enfermedad.

¿Cómo inicia?

El primer indicio es la aparición de una región necrótica o “muerta” de coloración negra, que habitualmente se localiza en la nariz y el paladar. Esta afección provoca dolor, fiebre, inflamación y escurrimiento nasal con pus y  mal olor. Por su parte, los ojos se inflaman y sobresalen. Si evoluciona sin tratamiento puede llegar a infectar los hemisferios cerebrales, dando síntomas neurológicos como dolor de cabeza y alteraciones de la conducta.

Una vez que se realiza el diagnóstico, lo primero que se debe hacer es corregir la causa que lo provoca, es decir, corregir la glucemia (cantidad de azúcar en sangre) en caso de diabéticos, ajustar o iniciar medicamento para leucemias, VIH, etcétera. El siguiente paso es la administración de medicamentos contra el hongo (antimicóticos) vía intravenosa de manera intensiva para frenar el avance de la enfermedad y que se extienda. En algunos casos, se precisa remoción quirúrgica de la zona necrótica o muerta.

 

Algunas complicaciones…

Al ser una enfermedad invasiva, puede dejar secuelas como desfiguración, ceguera, daño neurológico permanente y en el peor de los casos, la muerte.

 

Con información del Dr. Alexandro Bonifaz Trujillo / Departamento de Micología del Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”