No se trata de una simple gripe, la variante ómicron sigue siendo COVID-19 y en sólo dos meses ha predominado a nivel mundial, afectando a todos los grupos de edad.
Desde que comenzó la pandemia por COVID-19 hemos observado que aunque la enfermedad sí se presenta en infantes, suelen ser más resistentes que los adultos. Sin embargo, con la nueva variante ómicron hay una mayor proporción de infecciones en menores.
Tan sólo en diciembre de 2021 y enero de 2022 se observó que el 30 por ciento de los infectados en Estados Unidos correspondía a infantes, mientras que con las variantes anteriores era del 6 por ciento. Por otro lado, en Canadá uno de cada cinco casos corresponde a un menor de edad. No se sabe si es causa de que la nueva variante tenga mayor afinidad con este grupo de edad o sea un reflejo de una menor vacunación en él.
Aunque los síntomas de la infección por ómicron son mucho más leves, en las y los niños debemos prestar mucha atención. Los más frecuentes son: fiebre, dolor de cabeza intenso, estornudos, escurrimiento nasal, tos seca, dolor faríngeo, sudoración nocturna, malestar, dolor muscular y cansancio extremo. Sin embargo, se ha encontrado que en menores de tres años hay un incremento de casos semejantes a los de la bronquiolitis o al crup (laringotraqueobronquitis).
Si se detecta que una niña o un niño tiene síntomas, lo mejor es aplicarle una prueba para hacer un diagnóstico específico, el aislamiento del resto de la familia, así como el control de las vías respiratorias altas. Cada vez que se esté con ella o él, ambas partes deben usar cubrebocas, tenerlo aislado, habitaciones bien ventiladas y mantener un buen estado de hidratación y alimentación. Los síntomas pueden durar alrededor de 5 a 7 días.
Durante este periodo se debe vigilar que tengan una buena evolución, un control de la fiebre adecuado, buena hidratación y que no tengan dificultad para respirar. Cuando un menor tiene fiebre alta o prolongada, se observa que tienen tos semejante a la de un perro, que tiene chiflido o dificultad para respirar, aumento de la frecuencia respiratoria, oxigenación por debajo de 92 por ciento o si vemos que tiene alteraciones en el estado de alerta es necesario acudir a un médico inmediatamente.
No conocemos a largo plazo qué tipo de secuelas pueda generar, pero las y los pediatras deben estar pendientes de la aparición del síndrome inflamatorio multisistémico, que se llega a presentar de dos a cuatro semanas después de que el o la menor presenta la infección, así como casos de diabetes mellitus. No debemos de olvidar que ómicron es COVID-19 y se debe estar pendiente de las propias complicaciones.
Se dice que hasta el 50 por ciento de infantes que presentan la infección tienen en algún momento datos de COVID de larga duración, es decir, tienen al menos un síntoma persistente hasta 120 días después y en el 42 por ciento esto los incapacita en su vida diaria. Los síntomas más frecuentes que se han presentado son fatiga, rinorrea o congestión nasal, sienten el pecho apretado, dolor torácico, tos persistente, dolor muscular, inflamación o dolor en las articulación, cefaleas, duermen demasiado o presentar insomnio, pérdida de peso, diarrea, dolor abdominal, dolor estomacal, estreñimiento, rash, palpitaciones y cambios en la menstruación.
Las recomendaciones para evitar contagios en menores son: vacunación en niños mayores de 5 años (aprobado a nivel mundial), así como la vacunación y el refuerzo de adultos que le rodean, mantener la distancia social, uso de cubrebocas al tamaño adecuado del rostro, lavado de manos, espacios ventilados, evitar contacto con personas enfermas o estar en lugares aglomerados.
Con información de la Doctora Ana Carolina Sepúlveda Vildosola, Médico Pediatra, Profesor de asignatura, Facultad de Medicina de la UNAM
Los coronavirus son una gran familia de virus que normalmente causan enfermedad moderada; el 2019-nCoV es capaz de causar neumonía grave y en algunos casos fatal.
Hasta el momento no se ha identificado el agente portador ni el mecanismo de transmisión, pero la Organización Mundial de la Salud han confirmado la transmisión de humano a humano. Se cree que este virus se originó por exposiciones en un mercado de pescados y mariscos de la ciudad de Wuhan, China.
Posterior a la infección con un coronavirus se desarrolla un periodo de incubación de 2 a 14 días (tiempo promedio de 5 a 7 días). Los síntomas iniciales son fiebre, malestar general, tos seca y dificultad respiratoria. El 20% de los casos desarrolla la enfermedad grave que comienza a presentarse con insuficiencia respiratoria (falta de aliento) que en muy pocos casos puede progresar hasta la muerte.
El también llamado virus de Wuhan o neumonía de Wuhan se contagia al visitar secciones de venta de animales en mercados, al estar en contacto directo con animales de corral en áreas rurales o al manipular productos y/o artesanías derivados de animales.
¿Cómo se presenta?
Los primeros síntomas que se presentan posterior a la incubación son fiebre, dificultad respiratoria, tos, aumento de la frecuencia respiratoria, dolor muscular, fatiga, dolor de cabeza, diarrea. Se estima que sólo el 20% de los casos desarrolla la enfermedad grave que comienza con insuficiencia respiratoria (falta de aliento) y que puede progresar rápidamente y en muy pocos casos al desenlace es fatal.
¿Cómo podemos prevenirlo?
Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón
Al toser o estornudar cubrirse boca y nariz con un pañuelo o flexionando el codo
Evitar el contacto con personas enfermas de las vías respiratorias, y el contacto directo con animales
No acudir a mercados donde se venden animales vivos de corral
Consumir alimentos bien cocidos
Desde el 13 de enero se han reportado casos en Estados Unidos de América, Canadá, Sudáfrica, Egipto, Algeria, Costa de Marfil, Ghana, Kenia, Madagascar, Nigeria, Senegal, Tunisia, Italia, Reino Unido, Rusia, Macedonia, Belarus, Serbia, China, Taiwán, Hong Kong, Macau, Japón, Corea del Sur, Nepal, Corea del Norte, Malasia, Filipinas, Vietnam, Tailandia, Singapur, Indonesia, Myanmar, Indonesia, India, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Qatar, Irán, Baréin, Bangladesh, Kasajstán, Kirguistán, Reino Árabe Saudí, Sri Lanka, Tajikistán, Rusia y Australia. Actualmente no existe una vacuna ni tratamiento disponible para este nuevo subtipo de virus.
En caso de enfermar marque a la Unidad de Inteligencia Epidemiológica para solicitar indicaciones: 800 00 44 800
La neumonía adquirida en la comunidad (NAC) es una enfermedad infecciosa respiratoria aguda que afecta a los pulmones ocasionada por bacterias, virus u hongos, presentada principalmente durante la temporada de invierno. Se caracteriza por la presencia de fiebre, tos, producción de flemas y falta de aire.
Se sabe que la aparición de nuevos casos (incidencia) va de 3 a 8 casos por cada 1,000 habitantes por año y aumenta con la edad y las enfermedades crónico -degenerativas. La mortalidad global de la NAC alcanza hasta el 10%.
¿Por qué ocurre?
Es la transmisión de las bacterias, virus u hongos, a través de la inhalación en forma de gotitas contaminadas al estornudar o toser que llegan a nivel alveolar, secundario a la pobre respuesta de los mecanismos de defensa (como son: la nariz que captura grandes partículas inhaladas antes de alcanzar la porción baja de las vías respiratorias; el reflejo nauseoso y la tos que brindan protección contra la broncoaspiración, entre otros.)
¿Cómo podemos prevenir la enfermedad?
Existen ciertas medidas preventivas como son:
La vacunación (Antineumocócica polivalente y antiinfluenza).
El lavado de manos continuo.
Estar en áreas con adecuada ventilación y entrada de sol.
¿Cuáles son los síntomas?
Tos (41%)
Fiebre >38.3°C o temperatura de < 36.1°C (28%)
Dificultad para respirar (disnea)
Dolor en el pecho que empeora al respirar, toser o estornudar
Producción de flemas (30%).
Escalofríos
Fatiga
El diagnóstico es mediante los síntomas junto con la revisión del médico, además de una radiografía de tórax y en algunas ocasiones se requiere otros estudios más especializados, donde el profesional de salud realizará una evaluación completa para brindar el tratamiento adecuado el cual incluye un antibiótico, reposo, fluidos (para evitar la deshidratación), el manejo para evitar complicaciones y cuidados profesionales en casa.
El Paludismo, o también conocido como Malaria, es una enfermedad febril que se transmite por la picadura de mosquitos infectados con parásitos Plasmodium. Éste género se divide en diversas especies, solo 5 de ellas afectan a los humanos. Entre sus síntomas más característicos se encuentran la fiebre, escalofríos y sudoración.
Con información del Dr. Filiberto Malagón Gutiérrez, Investigador del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la UNAM
El paracetamol es una sustancia muy común en las casas, ya que funciona como analgésico y disminuye la fiebre, sin embargo, al estar al alcance de los niños, puede provocar una sobredosis que puede traer consecuencias graves a la salud del niño que lo ingiere por accidente.
Con información del libro Tratado de Pediatría, 20a ed. de R. Kliegman (2016)