Historia de los anfiteatros anatómicos

Historia de los anfiteatros anatómicos

La palabra Anfiteatro hace referencia a la parte más alta de un teatro, que constaba de una edificación circular o elíptica (en la civilización romana, como el Coliseo) donde se celebraban espectáculos, deportes o combates en el centro; los espectadores se colocaban alrededor y hacia arriba en gradas. 

Luego, el término fue adoptado por la cátedra, especialmente de anatomía. El primer anfiteatro anatómico en la historia fue construido en 1490 por el cirujano italiano Alessandro Benedetti, profesor de cirugía y anatomía en la Universidad de Padua. En el centro se colocaba una mesa con el cuerpo y a un lado el catedrático para enseñar disección, anatomía y procedimientos quirúrgicos. La sala, de igual manera, se edificaba de manera circular, adaptada para que los alumnos se colocaran en niveles ascendentes, alrededor de la mesa de disección.

En México, el programa completo de enseñanza de medicina se consolidó en 1620, con una duración de 4 años. Dentro de este programa se daba la asignatura de anatomía y cirugía. En 1646, Juan Correa realiza la primera disección anatómica en el Hospital de Jesús y para 1649, el obispo Juan de Palafox y Mendoza ordena que cada 4 meses se realizaran disecciones en los hospitales que ayudaban a la enseñanza, dentro de los cuales también encontramos al Hospital Real de esta Ciudad y el Hospital de San Andrés. Todos los catedráticos y alumnos de medicina tenían la obligación de asistir a estas clases de anatomía y el que no la presenciara se hacía acreedor a una multa de 50 pesos o incluso podría perder el curso.

Después de este evento, en el Palacio de Medicina, el tercer piso estaba dedicado al trabajo con cadáveres sobre mesas de mármol de manera rutinaria, algunas de estas mesas aún se conservan en el aula 518 de nuestra Facultad de Medicina (en el Departamento de Anatomía) y otras en exhibición dentro del Palacio de Medicina.

En la década de los 60’s, se tenía un anfiteatro con la antigua infraestructura, es decir, con una plancha al centro y con niveles circulares hacia arriba para observar la disección. Constaba de 4 puertas, por una entraban los profesores, por la segunda puerta entraban los auxiliares, por la tercera los ayudantes y la última puerta comunicaba con la parte que subía a los niveles de observación. Sin embargo, en los años 70’s desapareció esta figura y solamente quedaron las aulas del basamento del edificio B, que inicialmente estaban enfocadas para la realización de disecciones quirúrgicas, por una parte, entraba el profesor y a pesar de que la estructura no era circular, los alumnos subían en escaleras para observar la clase, lo que también desapareció con el tiempo.

Los anfiteatros anatómicos como se conocieron en los inicios de su historia, evolucionaron a laboratorios de disección, que además adoptaron el uso de otras herramientas como microscopios, lámparas quirúrgicas y actualmente se han implementado medidas de seguridad como pisos antiderrapantes, antiestáticos y anticorrosivos, extractores de aire que evitan la acumulación de olores y vapores, e incluso los anfiteatros modernos han incluido el uso de tecnología de punta para facilitar aún más la enseñanza, así como nuevas técnicas de preservación de los cuerpos. El único anfiteatro moderno en México que aún conserva el antiguo estilo arquitectónico es el de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

 

 

Diferencias entre los antiguos y los modernos tratamientos de los cuerpos

 

Los tratamientos en sus inicios eran a base de alcohol puro y en la antigüedad utilizaban el clavo para cambiarle el sabor a esta sustancia, ya que en los casos en el que el cuerpo tenía que ser trasladado por varios días, el alcohol corría el riesgo de ser ingerido por las personas que lo transportaban.

Luego se empezó a utilizar otro tipo de alcohol  (formaldehído), ésta sigue vigente para la preservación de los cuerpos. Sin embargo, se ha demostrado que es una sustancia cancerígena, por lo que las nuevas técnicas incluyen el formol en una muy baja concentración para disminuir el riesgo a la salud por sobreexposición a este químico, sobre todo para las personas que se dedican a preparar los cuerpos, a diferencia de los estudiantes que sólo se ven expuestos durante algunas horas, una vez a la semana en su primer año de la carrera.

La Facultad de Medicina creó su propia fórmula de preservación (Fórmula UNAM), una modificación a una técnica llamada Carbowax, a la que se le modificaron las concentraciones de las sustancias y se logró disminuir la concentración de formol a menos del 5% y otras sustancias como eucalipto y mentol.

Existen otras técnicas de preservación entre las cuáles encontramos una conocida como Thiel en honor a el Dr. Walther Thiel quien la inventó y consiste en introducir el líquido de manera intravascular para después sumergir los cuerpos por meses, logrando una mejor flexibilidad. Finalmente  la “plastinación”, la cual ha revolucionado al mundo y fue creada por el alemán Gunther Von Hagens, consiste en sustituir el agua del cuerpo por un plástico mediante impregnación forzada, con ayuda de una cámara de vacío. Este modelo es permanente y a diferencia de otros ya no es necesario utilizar guantes para manipularlo porque ya no queda ninguna sustancia líquida.

 

 

Con información del Dr. Diego Pineda Martínez, Profesor de Anatomía y jefe del Departamento de Innovación en Material Biológico Humano de la Facultad de Medicina, UNAM.

Hábitos saludables en tiempos de COVID

Hábitos saludables en tiempos de COVID

Jaime Ugarte

El confinamiento ocasionado por la COVID-19 ha provocado cambios en los tiempos, rutinas, y formas de trabajo de muchos sectores de la población. Esto podría traer un consumo de alimentos menos saludable y una disminución en la actividad física, favoreciendo el aumento de problemas de salud como el sobrepeso.

Con el distanciamiento físico y el hecho de no poder salir de casa, la forma de comprar de muchas personas ha cambiado, ya que algunos optan por comprar sus alimentos vía telefónica o por internet. El estar sujeto a la disponibilidad del lugar de compra, provoca que en ocasiones la gente no consuma lo que debería, sino lo que hay. Además, al no adquirir físicamente los productos, la calidad y frescura de estos puede no ser la mejor, por lo que es importante hacer un plan de compra y alimentación inteligente. 

Para adaptarse a comer saludable, ya sea desde casa o fuera de ella, es importante conocer las necesidades individuales. Más que adaptar el cuerpo a un plan, se trata de, dependiendo de los requerimientos que se necesitan, seguir las recomendaciones de tipo nutricionales y generar el hábito de consumir las raciones correctas, acompañado de una actividad física en casa. La estrategia que puede funcionar es planear lo que se va a comprar, saber qué preparar, y ajustar los tiempos buscando un espacio para ejercitarse. 

A la hora de mantener una salud integral, se necesita estar bien tanto física como mentalmente. El distanciamiento físico puede favorecer enfermedades mentales como ansiedad o incluso depresión, situaciones que pueden ocasionar que las personas elijan alimentos que le brinden sensación de bienestar.  Estos alimentos se caracterizan por tener un alto contenido de azúcar y/o grasa que si se consumen de manera cotidiana y en grandes cantidades puede afectar la salud física. 

No se trata de satanizar alimentos, sino de identificar el mejor momento para su consumo, su mejor forma de preparación y en cantidades correctas.

¿Cómo mejorar el estado de ánimo durante el distanciamiento físico mediante la alimentación?

  • Integrar todos los grupos de alimentos en la dieta
  • Evitar saltarse horarios de comida
  • Crear una armonía entre consumo sano y la activación física 

Está demostrado que realizar actividad física se relaciona con el aumento de endorfinas, lo que ayuda tener una sensación de bienestar. No hay una forma correcta de ejercitarse, todo depende de las necesidades y capacidades individuales. 

Durante el distanciamiento y el trabajo desde casa, existen varias formas de activarse en lugares cerrados: 

  • Realizar ejercicios cardiovasculares para acelerar el corazón, como trotar en un mismo punto, brincar la cuerda, o subir y bajar en un escalón o banco. 
  • Hacer “pausas activas” después de tres horas sentados frente de una pantalla, para hacer movimientos de estiramiento y ayudar a los músculos y oxigenar el cuerpo. 
  • Conectarse a clases de zumba o yoga.
  • Combinar los ejercicios anaeróbicos o de repetición.

Todos somos responsables de cuidar nuestra salud, cada persona se encarga de su bienestar, sin embargo, factores como la accesibilidad de alimentos saludables no necesariamente se cumple, pues en ocasiones, los alimentos no saludables tienen precios mucho más económicos, por lo que se prefieren por encima de los que en realidad deberían consumir. 

Es factible que la contingencia traiga consigo un aumento en los casos de sobrepeso debido a la baja actividad física y los malos hábitos alimentarios. Para evitarlo, la recomendación general es cuidar lo que comemos y tener horarios establecidos para buscar un balance entre la energía que consumimos (ingesta de alimentos) y la que gastamos (actividad física). 

Si estás interesado en seguir una alimentación saludable, acércate a un nutriólogo/a, ellos son los expertos que te pueden ayudar a cuidar tu salud por medio de la alimentación con un plan específico.

Con información de la doctora Elvira Sandoval Bosch, académica de la Facultad de Medicina. 

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Trastornos mentales y neuroquímica…

Trastornos mentales y neuroquímica…

Sobre trastornos mentales y neuroquímica cerebral…

 

Los trastornos mentales o afecciones neuro-psiquiátricas, se definen como una alteración del funcionamiento a nivel cerebral, el cual se manifiesta con alteraciones en el pensamiento, en la conducta y/o en las emociones de las personas.

Existen oficialmente dos clasificaciones diagnósticas que se utilizan en psiquiatría: el DSM realizada por la Asociación Psiquiátrica Americana y la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (que incluye a todas las patologías identificadas hasta ahora en los seres humanos, entre ellas las patologías psiquiátricas).

De manera muy general, estas clasificaciones abarcan: trastornos del neurodesarrollo, del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, bipolares y otros trastornos relacionados, trastornos depresivos, de ansiedad, obsesivo compulsivo, traumas y otros relacionados con el estrés, disociativos, por síntomas somáticos, de la alimentación, del sueño – vigilia, disfunciones sexuales, de control de impulsos y conductas disruptivas, por uso de sustancias y adictivos; neurocognitivos (por ejemplo las demencias), parafílicos y de la personalidad entre otros. A su vez, cada uno de estos grupos se conforma por distintos trastornos específicos.

No se saben las causas específicas ya que son multifactoriales. Tienen una importante carga genética (quienes tienen familiares con algún trastorno son más vulnerables que el resto de la población), en muchas ocasiones estos trastornos vienen “precargados” en la persona que se ve afectada y se detona por alguna experiencia en su historia de vida, o a nivel biológico como en el caso del periodo de embarazo, postparto o climaterio, entre otras condiciones de este tipo.

El último estudio realizado entre la población mexicana para revisar la prevalencia de estos trastornos fue en el 2001 y publicado en 2003 (la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica), en el que se encontró que el 28.6% de la población adulta ha presentado alguna alteración psiquiátrica alguna vez en la vida.

Los trastornos más frecuentes fueron las fobias específicas con una prevalencia de 7.1%. En trastornos individuales, tanto en hombres como en mujeres, el segundo lugar lo ocupan los trastornos de conducta con un 6.1%; en tercer lugar, la dependencia al alcohol con 5.9%; en cuarto lugar, la fobia social con 4.7%; y en quinto lugar el trastorno depresivo mayor con 3.3%

Para las mujeres, las más frecuentes fueron las fobias específicas y sociales, seguidas de la depresión y problemas de sustancias.

Para los hombres, dependencia al alcohol en primer lugar, seguida por los trastornos de conducta y el abuso de alcohol sin dependencia.

Por género, los hombres tienen prevalencias más altas en comparación con las mujeres.

En cuanto a regiones del país, la centro–oeste de México, es la que presenta la mayor prevalencia de trastornos psiquiátricos en la vida, por el elevado índice de trastornos por uso de sustancias y trastornos afectivos.

Sólo 1 de cada 10 personas con trastornos mentales recibe atención especializada.

 

¿Cómo funciona la neuroquímica cerebral?

Anteriormente se pensaba que dependiendo del trastorno mental, éste era producto de una afección de algún neurotransmisor en particular, por ejemplo, la depresión era una afección a nivel de serotonina, la ansiedad a nivel de adrenalina y noradrenalina, las manías a nivel de dopamina, pero actualmente se sabe que en realidad cualquier trastorno es producto de una disregulación general de los neurotransmisores, neuro-hormonas y segundos mensajeros, es decir, toda la neuroquímica cerebral se descompone, perdiendo equilibrio y funcionalidad. Por lo tanto, no se puede afirmar que los trastornos se dan por una deficiencia o un exceso de alguna de estas sustancias de manera particular.

Sin embargo, entre las sustancias más identificadas como intervinientes en estos procesos, encontramos:

  • Serotonina. Se encuentra de manera importante a nivel del sistema nervioso central y también en el tubo digestivo, razón por la que al intestino se le conoce como segundo cerebro. Casi todas las personas que tienen una afección emocional o ansiosa también tienen malestares gastrointestinales. Este neurotransmisor está relacionado con las emociones, estado de ánimo, ira, reacciones de respuesta agresiva, humor, sueño, sexualidad y apetito, es el más conectado con las alteraciones como depresión y ansiedad.
  • Oxitocina. Es una neuro-hormona que se produce en el hipotálamo y se relaciona con la conducta sexual y el apego. Ha sido muy estudiada por su relación con el establecimiento de relaciones sociales, en especial las positivas. Es la que más tiene que ver en la vinculación con los otros.
  • Las endorfinas. Son proteínas o péptidos opioides que fabrica nuestro cuerpo y generan sensación de bienestar, placer y favorecen al control del dolor (analgésico), las producimos cuando realizamos ejercicio físico, consumimos alimentos como el picante y el chocolate, durante el enamoramiento y también se liberan durante el orgasmo en conjunto con oxitocina, por lo que también están implicadas en el estado de ánimo.
  • Dopamina. Es la neuro-hormona identificada como la sustancia del placer y de la energía, se produce en muchas partes de nuestro sistema nervioso, es liberada por el hipotálamo y tiene la función de regular lo que hace la hipófisis, tiene acción en el comportamiento, generación de pensamientos, la actividad motora, la motivación y recompensa, por lo que es una de las sustancias más involucradas en los procesos de adicción. También regula el sueño, humor, atención y aprendizaje, regula la producción de leche durante la lactancia.

 

¿Cómo actúan los medicamentos?

No existe una cura para los trastornos mentales, sus manifestaciones sólo se controlan mediante tratamientos, ya que la cura estaría directamente relacionada con una causa específica. De manera muy simplista, lo que sucede a nivel fisiológico en procesos como la depresión y la ansiedad es que las neuronas “sueltan” a los neurotransmisores, neuro-hormonas o segundos mensajeros, evitando la concentración correcta de estas sustancias en el espacio intersináptico (lugar donde se da la comunicación entre las neuronas), desfavoreciendo su desempeño.

Los antidepresivos se enfocan en lograr una nivelación, básicamente tratan de generar un tono o una mayor concentración de las sustancias en ese espacio intersináptico. Los neurotransmisores tienen diferentes mecanismos para regularse y uno de ellos es la recaptura, es decir, la terminal que soltó a determinado neurotransmisor se lo vuelve a “comer” para mantener una cantidad más o menos estable, pero cuando esto se altera aparecen las manifestaciones de los trastornos.

Los antidepresivos más utilizados son los inhibidores selectivos de recaptura de serotonina y lo que hacen es evitar que disminuya la concentración de esta sustancia en ese espacio para que la neurona no la vuelva a absorber, sino para que el neurotransmisor permanezca en mayor cantidad y mayor tiempo en el espacio intersináptico. Un proceso similar ocurre con los antidepresivos duales que son inhibidores selectivos tanto de recaptura de serotonina como de norepinefrina, estos se adhieren a los sitios que se “recomen” a la serotonina y además a la norepinefrina.

En el caso de los antidepresivos del grupo IMAO, lo que inhiben es una enzima, la monoaminooxidasa, que destruye al neurotransmisor; de esta manera logran que éste aumente su tono en el espacio intersináptico.

Por su parte, los antipsicóticos moduladores del ánimo de última generación están enfocados principalmente a lograr una regulación a nivel de dopamina y otras sustancias más, incluyendo también a la serotonina, norepinefrina, entre otros. Su función radica, por ejemplo, en tratar de aumentar el tono dopaminérgico para tener un efecto en el contenido del pensamiento.

Otros fármacos que también se usan con frecuencia las benzodiacepinas, mejor conocidas de manera general como tranquilizantes, actúan a nivel del sistema inhibidor del cerebro y no solamente tranquilizan, dependiendo de qué benzodiacepina es, también tienen efecto sedante, algunos de ellos son anticonvulsivos y otros actúa como relajantes musculares.

Otros medicamentos actúan sobre los segundos mensajeros, como el carbonato de litio, que se utiliza para el trastorno bipolar, el cual va a mayor profundidad a modificar la información genética de las células. Los medicamentos que más se utilizan para el Trastorno de Déficit de Atención (TDA), tienen efecto estimulante con una fuerte acción a nivel dopamina para lograr la concentración, el enfoque y la tranquilidad.

Por su parte, los medicamentos que se prescriben para las demencias, se dedican a inhibir una enzima llamada acetilcolinesterasa, la cual se encarga de degradar a la acetilcolina, que es otro neurotransmisor involucrado en los procesos de aprendizaje y memoria.

En muchas ocasiones y de acuerdo al diagnóstico del paciente, se utilizan algunos fármacos combinados para lograr la respuesta que el paciente requiere. También deben valorarse algunos otros factores de sus antecedentes clínicos, por ejemplo, si tuvo dificultad al nacer, parto prolongado, uso de incubadora o si alguna vez sufrió alguna caída con pérdida del conocimiento. Las lesiones traumáticas son importantes, así como la exposición de la madre a algún virus o productos químicos durante el embarazo, y el consumo de sustancias adictivas o cuestiones de aislamiento y soledad, estos son factores que pueden llegar a detonar algún trastorno que ya estaba precargado en la persona y las alteraciones o atrofias cerebrales son producto de esto, pero no son la causa, sino el resultado de que el trastorno mental se ha manifestado por mucho tiempo.

 

Con información de la Dra. Ingrid Vargas Huicochea MD MSc PhD, Coordinadora de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina, UNAM.

 

 

Cianosis en COVID-19

Cianosis en COVID-19

 

 

La COVID-19 presenta diversos síntomas y signos, de los cuales forma parte la cianosis.

Este signo es la manifestación de una coloración morada a nivel central, es decir, en parte de la cara, labios; o bien, a nivel periférico, o sea, en las puntas de los dedos de las manos y/o de los pies.

Este signo se debe a la falta de oxigenación, los pulmones al verse afectados por el virus del SARS-CoV-2 y al generar neumonía o Síndrome de Insuficiencia Respiratoria, pierden su capacidad para enviar la suficiente sangre oxigenada a los tejidos y células.

Cuando un paciente presenta este signo, indica un grado de severidad avanzada y pronóstico malo. Y para disminuirlo, se debe tratar propiamente la enfermedad con los fármacos debidos, la administración de oxígeno, el uso de ventiladores y el soporte médico adicional.

Cabe señalar que la cianosis no es un signo exclusivo de la COVID-19, se relaciona a muchas otras enfermedades tanto de carácter cardíaco como pulmonar.

 

Con Información del Dr. Álvaro Contreras Villaseñor, académico de la División de Estudios de Posgrado del Subcomité de Cardiología de la Facultad de Medicina de la UNAM y Médico Adscrito de Hemodinamia del Centro Médico “Siglo XXI”.

Mitos y realidades sobre la lactancia materna

Mitos y realidades sobre la lactancia materna

La leche materna es un alimento natural preparado biológicamente, que se genera de acuerdo con las necesidades en cantidad y calidad adecuadas para cada bebé. Hay tres razones principales por lo que se considera el mejor alimento: 

  • Factor nutricional: tiene todos los elementos nutricionales que se requieren, incluyendo carbohidratos, lípidos, proteínas, vitaminas, minerales, etcétera. 
  • Factor de inmunidad: está constituida por elementos que ayudan a la estimulación de defensas, que generan anticuerpos contra los microrganismos de su entorno y así evitar que se enferme de forma frecuente o grave. Además, disminuye riesgos de alergias alimenticias.
  • Factor neuro-psicológico: el contacto piel a piel genera una estimulación afectiva y neurológica en el bebé. Estabiliza su frecuencia cardiaca, respiración y temperatura, reduce el llanto y el estrés, mejora el sueño y promueve el vínculo afectivo con su mamá.

Idealmente la leche materna debe ser consumida por los infantes de la siguiente manera:

  • Los primeros 6 meses: Indispensable
  • De los 6 a los 12 meses: Necesario
  • De los 12 a los 24 meses: Útil 

Pese a los múltiples beneficios que tiene la leche materna, está rodeada de múltiples mitos que generan desinformación y en muchos casos, logran que las madres evitan darles lactancia a sus hijos. En los años 90´s en México, del 20 al 25% de los niños que vivían en zonas urbanas eran amantados, mientras que del 60 a 70% en zonas rurales. Los últimos estudios señalan que en las zonas rurales no supera el 25% y el 20% a nivel urbano, lo que indica que la práctica de la lactancia materna ha ido descendiendo cada vez más. 

Mitos y realidades

  • A las madres les beneficia la lactancia: Cierto.
    La mamá tendrá menos riesgo de padecer depresión posparto, cáncer de mamá y de ovario, sobrepeso y diabetes, ya que ayuda a perder el peso ganado durante el embarazo. Disminuye el riesgo de hemorragias después del nacimiento del bebé. Genera un fuerte vínculo emocional con el bebé, procurando su mejor bienestar.
  • La lactancia materna es dolorosa: Falso
    Es importante que la madre cuente con una preparación de información asertiva, para alcanzar una técnica adecuada y evitar el dolor, que se suele presentar durante el primer mes de lactancia. Una posición adecuada permitirá que el bebé pueda realizar un correcto agarre y succión. Se mantener hidratación en los pezones con la misma leche que se excreta para evitar grietas. 
  • Hay alimentos que ayudan a generar más leche: Falso 
    Ni el atole, cerveza, levadura o pulque van a ayudar a tener una mejor lactancia. Lo que se necesita es tener una dieta balanceada, que incluya todos los grupos de alimentos y un incremento en el consumo de líquidos. 
  • Es recomendable el consumo de alcohol (cerveza o pulque): Falso
    El consumo de alcohol se puede excretar, prueba de ello es que cuando una persona abusa de su consumo, al día siguiente su sudor huele a alcohol. La glándula mamaria es una glándula exocrina, lo que indica el gran riesgo de pasar alcohol en alguna medida a los bebés a través de la leche. 
  • Si te enojas “se te puede ir la leche”: Falso
    Es cierto que durante o después de un enojo, no es el mejor momento para dar de amantar, pues la madre está bajo estrés y liberará adrenalina, la cual es un vasoconstrictor, es decir, la leche materna está ligada a la irrigación sanguínea de la glándula mamaria, si el estrés en el que está reduce la circulación a nivel mamario, se disminuirá la cantidad de leche, pero es algo eventual. 
  • Hay quienes no generan leche suficiente: En muy pocas ocasiones
    La producción de leche se genera en diferentes etapas, entre la tercera y quinta semana puede haber un aparente descenso de la producción de leche, pero tiene que ver con factores como cuando el bebé comienza a demandar más alimento y parece que no se llena o cuando las madres no comen de manera adecuada. Usualmente esto conlleva a que algunas madres combinen la leche materna con la de fórmula, lo que en muchas ocasiones genera que el bebé termine por consumir más la de fórmula. El mejor estimulo para la producción de la leche materna es la succión del bebé continua, satisfactoria y energética.
  • Existen más beneficios para el bebé con la lactancia materna que con la leche de fórmula: Cierto
    Favorece a que el bebé tenga un mayor coeficiente intelectual y disminuye el riesgo de mortalidad, de padecer infecciones gastrointestinales, enfermedades respiratorias, alergias, sobrepeso y diabetes en la edad adulta. No existe ninguna fórmula láctea que pueda sustituir a la leche materna.
  • Hay alimentos que no se pueden consumir durante la lactancia, como los frijoles o lácteos: En ciertas ocasiones
    Se recomienda que la madre tenga una dieta rica en nutrientes, tratando de evitar alimentos que le producen incomodidad. Es común escuchar que los frijoles que come la mamá pueden ocasionar gases en el bebé, sin embargo, no existe relación entre ello, pues el gas se produce a nivel del intestino de la madre, que es quien los consume.
    En el caso de los lácteos, puede haber cierta intolerancia a las proteínas de la leche de vaca, esto suele ocurrir cuando el bebé tiene antecedentes de alergias especificas o graves en parientes cercanos. 

La lactancia es la etapa más importante para un bebé desde que nace, lo ideal es que dure mínimo 6 meses en los cuales no es recomendable añadir otros alimentos complementarios a la dieta a menos que el médico pediatra lo recete. Debemos mantenernos informados y consultar a nuestro médico para poder tomar decisiones que no afecten el desarrollo del bebé.  

Con información del Dr. Héctor Jaime González Cabello, Subcomité Académico de Pediatría, Facultad de Medicina, UNAM

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