Durante el embarazo es común escuchar que es necesario complementar una dieta con ácido fólico, pero ¿por qué se hace tanto énfasis en su ingesta?, ¿qué es y qué papel juega en este periodo? El ácido fólico es la forma sintética de una sustancia llamada “folato” o vitamina B9, la cual juega un papel fundamental durante la formación de un bebé, debido a que interviene en procesos como el desarrollo del sistema nervioso, el metabolismo de aminoácidos, entre otros. De hecho, se puede obtener a través de ciertos alimentos. Por ejemplo, el hígado de res, las judías, las espinacas y los espárragos son los que tienen mayor cantidad de ácido fólico.
De acuerdo con múltiples estudios, se ha visto que complementar la dieta con ácido fólico antes y durante el embarazo previene hasta en un 72 por ciento que el recién nacido sufra algún defecto del tubo neural (estructura a partir de la cual se forma el cerebro, la médula espinal y otros componentes fundamentales del sistema nervioso); asimismo, previene cardiopatías congénitas, restricción del crecimiento intrauterino y anemia.
El desarrollo de este tipo de defectos puede ocasionar la ausencia de partes del cráneo y cerebro (anencefalia), falta de cierre en la columna vertebral y la salida de la médula espinal (espina bífida). Se estima que estas lesiones se presentan en cuatro de cada mil recién nacidos, sin embargo, la deficiencia de ácido fólico en el embarazo no es la única causa de defectos del tubo neural, ya que en algunos casos se asocia a otros factores como la obesidad materna, mal control de glucosa en madres diabéticas, el consumo de algunos fármacos y factores genéticos.
En embarazadas sanas la dosis recomendada de ácido fólico es de 0.4 miligramos al día; mientras que se podría necesitar una dosis mayor en aquellas que tienen un alto riesgo de tener un recién nacido con defectos del tubo neural o que haya demostrado tener una deficiencia de ácido fólico durante el embarazo. Idealmente se debe consumir 3 meses antes de la concepción y en caso de aquellas que ya están embarazadas, se debe consumir lo antes posible, por lo menos hasta las 12 semanas de gestación.
El suplemento con ácido fólico es solo una de las muchas medidas y cuidados que se aconsejan durante el embarazo, además de acudir a las citas de control prenatal con el personal de salud.
Referencia: Control prenatal con atención centrada en la paciente. Guía de Evidencias y Recomendaciones: Guía de Práctica Clínica. México, CENETEC, 2017. J.D. van Gool et al. Folic acid and primary prevention of neural tube defects: A review. Reproductive Toxicology. 80:73-84. (2018).
A través de la hormona de la insulina, nuestro cuerpo tiene la capacidad de transformar la glucosa en energía para el cumplimiento de funciones básicas, como respirar o caminar. La insulina se genera en el páncreas, sin embargo, cuando éste ya no es capaz de producirla o de utilizarla eficazmente, surge la diabetes: una enfermedad que genera múltiples afectaciones en el cuerpo y miles de muertes cada año.
Las personas con mayor posibilidad de padecerla son aquellas con antecedentes familiares, hipertensión, obesidad (o que tengan un índice de masa corporal mayor a 25 kg/m2), enfermedades cardiovasculares o mujeres que desarrollaron diabetes gestacional u ovario poliquístico. Es muy importante prestar atención si en los últimos meses se ha tenido aumento de apetito, sed, pérdida de peso y necesidad de orinar frecuentemente.
Una vez que se tiene esta enfermedad es indispensable que se siga el tratamiento indicado por el personal de salud y que se mejore el estilo de vida, principalmente los hábitos alimenticios y la actividad física, ya que son múltiples las complicaciones que se pueden desencadenar en el organismo.
La hiperglucemia y la hipoglucemia se presentan cuando los niveles de glucosa en la sangre aumentan o disminuyen más de lo necesario, en ambos casos se producen daños irreparables en el cuerpo y, del mismo modo, las personas mayores de 65 años corren un mayor riesgo de fallecer.
Hiperglucemia
Este es un trastorno que se asocia frecuentemente con la resistencia a la insulina y ocurre cuando esta hormona no puede viajar por los vasos sanguíneos hasta los órganos y tejidos para darles energía. Como consecuencia, aumenta la glucosa en la sangre hasta volverse tóxica, lo cual ocasiona complicaciones a largo plazo en riñones, músculos, ojos e hígado.
Cuando los niveles de glucosa están por arriba de 126 miligramos por decilitro (mg/dl) la persona presenta: sed incontrolable, sueño, necesidad de orinar con frecuencia, visión borrosa y aumento de apetito.
Para evitar que se presente la hiperglucemia, se debe seguir el tratamiento médico indicado, aumentar la actividad física, tener una dieta equilibrada, consumir abundante agua y tratar de disminuir el estrés.
Hipoglucemia
Por el contrario, la hipoglucemia se presenta cuando los niveles de glucosa en sangre disminuyen por debajo de los 70 mg/dl. En este caso, la persona que ya tiene tratamiento (antidiabético oral o con insulina) debe estar atenta de no presentar: disminución de ánimo, fatiga, hambre, sueño, sudoración, visión borrosa, mareos, confusión y somnolencia.
Estos síntomas afectan la calidad de vida de laspersonas y ocasionan riesgos en el sistema nervioso central. En algunas ocasiones, se puede tener la necesidad de acudir al servicio de urgencias para que se le aplique glucosa.
Cuando una persona tiene hipoglucemia puede perder la conciencia, una situación de gravedad que pone en riesgo su vida, por ello es indispensable tener a la mano medidas de rescate. Por ejemplo, colocar un poco de miel debajo de la lengua; si la persona aún se encuentra consciente, puede tomar medio vaso de jugo natural o envasado; o medicamento de libre venta en la farmacia, conocido comúnmente como glucagón.
Para evitar esta situación, se requiere tener un control en los horarios de alimentación, verificar los niveles de glucosa con regularidad y estar muy atentos al consumo de medicamentos, dado que una dosis mal empleada puede generar complicaciones.
Con información del Dr. Sergio Alberto Mendoza Álvarez, Académico de la Divisiónde Estudios de Posgrado, Facultad de Medicina de la UNAM.
Privar al organismo de alimentopor periodos prolongados puede tener efectos adversos para la salud
En los tiempos modernos, el ayuno intermitente se ha vuelto uno de los métodos más populares para bajar de peso. Éste consiste en dejar de comer durante varias horas, con el fin de quemar las reservas energéticas que el cuerpo almacena en forma de grasa. De esta manera, se consigue una reducción de talla de forma rápida. Pero, ¿qué tan recomendable es esta práctica?
El ayuno intermitente no es un método recomendable para todas las personas, ya que privar al organismo de alimento por periodos prolongados puede tener efectos adversos para la salud, como mareos, desorientación, falta de energía, desmayos y, en casos más serios, descompensaciones nutricionales. Por ello, siempre debe hacerse bajo supervisión y valoración de especialistas en nutrición clínica.
Hasta el momento, los beneficios a corto plazo de realizar ayuno intermitente están relacionados con la reducción de los niveles de azúcar en la sangre, debido a la disminución de la resistencia a la insulina, en otras palabras, una condición en la cual las células del cuerpo no responden correctamente a la acción de esta sustancia que les ayuda a absorber la glucosa y utilizarla como fuente de energía.
Si no se controla, la resistencia a la insulina puede ocasionar diabetes mellitus tipo 2, pues gran parte de la glucosa se queda en el torrente sanguíneo y provoca daños en el organismo. Lo más común es que esta energía sobrante se almacene en forma de grasa, lo que favorece al aumento de peso.
Sin embargo, el ayuno intermitente no es la única forma de controlar la resistencia a la insulina ni de bajar de peso. De hecho, a pesar de su fama, tampoco es la forma más eficaz de hacerlo. Los estudios más recientes recalcan los beneficios de llevar un estilo de vida saludable, como tener una buena alimentación y hacer ejercicio, por encima del ayuno prolongado y las dietas cetogénicas (plan de alimentación bajo en hidratos de carbono y rico en grasas).
Las estrategias para bajar de peso tendrán un efecto distinto en cada persona. El ayuno intermitente puede tener buenos resultados en algunas y efectos devastadores en la salud de otras. Por ello, es necesario que las y los profesionales de la salud evalúen los casos de forma particular y recomienden un plan de alimentación adecuado, según las condiciones, gustos y preferencias de cada persona. Es importante recordar que, ante todo, el principal objetivo es mantener una buena salud.
Con información de la Dra. Elvira Sandoval Bosch, Académica y Coordinadora de la Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana, Facultad de Medicina de la UNAM.
La salud materna se logra cuando se tienen los cuidados adecuados durante la maternidad, un periodo que dura aproximadamente mil días y que comprende desde la concepción y la gestación, hasta el último día de la lactancia. Uno de los principales aspectos que se debe cuidar es la alimentación.
En los últimos años se ha duplicado la incidencia de obesidad en las mujeres durante el embarazo (la prevalencia incrementó del 16 por ciento al 30 por ciento). Pero al mismo tiempo se ha incrementado el número de casos de anemia (22 por ciento). Aunque pueden parecer estadísticas contradictorias, muchas de las mujeres encinta que presentaron anemia también tenían sobrepeso, por lo cual, se hace evidente que el problema obedece a la calidad de la nutrición.
Una mala alimentación tiene repercusiones maternas y fetales. En el caso de la madre, una ingesta excesiva de carbohidratos incrementa los riesgos de diabetes gestacional o preeclampsia (enfermedad hipertensiva). Mientras que una desnutrición puede causar abortos espontáneos y partos prematuros.
Aunque es común escuchar que una mujer embarazada debe comer por dos, lo cierto es que duplicar las raciones de comida incrementa las complicaciones asociadas al sobrepeso. Lo más recomendable es que la madre lleve un control médico de su peso y su nutrición con un especialista que le guíe e indique las cantidades, los alimentos y los suplementos adecuados que debe consumir para evitar el exceso y el déficit de nutrientes.
¿Hay algo que no se pueda ingerir durante el embarazo?
Muchas personas creen que el café no debe ser consumido durante el embarazo, aunque en realidad no se ha reportado una incidencia de afecciones en el desarrollo fetal ni se han observado complicaciones asociadas a su ingesta. No obstante, una sobredosis de cafeína sí puede generar reacciones indeseadas que puedan poner en riesgo la salud de la madre, sobre todo si se presenta insomnio o hipertensión. Por lo cual, se recomienda que la madre beba café con moderación.
Por el contrario, el alcohol sí debe evitarse por completo durante el embarazo. El Síndrome del Feto Alcohólico es una afección que causa alteraciones en el desarrollo del producto, tanto en la formación de la estructura del feto, como en el desarrollo cognitivo, lo cual repercute en los logros y en el desarrollo intelectual del infante.
Los estudios no han dejado claro qué cantidad es segura consumir, por lo cual, el consejo de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia es evitar la ingesta de alcohol durante el embarazo.
Además de evitar el alcohol y llevar una buena alimentación, el ejercicio es fundamental para mantener la salud. Por lo tanto, durante el embarazo se recomienda tener actividad física, pero esta debe limitarse a los ejercicios que fomenten la movilidad de la madre, es decir, caminata, estiramientos y yoga para mujeres embarazadas. Deben evitarse los esfuerzos y los movimientos bruscos.
Para mantener la salud materna, es recomendable que la madre acuda regularmente con varios especialistas de la salud para tener la mejor guía de cuidados durante su embarazo.
Referencia
Con información del Dr. Gerardo Reyes Díaz, médico especialista en Reproducción, Ginecología y Obstetricia.
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El agua simple es imprescindible en cualquier momento, incluyendo las fiestas. Debemos evitar refrescos y todos los alimentos que tengan azúcar añadida.
Cuando vamos a una fiesta y queremos cuidar nuestra salud, necesitamos planear el día para equilibrar lo que consumimos. Es decir, al tener una reunión en la noche, es recomendable cuidar la ingesta de alimentos durante la mañana y tarde. En caso de tener una comida, vamos a moderar el desayuno y procurar una cena ligera para compensar nuestras raciones durante la fiesta.
Se recomienda empezar con una ensalada y servirnos de manera generosa, cuidando la cantidad de aderezos que le pongamos. Por cada bebida alcohólica, por lo menos debemos tomar dos vasos de agua para que nuestro cuerpo se mantenga hidratado. Eso también le da tiempo a nuestro organismo para metabolizar el alcohol. Sin olvidar que, una actividad física constante es clave para mantener nuestro peso corporal.
Si decidimos ingerir alcohol y queremos que no impacte en gran medida nuestra salud, en mujeres se recomienda tomar una ración. Por ejemplo, una copa, un caballito, o una cerveza. Mientras que para los hombres la ración ideal es el doble, dos cervezas, dos caballitos o dos copas.
Si hay opciones para elegir qué comer en la reunión, debemos inclinarnos por aquellas preparaciones con técnicas culinarias que nos ayuden a cuidar el peso. Por ejemplo, lo que está horneado, a baño María, asado o al vapor, como el pescado o filete empapelado. Por otro lado, evitar lo frito, capeado, cremoso y empanizado.
El agua simple es imprescindible en cualquier momento, incluyendo las fiestas. Debemos evitar refrescos y todos los alimentos que tengan azúcar añadida, como jugos artificiales y naturales.
Lo importante en las fiestas es disfrutar y divertirnos, sin olvidar que también debemos poner atención a nuestra alimentación como parte del cuidado de nuestra salud.El tomar agua y tratar de comer verduras en las fiestas, siempre será de las mejores estrategias para cuidar nuestro peso y divertirnos al mismo tiempo.
Con información de la Doctora Elvira Sandoval Bosch, Coordinadora de la Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana en la Facultad de Medicina, UNAM.