Los beneficios de la actividad física

Los beneficios de la actividad física

 

La obesidad es un problema multifactorial que tiene que ver con  la cantidad de kilocalorías que se ingieren en los alimentos, cuando es mayor a las que se utilizan en las actividades de la vida diaria provoca un desequilibrio en el organismo y se genera un cúmulo de grasa en personas que tienen poca actividad física.

Las ventajas de realizar actividades físicas son muchas, no sólo se ve beneficiada nuestra apariencia y autoestima, sino que muchos de nuestros órganos tienen un óptimo funcionamiento lo que se ve reflejado en una mejor calidad de vida, al mismo tiempo que se reducen considerablemente los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes y otras más derivadas de la obesidad.

 

Con información del Dr. Julio Pazos Urrieta, Jefe del Laboratorio de Fisiología del Ejercicio de la CONADE, Profesor en la carrera de Fisioterapia de la Facultad de Medicina, UNAM.

 

Estrés: el enemigo público

Estrés: el enemigo público

 

En la actualidad, el ambiente de las grandes ciudades cosmopolitas como la Ciudad de México, se caracteriza por las grandes cantidades de gente, de tránsito, de competitividad empresarial y laboral, lo cual puede generar situaciones de estrés, el cual surge básicamente de dos elementos: una situación o evento estresor y la capacidad de respuesta o adaptabilidad de una persona para enfrentarse a dicha circunstancia.

Cuando suceden eventos estresantes de manera breve, aislada y poco constante, no repercutirán en la salud de la persona que se expone a ellos. Sin embargo, el estrés agudo es aquel que surge por una preocupación específica y profunda, lo que genera sudoración en las manos, inquietud, o aceleración en la respiración y en la frecuencia cardíaca. Cuando este estrés se vuelve demasiado constante, repetitivo y se añaden otras circunstancias estresantes, se vuelve crónico, lo que genera trastornos del sueño, irritación, desesperación, ansiedad y fatiga. Los largos periodos de estrés crónico, a su vez, pueden generar daños en el sistema endócrino, en las estructuras cerebrales directamente relacionadas a las emociones y al metabolismo, lo que puede desarrollar resistencia a la insulina, obesidad, enfermedades autoinmunes e incluso, infarto agudo al miocardio. Es muy importante llevar una dieta saludable, realizar actividades recreativas o físicas y mantener buenos hábitos de sueño para prevenirlo.

 

Con información del Dr. Benjamín Guerrero, Coordinador clínico del programa de salud mental del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, Facultad de Medicina, UNAM.

 

Estrés agudo tras el sismo

Estrés agudo tras el sismo

 

Septiembre sorprendió a los mexicanos con dos sismos que cimbraron el sureste y el centro del país los días 7 y 19, respectivamente. Entre destrucción, pérdidas y réplicas, gran parte de la población permanece en una etapa de incertidumbre.

Tras los siniestros, sentimos miedo continuo porque estamos en un estado “hiperalerta”, como una respuesta natural de nuestro organismo cuando estamos en peligro.

Aunque no todos reaccionamos de la misma manera, alrededor del 70 por ciento de las personas en estos sucesos van a presentar miedo, tensión, incertidumbre o angustia, pero la gran mayoría mejorarán en los días posteriores.

Una forma efectiva de disipar el sentimiento de vulnerabilidad que aparece en situaciones de crisis es compartirlo. Las redes de apoyo, institucionales, familiares y comunitarias van a contribuir a superar el pánico y la crisis nerviosa.

Es importante que, entre familiares, vecinos, amigos o compañeros de trabajo, hablemos de cómo nos sentimos, de cómo la estamos pasando, de nuestros miedos. Esto va a ayudar a que estemos más tranquilos, que tengamos un sentimiento de que hay alguien que nos puede ayudar.

Probablemente algunas de las personas que reaccionaron con mucho miedo, fue porque vivieron el sismo de 1985 o algún otro tipo de situación traumática, lo cual los expone a un riesgo mayor de padecer ansiedad, depresión, estrés postraumático o estrés agudo, uno de los más frecuentes.

Por esta razón, el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina abrió sus puertas a la población en general para brindar apoyo psicológico y psiquiátrico. El servicio continúa entre semana, en un horario de 10 a 18 horas. También se puso a disposición de los afectados un centro de atención telefónica en los números 5623-2291 y 5623-2127.

Si tú ya viviste una situación traumática previa y en la actualidad sientes mucho miedo. Si no la habías tenido, pero no puedes dormir, tienes pesadillas constantes, sientes que la vida no vale la pena, o te sientes irritable, es mejor acudir a una valoración psicológica para saber qué está pasando.

 

 

Con información del Doctor Benjamín Guerrero López, Departamento de Psiquiatría y Salud Mental.