04/02/22 | +Descubrir

Nota: Pamela Gómez
Ilustración: Gabriel Espinosa
No se trata de una simple gripe, la variante ómicron sigue siendo COVID-19 y en sólo dos meses ha predominado a nivel mundial, afectando a todos los grupos de edad.
Desde que comenzó la pandemia por COVID-19 hemos observado que aunque la enfermedad sí se presenta en infantes, suelen ser más resistentes que los adultos. Sin embargo, con la nueva variante ómicron hay una mayor proporción de infecciones en menores.
Tan sólo en diciembre de 2021 y enero de 2022 se observó que el 30 por ciento de los infectados en Estados Unidos correspondía a infantes, mientras que con las variantes anteriores era del 6 por ciento. Por otro lado, en Canadá uno de cada cinco casos corresponde a un menor de edad. No se sabe si es causa de que la nueva variante tenga mayor afinidad con este grupo de edad o sea un reflejo de una menor vacunación en él.
Aunque los síntomas de la infección por ómicron son mucho más leves, en las y los niños debemos prestar mucha atención. Los más frecuentes son: fiebre, dolor de cabeza intenso, estornudos, escurrimiento nasal, tos seca, dolor faríngeo, sudoración nocturna, malestar, dolor muscular y cansancio extremo. Sin embargo, se ha encontrado que en menores de tres años hay un incremento de casos semejantes a los de la bronquiolitis o al crup (laringotraqueobronquitis).
Si se detecta que una niña o un niño tiene síntomas, lo mejor es aplicarle una prueba para hacer un diagnóstico específico, el aislamiento del resto de la familia, así como el control de las vías respiratorias altas. Cada vez que se esté con ella o él, ambas partes deben usar cubrebocas, tenerlo aislado, habitaciones bien ventiladas y mantener un buen estado de hidratación y alimentación. Los síntomas pueden durar alrededor de 5 a 7 días.
Durante este periodo se debe vigilar que tengan una buena evolución, un control de la fiebre adecuado, buena hidratación y que no tengan dificultad para respirar. Cuando un menor tiene fiebre alta o prolongada, se observa que tienen tos semejante a la de un perro, que tiene chiflido o dificultad para respirar, aumento de la frecuencia respiratoria, oxigenación por debajo de 92 por ciento o si vemos que tiene alteraciones en el estado de alerta es necesario acudir a un médico inmediatamente.
No conocemos a largo plazo qué tipo de secuelas pueda generar, pero las y los pediatras deben estar pendientes de la aparición del síndrome inflamatorio multisistémico, que se llega a presentar de dos a cuatro semanas después de que el o la menor presenta la infección, así como casos de diabetes mellitus. No debemos de olvidar que ómicron es COVID-19 y se debe estar pendiente de las propias complicaciones.
Se dice que hasta el 50 por ciento de infantes que presentan la infección tienen en algún momento datos de COVID de larga duración, es decir, tienen al menos un síntoma persistente hasta 120 días después y en el 42 por ciento esto los incapacita en su vida diaria. Los síntomas más frecuentes que se han presentado son fatiga, rinorrea o congestión nasal, sienten el pecho apretado, dolor torácico, tos persistente, dolor muscular, inflamación o dolor en las articulación, cefaleas, duermen demasiado o presentar insomnio, pérdida de peso, diarrea, dolor abdominal, dolor estomacal, estreñimiento, rash, palpitaciones y cambios en la menstruación.
Las recomendaciones para evitar contagios en menores son: vacunación en niños mayores de 5 años (aprobado a nivel mundial), así como la vacunación y el refuerzo de adultos que le rodean, mantener la distancia social, uso de cubrebocas al tamaño adecuado del rostro, lavado de manos, espacios ventilados, evitar contacto con personas enfermas o estar en lugares aglomerados.
Con información de la Doctora Ana Carolina Sepúlveda Vildosola, Médico Pediatra, Profesor de asignatura, Facultad de Medicina de la UNAM
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03/02/22 | +Descubrir

Nota: Nestor Ortiz
Ilustración: Gabriel Espinosa
¿Qué es el cáncer?
El cáncer es un conjunto de enfermedades genéticas caracterizadas por presentar mutaciones en el genoma de la célula o DNA. Estos cambios, al no ser reparados, originan células anormales que tienen la capacidad de dividirse, crecer y viajar a cualquier sitio del cuerpo, formando metástasis.
Cuando estas células se multiplican descontroladamente, son capaces de destruir y sustituir a los tejidos normales, provocando que se formen tumores malignos.
¿Cuáles son los cánceres más comunes en hombres y en mujeres?
En 2020, los principales cánceres presentados en hombres a nivel mundial fueron: en primer lugar, cáncer de pulmón; seguido de cáncer de próstata; colorrectal; estómago; hígado; vejiga; y esófago.
En mujeres, en primer lugar se identificó el cáncer de mama; seguido por cáncer colorrectal; de pulmón; cuello uterino; tiroides; estómago; ovario; e hígado.
Por otra parte, los principales cánceres en hombres que se presentaron en México el mismo año, fueron: cáncer de próstata, colorrectal, estómago, y pulmón. En mujeres, en primer lugar fue el cáncer de mama, seguido del cáncer cérvico uterino, tiroides, colorrectal y de endometrio.
¿Cuáles son los factores de riesgo o causas de estas enfermedades?
Entre los principales factores de riesgo que provocan esta enfermedad, encontramos la obesidad, enfermedades infecciosas, alcohol, tabaquismo y radiaciones.
Obesidad. Con este factor de riesgo, en el caso de los hombres se pueden originar cánceres de tubo digestivo, del sistema urinario y de próstata; y en las mujeres, cáncer de mama y endometrio.
Esto se debe a que en esta condición las células grasas producen hormonas adipocinas, que estimulan la proliferación y crecimiento celular. Así mismo, existe una alta concentración de insulina que puede promover la formación de cánceres.
Enfermedades infecciosas. El Virus del Papiloma Humana es el factor de riesgo más importante para el cáncer cervicouterino, y también es asociado al cancer de vulva, vagina, de la región anal, pene y cánceres de cavidad oral.
Los virus de la hepatitis B y C también pueden provocar cáncer, ya sea por transmisión perinatal, horizontal, percutánea, y por vía sexual.
Alcohol. Cuando se descompone el alcohol producen un compuesto llamado acetaldehído, sustancia clasificada como un probable causante de cáncer. Su consumo excesivo puede provocar cáncer de faringe, laringe, cavidad oral, esofago, cáncer de mama y colorrectal.
Tabaquismo. El tabaquismo aumenta el riesgo de adquirir los siguientes tipos de cánceres: colorrectal, de cabeza y cuello, esófago, riñón, hígado, pelvis renal, vejiga, pulmón, mesotelioma, leucemia linfoide, cavidad nasal, páncreas, pene, estómago, cáncer de mama, y cáncer cervicouterino. Si las tendencias actuales continúan, para 2030 el tabaco matará a más de 8 millones de personas en todo el mundo cada año.
Radiaciones. La radiación de alta energía, como los rayos X, los rayos gamma, las partículas alfa, partículas beta y los neutrones pueden dañar el ADN de las células y causar cáncer. Estas formas de radiación pueden emitirse en accidentes de plantas nucleares, de electricidad, o cuando se fabrican, prueban o usan armas atómicas.
¿Cómo podemos prevenirlo?
El mejorar nuestra calidad alimentaria, incrementar la actividad física, y la autoexploración constante, pueden disminuir los riesgos de padecer cáncer. Al igual que mejorar hábitos como no fumar y no consumir bebidas alcohólicas.
También es importante mejorar las practicas de atención medica, tener relaciones sexuales con protección y mejorar los estudios de prevención oportuna para diagnosticar el cáncer en etapas tempranas.
¿Hasta el momento cuántos tipos de cánceres se conocen?
Cada tejido del cuerpo puede desarrollar un tipo de cáncer, que generalmente lleva su nombre. Actualmente se han identificado más de 100 tipos de cánceres.
También, se clasifican en cáncer hereditario, cáncer familiar y cáncer esporádico.
Cáncer hereditario. En estas familias la descendencia de un individuo portador de mutación tiene un 50 por ciento de probabilidades de heredar el gen alterado y desarrollar un cáncer a lo largo de su vida.
Cáncer familiar. Se presenta cuando distintos miembros de la familia han tenido cáncer, pero no se logra comprobar que exista la existencia de una mutación.
Cáncer esporádico. Generalmente los factores ambientales son los que intervienen, y es el más frecuente.
¿Existe una cura?
Se puede tener control de la enfermedad en la mayoría de los cánceres, por ejemplo, para el cáncer de mama, cáncer cérvico uterino, cánceres del tubo digestivo.
De igual forma, son prevenibles y se pueden encontrar en etapas tempranas si se realizan los estudios adecuados para su detección oportuna como la mastografía, citología cervicovaginal, endoscopía, colonoscopía, entre otros.
Si el cáncer es detectado en la etapa uno, su probabilidad de ser controlado es del 80 al 95 por ciento. En la etapa dos, su porcentaje de control es del 65 al 70 por ciento. Sin embargo, para la etapa 4, su probabilidad es solo del 15 por ciento. Por ello, es importante su prevención y detección oportuna.
Autoexplorarnos y conocernos puede ayudar a detectar cambios en nuestro cuerpo y síntomas anormales. Por eso, es importante prestar mucha atención y acudir con especialistas en cirugía oncológica y ginecología oncológica.
Con información de la Doctora Patricia Alanís López, Académica de la División de Estudios de Posgrado del comité de Ginecología Oncológica, Facultad de Medicina de la UNAM.
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07/12/21 | +Mente

Nota: Nestor Ortíz
Ilustración: Anggraini Sitompul
Quienes padecen TOC también pueden presentar imágenes mentales de contenido violento o sexual, que son inevitables y desagradables.
Creer que nos vamos a contagiar de alguna enfermedad por utilizar una manija, lavar el mismo plato varias veces o incluso, buscar constantemente un orden perfecto e impecable en cualquier conjunto de objetos, son algunos ejemplos del Trastorno Obsesivo Compulsivo, mejor conocido como TOC, por sus siglas .
Se trata de un padecimiento caracterizado principalmente por:
Ideas obsesivas: pensamientos intrusivos, repetitivos, absurdos y extraños, que no se pueden evitar, pues genera muchísima ansiedad.
Compulsiones: conductas repetitivas e intencionales para disminuir la ansiedad, varían de acuerdo al tipo de obsesión que tiene la persona, pero esto puede llegar a casos graves en los que se necesite hospitalización psiquiátrica.
Quienes padecen TOC también pueden presentar imágenes mentales de contenido violento o sexual, que son inevitables y desagradables. Por ejemplo, al ver un cuchillo, pueden tener imágenes sacándole los ojos a las personas que están a su alrededor, sin desearlo. Por ello, con su compulsión disminuyen su ansiedad producida por esas ideas.
Las personas con este padecimiento, adolecen tener imágenes de este tipo sin ser deseadas, y muchas veces, no dicen que están pasando por esa situación por miedo a ser juzgados como locos o con pérdida de la razón, cuando en realidad no es así.
Hay quienes pueden tener rasgos obsesivos de personalidad, como ser muy limpios, profesionistas o pulcros, y esto no quiere decir que presenten TOC. Es decir, mientras no cause una disfuncionalidad en el trabajo, en la vida académica o en nuestra vida social, entonces no padecemos un trastorno obsesivo compulsivo.
Por otro lado, si se tiene ideas obsesivas que son absurdas, que lleve dos o tres horas hacer la misma conducta, si causan disfuncionalidad en diferentes áreas de la vida, y por otra parte se sufra por tenerlas, entonces se estaría hablando de TOC.
Tiene causas multifactoriales, ya sea por disfunción de sustancias químicas como la serotonina o por genética. A su vez, es un padecimiento que no se quita, pero se controla a lo largo de la vida con medicamentos indicados y monitoreados por un psiquiatra, con terapias y antidepresivos. Siendo la terapia cognitivo-conductual, la que más ayuda a pacientes con este problema.
También puede haber una causa ambiental. Por ejemplo, si en la familia de una niña o niño hay alguien muy obsesivo, el infante también se va acostumbrando a tener ciertas conductas o rituales características de este padecimiento. Para ser diagnosticado es indispensable acudir con personal de la salud mental.
Entre los tipos de obsesiones más comunes, podemos identificar:
Obsesiones de limpieza o contaminación: Las personas tienen la idea de que deben de limpiar, desinfectar, lavar o enjuagar perfectamente a su modo, las veces y el orden que consideren necesarias. De no hacerlo, les genera mucha angustia, volviéndose una idea absurda y repetitiva que no los deja en paz hasta que llevan a cabo la conducta.
Obsesión de la duda patológica: Ocurre cuando deben cerciorarse o verificar algo como cerrar bien las llaves, las ventanas o las puertas, por ejemplo. Esto lo pueden hacer muchas veces, y en situaciones obvias.
Obsesiones de simetría: En este caso, las personas que lo padecen necesitan que todo este derecho, alineado, simétrico o proporcional. Por ejemplo, procuran que su peinado divida exactamente su cabello 50 por ciento de un lado y 50 por ciento del otro. El no hacerlo, de igual modo les genera ansiedad.
Obsesiones de higiene personal: Se bañan, visten o asean, con rituales o conductas que son repetitivas en un orden específico o cierto número de veces. Son personas que se pueden tardar un tiempo inadecuado o excesivo al bañarse. Incluso, al hacer del baño y limpiarse, se quedan con la duda si lo hicieron bien, tardándose muchas horas en el baño.
REFERENCIA: Con información de la Dra. Jacqueline Cortes, Médica Psiquiátrica, responsable de la Clínica del Programa de Salud Mental y Psiquiatría de la Facultad de Medicina, UNAM.
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